domingo, 18 de noviembre de 2011
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¿Vale la pena la iluminación?
Pregunta:
Mucha gente que supuestamente ha percibido la naturaleza del sí-mismo (o sea que ha experimentado el Kensho), se queja de que no ha “ganado nada” de su experiencia. Ellas todavía tienen tantos problemas como antes y dicen que el tiempo y esfuerzo que dedicaron a la práctica “no valió la pena.” Si estas personas sienten así, realmente ¿habrán experimentado el Kensho?

¿Tienen esta experiencia algún efecto que permanece o el beneficio va disminuyendo con el tiempo hasta que el practicante se siente como cuando comenzó?

¿Puede ser que el problema se deba al maestro que puso demasiado énfasis en responder koans (kung-ans) o el problema reside en que los practicantes de hoy en día tienen expectativas sin tener la paciencia de la práctica esforzada y permanente?

Shi-Fu:
Ver nuestra propia naturaleza es ver la naturaleza del vacío, es percibir que no existe nada para apegarnos. Es percibir que las cuatro formas descriptas en el Sutra Diamantino: la forma de uno mismo, la forma de los otros, las formas de vida, las formas de los seres vivientes, son todas vacías. Es percibir que los cuatro “conceptos” de eternidad, bendición, self o uno mismo y pureza, son erróneos.

Estos cuatro conceptos son apegos comunes de los seres vivientes comunes; ya sean practicantes o no. La gente desea creer en la inmortalidad, en un self permanente que continuará a través de la eternidad, en algún tipo de cielo o en otra vida. Ellos creen que tal estado será permanentemente bendito, pero ellos definen la bendición desde su propia experiencia, que es apegada. Creen que este estado, donde un self eterno, disfruta de una vida eterna bendita, será pura y no sufrirá más o no sentirá más aflicciones. De todas formas cuando la gente habla de pureza o impureza, es generalmente desde la perspectativa de la felicidad física en la región del deseo.

Mucha gente, incluyendo a los practicantes serios, se apega a estos cuatro conceptos equivocados y así no percibe realmente su verdadera naturaleza. Es un principio Mahayana fundamental que nada es permanente o absoluto. No hay un self permanente, no hay una bendición o pureza absolutas. Esto está dicho muy claramente en el Sutra del Corazón y en el Sutra Diamantino.

No hay distinciones entre la eternidad e impermanencia; nosotros mismos y los otros; felicidad y sufrimiento, pureza e impureza. Si usted en su práctica todavía está apegado a alguno de estos conceptos erróneos, entonces no ha experimentado realmente el Kensho, por lo menos el Kensho profundo.

Algunas personas pueden pensar que no hay tal cosa denominada “ver nuestra propia naturaleza” o que es imposible experimentar el Kensho. Es definitivamente posible experimentar el Kensho, pero depende del practicante y depende del maestro que lo guía. Si el maestro es muy exigente y frecuentemente desalienta a los practicantes diciéndoles que todavía no han entrado por el port[on del Chan, llegará un cierto momento que no tendrán más expectativas y no habrá má una urgencia en buscar la iluminación. Ellos sólo practicarán con diligencia. En esa situación, los practicantes podrán experimentar Kensho. Pero después de esta experiencia, entonces qué?

Cuando se experimenta Kensho no se ve nada ni se obtiene nada. Lo único que sucede es que uno nota que lo que veía en el pasado y lo que ve ahora es idénticamente igual, sólo que ahora no hay un ego envuelto. Si contamos con un buen maestro, con una pocas preguntas el discípulo puede determinar si la experiencia es genuina o falsa; si vio su verdadera naturaleza o no. Un maestro no muy evolucionado espiritualmente puede enganarse. En muchos casos esas experiencias no son genuinas. Más bien, ellas son respuestas psicológicas y fisiológicas que surgen durante la práctica. Debo subrayar que sólo un muy buen maestro puede determinar la validez de una experiencia.

Las aflicciones, no desaparecen después que Ud. experimenta el Kensho. Ellas continuan manifestándose como siempre. La diferencia reside en que después de una experiencia Kensho auténtica, usted estará más consciente de sus problemas. Ud. sabe cuando surgirán y cuando está sufriéndolas plenamente, conociendo claramente su situación. Es como si hubiera una persona separada vigilando constantemente, siempre alerta. La gente que no ha visto su verdadera naturaleza, frecuentemente se verá cubierta de problemas quejándose de su difícil situación.

La que ha visto su verdadera naturaleza no tendrá este problema. Estará consciente de las aflicciones que surjan y entonces ellas no lo dominarán. En este sentido, la persona que ha experimentado el Kensho es más controlada que la persona común.

Estudiante:
¿Si uno no ha visto su naturaleza original, es imposible ver aparecer sus aflicciones y saber que uno está en medio de ellas, no?

Shi-Fu:
No es lo mismo. La gente que no ha visto su naturaleza propia no está claramente consciente de sus problemas. Ellos pueden ser capaces de reconocer sus aflicciones más obvias, pero no las más sutiles. La gente que ha experimentado el Kensho reconoce cualquier cosa que envuelva el apego al self. Es una experiencia inmediata y directa. La que no lo ha experimentado puede reconocer grandes problemas pero a través de un proceso racional, no a través del proceso directo.

