viernes, 23 de junio de 2011
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Las diez buenas acciones
Construyendo sobre el fundamento de la observancia de los cinco preceptos, podemos ampliar y profundizar nuestra práctica de vinaya avanzando hacia las diez buenas acciones: No matar, no robar, no tener mala conducta sexual, no mentir, no decir palabras creadoras de división, no usar lenguaje ofensivo, no mantener charlas insustanciales, no tener ansias, no tener aversión, y no sostener puntos de vista erróneos. A primera vista estas diez acciones parece que se superponen a los cinco preceptos, pero una mirada más detenida nos muestra que en realidad amplían el campo y la profundidad de los cinco preceptos.

Las diez buenas acciones se dividen en tres categorías, normalmente conocidas como la purificación de los tres tipos de acciones: fisicas, verbales y mentales. La primera de estas prácticas, la purificación de las acciones fisicas, consiste en observar los votos de no matar, no robar y no tener conductas sexuales indebidas. La segunda, la purificación de las acciones verbales, exige una atención vigilante de qué, cómo y por qué decimos algo, para mantener los votos de no mentir, no crear divisiones, no ofender a nadie, y no ser frívolo al hablar. La tercera, la purificación de las acciones mentales, pide el control de nuestra mente para prevenir las ansias, la aversión, y los puntos de vista erróneos (como la creencia de que los seres conscientes existen como seres autosuficientes o entidades perdurables que existen en lucha competitiva con un yo independiente).

La última categoría de práctica trata específicamente de las funciones de la mente, y obviamente extiende el campo de los cinco precpetos.
Ciertamente, no es fácil de realizar, pero valiéndose regularmente del refugio en las Tres Joyas, cultivando el cuidado mental, y aprendiendo a guiar nuestros pensamientos fuera de las ansias, la aversión y los juicios erróneos, estaremos en terreno seguro. Por medio de esta práctica, de hecho, estamos rompiendo lo que el budismo llama las tres pasiones, es decir, ansias, aversión e ignorancia, que a su vez son las raíces de toda molestia. Por medio de nuestra fe en las Tres Joyas, y por la práctica de los cinco preceptos y las diez buenas acciones podemos purificar poco a poco nuestras mentes, en un proceso que en sí mismo es de inestimable ayuda para todo ser consciente.