lunes, 20 de noviembre de 2011
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El Quinto Paramita: La Meditación

Comentario del maestro Sheng Yen

Ésta es una charla sobre el quinto paramita de la meditación (dhyana), impartida por el maestro Chan Sheng Yen, en el Centro de Meditación Chan en Elmhurst, Nueva York, el 31 de mayo de 2001.

El quinto de los Seis Paramitas es el de la meditación o dhyana. En el Mahaprajnaparamita Sutra hay una frase que dice: “No permanezcas en los dharmas, permanece en el prajnaparamita.” Esto significa que no deberíamos permanecer en ningún dharma (fenómeno), sino que deberíamos permanecer en la mente concentrada, la que “no tiene preferencia.” Una mente concentrada no permanece en samadhi (profunda concentración meditativa), ni ansía la dicha del samadhi. Esto es lo que significa “no preferencia.” Aunque dhyana incluya samadhi, es importante comprender que dhyana no es necesariamente lo mismo que samadhi. El maestro Tsungmi habló de los cinco niveles de dhyana, incluyendo las prácticas de dhyana de las tradiciones de la India y de China. Vamos a describir brevemente los cinco niveles sin entrar en detalles minuciosos.

Primer Nivel de Dhyana

En primer lugar, está el dhyana del sendero externo, practicado por las escuelas y religiones no budistas, cuyo objetivo más importante consiste en alcanzar el samadhi. En este estado de samadhi, uno evita influencias y conflictos con su propio cuerpo, mente y  con el medio ambiente, y permanece en la dicha del samadhi. Su aspiración más elevada es le de entrar en algún tipo de cielo. Podemos decir que el yoga indio o las prácticas taoístas chinas pertenecen a esta categoría. 

Segundo Nivel de Dhyana

El segundo dhyana es el dhyana de los seres ordinarios que han aprendido acerca del Budadharma y de las leyes de causa y efecto (karma). Las personas que practican en este nivel ponen gran énfasis en samadhi y permanecen en él, considerándolo como liberación. A menudo, lo que experimentan es la unidad del cuerpo y mente, de los ambientes internos y externos, de los pensamientos anteriores y posteriores. Esto es a menudo descrito como estar en unión con el universo. En su samadhi experimentan los cuatro cielos-dhyana de la forma, de la no-forma, incluyendo los cielos-dhyana de pensamiento y no-pensamiento. Experimentan un tipo de vacuidad, pero no la verdadera vacuidad de la sabiduría genuina. Por lo tanto, a menudo confunden los cuatro cielos-dhyana con los cuatro niveles del estado de arhat, y creen que ya están liberados.  

Al experimentar samadhi, no tendrán codicia, duda, carga corporal ni mental, y pensarán que han sido liberados. Pero una vez que salgan del samadhi y traten con los seres queridos, la familia, la propiedad y la riqueza; inevitablemente sus aflicciones retornarán. Cuando esto suceda, van a querer entrar en samadhi y experimentar la dicha otra vez. La diferencia principal entre los dos primeros tipos de dhyana radica en que si el practicante ha sido o no expuesto a las enseñanzas de Budadharma.

Tercer Nivel de Dhyana

El tercer nivel de dhyana es el del Hinayana, también llamado el dhyana de liberación. Éste dhyana esta guiado por las enseñanzas del karma y de la vacuidad, pero todavía requiere la práctica de los cuatro dhyanas y ocho samadhis. En este dhyana uno práctica según los cuatro niveles del estado de arhat. De manera que uno puede aplicar la práctica gradual de los cuatro dhyanas y ocho samadhis de los reinos de la forma y de la no-forma. Después de alcanzar el nivel de los ocho samadhis en el reino de la no-forma, uno será capaz de entrar en el noveno samadhi, que es el dhyana de la cesación (de sensación de pensamiento), y de este modo alcanzará el estado de arhat y de liberación.

El entrar en el dhyana de la cesación requiere la práctica de los cuatro cielos-dhyana, que no voy a explicar, pero sí explicaré cómo practicar de acuerdo con los cuatro cielos-dhyana, empleando los sietes métodos convenientes.

