sábado, 27 de mayo de 2011
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Las Cuatro Nobles Verdades
Capítulo I: Poniendo en Movimiento la Rueda del Dharma

Poco después de que el Buda alcanzara la completa iluminación, él quiso compartir su descubrimiento con todos los seres sensibles. Viajó a pie unas ciento cincuenta millas desde Bodhaga, donde había experimentado la iluminación bajo el árbol Bodhi, hasta la ciudad de Sarnath en Benares. Su objetivo era buscar a los cinco monjes con quienes anteriormente había practicado el ascetismo. Los monjes lo habían dejado cuando él se había apartado del ascetismo para seguir el camino medio. Ahora había alcanzado la iluminación y, con su gran compasión, quería ayudar a sus amigos a encontrar el camino hacia la liberación. De manera que su primera enseñanza como Buda fue para estos cinco monjes en un bosquecillo llamado Parque de los Ciervos, cerca de Sarnath.

La Primera Enseñanza del Buda

En ésta, la primera enseñanza del Buda, él expuso sobre el camino medio entre el ascetismo y la indulgencia, y también enseñó las Cuatro Nobles Verdades. Con esta enseñanza, puso en movimiento la Rueda del Dharma (las enseñanzas del Budismo). Por lo tanto, las Cuatro Nobles Verdades constituyen los cimientos del Budadharma. El entender, practicar y hacer realidad las Cuatro Nobles Verdades es realizar la totalidad del Budadharma. Aunque la mayoría de los budistas podrían comprender, en cierto grado, las Cuatro Nobles Verdades, no todos podrían estar claros acerca de todo su significado. Por consiguiente, empezando desde hoy, voy a explicar y tratar de aclarar estas cuatro verdades expuestas por el Buda.

Cuando el Buda expuso sobre las Cuatro Nobles Verdades, primero indicó cuáles eran. Son, dijo, la verdad del sufrimiento, la verdad del origen del sufrimiento, la verdad de la cesación del sufrimiento, y la verdad del camino que conduce a la cesación del sufrimiento por medio del noble óctuplo sendero. Este es el primero de los “tres giros y doce procesos” de la Rueda del Dharma.

¿Qué significa eso? Como enseñado por el Buda, cada una de las nobles verdades implicaba tres giros o aspectos. Dentro de cada noble verdad, los tres giros o aspectos eran: primero, el comprender esa noble verdad; segundo, el poner en práctica la comprensión de esa noble verdad; y tercero, el alcanzar los resultados o el realizar esa noble verdad. Entonces, la secuencia es: entendimiento-practica-realización. Por lo tanto, la práctica completa de las Cuatro Nobles Verdades consta de doce procesos que, al ser completados, aseguran la entrada en el nirvana.

Por lo tanto, la comprensión del significado de las Cuatro Nobles Verdades es el primer giro. Como resultado del primer giro, los ascéticos comprendieron la naturaleza del sufrimiento y sus causas. El Buda explicó aun más y expresó sobre la necesidad de ir más allá del sólo comprender las Cuatro Nobles Verdades poniendo ese conocimiento en práctica. Por ejemplo, sabiendo los orígenes del sufrimiento, necesitamos abandonar los tipos de acciones que provocan la acumulación del sufrimiento. Uno tiene una firme convicción de que la cesación del sufrimiento es posible, y práctica el camino para alcanzarla. Entonces, el segundo giro es el creer y actuar sobre las verdades.

El Buda dijo a sus discípulos que él mismo, comprendiendo las cuatro verdades, había alcanzado la cesación y se había realizado en el camino lejos del sufrimiento, y alcanzó la iluminación. Y ahora, él estaba enseñándoles el cómo alcanzar la liberación por sí mismos. La existencia del sufrimiento, las causas del sufrimiento, la cesación del sufrimiento y el camino que conduce a la cesación del sufrimiento fueron completamente comprendidos, practicados, y el sufrimiento por sí mismo se había terminado. Por lo tanto, el tercer giro es la realización, el resultado de practicar las verdades.

Como resultado de los tres giros de la Rueda del Dharma del Buda, incluso hasta el menos talentoso de los cinco monjes alcanzó la iluminación, y se convirtieron en aryas, los que han despertado, los primeros discípulos del Buda y el primer sangha (comunidad de los monjes budistas). En los sucesivos cuarenta y nueve años, el Buda continuó exponiendo sobre las Cuatro Nobles Verdades y todas las demás enseñanzas del Budadharma, hasta que entró en el gran nirvana. Antes de eso, él siempre amonestó a sus discípulos y seguidores para que acatasen los preceptos (vinaya), para que aceptasen el Dharma como su maestro, y para que tomasen la liberación (nirvana) como su objetivo supremo.

