jueves, 22 de junio de 2011
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Capítulo IV: La Cesación del Sufrimiento

Hoy voy a terminar mi presentación de las Cuatro Nobles Verdades del Budismo. En las tres charlas anteriores hablamos de la verdad del sufrimiento y de la verdad del origen del sufrimiento. Continuaremos con las tercera y cuarta nobles verdades: la cesación del sufrimiento y el camino de la cesación.

El Significado de la Cesación
La verdadera cesación no es el proceso de poner fin al sufrimiento; la verdadera cesación es un estado de la completa realización. Eso significa haber ya eliminado completamente la aflicción emocional y haber realizado totalmente el camino; es la liberación de las causas y los efectos del sufrimiento, y es un estado en donde ya no hay más desviaciones (raíces impuras del deseo e ignorancia, que nos mantienen atrapados en el samsara, el ciclo de nacimiento y muerte).
La causa del sufrimiento es la resistencia al sufrimiento y la intención de escapar de las tribulaciones. Nos ayudamos a nosotros mismos a sobrevivir a nuestras dificultades cuando encontramos el significado en nuestro sufrimiento y comprendemos y aceptamos el sufrimiento como el resultado de nuestros propios pensamientos y acciones. Al punto de que reconocemos las causas del sufrimiento, experimentamos sus efectos y alcanzamos algo de liberación; y entonces empezamos a liberarnos del sufrimiento.
Como una analogía, si no estás relajado cuando te sientas en meditación, tus piernas y espalda podrían dolerte. En este caso, la causa es tu cuerpo adoptando una postura de meditación, el efecto es la incomodidad. Por consiguiente, tienes la causa y el efecto del sufrimiento. Pero si le encuentras valor a la meditación, entonces, en cierta medida te liberarás de la incomodidad del sentarse en meditación. No es que la incomodidad se desvanezca, sino que no tratarás de escapar o resistirte, y tu mente ya estará liberada. Esto es sólo una analogía, pero podríamos decir que es un tipo de cesación del sufrimiento.

Comprendiendo y Realizando la Naturaleza de la Vacuidad
La verdadera cesación es el comprender completamente la naturaleza de la vacuidad y liberarse uno mismo del ciclo de nacimiento y muerte. ¿Cómo puede uno comprender completamente la naturaleza de la vacuidad? Para entender la vacuidad, primero deberíamos comprender el funcionamiento de las causas y condiciones. Los fenómenos surgen en la existencia a través del “surgimiento condicionado”, que es el surgimiento conjunto de causas y condiciones influenciándose mutuamente una a otra. Todo está en constante flujo; nada sigue siendo lo mismo de un instante al siguiente. Cualquier causa o condición afectando un objeto transformará todo. A través de esta transformación constante, todos los fenómenos surgen, se deterioran y eventualmente cesan. Puesto que todo está en fluidez sin una naturaleza o identidad permanente, no puede haber un “yo” identificable separadamente. A esta cualidad de la ausencia del “yo” en los fenómenos la llamamos “vacuidad”. A esta vacuidad de la realidad sustancial la llamamos “no-yo.”

Aquellos que comprenden la naturaleza de la vacuidad, también comprenden que su propia naturaleza es aquella del flujo, cambio e impermanencia. Experimentarán que la mente, el cuerpo y el medio ambiente están impregnados de la cualidad dinámica de la vacuidad. Verán la naturaleza de Buda. El comprender profunda y completamente la naturaleza del Buda es convertirse en un Arhat, un ser noble que ha alcanzado la cesación. Eso es el tener las cuatro características de un Arhat: (1) que todas las impurezas han sido purificadas, (2) que todo lo que necesita realizarse ha sido realizado, (3) que todos los renacimientos futuros han sido agotados, y (4) que la liberación del karma y de la retribución ha sido alcanzada. Esto es el realizar la verdadera naturaleza de la vacuidad.

