jueves, 22 de junio de 2011
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El Tercer Paramita: Paciencia
Comentario del maestro Sheng Yen

Esta es la segunda de una serie de charlas impartidas por el maestro Sheng Yen sobre los Seis Paramitas, en el Centro de Meditación Chan, Nueva York, entre los días 7 y 21 de junio de 1998.

El tercer paramita es paciencia, o ksanti. El Mahaprajnaparamita Sutra (Sutra de la Perfección de la Sabiduría) describe la práctica de la paciencia como “paciencia pacificada.” Esto significa que, cuando hay paciencia, la mente estará pacificada. No sólo la mente estará estable, sino que también el cuerpo disfrutará de un sentido de bienestar. La paciencia en nuestro medio de vida se extenderá a otros aspectos de la vida, y viceversa. Sin paciencia, no podríamos aguantar los conflictos y obstáculos de la vida. Sin una mente y cuerpo pacíficos, podríamos volvernos muy agitados y nos consumiría la confusión interna. Un refrán chino reza: “Cuando los tigres pelean, se causarán la muerte o grandes heridas.” En cuanto a los seres humanos, el conflicto es a menudo entre el mundo externo y la mente interior.

En una ocasión, vi en la televisión un evento olímpico entre los nadadores de Japón, los Estados Unidos, y la Unión Soviética. El nadador japonés llegó primero. Cuando el nadador salió de la piscina, un periodista le preguntó: “¿Sabías que el nadador soviético estaba sólo a unas pulgadas detrás de ti?” El nadador contestó: “Yo estaba concentrado en dedicar todo mi ser y habilidades en el nado. Si me hubiera preocupado por quién estaba a mi lado, habría perdido.” El periodista dijo: “Pareces muy orgulloso y tienes confianza en ti mismo.” El nadador replicó: “Por meses estuve estudiando vídeos de éstos nadadores. A través de incorporar sus habilidades en mi entrenamiento, obtuve confianza en mis propias capacidades. Yo no diría que estoy orgulloso. En lugar de competir, solamente estoy aprendiendo.”

Este relato se relaciona con la perfección de la paciencia, porque la mente del nadador japonés estaba en paz debido al paciente aprendizaje sobre sus competidores, lo que también le dio confianza. Aprender de nuestros competidores, tener confianza sin arrogancia u orgullo, éste es el espíritu del bodhisattva, digno de emulación.

Tres Tipos de Paciencia

Hay tres maneras de practicar la paciencia: paciencia para con aquellos que desean hacernos daño, paciencia para con el ambiente, y paciencia en aguantar los dharmas.

Paciencia con Aquellos que Desean Hacernos Daño

Si no respondemos perjudicialmente al encontrarnos con aquellos que desean hacernos daño, podremos evitar dañar tanto a los demás como a nosotros mismos. Si habitualmente no respondemos negativamente, podría parecer que siempre nos rendimos, pero realmente estamos desarrollando el coraje y habilidades para protegernos a nosotros mismos y a los demás. A largo plazo, será mejor para todos. Por analogía, si te abstienes de talar un árbol cada vez que necesites leña, a largo plazo, el bosque será preservado para uso futuro.

Podrías cuestionar dichas ideas y decir que si no te defiendes, te convertirás en la presa y los demás se aprovecharán de ti. Si tú eres el único que está practicando la paciencia entre un gran grupo de personas, podrías sentirte agobiado e incluso tendrías miedo al daño corporal o al daño a tu medio de vida. En una situación como ésta, ¿cómo podrías practicar la paciencia?

En la antigua China, el general Sun Tzu llegó a dominar con maestría el arte de la guerra. Enseñó que la mejor estrategia es persuadir al enemigo a rendirse sin luchar. La misma estrategia es usada en las artes marciales chinas, donde el luchador experimentado no hace daño ni mata, empleando la menor cantidad de esfuerzo para vencer al adversario. Un axioma de las artes marciales dice: “Emplear cuatro onzas para derrotar mil libras.” Esto significa el emplear la propia fuerza del adversario para derrotarlo. Este mismo principio puede utilizarse en la perfección de la paciencia, cuyo eje crucial radica en aplicar la sabiduría para transformar las situaciones difíciles.

Para resolver los conflictos, debes extender la compasión hacia aquellos que podrían hacerte daño. El emplear sabiduría podría transformar al menos la mitad de dichos momentos difíciles en condiciones favorables. Esto no quiere decir que debas dejar que los demás se aprovechen de ti si eres el único que práctica la paciencia. Más bien, deberías responder con sabiduría y compasión. No todos ellos se convertirán en muy buenas personas, pero si la mitad de ellos te tratara bien, eso ya es muy favorable. Los sutras dicen que el practicar la paciencia es manifestar sabiduría y compasión. Por consiguiente, uno no debería confundir el rendirse con el tener paciencia.

