miércoles, 28 de junio de 2011
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Los Órganos Sensoriales y los Objetos del Gusto y Tacto.
Conferencias budistas
Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen sobre el Surangama Sutra el 1 de enero de 1987.

Voy a continuar hablando sobre los sentidos y sus objetos sensoriales en el Surangama Sutra. Hoy vamos a concentrarnos en la lengua y su objeto (el gusto), y en el cuerpo y el sentido del tacto.

De la misma forma que como lo había hecho con los demás sentidos, el Buda le explica a Ananda que el gusto no tiene existencia verdadera. Emplea el ejemplo de la mantequilla y crema que Ananda podría obtener ocasionalmente cuando está mendigando. El Buda manifiesta que el sentido del gusto no surge de la lengua, ni de la comida que prueba la lengua, ni de la vacuidad.

Si lo que dijo el Buda es verdad, ¿cómo puedes distinguir si la comida está buena o mala? ¿Es tu gusto el que tiene buen sabor, o es la comida la que sabe bien? Nadie diría: “Mi lengua sabe bien hoy”. Alguien podría decir que la comida está muy buena, pero ¿es la comida deliciosa por sí misma? Por sí misma la comida es inconsciente. La comida no tiene mente, ni tiene idea de lo que es el gusto ni de lo que es delicioso. La lengua, igualmente, es insípida, y por sí misma no sabe lo que es el gusto. Es sólo cuando hay contacto entre la lengua y la comida que hay un sentido del gusto, un sentido de algo que es delicioso o desagradable.

Cuando vine por primera vez a los Estados Unidos hace 11 años, di una charla en la que usé el ejemplo de un mango como algo delicioso. Pero algunos de mis alumnos no habían probado nunca el mango y no sabían de lo que yo estaba hablando. Yo lo describí como algo que tiene un sabor maravilloso, dulce y jugoso. Pero aquellos que nunca han probado un mango no podrían conocer realmente el sabor sólo a través de mi descripción. Para ellos el mango realmente no tiene sabor.

Yo he dicho que ni el mango ni la lengua tienen gusto por sí mismos. Entonces, ¿de dónde proviene el sabor? ¿Podría ser que el sabor provenga de la vacuidad, de la nada? Vamos a examinar esta idea. Antes de que existieran los mangos no existía tal cosa como el sabor del mango. Incluso después de que los mangos surgieran y antes de que cualquier persona los probara, aún no existía tal cosa como el sabor del mango porque nadie lo había probado. ¿Podría ser que el sabor simplemente procediera de la vacuidad, de la nada y luego se transformara en algo?

Esta aún no es una suposición razonable. Puesto que si el sabor proviniera de la vacuidad, o del vacío, seríamos capaces de probar cualquier sabor que deseáramos sólo a través de lamer el espacio. Para ilustrar un poco más este tema, si hubiera un gusto particular en el aire o en el espacio, por ejemplo la sal; eso significaría que tu cuerpo entero viviría en ese ambiente salado, como un pez habitando en el mar. Si fuera así, serías capaz de probar la salobridad en tu mano, en tu mejilla o en todas las partes de tu cuerpo. Y sabemos que eso no es verdad.

El punto subyacente de esta discusión es que todos los dharmas, o fenómenos, proceden directamente de la unión de las causas y condiciones. No es sólo el sabor, sino todas las cosas que se unen conjuntamente como resultado de las causas y condiciones.

Hay una condición de la que todavía no hemos hablado que es necesaria para que el sabor tenga lugar: la relación espacial (distancia y cercanía). La comida debe entrar en contacto con la lengua para que haya sabor. Si una manzana está fuera de tu alcance, no puedes probarla. Debe ser llevada a contactar con la boca y la lengua antes de que puedas conocer su sabor.

Hay un tipo de tofu chino con un sabor muy fuerte que a algunos chinos realmente no les gusta. Por supuesto que hay otros a quienes les gusta, al igual que hay personas en occidente a quienes les gusta el queso azul/roquefort mientras que hay otras que no pueden aguantarlo.

Existe una teoría de que las comidas como éstas provocan cáncer, pero aparentemente los chinos son intrépidos en la búsqueda de lo que les gusta comer. La acritud de las comidas no es realmente lo que pruebas. Es en realidad algo que toleras debido al sabor delicioso de la comida. ¿Ustedes lo aceptan?

