martes, 28 de marzo de 2011
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Los Seis Paramitas

El Primer Paramita: Generosidad

Comentario por el maestro Sheng Yen

Esta es la primera de las tres charlas impartidas por el maestro Sheng Yen sobre los Seis Paramitas en el Centro de Meditación Chan, Nueva York, entre los días 7 y 21 de junio de 1998.

El Budismo puede abordarse por medio del estudio de las enseñanzas y de la práctica de las mismas. No siempre es fácil distinguir entre los dos. El deliberar y distinguir profundamente las enseñanzas puede, por sí mismo, convertirse en una forma de práctica. De igual forma, practicar para alcanzar la sabiduría (prajna) requiere estabilizar la mente (samadhi) a través de la comprensión de las enseñanzas. El estudio y la práctica, como prajna y samadhi, están entonces íntimamente relacionados.

Hinayana y Mahayana

Cien años después del nirvana de Buda, cerca de veinte diferentes escuelas del Budismo habían aparecido y habían empezado a interpretar las enseñanzas de diferentes maneras. Alrededor de 400 años después, el Budismo Mahayana (Gran Vehículo) apareció por primera vez, y se distinguió de las escuelas tempranas al referirse a éstas como Hinayana (Pequeño Vehículo).

El término ”Hinayana” se refiere a aquellos budistas que practican principalmente las Cuatro Nobles Verdades y las Treinta y Siete Ayudas para la Iluminación, y “Mahayana” se refiere a aquellos que se dedican también a los Seis Paramitas y a las Cuatro Maneras de Reunir a los Seres Sensibles. Sin embargo, no hay una base formal registrada para dicha distinción. De hecho, las escrituras budistas más tempranas (los nikayas en pali y los agamas en sánscrito) fomentan la práctica  de las Cuatro Nobles Verdades y las Treinta y Siete Ayudas para la Iluminación, así como los Seis Paramitas. Las escuelas tempranas no se llamaban a sí mismos como Hinayana, y el término puede considerarse como peyorativo si es usado por los mahayanistas para referirse a otros budistas como practicantes de un camino inferior.

Sin embargo, al realizar un examen más detallado sí vemos una distinción entre las dos escuelas en el hecho de que el Budismo Mahayana pone mayor énfasis en generar una suprema intención altruista para ayudar a los demás. Esta aspiración de aliviar el sufrimiento de los demás sin preocuparse por su propio nirvana es la mente bodhi anuttara (insuperable). Al practicar diligentemente el Dharma, tal practicante comprende que el nirvana no es un estado paradisíaco y permanente en el que uno rechaza el samsara, el reino existencia de sufrimiento. Sin rechazar o apegarse al nirvana, un bodhisattva hace el voto de regresar a la existencia mundana para ayudar a los seres sensibles. Éste es el correcto alcance de la mente en el camino Mahayana. Como ideales de esto señalamos a Manjusri, Bodhisattva de Sabiduría; Samantabhadra, Bodhisattva de Grandes Acciones y Grandes Funciones; Avalokitesvara, Bodhisattva de Compasión; y Ksitigarbha, Bodhisattva de Grandes Votos. Estos grandes bodhisattvas hicieron promesas de ayudar a los seres sensibles a obtener la liberación antes de alcanzar su propia budeidad. Por consiguiente, si debemos hacer una distinción entre el Hinayana y el Mahayana, debería estar basado en el alcance de la mente más expansivo del bodhisattva en lugar de en los métodos de práctica.

Durante y después de los tiempos del Buda, la idea de que el último objetivo de la práctica es trascender este mundo y alcanzar nirvana fue muy común entre los practicantes del Budismo, y de otros caminos también. Esta idea de trascender el mundo y permanecer en un reino celestial es también común en muchas disciplinas espirituales occidentales. Para distinguir su propia práctica del camino de la liberación personal, los maestros Mahayana empleaban el término “Hinayana.”