¿Qué significa el acatar los preceptos? Es el vivir con ética, armoniosamente y con estabilidad. ¿Qué es el aceptar el Dharma como tu maestro? Eso significa tomar las Cuatro Nobles Verdades como la enseñanza fundamental, y comprender que la existencia se caracteriza por la no-permanencia. Es para comprender que, inherentemente, todas las cosas carecen de existencia independiente, y no tienen ego. Es para creer en la cesación del sufrimiento y en la certeza de la suprema liberación en el nirvana. Comprender esto es practicar los tres sellos del Dharma (tres marcas de la existencia): sufrimiento, no-permanencia y no-ego. ¿Y cómo uno puede comprender los tres sellos?, comenzando con la práctica de las Cuatro Nobles Verdades.

¿Qué es el tomar la liberación como nuestro objetivo? Para tomar la liberación como nuestro objetivo, uno debe comprender completamente acerca del surgimiento condicionado (que todas las cosas surgen como resultado de muchas causas y condiciones diferentes). Para comprender la naturaleza de nuestra existencia, empezamos por entender los doce lazos del surgimiento condicionado, que determinan la forma y el camino de nuestra vida a medida que ésta transcurre. Si uno pudiera contemplar estos doce lazos, comprenderá completamente las causas del sufrimiento, así como también el camino que conduce a la cesación del sufrimiento y hacia la liberación.

Entonces, las Cuatro Nobles Verdades abarcan las enseñanzas completas del Buda e incluyen los tres sellos del Dharma y los doce lazos del surgimiento condicionado. Por lo tanto, para comprender el objetivo de las Cuatro Nobles Verdades, uno también debe comprender y contemplar el sufrimiento, la no-permanencia, el no-ego y el surgimiento condicionado. Aunque el Budismo puede dividirse en varias escuelas tales como Theravada, Mahayana, Vajrayana, la repentina y la gradual, etc.; todas ellas tienen como su base las Cuatro Nobles Verdades, sin ellas, no podrían ser consideradas como budistas. Con esta breve introducción, procedamos a llegar a una comprensión más profunda de las Cuatro Nobles Verdades.

Por qué las Verdades son Nobles

En general, podemos decir que todos los seres liberados (aryas), tales como arhats y budas, han entendido completamente las Cuatro Nobles Verdades. Y, dado que estas verdades impregnan la comprensión de estos seres sagrados, las llamamos nobles. Son también llamadas nobles porque, a través de comprenderlas y practicarlas, podemos también alcanzar la liberación.

Los aryas tuvieron un ‘despertar’ a la primera noble verdad del sufrimiento y a sus muchos orígenes. Primero, hay sufrimiento por la calamidad catastrófica, desastres naturales y otras amenazas del medio ambiente. Segundo, no podemos aislar el miedo y las fuentes de incertidumbre del sufrimiento. Y tercero, están los infinitos tipos de aflicciones que experimentamos y que son generadas por nosotros mismos. Estos últimos tipos del sufrimiento son más netamente mentales en origen y manifestación. Por lo tanto, ‘los despiertos’ son completamente conscientes de los múltiples orígenes del sufrimiento que nos mantienen en el océano del sufrimiento samsárico, en el ciclo de nacimientos y muertes.

La segunda noble verdad es que la causa fundamental del sufrimiento es la ignorancia, que se manifiesta como codicia, aversión y falsa ilusión. La ignorancia, a su vez, nos conduce a involucrarnos en acciones que provocan sufrimiento. Acción, el significado literal del karma, incluye las acciones así como también los pensamientos y las palabras. De manera que lo que llamamos el origen o la causa del sufrimiento, es realmente el karma (la fuerza que propulsa las condiciones existentes en nuestra vida a un resultado futuro, un tipo de impulso que nos conduce en una cierta dirección). Es una energía compuesta generada por las ilusiones y aflicciones de los seres sensibles, provocándoles a que se involucren en ciertas acciones. Estas mismas acciones plantan aún más “semillas” (causas y condiciones) para posteriores consecuencias. Cuando las semillas maduran, la fuerza resultante se convierte en una potencia que nos propulsa hacia el futuro, conduciéndonos a particulares experiencias del sufrimiento.
La tercera y cuarta nobles verdades derivan de la profunda comprensión realizada por los aryas de la no-existencia del sufrimiento y, por consiguiente, la posibilidad de su cesación. El Buda expuso varios métodos para llegar a la cesación del sufrimiento. Entre estos, lo más importante es un modo de vida ético, es decir, llevar una conducta que no provoque sufrimiento. Debemos también cultivar la conciencia, de manera de no crear las causas del futuro sufrimiento. Si no estamos conscientes de las caudas del sufrimiento, lo prolongamos al crear las mismas causas una y otra vez. Cuando estamos conscientes de las causas del sufrimiento, podemos poner fin a nuestras acciones negativas, de manera que la liberación del sufrimiento puede tener lugar.