Hay muchas personas que son muy maniáticas respecto de lo que comen. Insisten en comer lo más delicioso y los platos más cuidadosamente preparados que puedan encontrar. Son muy exigentes en los restaurantes, y aquellos que lo pueden pagar, contratarán a un buen cocinero para preparar todas sus comidas. Si no puedes permitirte el lujo de contratar a un buen cocinero, puedes convertirte en uno. En cualquier caso, demasiada preocupación por lo que comes puede conducir a problemas.

Leí dos artículos cuyos temas eran diametralmente opuestos el uno al otro. El primero decía que el desarrollo del arte culinario es el criterio más elevado de la civilización. Por lo tanto, los chinos, que pueden hacer una buena comida casi de la nada, son las personas más avanzadas en la tierra. El segundo artículo decía que el demasiado énfasis que los chinos ponen en la comida ha sido la causa raíz de su pobreza; dedican todo el tiempo a preparar la comida en lugar de desarrollar su civilización. Por otra parte, los estadounidenses, continuaba el artículo, comerían casi cualquier cosa, incluso ternera cruda y verduras demasiado cocidas. Esto les permite perseguir objetivos más importantes. Por supuesto, aquí en el Centro hay muchas personas que poseen restaurantes, de manera que podría ser un tanto extremo decir que la maestría del arte de cocinar ha provocado la pobreza en China.

Los practicantes, sin embargo, tienen un punto de vista diferente sobre la comida. La ven como medicina, algo que le permite al cuerpo a funcionar adecuadamente. Nadie dice en realidad: “Esta píldora está deliciosa, tomare otra para obtener mas ayuda”. Ni nadie dice tampoco “Esa medicina no parece particularmente apetitosa, prefiero estar enfermo”. Los restaurantes tienen que publicitar la calidad y sabor de sus comidas. No pueden decir: “Pruebe nuestra medicina”. Pero los practicantes tienen un punto de vista diferente.

Aquí el sentido del Surangama Sutra es ayudar a liberarnos de nuestra codicia por la comida, nuestra codicia por el sabor. El Sutra nos enseña que, desde el punto de vista del Budadharma, el sabor no es nada más que una ilusión. No tiene verdadera existencia intrínseca. La comida ofrece a nuestro cuerpo la nutrición necesaria. Eso es lo que nos debería preocupar como practicantes. El sabor no es de importancia.

Hace unos años fui invitado a una cena de acción de gracias con una familia estadounidense. Al padre le gustaba tanto el pavo que prácticamente él mismo se comió uno entero. Estaba tan lleno que casi no podía moverse. En efecto, tenía que arrastrarse lentamente debido a la indigestión y que le hacia parecerse un poco a un pavo. No fue que en realidad tuviera mucha hambre, fue su pasión por el sabor y la sensación de comer la que provocó su abuso.

Hay otro relato en el Sutra: el Shakyamuni Buda y Ananda una vez vieron a un gusano en un plato de miel liquida. Normalmente, los monjes no comen por la tarde, pero a veces se les ofrecía miel liquida después del trabajo duro del día. Cuando el Buda vio al gusano, éste parecía que estaba contento nadando en miel liquida. El Buda preguntó a Ananda que si había reconocido al gusano. Ananda dijo: “No, es solamente un gusano”. Pero el Buda dijo: “Deberías reconocerlo, ya que hace mucho tiempo, de hecho hace muchos kalpas, ustedes dos eran monjes que practicaban juntos. Él era un sramanera, un moje novicio, y era muy codicioso cuando se trataba de la miel liquida. Nunca podía tener suficiente. Bebería toda su porción en el almuerzo y robaría la miel liquida perteneciente a los demás. Como consecuencia, se convirtió en un gusano en la miel liquida, y ha permanecido así vida tras vida”.

No he visto nunca un gusano como éste, pero me imagino que sería posible para dicha criatura el sobrevivir por largos períodos de tiempo en un líquido dulce.

Este relato muestra que incluso alguien que haya tomado los votos de monje puede ser muy codicioso y apasionado por el sabor y, de hecho, esta codicia puede conducir a circunstancias desafortunadas. No hay mención en el relato de si este gusano obtuvo nuevamente la encarnación humana o no, pero pienso que una vez que él haya sufrido las consecuencias de sus acciones kármicas, practicará nuevamente.