Nirvana
El término nirvana en sánscrito significa ”extinción-estado de quietud”. La extinción es la completa cesación del sufrimiento y la culminación del ciclo samsárico. La quietud significa que la ignorancia fundamental y sus aflicciones han sido aquietadas, extinguidas y ya no surgen nuevamente. Hay dos niveles de nirvana: el nirvana-con-restos y el nirvana-sin-restos. Un Arhat que ha alcanzado el nirvana-con-restos, se ha liberado de todas las impurezas mentales, pero el cuerpo de retribución aún permanece. El cuerpo todavía está sujeto a las desgracias que pueden sucederle a un cuerpo, pero este resto no tiene la aflicción por tener un cuerpo de persona ordinaria. El Arhat aún experimenta eventos dolorosos y situaciones difíciles, pero al estar completamente liberado de los klesas (deseo, odio e ilusión), la mente no sufre. Como fuera el caso con muchos de los discípulos del Buda que alcanzaron la iluminación.
El segundo tipo de nirvana es el nirvana-sin-restos (parinirvana), donde se termina con el ciclo de la vida sin dejar huella de los cinco skandhas, y sin retribución futura. Desde la perspectiva de la liberación individual, un Arhat o un Buda que entra en el nirvana-sin-restos ya no aparecerá nuevamente en los tres reinos de la existencia. Desde la perspectiva del camino del Bodhisattva, hay ciertas diferencias importantes, pero por ahora solo quisiera enfocarme en cómo el nirvana se relaciona con la cesación. Cada uno de estos nirvanas es alcanzado en el cuarto nivel fructífero del camino del Arhat, el nivel de “no más aprendizaje”. Las tres etapas previas son llamadas etapas “con más aprendizaje,” donde todavía hay una necesidad de práctica.
Ciertamente, el hablar de la liberación puede ser muy tentador y seductor, pero hasta tanto no nos convirtamos en un Arhat, estos estados elevados no guardan relación con nosotros. Hablando demasiado del nirvana puede trivializar el camino, así que vamos a continuar hablando del camino mismo.

El Noble Óctuplo Camino
Cuando el Buda les expuso las Cuatro Nobles Verdades a los cinco monjes ascéticos en el Parque de los Ciervos, explicó la cuarta noble verdad como el camino que sale del sufrimiento. Con esto se refirió al noble óctuplo camino, que son las ocho prácticas que pueden llevar a uno a la cesación. Estas son: punto de vista correcto, intención correcta, habla correcta, acción correcta, modo de vida correcto, perseverancia correcta, atención correcta y concentración correcta.
Este óctuplo camino es el camino medio entre los extremos de indulgencia y ascetismo. Siguiendo el camino del placer no nos liberará del sufrimiento, porque la felicidad y el placer no son permanentes e inevitablemente todo el mundo encontrará desgracia, enfermedad y muerte. Por otro lado, el ascetismo, con su dureza y auto-tormento, no puede por sí mismo conducir a la sabiduría y a la liberación del apego. Una vez liberado de estos dos extremos, uno debería seguir el estable óctuplo camino medio.
Debido a que todavía no hemos comprendido la verdad de la cesación, aún permanecemos en los cuatro sufrimientos de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. Para ayudarnos a terminar con este ciclo, el Buda nos enseñó a practicar el óctuplo camino, ocho formas de ser mediante las cuales podemos comenzar el proceso de la cesación. En primer lugar, quiero asegurarme de que comprendamos la diferencia entre el proceso de la cesación y la realización de la cesación. El noble óctuplo camino es un progreso gradual de cesación de nuestras aflicciones y sufrimientos, incluyendo la aflicción de raíz de la ignorancia. A medida que uno vaya realizando el noble óctuplo camino, disminuirán sus aflicciones y sufrimientos. El camino es gradual, pero el resultado final es la completa realización de la cesación.
Mientras estemos en el óctuplo camino, también deberíamos practicar las cinco preparaciones más elevadas: fe, generosidad, preceptos, concentración y perspicacia. Son llamadas preparaciones porque, mientras avanzamos en el camino, alcanzamos niveles más elevados del cumplimiento de estos requisitos. Pero no deberíamos pensar en las cinco preparaciones y el óctuplo camino como separados. Cuanto más nos dediquemos a las cinco preparaciones, más profundizaremos en el  óctuplo camino. Cuando hablamos más en detalle del óctuplo camino, lo relacionaremos también con las cinco preparaciones más elevadas. Debido a los límites de tiempo, no voy a hablar detalladamente sobre el óctuplo camino, ello merecería al menos una conferencia entera, pero trataré de explicar brevemente cada uno de ellos y relacionarlo con la cesación y la liberación.

Punto de Vista Correcto
El primer noble camino, el punto de vista correcto, es el correcto entendimiento del verdadero Dharma, especialmente las Cuatro Nobles Verdades, los tres sellos del Dharma (las tres marcas de la existencia) y los doce lazos del surgimiento condicionado. Hemos hablado de estos conceptos en las conferencias anteriores. La primera preparación más elevada, la fe, está muy relacionada con el punto de vista correcto. Como budistas, no deberíamos solo depender de la fe ciega, sino de la fe basada en un correcto entendimiento del Dharma. Como tal, el punto de vista correcto podría ser lo más importante del óctuplo camino para alcanzar la cesación. 

