martes, 22 de agosto de 2011
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El Surgimiento de la Apariencia Condicionada a partir de la Verdadera Mente Parte IX
Conferencias budistas
Por el venerable Guo Xing, abad del Centro de Meditación Chan

Este es el noveno de una serie de artículos extraídos de las charlas del Dharma, impartidas por el venerable Guo Xing, abad del Centro de Meditación, en el Retiro del Sutra Surangama en agosto de 2012. Las charlas se centran en los primeros cuatro capítulos del Sutra Surangama y en ellas se debaten la teoría y la práctica Chan, se cuentan relatos sobre los maestros Chan y se explica cómo aplicar los métodos Chan a la vida cotidiana.

Anteriormente, en nuestra charla sobre las “Diez Características de la Verdadera Mente”, nos centramos principalmente en las características de la mente. La mente es intrínsecamente sin forma; al mismo tiempo, tiene funciones de cognición y conciencia. Ahora, vamos a hablar de la relación entre la naturaleza y los fenómenos/forma.

"Ananda, aún no has comprendido que los objetos que percibimos son irreales e ilusorios. Están sujetos a cambio, apareciendo por aquí y por allá y desapareciendo por aquí y por allá. Sin embargo, estas ilusiones, cada una con su designación convencional, estan de hecho, dentro de la maravillosa iluminación esencial. Lo mismo sucede con los cinco agregados, las seis facultades, los doce sitios y los dieciocho elementos constituyentes. Es una ilusión que nace cuando tanto sus causas como sus condiciones están presentes, y es una ilusión que deja de existir cuando tanto sus causas como sus condiciones están ausentes. Simplemente, todavía no has entendido que, fundamentalmente, todo lo que aparece y desaparece, que nace y deja de existir, está dentro de la verdadera naturaleza de la Matriz de "el que así ha venido" , que es el maravilloso entendimiento eterno: la inmóvil, omnipresente y maravillosa talidad de realidad. Pero, aunque pudieras buscar dentro de la realidad eterna de la Matriz de "el que así ha venido", por lo que aparece y desaparece, por la confusión y el despertar, por la aparición y el cese, no los encontrarás allí". (El Sutra Surangama – Una Nueva Traducción con Extractos del Comentario por el Venerable Maestro Hsuan Hua [la Sociedad de Traducción de Textos Budistas, 2012], 89)

La Mente por sí misma no exhibe fenómenos fijos particulares . No obstante, los fenómenos surgen de la Mente. Hay seis facultades sensoriales (el ojo, el oído, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente), también son llamadas las seis entradas. Los fenómenos se categorizan como formas, sonidos, olfatos, gusto, sensaciones físicas y pensamientos. También son llamadas los seis objetos sensoriales. Conjuntamente, las seis facultades sensoriales y los seis objetos sensoriales son llamados los Doce Sitios. Cuando las seis facultades sensoriales entran en contacto con los seis objetos sensoriales, surgen las seis conciencias, realizando las funciones de cognición y diferenciación. Son llamadas conciencia de ojo, conciencia de oído, conciencia de nariz, conciencia de lengua, conciencia de cuerpo y conciencia de la mente. Todas juntas, las seis facultades sensoriales, los seis objetos sensoriales y las seis conciencias, son llamadas los Dieciocho Elementos Constituyentes. Los objetos de percepción/conciencia son llamados colectivamente el agregado de la forma. La percepción y la cognición se clasifican entonces como el agregado de la sensación, el agregado de la percepción, el agregado de la volición/impulso y el agregado de la conciencia. En conjunto, se los denomina los Cinco Agregados (Skandhas, en sánscrito). Entonces, los Siete Elementos constan de los cinco objetos de conciencia (tierra, agua, fuego, aire y espacio) también incluyendo el sujeto de conciencia: el despertar sensorial y la conciencia. Esta clasificación/análisis de la naturaleza y los fenómenos proviene de la perspectiva de la mente dualista de sujeto y objeto. Finalmente, la mente no tiene forma y carece de características. Cuando la mente da lugar a las varias funciones, surgen las miríadas de fenómenos ilusorios. Al mismo tiempo, puesto que estos fenómenos aparecen y desaparecen debido a las causas y condiciones, son “vacíos e ilusorios.”

Pongamos como ejemplo la facultad del ojo. Según nuestra experiencia, no podemos ver sin los ojos. No obstante, de acuerdo al sutra, cuando los ojos miran fijamente un mismo punto por un largo periódo de tiempo, se cansan rápidamente y entonces dan lugar a los fenómenos de luz y oscuridad. Entre estos dos fenómenos ilusorios de luz y oscuridad, se forman los fenómenos visuales. En los sutras, son llamados “oscurecimiento-fatiga” Por ejemplo, si continuamos mirando fijamente al suelo, después de un rato, los ojos se cansan. Posteriormente, comenzamos a ver cosas que no están allí, como flores ilusorias que aparecen en el aire. Las montañas, los ríos, y la gran tierra que vemos ahora son fundamentalmente el resultado de dicha fatiga.

El Buda explicó primero que el hecho de que seamos capaces de ver no es debido a la luz ni a la oscuridad. Si es la “luz” la que nos permite ver, entonces cuando está oscuro, dicha habilidad visual debería desaparecer y no seríamos capaces de ver la oscuridad. Por el otro lado, si es la oscuridad la que nos permite ver, entonces la “vista” debería desaparecer cuando hay luz. Si somos capaces de ver tanto la luz como la oscuridad, entonces, por deducción lógica, la función de ver no depende de los fenómenos (ni de la luz ni de la oscuridad).