Confucio habló de un momento en el cual podrías escuchar sin oír y podrías comer pero sin estar conciente de lo que has comido. ¿Bajo qué tipo de condiciones podría ocurrir esto? Esto no supone problema alguno para un objeto inanimado tal como una estatua de madera, pero ¿podría ocurrirle a un ser humano? Esto podría ocurrir si estás completamente concentrado en lo que estás haciendo. Podría ocurrir que tus ojos estarían abiertos, pero no podrías ver; tus orejas estarían abiertas, pero no podrías oír, y podrías masticar e ingerir pero sin estar consciente de lo que has comido.

Leí un relato acerca de un conocido científico chino quien ganó el Premio Nobel hace alrededor de casi treinta años. Parece que cuando era un chico joven, no importa qué tipo de comida su madre le daba, no la recordaba, porque estaba muy absorto en sus estudios. Esta inconsciencia de objetos sensoriales podría sucederle a un practicante que está trabajando con concentrada determinación, o podría sucederle a alguien que solamente está soñando despierto.

Ahora, esta pregunta: si un monje, que no debe comer ningún pescado o carne, está practicando muy duro y concentradamente y alguien le ofreciera pescado o carne y lo comiera sin pensar, ¿qué pensarían? ¿Ha comido verdaderamente carne o pescado? Un practicante como éste podría no recordar en absoluto de lo que ha comido y sería, en efecto, como si no hubiera comido nada. Sería la persona quien le trajo la comida la que realmente habría comido la carne o el pescado.

Si alguien hubiese disturbado a este practicante justo después de que hubiera comido y le preguntara: ¿Qué comiste? y si aún pudiera recordar del sabor de la carne y sentir las sensaciones en su boca, garganta y estómago, luego el practicante habría, en efecto, comido. Incluso en este caso, su acción original fue involuntaria y no premeditada.

Es verdad que algunos enojos provienen de la lengua y del sentido del gusto, pero el mayor número de enojos provienen de los ojos y de los oídos, y esto es algo que voy a tratar en otro momento.

Esto no quiere decir que la comida no pueda ser una aflicción poderosa. En Taiwán hay un practicante laico, un budista muy sincero, que viene a nuestro templo. Él es un verdadero gastrónomo. A menudo, mirará la comida que ofrecemos, determinará que no está a su nivel y simplemente dirá: “Tengo que irme ahora”. Esto ha sido bastante embarazoso para mí, para él mismo y para los cocineros del templo. Finalmente le dije: “¿Por qué no simplemente preparas la comida que te gusta en casa, la traes al templo y la comes aquí?” Pero él dijo: “No, eso no funcionaría. La buena comida debe ser recién hecha de la cocina, caliente del sartén. Si yo trajera la comida y la recalentara, perdería todo su sabor”, No sé si aquí haya alguien como él, pero ciertamente pueden ver cómo se provoca a si mismo muchos problemas.

Pero aunque no sean tan compulsivos como este hombre, estoy seguro de que muchos de ustedes, aunque estén llenos, todavía comerán algunos bocados más de sus almuerzos o cenas. O quizás solamente lleven algo de comida a casa de manera que pudieran masticarla más tarde. ¿Piensas que eres alguien así? ¿Alguno de ustedes? ¿Todos? Esto es muy importante.

El pasaje siguiente en el Sutra aborda el tema del tacto, el sentido de contacto. El Buda emplea el ejemplo de tocar tu cabeza con tu mano. La pregunta es: ¿tiene el tacto existencia verdadera?

Hay dos tipos de contacto: con uno mismo y con los demas. Eso quiere decir tu cuerpo tocando tu propio cuerpo, o tu cuerpo tocando el cuerpo de otro o un objeto. El Surangama Sutra sólo menciona el primer tipo de contacto. Sin embargo, la esencia del segundo tipo de contacto es también tratada.

