lunes, 20 de noviembre de 2011
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Las tres series de preceptos puros
Los preceptos de los que hemos hablado hasta ahora son comunes tanto al Theravada, el vehículo de la liberación individual, como a todas las escuelas del Mahayana, en que el énfasis se pone en el que sigue el camnio del bodhisattva para beneficiar a todos los seres conscientes. El objetivo esencial de la trasmisión de los preceptos del bodhisattva es despertar en la mente de la gente un espíritu altruista de servicio a los demás y una firme dedicación para alcanzar la iluminación. Este espíritu se llama mente búdica. Bodhi es una palabra del sánscrito, de la misma raiz que la palabra Buddha, y se puede traducir como “despertar”, “iluminación” o “sabiduría”. El fundamento de esta mente búdica está formulado en los cuatro grandes votos: liberar innumerables seres conscientes, eliminar todas las tribulaciones, dominar acercamientos ilimitados a Dharma, y mantener la suprema budeidad.
Para ayudarnos a actualizar estos cuatro votos, necesitamos prometer el observar ciertos principios y guías que nos pueden ayudar a comportarnos de manera ética y humana, y purificar nuestra mente de los tres venenos del ansia, la aversión y la ignorancia. Con este fin, aquí trasmitimos lo que se conoce como las tres series de preceptos puros, que contienen los principios esenciales de los diferentes preceptos de todos los sistemas que se han desarrollado en la larga y rica historia del budismo.

Funcionalmente, estas tres series llevan al fiel a 1) renunciar a las obras malas guardando los preceptos, 2) acumular méritos haciendo obras buenas, y 3) trabajar por la salvacion de todos los seres conscientes.

Los votos para guardar estos preceptos encarnan el espíritu de todas las prácticas del budismo Mahayana: detener el mal, hacer el bien, y liberar a todos los seres conscientes. En un sentido verdadero, estos votos se pueden considerar como la última expresión de las aspiraciones de todos los budistas de todos los tiempos. Siguiendo el primero de los tres preceptos puros, que es guardar todos los preceptos, podemos comenzar dedicandonos con vigor a la práctica de los cinco preceptos y las diez obras buenas en nuestra vida diaria para purificar nuestra mente y evitar el causar dano a los demas y a nosotros mismos.

Desde el punto de vista de la práctica del bodhisattva, observar las diez obras buenas comprende más que un mero control pasivo de los diez males: se debe practicar activamente y cultivar las diez virtudes opuestas. Por eso, en esta perspectiva, el precepto de no matar puede considerarse en unión con ver a todos los seres con compasión y así cuidarlos, confortarlos y protegerlos; el voto de no robar, por lo mismo, se convierte en un compromiso a practicar la generosidad y el no egoismo. Así, la práctica de los preceptos budistas –considerada por muchos como pasiva y negativa-es realmente activa, dinamica y positivamente implicada en el mundo.

Esta actitud de positivo compromiso es precisamente lo que esta en la base de la segunda serie de preceptos puros para practicar todas las obras buenas. Considerando esta segunda serie, podemos considerar la idea de “mérito” tal como se aplica en la práctica del bodhisattva. Muchos de nosotros sabemos que la practica de las buenas obras genera mérito, y que en muchas ceremonias budistas trasmitimos este mérito a otros o a todos los seres conscientes. Algunos asocian esta idea con el asegurarse una buena reencarnación como resultado de la acumulación de méritos anotados en cierto libro celestial. Sin embargo, el concepto budista de mérito nada tiene que ver con estas ideas.

Se dice que al recibir los preceptos del bodhisattva, uno genera “una enorme cantidad de mérito”. Esto se puede entender de la siguiente manera:

Cuando uno acepta los preceptos, una semilla queda plantada en lo más profundo de la conciencia. Como esta semilla se ha plantado para beneficio de todos los seres, la consecuencia natural es que madure, y su cultivo por medio de la guarda de los preceptos es un crecimiento en compasión, y un debilitamiento de la tendencia a causar mal. Con la practica continua, naturalmente crece la tendencia hacia acciones sanas. Según se avanza en la vida, actuando sobre esta base de compasión, se vivira una experiencia de seguridad y estabilidad. Por que es así? Simplemente porque ya no se vive la vida de manera obsesivamente centrada en uno mismo, siempre preocupado del propio beneficio y sentiendose continuamente amenazado e inseguro. A medida que la propia vida se dedica a los demás, se hace menos y menos preocupada del propio beneficio, ganancias o perdidas. Consiguientemente, ya no se teme nada, y se deja de estar agitado o lleno de tribulaciones causadas por el apego a uno mismo. Y así, se alcanza el equilibrio mental.
La estabilidad y seguridad que usted experimenta de este modo crea, a su vez, una atmósfera de estabilidad y seguridad alrededor de uno mismo y que sienten tambien los demás. Se sienten seguros cerca de usted, y puesto que, movido por la genuina compasión, nunca intenta danar a nadie sino solo intentar ayudar, los demas sienten una cierta alegría en su presencia. Así, de una manera inmediata y concreta, usted , después de haber recibido los preceptos del bodhisattva, beneficia a todos lo seres conscientes, lo cual es una gracia que genera “una enorme cantidad de mértito”. Y es así de este modo como emprendemos la práctica de la tercera serie de preceptos puros para liberar a todos los seres conscientes. La guarda de estos preceptos actualiza nuestra intención expresada en los cuatro grandes votos y nos coloca firmemente en el camino del bodhisattva.

Todos los sistemas de preceptos del bodhisattva caen dentro de estas tres series de preceptos puros, que pueden considerarse como la destilación de todos los distintos aspectos de la práctica del bodhisattva. El usar las tres series de preceptos puros como principio de trabajo da a los fieles una gran flexibilidad en sus prácticas, y según su temperamento y sus capacidades, les permite escoger entre seguir un código más simple y más general, o un código más detallado, complejo y riguroso. Las tres series de preceptos puros pueden practicarse en general o en detalle, ya que su significado y aplicabilidad pueden ser amplios o más especificos.

Estos preceptos, como todos los demás sistemas de preceptos, están basados en los preceptos antiguos del vehículo para la liberación individual, por lo que los códigos de conducta del Theravada pueden también incluirse bajo estas reglas. Sin embargo, el énfasis en la dedicación del fiel en cultivar todas las prácticas virtuosas de liberación de todos los seres conscientes pone de relieve el particular espíritu de los preceptos del bodhisattva, distinguiéndolos de otros más antiguos de la tradición Theravada.