A veces la gente cree que ha visto su propia naturaleza. Puede guiar a otros en la práctica, creyendo que ahora son maestros, pero en sus propias vidas, continúan bebiendo alcohol, fumando, comiendo carne, haciendo tonterías, siendo orgullosos, etc.

Los otros pueden preguntarles: ¿Maestro, si Ud sabe que estos son hábitos malos, por qué continúa con ellos? ¿Por qué no cambia? El puede responder: Sí, son malos hábitos, pero estoy consciente de ellos, la mayoría no lo está. O sea que continúan bebiendo sorbos de licor y diciendo “Ah, este es un mal hábito,” fumando cigarrillos y diciendo “Ah, este es un mal hábito”; jugando mah-jong con hermosas compañeras y diciendo “más malos hábitos”. ¿Qué piensan ustedes? ¿Puede ser que ellos sepan algo que nosotros no sabemos?

La gente que realmente ha visto su propia naturaleza puede tener muchos deseos, pero antes que el deseo la domine, reconocerá lo que le está pasando y se examinará a sí misma. Algunas personas sienten que tienen tantas aflicciones después del Kensho como antes de la experiencia. Sienten que los resultados no son dignos de tanto esfuerzo. Estas personas no tienen la comprensión correcta del proceso. Ver nuestra propia naturaleza no necesariamente significa que eliminemos nuestros problemas. Esto sólo nos hace conscientes de ellos.

Ver dentro de nuestra propia naturaleza no necesariamente elimina nuestras aflicciones, sino solamente nos hace más conscientes de cuáles son ellas. Para dar una analogía, una persona busca una montaña; pero la montaña está escondida entre nubes y oscuridad. De repente el cielo se aclara y brilla y la montaña se hace visible. La persona está feliz porque ha divisado la montaña, pero está todavía lejos. Todavía hay mucho trabajo por hacer. Ver la montaña es como ver nuestra propia naturaleza. Algunas personas tienen éxito en ver la montaña sin mucha práctica, pero llegar al pico requiere un gran esfuerzo.

Mucha gente practica esfuerzadamente y nunca ve la montaña, sin saber qué está muy cerca, quizás en su parte más baja. Despu´se con un suave empujón o una guía leve, rápidamente podrá percibir que ya llegó. Esto es equivalente a una iluminación profunda. Es raro, pero demuestra que hay varios niveles de iluminación. Ver la montaña, aunque sea desde lejos es bueno. Estas personas practicarán con más convicción y fe. Entenderán cuáles son sus problemas y cómo es su ego. Su comprensión no vendrá de su intelecto sino de su percepción directa.

No hay una regla definida de cuánto tiempo hay que practicar antes de ver nuestra propia naturaleza y tampoco hay ninguna regla que indique cuánto puede durar esta experiencia. Si Ud. ha practicado durante un largo período, entonces los efectos podrán ser más duraderos; en el sentido de que las aflicciones no surgirán y la percepción del yo persistirá. Pero es posible que la experiencia y sus efectos puedan permanecer un leve período de tiempo, como un flash. En la analogía de la montaña más que nubes partiendo y el cielo aclarándose, sería como un rayo de luz revelando la montaña por un instante y después desapareciendo, dejando al viajante otra vez a oscuras.

Dependiendo de nuestro karma y de la fuerza de la práctica, las experiencias de iluminación pueden ser superficiales o profundas. ¿Cuál es la relación entre ver nuestra propia naturaleza y la iluminación? La primera experiencia de iluminación es llamada “ver nuestro self o sí mismo”, pero las siguientes experiencias no son descriptas de esta forma. Cada experiencia de iluminación es más profunda. Por esta razón, la secta Tsao-Tung describe cinco niveles diferentes de realización. La secta Lin-Chi (Rinzai, en japonés), durante la dinastía Ming hablaba de las “tres barreras de realización”. La primera barrera es equivalente a ver dentro de nuestra propia naturaleza por primera vez. La segunda barrera es llamada “barrera múltiple”.

En este nivel, se siente la experiencia de la iluminación una vez y otra, gradualmente eliminando nuestros problemas y revelando nuestra sabiduría. La experiencia del no-ego o no-yo permanece cada vez más.

La tercera barrera es llamada “la barrera prisión”. Es equivalente a la Iluminación Completa. Aquí se elimina la prisión del Samsara, trascendiendo el ciclo de nacimiento y muerte. Es como si todo hubiese desaparecido - el universo y el ego. Se dice que en este nivel ni aún el rey del submundo, quien es el que determina la vida y la muerte, nos puede encontrar. Si sentimientos de ego o apego vuelven, entonces no hay Iluminación Completa. Si todavía hay un ego, el rey del submundo nos encontrará.

No debe colocar demasiado énfasis en ver su propia naturaleza. No pierda tiempo fantaseando a respecto de “experiencias trascendentales”. Pero, por otro lado, no sea perezoso o apático en su práctica; ver dentro de nuestra propia naturaleza no es una tarea fácil. Sospeche del maestro que confirma una serie de las tan llamadas experiencias de Iluminación.