Algunas personas, por supuesto, están tan apegados a los placeres materiales y sensuales de este mundo que no desean salir de él. Su actitud es: “¿Por qué alguien quiere salir de este mundo maravilloso?” Pero los Bodhisattvas comprenden que incluso cuando las personas están absortas en el placer sensorial, crean aflicciones incesantes para ellos mismos y para los demás. Comprenden que el mundo está caracterizado por el sufrimiento inherente, y desean poner fin al ciclo de sufrimiento para ellos mismos y para los demás; han generado el deseo de ayudar a los demás a liberarse del ciclo interminable. Comprendiendo que han despertado de los falsos sueños, quieren ayudar a los demás a despertarse también. Esta es la actitud adecuada de bodhisattvas. Cuando reflexionamos sobre su sinceridad e intenciones genuinas, nos sentimos bastante conmovidos y agradecidos.

Practicando los Paramitas

En sánscrito “paramita” significa literalmente “habiendo llegado a la otra orilla.” Eso también significa “trascendencia,” o “perfección.” Si existimos en la orilla del sufrimiento, llegar a la otra orilla significaría dejar atrás el sufrimiento y volverse iluminado. Entonces, la trascedencia significa estar libre de las aflicciones mentales (las causas del sufrimiento) y del sufrimiento mismo. La verdadera práctica de los paramitas es estar libre del apego al yo y del aprecio de sí mismo. Basado en esta definición, las Cuatro Nobles Verdades y las Treinta y Siete Ayudas para la Iluminación pueden también considerarse como paramitas, puesto que concuerdan con las enseñanzas de no apego y no aprecio de sí mismo. Entonces, todas las prácticas budistas pueden considerarse como paramitas siempre y cuando concuerden con los principios arriba mencionados.

Desde el punto de vista Mahayana, el practicar los paramitas es practicar de acuerdo con el no-yo y el no-apego, y por el beneficio dual de sí mismo y los demás. Practicar por el propio beneficio no es la verdadera práctica de paramita. Por consiguiente, cuando no practicamos para beneficiar a los demás, practiquemos el Hinayana o Mahayana, no estamos practicando verdaderamente los paramitas.
Excepto para algunos a quienes el ayudar a los demás es de primera importancia, la mayoría de las personas creen en defender y cuidar de ellos mismos primero. En una ocasión, después de que yo diera una conferencia sobre los Seis Paramitas, un caballero me dijo: “Yo no he tenido nunca la idea de beneficiar a los demás porque soy débil. Si no puedo ayudarme a mí mismo, ¿cómo puedo hacer promesa de liberar a los demás? Estaría muy contento si alguien pudiera ayudarme a mí. Pero para mí es imposible ayudar a los demás.”

La verdad es que cuando buscas beneficios únicamente para ti, lo que puedes cosechar es limitado. Tus propias recompensas serán más grandes cuando te esfuerzas por beneficiar a los demás. Como un ejemplo simple, si te aprovechas de las riquezas de tu propia familia – de los hermanos, las hermanas, los padres, el cónyuge o los hijos - ¿cómo sobrevivirás en esa casa? En cambio, si eres cuidadoso y considerado con los miembros de tu familia, ellos estarán agradecidos y devolverán tus cuidados. Tu familia se pondrá muy contenta y vivirá en armonía. Por lo tanto, el Budismo promueve el beneficiar a los demás como primer paso en el camino hacia la liberación. Los Seis Paramitas son precisamente los métodos para hacerlo.

¿Cuáles son los Seis Paramitas? Ellos son: generosidad (dana), moralidad (sila), paciencia (ksanti), diligencia (virya), meditación (dhyana) y sabiduría (prajna). Su propósito es erradicar los dos tipos del apego al yo; cortar los dos tipos de muerte, y trascender el océano del sufrimiento.

Apego al Yo

¿Cuáles son los dos tipos del apego al yo? El primero es el apego a nuestro propio cuerpo, la extensión del cual es el concepto de nuestra duración de vida. Los cinco skandhas – los factores materiales y mentales reunidos conducen a nuestro sentido del yo – son la fuente fundamental de nuestros sufrimiento y aflicciones. El desprenderse de este yo por medio de practicar los Seis Paramitas es generar sabiduría que cortará el apego al propio cuerpo. El erradicar este tipo de apego al yo significa trascender nuestras ilusiones del mundo.

