sábado, 18 de noviembre de 2011
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Capítulo II: La Naturaleza del Sufrimiento

La semana pasada hablamos del giro de la Rueda del Dharma en el Parque de los Ciervos, en el que el Buda dio su primera enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades a los cinco monjes ascéticos. Hablamos de los significados básicos de las cuatro verdades, y del camino que aleja del sufrimiento a la liberación. Vamos a continuar examinando la primera noble verdad y la naturaleza del sufrimiento, capa sobre capa, esperando encontrar tanto aclaración como significados más profundos.

Hay varios métodos que yo podría adoptar para compartir con ustedes el conocimiento de las Cuatro Nobles Verdades. Efectivamente muchas tradiciones del Budismo pueden revelar su profundidad pero en cuanto a mis fuentes, dependo de las escrituras tempranas, tales como los nikayas, los sutras tempranos en pali también conocidos como los agamas, y del sastra en sánscrito llamado Abhidharmakosha (El Tratado sobre el Conocimiento del Beneficio). Otros métodos incluyen aquellos del Madhyamika (Camino Medio) y el Yogacara (Sólo Mente), dos escuelas de pensamiento indias muy dominantes que eran muy autorizadas en sus explicaciones de las Cuatro Nobles Verdades. En el Budismo Chino, además de las líneas de Chan, Linji y Caodong (Zen: Rinzai y Soto), había tradiciones de Tientai y Huayan, cada una con su propia manera de explicar las Cuatro Nobles Verdades. Por consiguiente, con esto en mente, comentaré fundamentalmente desde el punto de vista de lo anterior, la tradición budista más fundamental.

Tres Aspectos del Sufrimiento
La primera noble verdad es la verdad de la existencia del sufrimiento. El Buda enseñó que el sufrimiento debería verse desde tres aspectos: el primero es el sufrimiento del sufrimiento, el segundo, el sufrimiento del cambio, y tercero el sufrimiento penetrante de los cinco skandhas, de los que hablaré más tarde.

El Sufrimiento del Sufrimiento
El sufrimiento del sufrimiento es el sufrimiento ordinario que podemos sentir en el cuerpo y en la mente. Los ejemplos del sufrimiento del sufrimiento serían la incomodidad de la enfermedad, o estar separado de los seres queridos. Todo el mundo puede reconocer estos tipos de sufrimiento. Pero en un nivel mucho más fundamental, el sufrimiento del sufrimiento significa que no somos libres e independientes. Estamos continuamente bajo la influencia y el condicionamiento de otras fuerzas, del ambiente externo a las experiencias y del funcionamiento de nuestros propios cuerpos y mentes. Todas estas condiciones son “dominadas por otros poderes” porque todas las causas y condiciones que constituyen un momento particular dependen de otras cosas que ocurren en el ambiente o en nuestro propio cuerpo. Esto es llamado “surgimiento condicionado” o “derivación dependiente.” En un nivel más profundo incluso, no estamos en control de nuestros pensamientos y mentes. Esta incapacidad de controlar nuestro propio ser significa sufrimiento. Cuando reflexionamos profundamente sobre nosotros mismos vemos que tenemos nuestros propios puntos de vista de las cosas así como nuestras propias perspectivas. Hasta este punto puede parecer que tenemos el control de nuestras mentes. Pero cuando examinamos más detenidamente nuestros procesos de pensamiento muy a menudo el pensamiento previo y el pensamiento posterior se contradicen uno al otro. En chino esto es llamado “la batalla entre seres celestiales y humanos,” el conflicto entre la mente racional y nuestras sensaciones. Cuando sabemos que cierta acción es correcta, nuestras sensaciones podrían ser lo opuesto – lo que pensamos y lo que sentimos podrían estar en conflicto. Pensamos que tenemos una cierta personalidad y ciertos rasgos pero cuando examinamos más detalladamente, parece que tenemos personalidades múltiples y de que de hecho somos casi esquizofrénicos. Pensamos de una manera, y actuamos de otra. En diferentes situaciones, tenemos personalidades completamente diferentes. Este conflicto entre diferentes maneras de ser en la misma persona puede causar mucho sufrimiento. Podemos tratar de utilizar nuestros poderes mentales y físicos para mantenernos confortables y sanos, pero con el paso del tiempo comprendemos que nuestro cuerpo está experimentando cambios, está envejeciendo y es susceptible a enfermedad. Si nuestro propio cuerpo no nos escucha, ¿cuánto control tenemos realmente sobre él? Si tú eres jefe o maestro podrías pensar que tienes control sobre otras personas, pero hay límites, no importa cuánto deseemos manipular a los demás. Al final, no hay nadie excepto en ti mismo, en quien puedas confiar. Estás sólo. Y esta incapacidad de tener el control y de sentirse a gusto en el ambiente es también una fuente de sufrimiento. Las personas quieren depender de alguien más que de ellas mismas. Algunos discípulos míos tienen una fuerte dependencia de mí al grado de decir: “Shifu, tiene que cuidar su salud. ¿Cómo podemos sentirnos confiados si usted no está cerca?” Y aquí me tienen pensando para mis adentros: “Ni yo mismo puedo depender de mí y ahora ustedes vienen a querer depender de mí.” (Risas). Así pues, les pido no depender de mí sino del Dharma, ya que es el Dharma de lo que yo mismo dependo. Hoy estoy aquí, pero podría morir mañana. De manera que aliento a todos ustedes a depender también del Dharma, a estar centrados en el Dharma.