Los Siete Métodos Convenientes

El primer método conveniente consiste en las prácticas básicas de los Cinco Métodos de Serenar la Mente. El segundo método conveniente es el de los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena. El tercero es el practicar conjuntamente las cuatro Atenciones Plenas. Del cuarto al sexto método conveniente son: cordialidad, culminación y renunciación. No voy a hablar de éstos sino que voy a ir directamente al séptimo y supremo del mundo.

Como dijimos anteriormente, el primer método conveniente corresponde a los Cinco Métodos de Serenar la Mente. Los seis métodos restantes están, en realidad, basados en los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena, con las etapas entre uno y el siguiente siendo manifestaciones del nivel de práctica de cada persona. Entre los Cinco Métodos, los más comúnmente usados son los primeros dos: la contemplación de la respiración y la contemplación de la impureza del cuerpo. Los métodos restantes son suplementarios: el tercero es la contemplación de las causas y condiciones y el cuarto es la contemplación de las cuatro mentalidades ilimitadas (incluyendo la compasión). Dependiendo de tu fuente de información, el quinto método podrá ser el de la contemplación de la atención plena del Buda o el de la contemplación de los diferentes tipos de dharmas.

De los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena, el primero es el de la atención plena del cuerpo, el segundo el de la atención plena de la sensación, el tercero el de la atención plena de la mente y el cuarto el de  la atención plena de los dharmas.

Vamos a ver nuevamente los Cinco Métodos de Serenar la Mente. El primer método es el de la contemplación de la respiración y, por supuesto, es el cuerpo el que respira. El segundo método es el de la contemplación de la impureza del cuerpo. Por consiguiente, los primeros dos de los Cinco Métodos están definitivamente relacionados con el primero de los Cuatro Fundamentos, que tiene que ver con el cuerpo. Cuando contemplamos la impureza, es la mente la que contempla. Al emplear el método de respiración, uno está realmente contemplando la sensación en las ventanas de la nariz. Cuando surgen los pensamientos en nuestra mente, la atención plena de dichos fenómenos o dharmas es el cuarto fundamento de práctica.

Por consiguiente, los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena son realmente la continuación de los Cinco Métodos de Serenar la Mente y, practicarlos como si fueran un todo, puede conducir realmente a la liberación. Muy a menudo, las personas piensan que la atención plena es una práctica muy simple y de bajo nivel, pero, estando relacionada con los siete métodos convenientes, puede conducir a la liberación.

La séptima etapa (la suprema en el mundo) es el primer nivel de realización de la santidad budista, o el estado de arhat. La diferencia entre el dhyana de los seres ordinarios y el del Hinayana radica en que el primero emplea los cuatro dhyanas y ocho samadhis, mientras que el segundo utiliza los siete métodos convenientes.

Los Aspectos Básicos de la Práctica del Dhyana

Las bases de la práctica del dhyana pueden resumirse en seis aspectos: búsqueda, espera, placer, dicha, unidad y dejar ir.

La búsqueda es el punto de partida de la práctica, donde uno se dedica realmente a la contemplación. Por ejemplo, si estamos practicando el contar la respiración, la mente está conciente y concentrada en contar la respiración. Esto es búsqueda.

La espera es el estado de la tranquilidad, cuando uno permanece concentrado en la meditación, tal como la respiración. Este no es el significado literal de “espera.” Momento tras momento, uno está consciente de estar en el método. El tener el mismo pensamiento tras pensamiento tras pensamiento, eso es espera.

El placer, la dicha y la unidad son estados que uno podría experimentar durante el dhyana y a los que no debería apegarse y debería dejar. Cualquier cosa que uno experimente en esta etapa debería dejarse ir. Por consiguiente, estos seis aspectos son la entrada a la práctica de los cuatro dhyanas y los ocho samadhis. Después de arribar a la sexta etapa, uno continúa dejando ir hasta que se queda con nada, y ahí es cuando uno entra en la séptima y última etapa, la suprema en el mundo.

Antes de entrar en el primer dhyana, uno debe emplear los Cinco Métodos de Serenar la Mente y los Cuatro Fundamentos de la Atención Plena. La búsqueda y la espera están presentes durante el primer dhyana, y todavía persisten después de salir del primer dhyana. Antes de entrar en el segundo dhyana, el dhyana intermedio, sólo hay búsqueda y no hay espera.

