viernes, 20 de octubre de 2011
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El Surgimiento de la Apariencia Condicionada a partir de la Verdadera Mente. Parte XI
Conferencias budistas
Por el venerable Guo Xing, abad del Centro de Meditación Chan

Este es el decimoprimero de una serie de artículos extraídos de las charlas del Dharma, impartidas por el venerable Guo Xing, abad del Centro de Meditación, en el Retiro del Sutra Surangama en agosto de 2012. Las charlas se centran en los primeros cuatro capítulos del Sutra Surangama y en ellas se debaten la teoría y la práctica Chan, se cuentan relatos sobre los maestros Chan y se explica cómo aplicar los métodos Chan a la vida cotidiana.

¿Cómo surgieron de la mente las Tres Apariencias Sutiles y las Seis Apariencias Groseras ? La Verdadera Mente tiene la capacidad para percibir y reconocer. Originalmente, no hay distinción entre la Verdadera Mente y el sujeto y objeto de esta capacidad de percepción o cognición. Sin embargo, en este estado de “no-mismo y no-diferente,” de repente surge el sentido de que hay un objeto de percepción/cognición. Después, surge también la noción de sujeto . En realidad, el sujeto y objeto de percepción/cognición han sido simpre uno y lo mismo. No son lo mismo ni diferentes, sin embargo, el engaño surge tan pronto como surja la noción de “pensamiento previo” y “pensamiento posterior”. Es como si primero hago un puño con mi mano, luego lo abro para revelar mi palma. Tanto el puño como la palma pertenecen a la misma mano. Sin embargo, cuando percibimos nuestro primer pensamiento desde el punto de vista de nuestro pensamiento posterior, entonces inmediatamente el pensamiento posterior se convierte en el sujeto y el pensamiento previo en el objeto. En este preciso momento, el sentido de distinción surge de lo que es intrínsecamente “no-mismo y no-diferente.” El sujeto y objeto de percepción/cognición se vuelven separados y diferentes. Este pensamiento engañoso es lo que da lugar a las tres apariencias sutiles, las cuales son: 1. La marca sutil del karma, movida por ignorancia, 2. la marca sutil del mundo objetivo, y 3. la marca sutil del perceptor sujetivo.

Entonces, en medio de todos los objetos percibidos, buscamos y establecemos semejanzas en las diferencias. Basado en lo que hemos percibido, la igualdad es considerada como espacio, mientras las diferencias se consideran como los fenómenos variados. Luego, establecemos adicionalmente la noción de “no-mismo y no-diferente.” A lo que percibe y reconoce las similitudes y las diferencias de todos los fenómenos se le llama “no-mismo y no diferente.” En otras palabras, los objetos de percepción/cognición se dividen en similar y diferente, mientras esta capacidad de percepción/cognición es “no-mismo y no-diferente.” Este “no-mismo y no-diferente” difiere del espacio vacío percibido, que no tiene la capacidad para percibir o reconocer. Es considerada una vacuidad estática. Por otro lado, mientras la Verdadera Mente también es vacía, es verdadera vacuidad y es capaz de percibir y reconocer. Por lo tanto, aquello que puede percibir y reconocer (la Verdadera Mente) no pertenece ni a la categoría de igualdad ni a la de diferencia. Y es llamada “no-mismo y no-diferente.”

La Verdadera Mente carece intrínsecamente de características tales como similaridades y diferencias. No hay ni sujeto que percibe ni objeto que es percibido. Pero, cuando surge el punto de vista dualista, la igualdad que es percibida/reconocida se entiende como espacio vacío, mientras todas las diferencias se convierten en “el mundo.” Entretanto, aquello que es capaz de percibir/reconocer es llamado “no-mismo y no-diferente.” Mientras la mente continua funcionando de esta manera dualista, se forma una fatiga. Es una fatiga que es causada por aflicciones. El sujeto y el objeto interactúan continuamente entre sí, dando lugar a una fatiga de la mente. Es también llamado zhi-xiang en chino, “la apariencia de discriminar conciencia/conocimiento.” Aquí, el carácter chino zhi, no se refiere a sabiduría, en cambio, se refiere a la conciencia discriminadora que alberga apegos específicos. Mientras el sujeto y el objeto interactúan incesantemente entre sí, lentamente, los ilusorios fenómenos físicos se manifiestan del espacio vacío.

Podemos hacer una comparación de este fenómeno con una experiencia común de meditación: Si los ojos permanecen abiertos y siguen mirando fijamente el suelo, después de un corto tiempo el suelo podría parecer moverse. Otro ejemplo: Si continuamos mirando fijamente el cielo, al cabo de un rato las ilusiones pueden comenzar a aparecer. Esta es la así llamada “flor ilusoria manifestada en el aire.” Sin embargo, hay otro ejemplo: Tratar de dibujar círculos en el aire empleando una varilla de incienso encendida. En realidad solo existe un punto de luz, pero al cabo de un rato empezamos a creer que realmente hay un círculo. Este ejemplo también ilustra el funcionamiento de los mismos mecanismos.