Sufrimiento del Cambio
El segundo aspecto del sufrimiento es el sufrimiento del cambio. El rasgo dominante de la existencia es el flujo constante. El Libro Chino de los Cambios, el I-Ching, dice que todas las cosas están constantemente en el estado de cambio. En contraste, el Budismo dice que las cosas aparecen y desaparecen simultáneamente – en medio del nacimiento hay creación y extinción. No es que después del nacimiento empiece el proceso de la muerte, sino que en medio del nacimiento hay muerte. En medio de la creación hay extinción; en medio de la extinción hay nacimiento. Lo único constante es el cambio – la transitoriedad. Podemos considerar la transitoriedad de maneras que corresponden a los tres aspectos del sufrimiento. El primero es la transitoriedad relacionada con la experiencia directa del individuo, de nacimiento, vida y muerte. El segundo es la transitoriedad respecto al sufrimiento acompañado del constante cambio, como una realidad de la existencia. El tercero es la impermanencia respecto al surgimiento condicionado y extinción de todos los fenómenos. Si podemos comprender estas dimensiones de transitoriedad en el sufrimiento, podemos también reconocer la verdad de la vacuidad y del no-yo.

El carácter chino “hua” significa “sufrimiento del cambio” pero también tiene el matiz de “destructible.” Algo aquí hoy podría no estar alrededor nuestro mañana. Esto es así incluso con el funcionamiento de nuestras mentes momento a momento. Un pensamiento conduce al siguiente pensamiento tras otro pensamiento, en flujo constante. Esto es el significado del “sufrimiento del cambio.”

Podría parecer que en la vida hemos alcanzado ciertos resultados o metas, pero éstos también están cambiando constantemente. Al final, no hay tal cosa como un resultado objetivo o meta que se haya alcanzado verdaderamente, puesto que a cualquiera que sea le faltará permanencia. Más bien, necesitamos comprender que el mundo es un proceso que nunca termina, sin comienzo ni final. Cuando miramos nuestros logros desde esta perspectivas, vemos que los frutos de nuestros esfuerzos son por sí mismos el producto del cambio. Algo tenía que cambiar para llegar desde nuestro punto de partida hasta donde estamos ahora. Cuando al final alcanzamos lo que deseamos, ¿por qué el proceso de cambio debería detenerse repentinamente? Por esta razón, no deberíamos poner tanto esfuerzo en aferrarnos a nuestros logros como algo que se incrusta para siempre en la roca. El éxito no es algo para considerarse como una realidad fija o estable para siempre, y puede ser muy efímero.

Me encontré con un hombre que recientemente había llegado a ser profesor. Yo le dije: “Felicidades por convertirse en profesor.” Esto es lo que había logrado, lo que había planeado para su vida. Después le dije: “Que pena que algún día debas retirate o que incluso pudieran despedirte” (Risas). Yo no estaba tratando de echar un jarro de agua fría a sus logros; estaba tratando de alentarlo a obtener una comprensión más profunda de la realidad de la existencia – que las cosas cambian y nada es permanente. De modo que les aliento a ustedes a alcanzar un nivel más profundo de comprensión sobre su propia vida y la realidad del mundo, puesto que con esta sabiduría penetrante, pueden empezar a liberarse del sufrimiento del cambio, del sufrimiento de la transitoriedad.