Finalmente, llamamos a estas verdades nobles porque son genuinas, eternas y necesarias. Son genuinas porque nada puede contradecirlas, desacreditarlas o sustituirlas y, al practicarlas, uno experimentará que son genuinas. Son eternas porque el sufrimiento y el fin del sufrimiento no están limitados a una cultura o un período de tiempo particular. Mientras que haya sufrimiento, los seres sensibles se esforzarán por poner fin a dicho estado. Finalmente, son necesarias porque, para alcanzar la cesación del sufrimiento, debemos practicar el camino que conduce a la liberación.

Causa y Efecto mundano y Causa y Efecto trascendente al mundo

Una mirada más de cerca a las Cuatro Nobles Verdades nos señala dos tipos de causas y efectos. Uno es llamado “causa y efecto mundano,” que conduce al sufrimiento; el otro es llamado “causa y efecto trascendente al mundo,” que conduce a la liberación.

La causa y efecto mundano tiene lugar en el espacio y el tiempo y cualquier cosa que exista en el espacio y el tiempo se caracteriza por la no-permanencia. Ayer, no estabas aquí en esta sala; hoy estás aquí escuchándome; hoy, después de esta charla te irás. Cuando experimentamos esto como individuos, estamos experimentando la no-permanencia. Este sentido de cambio también da un sentido de continuidad en nuestras vidas. Pero mientras los días transcurren, nuestras vidas también están llegando a su fin, día tras día. Por consiguiente, la no-permanencia es esencialmente esta progresión de nacimiento a muerte, de existencia a no-existencia.

Para experimentar la no-permanencia, debemos existir en la continuidad de tiempo y espacio. Nuestro sentido del espacio puede ser grande o pequeño (podemos sentir una multitud de espacios o un espacio muy limitado). La diferencia es la clave sobre cómo experimentamos el funcionamiento de causas y condiciones. Estos diversos factores que se reúnen y se dispersan, nos dan un sentido de tiempo. El hecho de que los diferentes aspectos de nuestras vidas cambian, se alteran y se transforman, resulta de estas relaciones causales. El funcionamiento de causas en condiciones, que tiene lugar en el espacio, es inseparable y está incrustado en el tiempo, de manera que experimentamos el tiempo y el espacio juntos. Como dije anteriormente, el mundo es lo que viene unido en tiempo y espacio, y esta existencia de constante cambio es no-permanente.

En términos sencillos, la trascendencia del mundo es la liberación de las causas y efectos mundanos, liberación del sufrimiento en tiempo y espacio. Los que han despertado, los arhats y budas, ya no están encadenados por el tiempo y el espacio, por consiguiente, no son influenciados por el sufrimiento que acarrea la no-permanencia. Por esta razón, el estado de la trascendencia del mundo es un estado de liberación.

¿Cómo es que la realidad mundana y la realidad trascendente al mundo están relacionadas con las Cuatro Nobles Verdades? La causa y efecto mundano incluye las dos primeras nobles verdades del sufrimiento y del origen del sufrimiento. El sufrimiento es, en realidad, un efecto de vivir en el tiempo y el espacio, y su origen es nuestra ignorancia relacionada con la verdadera naturaleza de vivir en la realidad mundana.

