sábado, 21 de octubre de 2011
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¿Cuál es la doctrina fundamental del budismo?
Es bien sabido que el número de escrituras budistas es muy vasto. Por lo tanto nadie puede decir taxativamente qué sutra o sutras representan el Budismo. Esta es en gran medida la razón por la que en China surgieron muchas escuelas budistas, cada una de ellas basada en la perspectiva de determinados sutras o tratados.

Sin embargo, hay una doctrina fundamental común a todo el budismo: lo que el Buda descubrió sobre la vida y el universo, la verdad del surgimiento condicionado, también conocido como originación dependiente.

Dicho de forma sencilla, el surgimiento condicionado significa que las cosas se originan a partir de causas y condiciones o, con otras palabras, que todos los fenómenos se producen por combinaciones de diferentes factores. Por ejemplo, para redactar un artículo, hacerlo llegar a las manos del lector y ayudar a este a comprender algo sobre el Budismo, la secuencia de relaciones causales (causas y condiciones) podría parecer simple pero es en realidad extremadamente compleja. En primer lugar, hay que desarrollar un sistema de escritura y el autor debe dominarlo. El autor debe absorber y acumular conocimiento. Luego debe tener buena salud, entusiasmo y entendimiento. Otros factores necesarios incluyen la confección y el uso de artículos de papelería, pruebas de imprenta, la tipografía y la impresión, sin olvidar la gestión y envío del correo. Finalmente, para satisfacer el propósito del autor al escribir el artículo, los lectores tienen que estar interesados, ser inteligentes y estar motivados para leer. Este ejemplo del surgimiento condicionado es solo el más simple y más obvio. Si investigamos más a fondo, veremos que una única relación está conectada necesariamente con otras innumerables relaciones. Dicha interdependencia entre las relaciones es lo que se entiende por “causas y condiciones”. Las cosas surgen cuando se reúnen las causas y condiciones y desaparecen cuando las causas y condiciones se dispersan. Esta es la doctrina de la originación y la extinción dependientes.

Debido a que todo en el universo surge y desaparece de acuerdo con las condiciones, todo es impermanente y está cambiando constantemente; por consiguiente, los budistas consideran que todos los fenómenos son provisionales, temporales e ilusorios. Desde una burbuja minúscula hasta toda la Tierra, o incluso las estrellas, nada es eterno. Si nada es permanente y sustancial, eso prueba que todo es vacío. Esto es lo que significa cuando se dice en el budismo que todos los fenómenos están “originados de forma dependiente y que, [por lo tanto], están vacíos de naturaleza [inherente]” (yuansheng xingkong).

Debido a esta doctrina, el budismo se conoce a menudo como “el camino de la vacuidad.” Pero muchas personas malinterpretan profundamente el verdadero significado de la vacuidad. La vacuidad significa que no hay nada fijo o invariable. Significa más bien insustancialidad y no inexistencia. Muchas personas interpretan erróneamente la vacuidad como que no existe nada. Los budistas usan el concepto del surgimiento condicionado para analizar las cosas y para demostrar la carencia de substancia de las cosas. Por ejemplo, un coche, si lo analizamos desde la perspectiva de un químico, ya no es un coche sino un compuesto de varios elementos y los vínculos entre ellos. Si se observa desde su apariencia exterior, el coche sigue siendo un coche, a menos que haya sido dañado hasta tal punto que está listo para refundirse en un horno de fundición.

Los budistas, para analizar y arrojar luz en la naturaleza esencial de las cosas, afirman que todo surge de las condiciones y por lo tanto está vacío de naturaleza propia. Nos recuerdan que estamos viviendo en un mundo de insustancialidad e ilusión y que, por lo tanto, sería mejor no convertirnos en cautivos de cosas transitorias, como la fama, la riqueza o los deseos de poseer objetos. Ser conscientes de esto equivale a ver a través de la naturaleza ilusoria de los fenómenos o abandonar la codicia incesante de fama, riqueza y objetos. Nunca se niega la existencia de los fenómenos. Aunque los budistas dicen que los fenómenos están desprovistos de sustancia, reconocen que sus vidas no existen al margen de los fenómenos ilusorios, debido a que aquellos que todavía no están liberados del nacimiento y de la muerte siguen produciendo karma y reciben resultados kármicos. La fuerza kármica es también ilusoria pero, sin embargo, puede empujar a los seres a estados superiores o inferiores para experimentar felicidad o sufrimiento.

Llegado a este punto, recuerde que la manifestación y existencia ilusorias de todos los fenómenos derivan de las fuerzas kármicas engendradas por los seres sintientes. De modo que si compredemos verdaderamente la naturaleza condicionada y vacía de los fenómenos, no estaremos atraídos y agobiados por los fenómenos ilusorios, convirtiéndonos en sus esclavos. Estaremos tranquilos y libres de aflicciones e ilusiones. Esto es el cumplimiento de la práctica de la liberación del ciclo de nacimiento y muerte. Cualquier persona que deje de estar zarandeada por los fenómenos externos podrá dejar de producir karma, que es lo que nos ata al ciclo del nacimiento y la muerte. Puede dejar tras de sí el nacimiento y la muerte o puede optar por controlar su propio nacimiento y muerte.