martes, 22 de agosto de 2011
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No importa si nuestro amor no perdura para siempre.
Conferencias budistas
A menudo he escuchado una frase popular en la televisión: “No importa si nuestro amor no perdura para siempre, lo que importa es en este momento nos tenemos el uno al otro”. Esta frase parecería representar un sentimiento optimista, pero también tiene su lado oscuro. Si la frase fuera transformada para convertirse en una actitud descuidada que dijera: “vida y muerte, todo es lo mismo”, sería una clara demostración de irresponsabilidad.

Desde un ángulo positivo, un amor que perdura para siempre es lo que desean las personas promedio y es una parte importante del pensamiento detrás de la filosofía china (que el cielo y la tierra nunca cambian). Pero estas personas no saben que el cielo y la tierra están intrínsecamente cambiando constantemente. El cielo es un concepto muy abstracto.

En términos concretos, la palabra significa el cuerpo celestial, la vía Láctea, las estrellas o el cielo. Pero el cielo del que hablan las personas promedio es un fenómeno de la naturaleza (inviernos fríos, veranos calientes). Algunas personas piensan que eso es lo normal, pero de hecho, incluso las estaciones están cambiando. De manera que a esto lo llamamos impermanencia.

El cielo está cambiando y la tierra está cambiando. Mirándolo desde el punto de vista de nuestras vidas, la corteza terrestre está cambiando. Desde un punto de vista histórico, la tierra está constantemente cambiando. Algunas personas dicen: “Los mares cambian en campos de moreras y los campos de moreras cambian en mares”, y las montañas se transforman en mar y el mar en montañas. Puesto que todas las cosas están cambiando, “un amor que perdura para siempre” es un concepto en lugar de una realidad.

Por lo tanto, si poseemos sólo temporalmente, ¿qué poseemos realmente? Las personas normalmente piensan en lo material, riqueza, estado social y poder porque representan bienestar, alegría y éxito. Pero estas cosas también cambiarán. Después de poseerlos por algún tiempo, parte de ellos desaparecerán y, por otra parte, las cosas que poseemos no siempre son buenas. Por ejemplo: un tifón. Esto podría sonar irónico, pero después de que un tifón haya golpeado, podemos decir que tuvimos un tifón; después de que un terremoto tenga lugar, podemos decir que tuvimos un terremoto. Pero el tener éstos es doloroso.

Hace algunos días, un profesor de nuestro Instituto de Estudios Budistas sufrió de un severo dolor de cabeza. Con su cabeza muy vendada vino y me dijo: “Maestro, tengo una enfermedad molesta”. Pero él era bastante optimista. Añadió: “Muchas personas pensaban que había sido herido en el 11 de septiembre o en el tifón Nari. Me da gran alegría de que tantas personas se preocupen por mi”. Con esto podemos ver que algunas posesiones podrían ser maravillosas y algunas dolorosas.

Recientemente, alguien me dijo que estaba muy alegre de haber hecho una donación a Dharma Drum Mountain el año pasado.
Dijo que si no hubiera donado el dinero, el dinero se habría perdido. Me dijo que perdió todas sus inversiones en acciones a principios de este año. Él poseía algunas acciones, pero aunque su activo haya sido reducido después de haber hecho la donación, aun así estaba satisfecho y alegre. Sin embargo, puesto que no vendió las acciones a tiempo, ahora no queda mucho. Pero hizo algo muy bueno, y eso no ha cambiado. Por consiguiente, sólo podemos poseer sustancia temporalmente, pero la posesión espiritual es algo que podrá perdurar para siempre.

Muchas personas me visitan después de convertirse en funcionarios gubernamentales. Les digo frecuentemente que deberían diseñar más políticas para el bien público. Los cambios de personal entre los funcionarios gubernamentales son rápidos, pero sus buenas obras permanecen aún después de que se hayan ido.

Hoy en día para los taiwaneses, si has hecho algunos logros en el trabajo, aunque la posición podría cambiar con la situación, tu ayuda y contribuciones al crecimiento social no serán temporales (sin importar si estás en el gobierno o en el sector privado). Si todos pudiéramos compartir esa percepción, las personas no tendrán pensamientos irresponsables tales como: “vida y muerte, es todo lo mismo”.