El segundo tipo de apego al yo es la aversión hacia las aflicciones y los sufrimientos de la existencia mundana. El erradicar este tipo del apego al yo significa trascender nuestra aversión hacia el mundo fenoménico, y perder el miedo al ciclo de nacimiento y muerte.

Muerte

¿Cuáles son los dos tipos de muerte? El primero es la muerte física que experimentan las personas comunes cuando pasan a través del samsara (el ciclo de nacimiento y muerte.) El segundo tipo de muerte consiste en las etapas de transformación en el camino del bodhisattva. Hay diez etapas o bhumis que un bodhisattva atraviesa en el camino hacia la budeidad. Los bodhisattvas experimentan el samsara, pero su muerte no es la muerte física ordinaria arriba mencionada. Es, más bien, la muerte de las capas sutiles del apego que son progresivamente mudadas a medida que los grandes bodhisattvas avanzan a través de los bhumis, transformando su propio mérito y virtud, y finalmente alcanzando el Dharmakaya, el cuerpo de realidad, o la perfecta budeidad. La décima y la última etapa es el cumplimiento completo de todas las prácticas y realizaciones; a partir de entonces la transformación de muerte no volverá a ocurrir. De acuerdo con los diez bhumis, los bodhisattvas práctican los Diez Paramitas. Entonces, cuando generas la mente bodhi, la mente altruista que beneficia a los demás, te beneficias a ti mismo también.

El Primer Paramita: Generosidad 

La práctica de generosidad, dana, puede encontrar su origen en las enseñanzas tempranas de los nikayas, los agamas, y en las enseñanzas posteriores en los Sutras Prajnaparamita, así como en el Mahaprajnaparamita Sastra, que elabora detalladamente sobre esta práctica. Entre los paramitas la generosidad puede ser lo más fácil de cumplir; uno puede cosechar beneficios inmediatos de ella. La generosidad puede practicarse de dos maneras: con características y sin características.

Generosidad con Características


Practicamos la generosidad con características cuando tenemos la intención de realizar una acción generosa. Por ejemplo, podemos dar como forma de pago por algo recibido. Podríamos sentirnos en deuda aunque el donante no espere nada a cambio. Incluso podríamos realizar trabajo caritativo o hacen donaciones en nombre de esa persona. Entonces podríamos decir que hemos cumplido con nuestra deuda. Esta forma de dar es buena y puede considerarse como generosidad. Tengo un discípulo quien asistió a un retiro de siete días conmigo en Taiwán. Después, le pregunté por qué vino al retiro. Él contestó que su esposa lo trataba extremadamente bien, y la preguntó qué podría hacer para expresarle su agradecimiento. Ella le dijo que lo mejor que podría hacer por ella era asistir al retiro Chan conmigo. Por consiguiente, me dijo que su intención de venir al retiro fue pagar la deuda a su esposa. Podrías decir que esto es practicar la generosidad con características porque fue una acción buena que jamás tuvo una intención.

Generosidad con Características e Intención


La generosidad con características e intención es dar con la intención de ser reconocido, ser  reciprocado o ganar mérito espiritual. (El mérito espiritual es solamente experimentado después de la muerte, en un reino celestial.) Mientras estos tipos de generosidad son algoegoístas, como inversiones, todavía son buenos, y son mejores que no dar nada. Así pues, hay personas que son mezquinas sin embargo, esperan que los demás sean generosos con ellos. Esto equivaldría a pagar las cosas continuamente con tu tarjeta de crédito. En algún momento futuro, deberá pagarse la cantidad con interés.

Los paramitas son antídotos para aflicciones mentales, y la cura para la codicia y la mezquindad es la generosidad. Las personas mezquinas podrían pensar que se benefician a sí mismos cuando sacan ventaja, pero en realidad, se están haciendo daño a ellos mismos. Su fuerte posesividad les impide recibir las recompensas de ayudar a los demás.