A veces un maestro da una confirmación falsa. Esto no sólo sucede hoy en día, sino que ya en la dinastía Ming sucedía frecuentemente. Desde ese tiempo, ha habido una frase - El sello hecho de melón de invierno. Esto significa que cuando un maestro confirma una experiencia de Iluminación, es como si diera un sello del Dharma. Un sello debe ser hecho de una pierdra dura o de jade; algo resistente. Pero un sello hecho de melón de invierno es por el contrario; nada duradero.

Afirmaciones inapropiadas reflejan la falta de agudeza y percepción de estos maestros. Hasta puede ser que ni ellos hayan percibido su propia naturaleza. O quizás ellos son practicantes mediocres que todavía tienen muchos problemas. Puede ser que sean codiciosos, que desean más discípulos así pueden aumentar su poder en la Comunidad Budista o también aumentar sus oportunidades de tener descendientes del Dharma. El apego afecta negativamente a muchos maestros, llevarádolos a confirmar experiencias que no son genuinas. Tales maestros están usando el sello del melón de invierno o peor aún el sello blando de tofu. Realmente, no es importante cuántos discípulos tiene un maestro.

Aún uno o dos devotos practicantes ya es suficiente. Si el maestro no tiene descendientes del Dharma, todo lo que significa es que su linaje terminará. No es un gran problema. Bodhidharma, el Primer Patriarca del Chan, sólo tuvo tres descendientes del Dharma. Uno de ellos fue el Segundo Patriarca (Hui-ke). Dos hombres y una mujer. En épocas pasadas los maestros que daban falsas confirmaciones fueron agudamente criticados. Eran llamados “generales” débiles (generales de ejército). Los generales fuertes protegen bien “el portón” o entrada (de una ciudad o región). No permite que personas ajenas “se escurran” a través de ellos.

No aceptan sobornos ni son fácilment engañados. Solamente aquellos que son fuertes pueden pasar. Los generales débiles, por otro lado, no son firmes ni atentos. Las falsas confirmaciones no son buenas, especialmente para los practicantes que pueden encontrar difícil progresar si creen que ya han visto su propia naturaleza. Y pueden perder la fe en el Dharma de Buda si descubren que sus experiencias no fueron genuinas.

Estudiante:
¿Puede ser que las personas que hayan visto su propia naturaleza, se sientan peor, porque precisamente están conscientes de sus aflicciones? Antes de esta experiencia las ignoraban, o sea que no había nada que los afligiese.

Shi-Fu:
No, esto no es así. Si Ud. es consciente de sus aflicciones, será menos apegados a ellas. Estar consciente de sus aflicciones significa que Ud. comprende su condición de ser viviente común. Porque Ud. comprende que para los seres vivientes es natural tener aflicciones, usted no se irritará consigo mismo.

Estudiante:
¿La gente que ha visto su propia naturaleza es capaz de tener más control sobre sus aflicciones?

Shi-Fu:
Nosotros solamente podemos decir que la gente que ha descubierto su propia naturaleza tiene mayor fe en ellos mismos y su práctica. Ellos saben que tener aflicciones es normal para los seres vivientes, pero tienen fe en que, a través de la práctica las aflicciones desminuirán y desaparecerán.

Estudiante:
¿Los “malos” maestros engañan a los otros conscientemente, o ellos realmente piensan que son buenos maestros?

Shi-Fu:
Ambas cosas pueden ocurrir. Existen aquellos que realmente creen que son buenos maestros a pesar de que no lo son, y existen aquellos que están conscientes de su mediocridad, pero continúan engañando a los otros porque desean fama o poder.

Estudiante:
¿Por qué tipo de de características podemos juzgar si un maestro es bueno o no?

Shi-Fu:
A veces es obvio. Por ejemplo, si el maestro confirma la Iluminación de un discípulo porque ha donado dinero, pero rechaza a otro porque no lo ha dado, entonces el caso es claro. De todas formas, esto es más sútil que el ejemplo que estoy dando. A veces se manifiesta en forma de doble mensaje que es cuando el maestro enseña de una forma, pero practica y vive de otra. Esto es señal de que el maestro no es muy bueno. No es muy grave si los maestros algunas veces revelan sus malos hábitos en la medida en que ellos estén conscientes de los mismos.

Después de todo, todavía son seres vivientes comunes. Pero si un maestro dijese “este es el camino de un maestro Chan” o “yo soy un Bodhisattva, puedo actuar de esta forma para poder ayudar a los otros, pero ustedes no deben imitarme”, esta es otra historia; esto es señal de que se trata de un mal maestro. Además también no es bueno que un maestro muestre preferencia por ciertos practicantes. Idealmente, un maestro debe tratar a todos igualmente, aunque no en forma idéntica.

Recuerde, también hay que pensar en la forma recíproca. Si un practicante viaja de un centro a otro buscando las fallas de los maestros para decir “ este no es bueno, el otro tampoco lo es”; esto también es una conducta equivocada. Preocuparse por las virtudes y debilidades de los maestros tampoco es una buena actitud. Es también una pérdida de tiempo y energía.