Aspiración Correcta
El segundo noble camino es la aspiración correcta, que significa también “pensamiento correcto” y “reflexión correcta.” Como budistas, deberíamos mantener puntos de vista correctos y también deberíamos integrarlos en nuestro pensamiento y en nuestro ser. Para lograrlo, debemos reflexionar sobre lo que hemos oído y aprendido. En relación con las Cuatro Nobles Verdades, debemos comprender los orígenes del sufrimiento en nuestras propias acciones, y debemos considerar todas las circunstancias como sufrimiento potencial. Comprendiendo el origen del sufrimiento, desarrollaremos la aspiración correcta y reafirmaremos que el sufrimiento tiene fin. Con esta convicción, integramos las Cuatro Nobles Verdades en nuestro pensamiento y en nuestro propio ser, y nos dedicamos al camino. Este es el significado de la aspiración correcta. 

Habla Correcta
El habla correcta es la cultivación de los cuatro preceptos que gobiernan el habla. El primero es hablar la verdad y abstenerse de pronunciar falsedades, de las cuales la más seria es declararse un Buda cuando uno lo es y declararse como iluminado cuando uno no lo es. El segundo es abstenerse de difamar, o de hablar de forma controvertida que pueda provocar discordia. El tercero es hablar agradable y cortésmente, y abstenerse del lenguaje áspero que pueda causar sufrimiento a los demás. El cuarto es abstenerse de la charla frívola y chisme ocioso o malicioso. Al ser practicadas como virtudes, estas reglas del habla ayudan a purificar nuestras mentes y acciones. 

Acción correcta
La acción correcta se refiere a abstenerse de matar, robar, mala conducta sexual, mentir y tomar intoxicantes. Son básicamente los cinco preceptos que uno acepta al tomar refugio en el Buda, en el Dharma y en la Sangha. El observar estos cinco preceptos es la acción correcta. La acción correcta se relaciona con el sufrimiento en el sentido de que la acción es karma, y mientras creemos karma que conduzca al sufrimiento, la cesación será imposible.

Medio de Vida Correcto
El medio de vida correcto significa ganarse la vida de acuerdo con el Budadharma y, al hacerlo, no provocarse daño a uno mismo ni a los demás. Por consiguiente, hay muchos tipos de medios de vida correctos y muchos tipos de medios de vida incorrectos. El Buda prohibió el ganarse la vida a través de romper cualquiera de los preceptos de habla correcta y acción correcta. Los modos de vida incorrectos también incluyen ganarse la vida a través del engaño, engrandecimiento de sí mismo, prácticas ocultas, falsas afirmaciones sobre uno mismo y exageración. Hay distinciones sutiles entre ellos pero todos involucran el engaño y la explotación de los demás. Con respecto al medio de vida correcto, el Buda expresó en los Nikayas: “...esta vida sagrada no es para engañar a la gente, tramar cosas malas, ni para ganancias, favores u honor...esta vida sagrada es vivida para la moderación, para abandonar la ilusión, para desapasionarse, para la cesación".

Esfuerzo Correcto
El sexto noble camino es el esfuerzo correcto, o perseverancia, y se refiere a las cuatro líneas adecuadas de esfuerzo: (1) eliminar los actos insanos que ya hayan surgido, (2) evitar que surjan los actos insanos que todavía no hayan surgido, (3) realizar actos sanos que todavía no hayan sido realizados, y (4) incrementar los actos sanos que ya hayan sido realizados. Los “actos” significan actos físicos así como también palabras y pensamientos. El esfuerzo correcto es el esforzarse por lograr cualquier cosa en el Dharma que sea alcanzable a través de la fe, aplicación diligente y perseverancia. 

Atención Correcta
Normalmente nuestras mentes están llenas de un ejército de distracciones y reflexiones. La atención correcta es estar libre de estas aflicciones mentales de manera que sólo quede una sola cosa en la mente: el camino de la práctica. Un método de práctica de la atención es el contemplar los seis objetos de la atención: el Buda, el Dharma, la Sangha, los preceptos, los méritos de renunciar a lo mundano y los méritos de las buenas acciones. Las seis prácticas de la atención son los prerrequisitos para dedicarse a los cuatro fundamentos de la atención: del cuerpo, de la sensación, de la mente y de los dharmas (los objetos externos y mentales).
No es necesario practicar todas las prácticas de la atención antes de practicar los cuatro fundamentos. Puedes elegir cualquiera de estas seis como práctica preparatoria. Una vez que nos dedicamos a los cuatro fundamentos de la atención, podremos entrar en el noble óctuplo camino de la concentración correcta.