Esta interacción constante entre el sujeto y el objeto perpetúa la aflicción-fatiga. Además, nos apegamos a los fenómenos resultantes y comenzamos a conceptualizar y dar nombres a los fenómenos, otra de las seis apariencias groseras. Ya hemos empleado esta analogía muchas veces: Percibimos la “madre” que se manifiesta en nuestra mente como nuestra madre real. Confundimos la noción o la imagen de madre en nuestra propia mente como una cosa real. Posteriormente, etiquetamos este fenómeno mental como la “madre real,” y desarrollamos asociaciones positivas de él. En realidad, ¿no estamos meramente interactuándo con nosotros mismos todo este tiempo? Ya hemos hablado de este tema cientos de veces, sin embargo, continuamos operando de ésta manera errónea, ¿no es así? ¿Qué es a lo que tenemos tanto apego? Considerar algo falso como algo real es lo que llamamos “apego.” Este tipo de apego no es el término con el que la gente lo asocia comunmente, que es “apego a personas, cosas, o fenómenos específicos.” Aquí, apego se refiere a considerar algo falso como algo real.

Debido a esta interacción dualista, surgen las aflicciones. Esta es la razón por la cual el maestro Sheng Yen dijo: “Las aflicciones deberían erradicarse y volver a la mente.” También hay un dicho Chan: “Las aflicciones son Bodhi.” Estos fenómenos son todas las funciones de la Verdadera Mente. En definitiva, no hay ni “madre” ni tú. Solo eres tú que quieres creer así.

Como hemos dicho antes, los fenómenos que percibe y reconoce la mente son entendidos como mundo versus espacio. “No-mismo y no-diferente” se refiere a la mente que es capaz de percibir y reconocer, mientras el espacio vacío surge de la igualdad, y el mundo de la diferencias. Consideramos a esto como el "yo". A esto se le llama “existencia fundamental condicionada.” Esto significa que creemos que hay un "yo" cuando en realidad no lo hay. Este falso "yo" es condicional. Un fenómeno condicional es creado intencionalmente. Por otro lado, la existencia/fenómeno incondicional es la Verdadera Mente. El hecho de que eres capaz de percibir y reconocer, y por consiguiente, generar conductas intencionales, a todo esto se le llama fenómenos condicionales. Hay un falso "yo" que está generando todos estos fenómenos y acciones. Pero “no-mismo y no-diferente” es en realidad el fenómeno condicional principal y real, puesto que la Verdadera Mente exhibe la capacidad de manifestar los fenómenos ilusorios. Pero cuando creemos erróneamente que esta capacidad es el "yo", desde ese momento en adelante, se crean y se perpetúan karma y sufrimiento.

“Las tres apariencias sutiles y las seis apariencias groseras” aparecen primero, seguidas por el mundo, los seres sensibles y el karma. Continúan y se perpétuan. Si no interactuáramos con los fenómenos una vez que se manifiestan originalmente, entonces tanto el mundo como nosotros mismos desapareceríamos. Entonces, ¿por qué nuestro mundo sigue existiendo? Porque estamos interactuando con estos fenómenos continua e incesantemente. Por otro lado, a través de la meditación podemos experimentar “el suelo se derrumba” y “el espacio vacío se hace añicos.” En ese momento, el mundo dejará de existir y su perpetuación se detendrá.

Decimos que hay nacimiento, vejez, enfermedad y muerte en la vida de los seres humanos. En cuanto al mundo natural, hay fenómenos de formación, existencia, decaimiento y desintegración en el espacio. Si este espacio no regresa a la Verdadera Mente (como debería), entonces es considerado como espacio vacío (vacuidad estática). En otras palabras, este mundo es creado por nuestra mente. El Sutra Surangama habla precisamente de esto: que en la Verdadera Mente no hay espacio, mundo, seres sensibles ni karma. Pero entonces, ¿cómo se manifiestan la mente dualista (sujeto y objeto), el espacio, el mundo, los seres sensibles y el karma? Esta es precisamente la Gran Investigación y con razón.

Nuestros pensamientos son todos creados por nosotros mismos. Por consiguiente, interactuamos continuamente con estos pensamientos. ¿No es verdad que elegimos de manera selectiva nuestras memorias? ¿Y luego interactuamos con estas memorias y las consideramos como reales? Por lo tanto, los pensamientos se perpetúan y no disminuyen ni cesan.

Cuando las personas experimentan algo muy doloroso, difícil o molesto, normalmente no saben cómo enfrentarse a todas esas experiencias, de manera que tienden a elegir no pensar en ello. Si no recordamos estas experiencias, naturalmente no hay ninguna interacción con ellas, y las memorias eventualmente desaparecerán . Este es el método que la mayoría de las personas adoptan. Cuanto más uno interactúa con las memorias molestas, más aparecen en su conciencia.

Una vez que comenzamos a aprender acerca del Budadharma, aprendemos a aceptar estas memorias a través de cambiar nuestra propia actitud hacia ellas. Sufrimos porque no estamos dispuestos a aceptar. Una vez que aceptemos las experiencias penosas, los dolores disminuirán. Un nivel incluso más alto de enfrentarse con ello va más allá de aceptar o no aceptar las memorias. Es en realidad comprender que son meramente memorias. Hemos erróneamente considerado las memorias como el verdadero “yo.” Pensamos equivocamente que son reales. Resolver sufrimientos y dolores de la manera más fundamental es seguir adelante con las memorias como meras ilusiones generadas desde la mente. Las memorias no son reales. Solo son fenómenos.

Una vez que hemos establecido este entendimiento, podemos “percibir realmente que los cinco agregados son vacíos y transcender todos los sufrimientos.” (Por continuar)