Por supuesto que estarás pensando que debe haber algún tipo de felicidad en la vida, y efectivamente hay muchas ocasiones de alegría y felicidad en la vida. El mismo Buda no negó estos estados de alegría y felicidad, pero cuando habló de la no-permanencia como sufrimiento, tenía en mente la manera muy sutil en que la no-permanencia se impregna incluso en la alegría que sentimos. Incluso en medio de la alegría hay pérdida y decadencia. Esta alegría se desvanecerá al igual que como cualquier otra cosa. Nada en el tiempo y espacio, nada en el mundo dura ni puede ser adquirido realmente, cualquiera que sea el deseo nuestro por las cosas, ellas no son más que lo que son. Este sufrimiento incluye nuestra gran incapacidad de escaparle a la vejez, a la enfermedad y a la muerte. Puesto que no somos nuestros propios maestros en los niveles ordinarios así como en los sutiles, el sufrimiento es inherente a todos los aspectos de nuestra experiencia.

La causa y efecto que trasciende al mundo se relaciona con la tercera y la cuarta nobles verdades de la cesación del sufrimiento y del camino que conduce a la cesación del sufrimiento. La cesación es el estado en el que las causas y efectos mundanos son abandonados, no hay más acumulación de karma y por lo tanto se alcanza el nirvana. Uno está liberado del sufrimiento y el proceso de alcanzar este estado es el camino. Después daremos más detalles sobre la manera de practicar el camino.
Entonces, cuando el Buda giró la Rueda del Dharma, enseñó también que el camino de la liberación es el camino de ir desde los modos mundanos de actuar, pensar y hablar a los que trascienden al mundo. Y, luego de los tres giros de la Rueda del Drama (las tres exposiciones de las Cuatro Nobles Verdades) los cinco monjes mendicantes alcanzaron la liberación.

Karma y Retribución

Anteriormente dijimos que el sufrimiento tiene su origen en el karma; por lo tanto, todo el sufrimiento es retribución, y puede entenderse como retribución kármica o retribución resultante. La retribución kármica es el accionar de las causas y condiciones subyacentes que propulsan a la energía kármica. La retribución resultante es lo que experimentamos subjetivamente como un resultado de las fuerzas kármicas. La retribución resultante toma la apariencia de diferentes tipos de sufrimiento. En la próxima charla vamos a hablar de los diferentes tipos de sufrimiento, pero por ahora sólo quisiera reiterar que el sufrimiento tiene su origen en el karma.
¿Cómo se crea el karma? Básicamente, el karma es creado a través del funcionamiento de los seis órganos sensoriales del ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo y mente. Estos órganos no son necesariamente la causa del sufrimiento; sino más bien es nuestro aprecio a ellos el que provoca sufrimiento. Los apreciamos porque a través de ellos tenemos una noción de nuestro propio cuerpo, al que nos aferramos y apegamos como si fuera perfecto, adorable y permanente; y sobre todo, porque que a través de ellos tenemos un sentido de identidad, un sentido del ego. Por ende, generamos pasiones que gobiernan nuestra conducta, poniendo en movimiento las fuerzas kármicas que nos propulsan al futuro.

La tercera noble verdad de la cesación del sufrimiento se refiere a la extinción de nuestras impurezas mentales (aflicciones) de los órganos sensoriales. Como dije, estos órganos no son la causa del problema. Las coloraciones que añadimos a nuestra experiencia, a través del aferramiento y apego, son la causa del sufrimiento. Por lo tanto, si los seis órganos sensoriales, contaminados por la mente del apego, pueden considerarse como el origen del sufrimiento, correspondientemente, la cesación del sufrimiento significa poner fin a dichas impurezas.
La cuarta noble verdad es el camino que conduce hacia la cesación del sufrimiento, conocido como el Noble Óctuplo Sendero. Mientras que este sendero y sus ocho aspectos parecen fáciles de comprender, son extremadamente complejos y extensivos. El sendero incluye la triple práctica de los preceptos (sila), la concentración meditativa (samadhi) y la sabiduría (prajna). También incluye muchas otras prácticas, tales como los cinco métodos de tranquilizar la mente y los cuatro fundamentos de la atención para desarrollar la meditación vipassana.

Conjuntamente con las Cuatro Nobles Verdades, también existen unas muy detalladas prácticas conocidas como los dieciséis aspectos de las Cuatro Nobles Verdades. Estos aspectos pueden utilizarse como objetos de meditación, comenzando con la conciencia de la respiración (calma) y procediendo al desarrollo de la conciencia meditativa (vipassana). Todos estos métodos conducen al camino de visualizar (despertar a) la naturaleza real.