Concentración Correcta
La concentración correcta consta de un repertorio completo de las prácticas de samadhi. No sería posible detallar aquí todos ellas, pero incluyen las siete etapas convenientes: (1-5) los cinco métodos de serenar la mente, (6) los cuatro fundamentos de la atención, y (7) el camino de la visión, que es el primer nivel del camino del Arhat. También están las prácticas de los dieciséis aspectos de las Cuatro Nobles Verdades, de los que hablamos brevemente en la primera conferencia.

La Cesación y los Doce Lazos
Para empezar el proceso de cesación, necesitamos comprender los doce lazos del surgimiento condicionado, y comprender también cómo son las causas y los efectos del sufrimiento. Los doce lazos son las etapas que un individuo experimenta a través del ciclo samsárico de nacimiento y muerte. El primero es (1) ignorancia fundamental: siendo ignorantes en cuanto a la naturaleza impermanente de la existencia y siendo contaminados por los venenos del deseo, odio e ilusión. Este lazo pone en movimiento el segundo lazo, (2) acción, o impulsos deliberados: donde se plantan las semillas del karma. El tercer lazo es (3) conciencia: la fuerza mental activa que nos propulsa de un ciclo de vida al siguiente. En el cuarto lazo, (4) nombre-y-forma: entramos en la fase de la vida actual, en la que el residuo kármico de conciencia y la forma corporal se unen y se convierten finalmente en un individuo. El quinto lazo, (5) las seis entradas, o facultades sensoriales: son nuestras ventanas de interacción con el mundo. Nótese que, además de los sentidos, la conciencia es la sexta facultad sensorial. El sexto lazo, (6) contacto: es la interacción de las facultades sensoriales con el medio ambiente. El séptimo lazo, (7) sensación: distingue las experiencias como agradables, dolorosas o neutras. El octavo lazo, (8) deseo: es el resultado de las interacciones entre las facultades sensoriales y los objetos. El noveno lazo, (9) aferramiento: es el octavo lazo traducido en acción. Cuando el ansia por la existencia se convierte en aferramiento, la reentrada en el mundo del samsara es inminente. El décimo lazo es (10) existencia: la creación de un nuevo ciclo de karma en la forma de un ser sensible.
Una vez que haya sensación, inevitablemente habrá deseo, cuando hay deseo habrá aferramiento; una vez que haya aferramiento, habrá existencia; una vez que haya existencia, habrá el undécimo lazo, (11) nacimiento: El individuo recién nacido ha recibido la retribución del karma previo y está empezando un nuevo círculo de creación de karma. El duodécimo lazo, (12) vejez y muerte: completa el actual círculo. Una vez que haya nacimiento habrá inevitablemente vejez y muerte. De manera que éstos son los doce lazos del surgimiento condicionado.

Las Cuatro Nobles Verdades y los Doce Lazos
¿Cómo se relacionan los doce lazos con las Cuatro Nobles Verdades? La primera noble verdad (existencia del sufrimiento) se relaciona con los siete lazos de: conciencia, nombre-y-forma, las seis facultades sensoriales, contacto, sensación, nacimiento y vejez/muerte. La segunda noble verdad (origen del sufrimiento) se relaciona con los cinco lazos de: ignorancia, acción, deseo, aferramiento y existencia. En términos de las Cuatro Nobles verdades, podríamos decir que el grupo de cinco lazos son los factores causales y el grupo de siete lazos son los efectos, es decir, nuestro ser atrapado en el ciclo del sufrimiento. El origen del sufrimiento causa sufrimiento; el sufrimiento es dependiente de su origen y, sin él, no existiría.

La Contemplación de los Doce Lazos
Para comenzar con la cesación, podemos practicar la contemplación de los doce lazos del surgimiento condicionado al derecho y al reverso. La contemplación arroja luz sobre la existencia del sufrimiento, conduciendo a la pregunta: “¿Cuál es el origen del sufrimiento?” Siguiendo la cadena causal de la existencia, contemplamos primero cómo la ignorancia fundamental pone en movimiento el ciclo de la vida. Luego la ignorancia determina la acción, y la acción determina la conciencia. De la conciencia contemplamos nombre-y-forma, y de ahí a las seis facultades sensoriales y así sucesivamente. Y finalmente vemos que nuestro deseo conduce al aferramiento. Dado que hay aferramiento, hay existencia, y cuando existimos nacemos, nos ponemos enfermos y morimos. Y por supuesto hay mucho sufrimiento entre el nacimiento y la muerte. Contemplando este proceso, podemos llegar a un profundo entendimiento del estado en el que nos encontramos nosotros mismos. Esta es la contemplación de los doce lazos del surgimiento condicionado, y su propósito es ayudarnos a alcanzar la cesación.