La Enfermedad de Pobreza

Aunque esto podría sonar extraño, los pobres deberían practicar el dar como un modo de liberarse a sí mismos de la pobreza. ¿Qué puede dar un pobre? ¿Cómo puede mejorar su condición a través del dar? Incluso las personas pobres pueden beneficiar a los demás a través de trabajar muy diligentemente. Por medio de la diligencia adquirirán lo que no tienen y obtendrán lo que les falta. En el Mahaprajnaparamita Sutra, el Bodhisattva Nagarjuna emplea la analogía de una persona que tiene mucha sed, quedando envuelto en la preocupación por sí mismo, no sabe cómo encontrar el agua. Alguien con una fuerte intención de llevar agua a las personas a su alrededor buscará el agua muy diligentemente. Debido a esta intención altruista tenderá a buscar más agua que alguien que solamente se preocupa por su propia sed. De manera similar, para los pobres es muy posible encontrar riqueza si trabajan diligentemente para beneficiar a los demás. El sabio taoísta, Laozi, dijo que uno puede obtener más a través de darlo todo a otros.

Dar sin Características

Dar sin características significa dar libremente, sin motivación auto-orientada. Eso incluye el regalo de la riqueza, el regalo del Dharma, y el regalo de la ausencia del miedo

El Regalo de la Riqueza

La riqueza que uno puede dar libremente, sin características, incluye la riqueza material, tiempo, conocimiento (incluyendo el habla), y el propio cuerpo. El dar riqueza material, incluyendo dinero, es bastante obvio, pero el dar nuestro tiempo y conocimiento también son métodos de practicar el primer paramita. Por ejemplo, para una persona muy adinerada el dar un poco de dinero podría ser menos meritorio que para una persona pobre el dar mucho de su tiempo y conocimiento. El dar el propio cuerpo incluye nuestra fuerza y energía, pero incluye también literalmente dar parte del propio cuerpo físico, tal como el ofrecimiento de la piel a los víctimas de quema, o la donación de órganos para trasplante. Puedes ser un donante de órganos mientras estés vivo, o después de la muerte. Pero cuando estás vivo, querrás considerarlo cuidadosamente antes de donar cualquier parte de tu cuerpo.

El Regalo del Dharma

Las personas que piensan que el Dharma es algo por demás místico y abstracto pueden crearse confusiones sobre la idea de dar el Dharma. De hecho, el Dharma es nada menos que las enseñanzas del Budismo. Por ejemplo, la enseñanza sobre el origen dependiente es que toda existencia es resultado de una interdependencia. Algo existe porque es el producto de otras causas y condiciones, y este algo, en cambio, condicionará el surgimiento y la existencia de otras cosas. Todo está continuamente bajo la influencia de otra cosa y en realidad, nada existe independientemente, por lo tanto, nada es permanente. ¿Cómo podemos relacionar esto con nuestras propias vidas? He aquí una analogía simple. La razón por la que una mujer es esposa es porque tiene marido. Si no tiene un marido, no es esposa y viceversa. Por consiguiente, el marido y la esposa son interdependientes, relacionados el uno con el otro. Si presentas esta enseñanza a otras personas, entonces estás dando el Dharma. No necesitas decir literalmente a los demás acerca de la teoría de esposas y maridos; solamente necesitas comunicar la idea de una cosa siendo dependiente de otra, y viceversa, o esta cesación de existencia debido a ella, o la desaparición de esto provocando la cesación de ella. Simplemente al compartir tu entendimiento de las enseñanzas de Buda, estás dando el Dharma.

Su Santidad el Dalai Lama ha dicho que si uno comprende el origen dependiente, comprende el Dharma. Si comprende el Dharma, comprende también el Budismo. Si una persona expone correctamente esta idea, ello puede considerarse como dar el Dharma.

El Regalo de la Ausencia de Miedo 

Las personas le temen a muchas cosas – la muerte, la pobreza, la enfermedad, la prisión, etcétera. El regalo de la ausencia de miedo radica en ser capaz de responder a los miedos y a las necesidades de las personas con sabiduría y compasión. Como practicantes del dana paramita, podemos aliviar los miedos de las personas sea cual sea su origen.