En el segundo dhyana, no hay ni búsqueda ni espera. Solamente permanecen el placer, la dicha, la unidad y el dejar ir. Uno lo deja ir todo, incluyendo las ideas de existencia y vacuidad, y continúa practicando para alcanzar la iluminación.

Cuarto Nivel de Dhyana

El cuarto dhyana es el dhyana del Mahayana, también conocido como el dhyana del bodhisattva. La diferencia principal entre el dhyana del Hinayana y el del Mahayana radica en el significado de liberación. La práctica Hinayana es para la liberación de los tres reinos de existencia. Según el dhyana del Mahayana, la trascendencia significa el no tener apego ni tener miedo al ciclo de nacimiento y muerte, y esto lo distingue del Hinayana.

Al no tener apego al nacimiento y muerte, uno no tiene miedo a nacer y morir y tendrá la compasión de volver al mundo para liberar a los seres sensibles. ¿Podría uno estar practicando los cuatro dhyanas y los ocho samadhis En esta etapa? Por supuesto que si, porque esos están  entre los muchos métodos para alcanzar la trascendencia. Por ejemplo, la meditación sentada es una de las prácticas en el dhyana del Mahayana, pero sólo es una de las puertas de entrada. De hecho, uno puede estar practicando en cualquier situación: leyendo y recitando los sutras, realizando postraciones, meditando al caminar, o dedicarse a cualquier tarea o trabajo mientras que su mente esté concentrada en dicha tarea. Uno puede estar haciendo cualquier cosa y al mismo tiempo estar practicando.

En La Gran Cesación-Contemplación (shamata-vipassana) el maestro Zhizhe habló de cuatro clases de samadhi: el samadhi siempre sentado, el samadhi siempre caminando o de pie, el samadhi mitad caminando y mitad sentado y el samadhi ni caminando ni sentado. El primer samadhi es la cultivación a través de la meditación sentada, especialmente la cultivación de los cuatro dhyanas y ocho samadhis. El segundo samadhi de siempre caminando o de pie es raramente practicado, puesto que requiere que el practicante esté de pie todo el tiempo (sin poder tenderse, sentarse o dormir, sólo se puede dar vueltas o estar de pie). El tercer samadhi de mitad caminando y mitad sentado permite sentarse, estar de pie y moverse, y eso es en gran parte la práctica en el Chan. En el cuarto samadhi de ni caminando ni sentado, cualquier postura o situación es adecuada con tal de que uno esté aplicando el principio del Chan. 

Quinto Nivel de Dhyana

El quinto dhyana es el dhyana del Supremo Vehículo, también llamado el dhyana del Tathagata. Es también llamado el Dhyana del Patriarca porque se refiere a Bodhidharma, el primer patriarca del Budismo Chan. Este es el dhyana de la iluminación repentina y no necesita de los cuatro dhyanas ni de los ocho samadhis. En efecto, es básicamente el método de no-método. Cuando no hay pensamientos vagabundos en la mente, eso es la sabiduría del Chan. Aunque originalmente transmitido por Bodhidharma, experimentó un posterior desarrollo dentro de la Escuela Chan. El dhyana transmitido por Bodhidharma tiene dos aspectos: entrada a través de la práctica y entrada a través del principio. La entrada a través de la práctica es mediante la cultivación de los métodos de iluminación; la entrada a través del principio es mediante el percibir directamente la vacuidad.

Por otro lado, el Sexto Patriarca Huineng, describe al quinto nivel de dhyana de la siguiente manera: siempre y cuando no haya apego o pensamiento egocéntrico en la mente, eso es liberación o iluminación repentina. En el Sutra de la Plataforma de Huineng, hay una frase muy importante: “Prajna y dhyana son lo mismo. Donde hay prajna, hay dhyana; donde hay dhyana, hay prajna.” La escuela de la iluminación repentina se caracteriza por este punto de vista.

En la escuela de la iluminación gradual, uno debe cultivar primero el dhyana para que surja el prajna. Por otro lado, el Sexto Patriarca habla de dhyana y prajna surgiendo simultáneamente y, más importante aun, dice que, mientras nuestra mente y cuerpo no estén en conflicto o contradicción, la meditación sentada ya no es necesaria. Cuando eso sucede, es el dhyana del Patriarca. Dicha persona siempre está en dhyana (ya sea mientras este comiendo, durmiendo o trabajando). La idea es que la vida en sí misma es dhyana.