Resumen

Hemos hablado de numerosas cosas: del giro de la Rueda del Dharma, de la dedicación al camino y de alcanzar el estado de arhat a través de la cesación. Hasta ahora, solamente hemos dado un breve resumen de las Cuatro Nobles Verdades. Sin embargo, al tiempo en que terminé de hablar de los tres giros, todos ustedes deberían de haberse convertido en aryas como los cinco monjes (Risas). Pero en el caso en que algunos de ustedes no hayan alcanzado la iluminación, y si la charla de hoy hubiese sido bastante atractiva, por favor, vuelvan el próximo domingo y hablaremos más detalladamente de las Cuatro Nobles Verdades. Espero describir las Cuatro Nobles Verdades como un grupo y revelar los diferentes niveles, capa tras capa, de sus sutiles implicaciones. Si dijera que los niveles se vuelven más profundos, podría espantarlos, así que sólo diré que voy a tratar de hacerlos más claros.

Ahora tenemos algo de tiempo para algunas preguntas.

Interrogador:
¿Cómo podemos aliviar el sufrimiento diario?

Shifu:
Experimentamos la vida cotidiana como una carga al cuerpo y a la mente que parecería provenir del medio ambiente, pero principalmente tiene su origen en nuestro propio cuerpo y mente. Esta carga es la realidad de la no-permanencia. Es debido a esta particular carga que sentimos y experimentamos, tomamos el sufrimiento como inherente a nuestras vidas. La felicidad es un alivio temporal de esta carga, luego del cual, el sentido de no-permanencia y sufrimiento reaparecen nuevamente.
Uno puede, sin embargo, experimentar la felicidad que está menos sujeta a la no-permanencia. Esta particular felicidad de que habla el Buda es la alegría del Dharma. Cuanto más practiquemos el Dharma, más felicidad tendremos. Si realmente nos dedicamos al Dharma hasta el punto de la completa liberación, seremos extremadamente felices, incluso eufóricos.

Interrogador:
En la vida cotidiana, encontramos a menudo el sufrimiento del enfermo, tal como un pariente con una enfermedad terminal que desea estar libre de su sufrimiento. ¿Cuál es la visión correcta para un budista que alcanza a comprender verdaderamente la esencia de las Cuatro Nobles Verdades? ¿Qué puede aliviar a un compañero pasando por dicho sufrimiento, cualquiera sea su causa?

Shifu:
Uno se dedica a las Cuatro Nobles Verdades por sí mismo; comprende el sufrimiento y el camino para salir del sufrimiento cuando éste se relaciona consigo mismo. Si una persona enferma todavía está consciente y receptiva, podría haber una oportunidad de ayudarla a practicar. No podemos implantar las Cuatro Nobles Verdades en otra persona, pero al menos podemos ayudarla a comprender algunos de los orígenes del sufrimiento y a empezar a practicar las Cuatro Nobles Verdades. Pero si esa persona no está receptiva o no es capaz de comprender, entonces las Cuatro Nobles Verdades no serán de ayuda alguna. Mientras podamos aliviar su dolor y demás, eso no es el fin del sufrimiento existencial o la liberación. El medicamento y otros métodos de alivio no significan la cesación del sufrimiento. Sólo a través de la dedicación a la práctica alguien puede ser liberado del sufrimiento descrito en las Cuatro Nobles Verdades.

Cuando un amigo estaba al borde de la muerte, yo intenté transmitirle algunas enseñanzas, pero esta persona estaba bastante agitada, en agonía y dolor, y no estaba receptiva. Puesto que esto no funcionaba, simplemente me senté al lado de mi amigo y empecé a recitar silenciosamente el nombre del Buda. Esto funciono hasta cierto punto debido a que mi presencia al lado de su cama y la estabilidad de mi mente quizás lo influenciaron directamente, de una manera no verbal, de modo que él fue capaz de calmarse gradualmente.

Si no es efectivo recitar el nombre del Buda, puedes tratar de meditar al lado de esa persona. Esto podría sonar exagerado pero puede ser efectivo. El prerrequisito es que estés realmente dedicado a la meditación, de modo que con una mente muy sutil y calmada, tu mente y la de la otra puedan lograr una respuesta mutua. Como resultado directo, esa persona podría calmarse. Pero si tu mente está dispersa o influenciada por el medio ambiente o por muchos pensamientos vagabundos, esto probablemente no funcionará.
Muchas gracias por sus preguntas. Les aliento a que vuelvan el próximo domingo... ¡o no estarán liberados! (Risas y aplausos)