Paciencia en Cuanto al Ambiente

Paciencia en cuanto al ambiente significa el aguantar el dolor y la dificultad al enfrentarse con calamidades naturales como ser huracanes, grandes tormentas, frío o calor extremo, etc. Además, los budistas consideran sus propios cuerpos físicos como formados por los mismos cuatro elementos que componen el ambiente: tierra, fuego, agua y viento. Cuando el cuerpo no está en armonía consigo mismo, o cuando estamos enfermos, es el resultado del desequilibrio de los cuatro elementos. Por lo tanto, la paciencia en cuanto al ambiente incluye la paciencia para con nuestro propio cuerpo y sus problemas.

Paciencia en Aguantar Todos los dharmas

Paciencia en aguantar todos los dharmas es considerar a todos los fenómenos, incluyendo nuestras propias experiencias de placer y dolor, como teniendo naturaleza de vacuidad (que todos los dharmas carecen del ‘yo’ independiente). Este tipo de paciencia abarca todas las condiciones favorables y desfavorables, e incluye las dos prácticas anteriores de la paciencia.

Contemplar la Vacuidad

Cuando practicamos los tres tipos de paciencia, en realidad estamos contemplando la vacuidad. En principio, las tres prácticas progresan de aguantar a aquellos que desean hacernos daño, a aguantar las dificultades en nuestro cuerpo y en el ambiente, hasta aguantar la vacuidad de los dharmas. En un sentido, el tercer tipo de paciencia es el más fácil, dado que puedes llevarla a cabo en cualquier momento y en cualquier lugar a través de contemplar la vacuidad de todos los dharmas. Como resultado, también puedes perfeccionar las dos prácticas de paciencia anteriores. Cuando contemplamos la impermanencia de todas nuestras experiencias (ya sean dolorosas, agradables o neutrales) obtenemos una comprensión profunda de la ausencia del ‘yo’. A través de esta comprensión profunda de la ausencia del ‘yo’, podemos comprender el significado de la vacuidad, y dedicarnos directamente al Dharma.

Paciencia Mundana y Paciencia Trascendente al Mundo

La paciencia puede ser mundana o trascendente al mundo. La paciencia mundana se manifiesta al lidiar con el ambiente, aguantando el calor extremo, frío, hambre, sed, dolor, alegría, crítica y fatiga física y mental. La paciencia trascendente al mundo va más allá de las experiencias de placer, dolor, fatiga, etcétera. Es la tolerancia en integrar el Dharma en nuestra vida, en aceptar las dificultades que provienen del esfuerzo en la práctica, y en emplear nuestro tiempo sabiamente y en plenitud.

Por su naturaleza, la perfección de la paciencia es un proceso largo y laborioso. En una ocasión, alenté a una persona con sobrepeso a dedicarse a más meditación y ejercicio. Dos semanas después, él regresó y dijo que había seguido mi consejo, pero que no había perdido mucho peso. Además, estaba cansado de la rutina. Respondí que yo había sido monje por varias décadas sin sentir que hubiera hecho algún progreso. Sin embargo, yo tenía que ser paciente y continuar cumpliendo mis promesas como monje. Le dije que también él debería ser paciente y seguir practicando.

Por otro lado, ayer, uno de mis discípulos comentó que últimamente la práctica del Dharma no había sido de mucha ayuda para él. Sin embargo, hoy lo veo que ha venido nuevamente. Aunque se sienta momentáneamente estancado, sigue viniendo a nuestro centro para aprender el Dharma. Esta es la paciencia trascendente al mundo.

Esta capacidad de aguantar y de tener tolerancia es integral en la vida; sin ella no podríamos llevar a nada cabo. El practicar la paciencia es integrarla en nuestras vidas cotidianas, nuestras carreras, nuestros estudios, etcétera. Todas estas actividades requieren diferentes grados de paciencia, sin ella, sería muy difícil mantener un sentido básico de humanidad y tener armonía con los demás.

En uno de los sutras, el Shakyamuni Buda dijo que la paciencia es la mayor riqueza y que, sin ella, no podría haber alcanzado la budeidad. Probablemente, todos nosotros somos conscientes de que no ha habido nunca una guerra entre budistas, o una guerra contra los budistas. Esto es probablemente debido a la práctica de la compasión y al sentido de tolerancia y paciencia, que están en el núcleo del Budismo.

En una novela de artes marciales chinas, había un arrogante maestro espadachín quien empleaba sus habilidades para intimidar a los demás y así obtener lo que quería. Al mismo tiempo, también había un monje quien estaba bien entrenado en emplear su cinturón para defenderse. Un día, el dominante maestro espadachín y el monje se cruzaron. El monje sabía que éste maestro espadachín tenía intenciones malvadas y decidió bloquear su camino. El maestro espadachín demandó al monje a que se quitara de su camino o le haría sentir la furia de su espada. El monje no se movió y el maestro espadachín atacó. El monje rápidamente rodeó con su cinturón al maestro espadachín y su arma, y los ató. Cuando enfrentado con tolerancia y paciencia, incluso un guerrero experto puede ser derrotado.