Podemos practicar la contemplación reversa para comprender la vacuidad, la actual no-existencia del sufrimiento. Sin embargo, no deberíamos considerar la contemplación reversa como el empezar por el último lazo de enfermedad y muerte y preguntar: “¿Qué provoca la enfermedad y la muerte?” “Son causadas por la existencia.” “¿Qué causa la existencia?” “La existencia es debida al aferramiento”, y así sucesivamente llegando hacia atrás hasta el primer lazo. Así no es como se debería hacer. En la contemplación reversa, todavía seguimos los lazos del primero al último, pero contemplamos que no hay una ignorancia fundamental con la cual empezar. Uno comienza con la ignorancia fundamental, contemplando que una vez que no haya ignorancia no habrá ninguna acción engañosa. Una vez no haya acciones engañosas, no habrá impureza de conciencia. Procedemos de esta manera hasta las seis facultades sensoriales que generan contacto, deseo, aferramiento, existencia, nacimiento, muerte y así sucesivamente. Esta es la contemplación reversa sobre la cesación de la cadena de los doce lazos del surgimiento condicionado. Es una manera gradual de dedicarse al óctuplo camino, particularmente al primer camino, el punto de vista correcto, que es esencialmente un antídoto contra la ignorancia fundamental. Practicando el punto de vista correcto, acción correcta, etcétera, uno emplea el noble óctuplo camino para poner fin a la cadena de la existencia.

El método reverso puede ser una manera de ‘echarse atrás’ a la existencia condicionada. Pero el primer paso es comprender completamente la ignorancia fundamental con la que entramos al mundo. En el Budismo, el término sánscrito avidya significa tener una mala concepción del fundamento de la naturaleza del mundo; específicamente, significa no comprender los tres sellos del Dharma (la impermanencia, el sufrimiento y el no-yo). Esto nos conduce a crear karma. En chino, el término significa “no brillante” o “no claro” sobre la verdadera naturaleza de la existencia; en otras palabras, estando en la oscuridad, no iluminado por la sabiduría. De este modo, la falta de esta sabiduría es el primer aspecto de la ignorancia fundamental; el segundo es que al ser ignorantes, creamos nuevo karma y el ciclo continúa.

Por lo tanto, tenemos la contemplación “hacia delante” sobre las causas del sufrimiento, y la contemplación “reversa” sobre la no-existencia del sufrimiento. En la contemplación “hacia delante” comprendemos cómo venimos a la existencia y en la contemplación “reversa” comprendemos que no tenemos un “yo” independiente. Ambos modos de contemplación están relacionados y es necesario el complementarse el uno con el otro. La clave de ambas prácticas es aprender cómo alcanzar la cesación para terminar con la existencia cíclica.
Despertando a la verdadera naturaleza, tu mente no estará nublada por la ignorancia (será brillante con sabiduría). Transcendiendo a la ignorancia fundamental, ya no serás condicionado por ella. Este no-condicionamiento será verdadero para los restantes eslabones de la cadena, uno tras otro. De este modo, también se terminan los nacimientos y muertes (cuando cesa la ignorancia fundamental, a la larga también hay cesación de nacimiento y muerte).

Las Cuatro Nobles Verdades y los Tres Sellos
Los tres sellos del Dharma afirman que todas las cosas condicionadas son impermanentes, todo sufrimiento es provocado por la ignorancia fundamental, y todos los dharmas están desprovistos del “yo”. Vamos a relacionar estas ideas para comprender el sufrimiento, separar las causas del sufrimiento, alcanzar la cesación y cultivar el camino. La comprensión de la primera noble verdad del sufrimiento y la segunda noble verdad del origen del sufrimiento dependen de la comprensión de la impermanencia y de la ausencia del “yo”. La realización consiste en separarse del sufrimiento y cortar sus orígenes. La tercera y la cuarta nobles verdades nos dicen que para alcanzar la extinción- quietud, debemos dedicarnos al camino. El dedicarse al camino es gobernarse a sí mismo con los principios de la impermanencia y de la ausencia del “yo”. Con estos principios en la mente, nos podremos separar del sufrimiento; podremos cortar con sus orígenes. Cuando comprendemos verdaderamente que el sufrimiento es impermanente y que en realidad no existe, cuando comprendemos verdaderamente que el sufrimiento es fundamentalmente vacío, estaremos avanzando hacia la dirección de la cesación.
Con esto concluye nuestra presentación de las Cuatro Nobles Verdades. Muchas gracias por venir. (Aplausos)