El Buda entonces explicaba que nuestra habilidad de ver varios fenómenos tampoco depende del órgano de la vista . Si fuera el ojo el que nos permite ver los fenómenos, entonces no hay necesidad de la luz y la oscuridad. Por lo tanto, la habilidad de ver varios fenómenos tampoco depende solamente del ojo .

El Buda añadió que, si los fenómenos surgen debido al espacio vacío, entonces eso significa que el espacio vacío es capaz de estar consciente y percibir estos fenómenos, y estaría completamente no relacionado con la facultad del ojo. Puesto que no es así, ser capaz de ver los fenómenos tampoco es debido al espacio vacío .

Lo que el Buda está haciendo aquí es realizar un análisis a través de la lógica. Nuestra así llamada “facultad del ojo” es una función de la mente. Es la mente extrayendo los fenómenos de la luz, la oscuridad y los objetos a través de los ojos. Otra manera de explicarlo es que la mente registra estos fenómenos, los proyecta y después percibe estas proyecciones. A este proceso le llamamos “ver". Cuando estos fenómenos desaparecen, luego los ojos, a través de los cuales contactamos con los fenómenos, así como la conciencia del ojo, también desaparecerán. Alejándose de los fenómenos, la así llamada “visión” misma también deja de existir.

Sin embargo, nuestra verdadera mente no desaparece. Los fenómenos surgen y perecen, pero la mente que percibe y reconoce no surge ni perece junto con los fenómenos. La mente que puede percibir y reconocer no surge ni perece. En el proceso de ver un objeto, a lo que responde al objeto y lo que es capaz de percibir el objeto le llamamos “conciencia". Podríamos experimentar el surgimiento y la desaparición de esta "conciencia", pero su esencia es la verdadera mente. Incluso cuando perece la mente consciente, la verdadera mente ni surge ni perece. Tomemos nuestras memorias como un ejemplo. Cuando recordamos una memoria, la memoria emerge. Prestando atención a ella, la memoria específica emerge. Deja de prestar atención a ella, y desaparece. Pero la mente que es capaz de conocer no surge ni desaparece junto con las memorias. A menudo empleo el océano y las olas como una analogía. Las olas no están separadas del océano. No obstante, las olas surgen y desaparecen continuamente; por lo tanto, son vacías e ilusorias. Si confundimos las formas externas de las olas como el océano mismo, persiguiendo las olas, permaneceríamos perdidos para siempore entre la confusión y el despertar, entre la aparición y el cese, y no seremos capaces de obtener entendimiento.

Ahora regresaremos a los "fenómenos ilusorios". Todos nosotros deberíamos tener este entendimiento: no pienses que "fenómenos ilusorios” significa que estos no existen. Los fenómenos ilusorios existen en términos relativos. Bajo causas y condiciones específicas, los fenómenos ilusorios que se perciben en cada momento realmente sí existen. Sin embargo, una vez que las causas y condiciones cambian, los fenómenos ilusorios dejan de existir. El término “ilusorio” se refiere al fenómeno de surgimiento y desaparición. Los sutras a menudo exponen “como sueños y como ilusiones". “Como sueños” no significa no-existencia. Cuando estamos soñando, los fenómenos sí existen. Una vez que nos despertamos, luego los sueños desaparecen. Dicho surgimiento y desaparición de fenómenos es ilusorio. De este modo, no pienses que “ilusorio” significa no-existencia.

El Maestro Sheng Yen dijo: “las causas y las condiciones existen. La propia naturaleza es vacía". Se convierte en un problema sólo cuando tratas a las ilusiones como realidad. Una vez que comprendes que las ilusiones son meramente ilusiones, entonces las ilusiones son instantáneamente una y lo mismo como lo que es real. Todos los fenómenos son la mente misma, que se considera como“forma es precisamente vacuidad". Por lo tanto, sigo diciendo: cualquier cosa que ves, no hay ningún fenómeno que no sea la mente. Los patriarcas también dijeron: después de todo lo que se ha dicho, “formas/fenómenos son precisamente la mente misma". Nunca es “yo percibo los fenómenos". Una vez que existe la noción de “yo” que percibe los fenómenos, se convierte en ilusión.

Necesitamos estar claros acerca de la relación entre la naturaleza y los fenómenos.

Los fenómenos que percibimos, empleando el modo dualista de la mente, son fenómenos ilusorios. Sin embargo, consideramos a estos fenómenos ilusorios como realidad. Los fenómenos son uno y lo mismo como la mente. Los fenómenos pueden sufrir muchas transformaciones. Por ejemplo, una mano cerrada se convierte en un puño, y una mano abierta revela la palma. Son formas diferentes de la misma mano. La única diferencia radica en la función. Sin embargo, sentimos como si la palma desapareciera cuando el puño es formado. O cuando la palma es revelada, el puño desaparece. En realidad, la mente da lugar a miríadas de funciones y fenómenos. Cuando abres tu mano para mostrar la palma, o cierras tu mano para formar un puño, tu mano ni se ha agrandado o decrecido en absoluto. La mente es exactamente como eso. Hay ilimitados fenómenos que se manifiestan en la mente. Justo como el internet: cuando haces clic en un sitio web, el sitio web aparece. Es también como, si en medio de un espacio abierto e interminable, prestas atención al cielo, se manifiesta el cielo; prestas atención al prado, se manifiesta el prado; prestas atención a los sonidos, se manifiestan los sonidos. De este modo, ¿al fin y al cabo, algúno de estos fenómenos ha aparecido? Es tu mente la que se ha movido.
(Por continuar)