El Sufrimiento Penetrante

El tercer aspecto del sufrimiento, el sufrimiento penetrante, tiene un doble significado. El primero, significa que todos los seres experimentan sufrimiento – que nadie puede evitarlo. El segundo significado está relacionado con el cuarto skandha de volición. Para explicarlo primero necesitaré hablar de los cinco skandhas como una totalidad. El Budismo enseña que el ser humano está compuesto por cinco agregados o skandhas. Como todas las formas de la existencia los cinco agregados son caracterizados por dos realidades fundamentales – viniendo a la existencia (creación) y cambio (extinción). Otra vez esto señala la transitoriedad como el hilo común en los tres aspectos del sufrimiento. Sin embargo, incluso esto es sólo un nivel ordinario de entendimiento. El sufrimiento penetrante también se refiere a una corriente subyacente de conciencia en que el sufrimiento y el deseo pueden cambiarse inmediatamente a odio y repulsión. Es un tipo muy sutil de sufrimiento psicológico.

El primer agregado es la forma, refiriéndose a los aspectos material o físico de nuestro cuerpo. Los demás cuatro agregados son mentales, y dentro de estos hay divisiones más sutiles. El segundo agregado es la sensación. El tercero es la percepción, pero también puedes llamarla concepción. El cuarto es la volición, que como he mencionado, desempeña un papel clave en el sufrimiento penetrante. El último agregado es la conciencia. La sensación y la percepción también pueden entenderse en términos del proceso de la mente. La “mente” es un término muy general, pero desde la perspectiva de la psicología budista vemos dos cosas diferentes en esta mente: la mente discriminada o primaria y los fenómenos mentales. La mente discriminada es como un emperador que controla a sus generales, soldados, y etcétera. El segundo y tercer agregados, la sensación y la percepción, son una parte de esta mente del emperador, y estos dos pueden subdividirse en tantos como 175 diferentes estados mentales.

La mente discriminada contiene – podría decir que posee – sus estados mentales, tales como codicia, envidia, alegría, placer – una tropa entera de pensamientos tanto negativos como positivos. Como tal, la mente y sus estados se refuerzan mutuamente uno a otro. Los estados mentales no son la mente; son sólo los soldados ejecutando las ordenes de la mente, esperando mantener a la una  y perpetuar a los otros. Mientras la volición es también un agregado mental junto con la sensación y la percepción, trabaja en un nivel mucho más sutil. Siendo el agregado que conduce a la acción, la volición asegura que todos los seres vivientes están continuamente en un estado de movimiento y surgimiento. Por esta razón, no pueden escapar de la forma más sutil del sufrimiento penetrante.

El sufrimiento impregna los tres reinos de existencia que forman el samsara: el reino del deseo, el reino de la forma, y el reino de la no-forma. Esto es así porque estos reinos son caracterizados por el apego, sea sutil o basto. Toma a alguien de gran realización cuya conciencia altamente refinada está libre de los apegos más bastos de codicia, odio, celos, y otras discriminaciones más bajas. Dicha persona ha alcanzado el samadhi de “ni conceptualización ni no-concepturalización” – el samadhi de la conciencia infinita. En este estado tan alto uno está libre del sufrimiento del sufrimiento y del sufrimiento de la transitoriedad, pero está todavía está sujeto al sufrimiento penetrante.

Los tres reinos son las dimensiones de existencia donde los seres residen dependiendo del nivel de su conciencia. Los seres no están libres del sufrimiento hasta que transcienden los tres reinos. En el reino del deseo, donde existen los seres humanos, tenemos  los tres niveles de sufrimiento. Incluso si uno permanece en un profundo samadhi donde está libre del sufrimiento de la transitoriedad, ese individuo regresa al mundo de aflicción cuando sale del samadhi. Por esta razón, no importa cuán refinado sea el nivel de la conciencia; mientras haya apego el individuo experimentará el sufrimiento penetrante.

El Buda habló de los ocho tipos de sufrimiento que soportan los seres humanos: nacimiento, vejez, enfermedad, muerte, separación de los seres queridos, enfrentamiento con los enemigos, incapacidad de alcanzar lo que uno busca y, por último, el sufrimiento de los cinco agregados. De estos ocho tipos de sufrimiento, los primeros siete están contenidos en los cinco skandhas. Esto es llamado el “sufrimiento ininterrumpido de los cinco skandhas,” lo cual significa que de un momento a otro, el sufrimiento penetrante es renovado por la existencia de los agregados.

De acuerdo a los agamas y el Abhidharma Kosha hay otra dimensión de significado de los cinco skandhas, a saber, el aferramiento. El aferramiento surge cuando una facultad sensorial interactúa con un objeto sensorial, creando apego, y por consiguiente, sufrimiento. Este aferramiento después de la experiencia sensorial asegura la continuación de los cinco skandhas vida tras vida. Los objetos del aferramiento no sólo son deseos, sino también odio e ilusión. En términos sencillos, el aferramiento provoca sufrimiento y a su vez, el sufrimiento causa la continuación de los cinco agregados a través de los  renacimientos. Sobre esta base nos aferramos a los venenos, codicia, odio e ignorancia que nos propulsan a renacer en el futuro. Entonces, a causa de los cinco skandhas, ocasionamos aflicciones nuevamente. De manera que las aflicciones dan origen a los cinco skandhas, y los skandhas ocasionan aflicciones. Son inseparables, produciendose mutuamente los unos a los otros.

