martes, 17 de octubre de 2011
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¿Cuáles son los dogmas básicos del Budismo?
En principio, el Budismo no tiene dogmas. Lo más cercano al concepto de dogma son los preceptos. Pero para los budistas los preceptos no son un contrato con Dios, de modo que no son algo misterioso, como en algunas religiones. En el Budismo los preceptos provienen de los principios éticos y, por consiguiente, son puramente racionales.

Para los budistas las reglas básicas de conducta son los cinco preceptos y las diez buenas acciones o virtudes, aunque la elección de qué preceptos concretos observa uno dependen del tipo de practicante que sea. Por ejemplo, para los laicos, hay cinco preceptos, las diez buenas acciones y los ocho preceptos; para los monjes, hay diez preceptos, los preceptos de bhiksu (monje) y los preceptos de bhiksuni; en la tradición Mahayana, hay preceptos de bodhisattva. Todos estos preceptos, sin embargo, están basados en los cinco preceptos y las diez buenas acciones. En otras palabras, otros preceptos son extensiones y ramificaciones detalladas de los cinco preceptos y las diez buenas acciones. Por consiguiente, si podemos mantener los cinco preceptos y llevar a cabo las diez buenas acciones, el resto no será tan difícil de seguir.

Los cinco preceptos consisten en abstenerse de matar, robar, tener una conducta sexual inapropiada (lujuria), tener conducta verbal inapropiada, y beber alcohol. Las diez buenas acciones son extensiones y expansión de los cinco preceptos y exigen que realicemos buenas obras, así como que nos abstengamos de cometer malas acciones.

En resumen, los preceptos budistas son no cometer el mal y hacer siempre el bien. Cualquier acto dañino para nuestra salud física o mental, para la familia, la sociedad, el país, la humanidad o para cualquier ser sintiente se inscribe en el ámbito de los cinco preceptos y, por lo tanto, no debería cometerse. Cualquier cosa realmente beneficiosa para el bienestar de uno mismo o de otra persona debe llevarse a cabo poniendo todo el esfuerzo. Cometer el mal infringe los preceptos y no realizar buenas obras, también.

Sin embargo, el Budismo tiene amplitud de miras. Si alguien no sabe que una determinada conducta infringe los preceptos, dicho comportamiento no se considera como una infracción. Además, si uno no tiene intención de infringir los preceptos, incluso aunque lo haga, no es culpable (es decir, no genera el karma negativo) de la transgresión. Por otro lado, si uno alberga la intención de infringir los preceptos, incluso aunque acabe no haciéndolo, lleva una culpa (produce energía kármica negativa). Por ejemplo, si una mujer es violada, se considera que sigue siendo pura y no es culpable de infringir los preceptos, a condición de que no sienta un placer lujurioso durante la violación, a pesar de haber estado involucrada físicamente en un acto inadecuado. Uno solo es plenamente culpable de transgredir los preceptos cuando realmente lleva a cabo la infracción, lo hace intencionadamente y la consuma.