miércoles, 19 de junio de 2011
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El Yo
Conferencias budistas
Pregunta:
Las filosofías del Oriente, en general, y el Budismo en particular, enseñan que la gente sufre debido al apego al yo. Pero en Occidente descubrir y reforzar la identidad de sí mismo de su ego, es considerado el camino hacia el éxito y la felicidad. ¿Cómo considera el Chan, esta contradicción aparente?

Shi-Fu (el Venerable Maestro Sheng Yen):
La idea del yo, en el Budismo, puede clasificarse de tres formas diferentes:

1. Pequeño yo

2. Yo universal

3. No-yo

Muchas personas consideran su yo de todos los días, como sus verdaderos egos, pero están engañados. Si fuese éste el ego verdadero, no habría motivos para practicar. Lo que comúnmente pensamos que somos nosotros mismos- lo que el Budismo llama el pequeño ego- es una ilusión. No es nada en sí mismo; es sólo un nombre que fabricamos como respuesta al medio ambiente exterior. El pequeño yo, es el proceso constante de evaluar todo lo que percibimos y hacer juicios sobre ello: “Esta es mi ciudad, mi amigo, mi esposa, mi situación.”

Nosotros constantemente evaluamos pensamiento tras pensamiento y esto crea el pequeño ego. Nuestra idea de la existencia surge de nuestra interacción con el medio ambiente – la gente y las cosas alrededor nuestro. Momento tras momento, hilamos unas tras otras las evaluaciones de nosotros mismos: “Esta mañana fui al trabajo, a la tarde regresé a mi casa e hice mis tareas, a la noche fui a una fiesta y mañana tendré otros planes.” Esto nos da el sentido del pequeño yo. Los individuos afortunados y realizados tienen un sentido del poder y de la existencia muy fuerte y mientras su éxito continúe, más se apegarán a estos conceptos. Pero aún siendo fuerte, el ego continúa siendo clasificado como pequeño yo o ego.

No es frecuente encontrar personas con su pequeño yo o ego valorizado. En general, las personas sienten que su carácter y existencia son poco firmes y no están bien focalizados, hacen constantes evaluaciones momentos tras momento, pero no de la misma forma en que ellas se perciben a sí mismas. La meditación ayuda a fortalecer la determinación de desarrollar un fuerte sentido del pequeño yo. Descubrirse a uno mismo generalmente significa cultivar un fuerte pequeño yo o ego. Esto no es exclusivamente una forma occidental de pensar. Es común a toda la humanidad. Sin el poder de la voluntad que viene de la fortaleza del pequeño yo, uno no lograría hacer nada. La práctica Chan comienza con métodos para reforzar el pequeño yo. Se le dice pequeño pues en él no hay nada genuino o duradero.

El pequeño yo está formado por nuestros juicios de cada momento, pero no siempre somos conscientes de que nuestras evaluaciones también cambian constantemente. El gran yo o yo universal parece ser permanente y eterno. En la filosofía religiosa china se lo llama “li”, que significa el principio fundamental o el principio permanente. Pero, aún así cambia, no es eterno. Este concepto proviene de una deducción intelectual que dice que nosotros tenemos una naturaleza genuina y universal. Otra fuente para este concepto proviene de la experiencia religiosa. En dhyana (contemplación) y samadhi (concentración), así como en otras prácticas espirituales, uno puede sentir la experiencia de un yo absoluto y permanente.

En esos momentos parecería como si nuestra verdadera naturaleza permaneciese estática mientras todo el resto está en movimiento; siendo nuestra esencia, la base de todo el resto, lo que en cierta forma es verdadero. El concepto del no-yo es el más difícil de comprender. El Budismo no dice que el pequeño yo y el gran yo sean cosas de poco valor. Pero en cada caso hay un apego a una clase de yo; y en cuanto haya apegos no habrá liberación. Con el no-yo no hay apegos.

Esto no significa que todo cese de existir una vez que se alcance la liberación. Después de la liberación, la sabiduría y el mérito continúan existiendo. Esto es la experiencia del no- yo. Después de experimentar el no-yo, todo continúa existiendo, la vida continúa, todavía hay cosas por hacer. Pero para lograr el no-yo uno debe comenzar desde el principio, esto significa fortalecer el pequeño yo.

Estudiante:
¿Después de la liberación, también continúa nuestra auto-evaluación?

Shi-Fu:
No es la simple evaluación que hacíamos anteriormente. Podríamos describirla mejor como una respuesta natural. Un ser iluminado responde al mundo natural y espontáneamente, sin juzgar.

Estudiante:
Ud. Dice que la meditación puede ayudarnos a fortalecer el pequeño yo. ¿No es después más difícil abandonarlo durante la práctica?

Shi-Fu:
Antes de la práctica, se tiene la mente confusa y no sabemos ni siguiera lo que es el yo. La meditación nos ayuda a concentrar la mente y construir un sentido del yo fuerte y focalizado. Solamente cuando el pequeño yo está concentrado, lo podemos transcender. En la práctica del koan, nuestro pequeño yo debe estar concentrado para poder encontrar una salida a través de ella. Primero yo enseño cómo concentrar y fortalecer el pequeño yo. Si no se produce la Iluminación por lo menos se habrá aumentado la auto-estima y la confianza y también se habrá logrado disminuir la confusión mental. Las etapas que debemos parar son: el pequeño yo confuso, el pequeño yo concentrado, el gran yo universal, el no-yo.

Estudiante:
¿Qué sentirá y pensará aquel que ha alcanzado el nivel del yo universal o gran yo?

Shi-Fu:
La experiencia de sentir el gran yo o yo universal viene y se va, como toda experiencia religiosa espiritual. En aquel momento, la persona sentirá como si fuese uno con el universo. Más aún, se sentirá el Universo. Después que la experiencia pasa, se sentirá otra vez normal, pero la sensación perduará y lo transformará en un ser más efusivo, más asentado, más compasivo, más confiante.

Estudiante:
¿Es posible que esta experiencia perdure mucho tiempo?

Shi-Fu:
La sensación o sentimiento perdurará pero la experiencia no.

Estudiante:
Ud. Dijo que después de la liberación, la sabiduría y el mérito continúan existiendo y que esto es el no-yo. ¿Podría explicar ésto mejor?

Shi-Fu:
La persona iluminada tiene sabiduría y méritos, pero ella no lo percibe como tal. Si ella piensa: “Tengo sabiduría y méritos” entonces esto significaría que todavía está apegada al yo yo no estaría verdaderamente liberada. Su sabiduría y méritos son percibidos por los otros seres que se acercan a ella para ser guiados. Son los otros seres los que perciben su iluminación.

Estudiante:
¿Por qué alguien querría ir más allá del yo universal al no-yo?

Shi-Fu:
Recuerde, estos términos son creados por nosotros para hablar de las existencias de los practicantes. Si no hubiera un no-yo para alcanzar, habría otra clase de yo. Lo misno sucede con el gran yo. Los practicantes pasarían todo su tiempo yendo atrás de falsos y atractivos egos. ¿Quién desearía ir más allá del yo universal? La gente que desea realizar la Iluminación budista. Ellos desean obtener la Verdadera Iluminación. De todas formas, una vez que alcencen aquel estado, no se sentirán diferentes, sino que retornarán a su vida diaria, pero sin apegos.