Al resumir sobre los cinco skandhas, podemos decir que impregnan los tres reinos de existencia, que no hay sufrimiento además de ellos. Pero el Budismo también dice que a través de la práctica del Budadharma podemos liberarnos de la fuente de nuestro sufrimiento – los cinco agregados.

La Lección del Sutra del Corazón

El Sutra del Corazón lo expone muy claramente: “El Bodhisattva Avalokitesvara, mientras practicaba el profundo prajnaparamita, vio que todos los cinco skandhas son vacíos y por lo tanto trascendió todo sufrimiento.” El argumento real del camino budista no es sólo comprender el sufrimiento, sino también ver la vacuidad del mismo. Podemos emplear las enseñanzas de los cinco skandhas para aclarar las diferentes dimensiones del sufrimiento, para comprender la naturaleza vacía de los skandhas, y por consiguiente transcender nuestro propio sufrimiento.

Cuando percibimos los cinco skandhas de la misma manera que el Bodhisattva Avalokitesvara, simultáneamente, hay liberación. Esto es debido a que al ver la verdadera naturaleza de nuestra existencia, vemos que simultáneamente representa sufrimiento, transitoriedad, vacuidad, y la ausencia del yo. ¿Cuál es la relación entre estos cuatro? Primero, hay transitoriedad. Cuando uno no capta la verdadera esencia de la realidad de la transitoriedad hay sufrimiento. Al empezar por el sufrimiento, uno piensa que hay un “yo” experimentando sufrimiento. Pero para Avalokitesvara, la naturaleza del sufrimiento fue revelada de una manera triple. Es transitoria, vacía, y ausente de sí misma, sin sufrimiento. ¿Cuál es la razón? La razón es que a través de desarrollar un entendimiento profundo penetrante en la práctica del Budadharma, uno se libera del  sufrimiento. A través del entendimiento profundo del funcionamiento de la transitoriedad , llegamos a reconocer la ausencia del yo. De esta manera Avalokitesvara percibió la transitoriedad  y la vacuidad, y a través de la vacuidad, comprendió que no existe un yo. Pero con un punto de vista engañoso solamente experimentamos el sufrimiento como algo muy real, permanente y “nuestro.” Y debido a nuestro aferramiento y a nuestros apegos no podemos escapar.

Resumen
De modo que, ¿para qué sirve todo esto de hablar del sufrimiento y el camino para liberarse del sufrimiento? Ahora que saben qué es el sufrimiento, espero que el conocimiento pueda ayudarles. Espero también que logren tener un entendimiento de los tres sellos del Dharma – sufrimiento, transitoriedad y no-yo. Pero en mi experiencia está el hecho de que muchos discípulos y alumnos, tanto laicos como monásticos, han escuchado todo esto una y otra vez, y sin embargo, siguen experimentando sufrimiento. A menudo escucho sus quejas y les pregunto: “¿Por qué no prácticas el Budadharma?” Y dicen: ¿Práctica? Pues yo sé todo de la práctica. Sé del sufrimiento, sé de la transitoriedad, y sé de la vacuidad, y sé del no-yo. A pesar de todo esto, todavía estoy enfadado e irritado.” Esta es en realidad la situación de la mayoría de las personas. Descubrimos que sabemos todas estas cosas pero no podemos menos que estar enojados. ¿Por qué? Debido a que nuestra ignorancia fundamental no se ha erradicado de raíz. Todavía estamos controlados por la codicia, el odio, y la ilusión, de manera que todavía experimentamos sufrimiento. Sabemos que somos ignorantes, sin embargo, somos persistentes en nuestra ignorancia, y eso es la verdadera ignorancia.

Al ver que todos ustedes vienen aquí para escucharme hablar del sufrimiento me hace sentir muy feliz, y estando tan feliz, me entusiasmé hablando del sufrimiento, sufrimiento, sufrimiento. Esto significa que con su permiso, la semana próxima tendré que continuar hablando de las Cuatro Nobles Verdades. Aunque nuestro tema es el sufrimiento, estoy feliz de hablar de ello. Y hay más cosas maravillosas para continuar, tales como el origen del sufrimiento, la cesación del sufrimiento y, finalmente, el camino que conduce a la cesación del sufrimiento. Esto me hará sentir muy feliz. (Risas y aplausos.)