Hay tres elementos necesarios implicados en el sentido del tacto. En el ejemplo dado en el Sutra, existe primero la mano, que está tocando y la cabeza, que es tocada. El tercer elemento es el espacio en el que el tacto tiene lugar. El tacto surge a través de las causas y condiciones relacionadas con estos tres elementos. Entonces, ¿qué es el tacto? ¿Es una colección de sentimientos buenos, sensaciones buenas, sentimientos malos, sensaciones desagradables? Si te golpeas a ti mismo en la cabeza con tu puño, esa no es la mejor sensación del mundo. Pero si masajeas la cabeza con tu mano, eso se sentiría bastante bien. Pero también hay sádicos y masoquistas, a quienes les gusta golpearse a si mismos o ser golpeados. Podrían disfrutar de algunas cosas que nosotros encontramos muy desagradables. ¿Hay alguien Aquí al que le gusta eso?

Algunos tipos de contacto contigo mismo pueden ser muy agradables. Masajearte a ti mismo o tirar de tus orejas o rascarte un picor.

También están aquellos a quienes en realidad no les gusta entrar en íntimo contacto con otros. Tales personas raramente eligen casarse. Están bastante satisfechos con estar en contacto consigo mismos.

A algunas personas realmente les gusta ser tocadas por otros, y esto les hace sentir bien. Depende de la persona y de quién lo este tocando. Quizás te guste ser tocado por una determinada persona pero no por otra.

En Taiwán había una mujer que solía traer a su hijo al templo. Yo siempre le tocaba la cabeza y le daba un caramelo. El hijo me reconocía y parecía bastante contento. Cada vez que venía al templo, tocaba su cabeza y le daba caramelos. Pero había un monje, uno de mis discípulos, que también intentó tocar la cabeza del niño, pero el niño se sintió disgustado y comenzó a llorar. ¿Por qué al niño le gustaba la mano de una persona y no la de otra?

Los adultos son iguales. Podrías ser tocado ligeramente por alguien que te gusta, y esto podría traerte una sensación de alegría o satisfacción. Pero alguien que odias podría traer sensaciones de revulsión incluso si él o ella están a diez pies de distancia. La mayoría de ustedes probablemente hayan tenido experiencias como éstas. Pero si comprendes el Surangama Sutra, puedes responder de la misma manera como el practicante que mencionamos anteriormente, que puede comer y no estar consciente de lo que está comiendo. No tendrás tanta respuesta psicológica al tacto. No reaccionarás con gusto o disgusto cuando alguien te toque o cuando te toques a ti mismo.

El otro día leí un libro acerca de la acupresura que menciona los efectos beneficiosos que puede tener este procedimiento. Aplicada en forma regular, ayuda a promover la buena salud física y mejora la sensación de bienestar. Pero para ser aplicada correctamente la acupresura tiene que doler. No es lo mismo que un masaje. Esta destinada a tratar los problemas fisiológicos. Su agrado o desagrado no son la cuestión; la terapia es así. La práctica de acupresura tiene su origen en el entrenamiento taoísta, ya que implica el flujo de energía en el cuerpo. Yo enseño algunos ejercicios que incorporan estos principios. De manera que como pueden ver, no estoy en contra del contacto, como tampoco estoy en contra de la comida o de la sensación del gusto. Estas son partes necesarias de la vida. Pero el hecho es que no deberíamos estar apegados a estas sensaciones, si no, nuestras aflicciones serán numerosas.

Si estás apegado a un tipo particular de sensación, esto podría conducir a numerosas dificultades. Imagina si alguien permitiría sólo que un tipo de tela toque su piel, y no se pondría nada más. Tal persona se sentirá a menudo molesta.

Hay diferentes tipos de contactos y sensaciones: hay fineza, asperidad, suavidad, dureza, blandura, calor y frío. La mayoría de las personas prefieren lo blando, lo suave, lo fino y lo cálido. ¿Y que hay de lo opuesto: lo que es duro, áspero, lo grosero y lo frío? Muchos de ustedes detestan dichas sensaciones.

A veces lo que podría parecer bueno o cómodo es engañoso. A muchos de ustedes les gustan las camas blandas en las que sus cuerpos pueden realmente hundirse. Pero, ¿qué piensan que esto les hace a sus cuerpos? Si sólo estas acostumbrado a lo que es cálido y cómodo, ¿qué ocurre cuando las cosas empeoran? Si te expones a condiciones frías, lo más probable es que te acatarres inmediatamente. Nos referimos a una flor que crece en un invernadero como algo que no será capaz de soportar duras condiciones climáticas.

Hay un relato de un hombre que creció hasta llegar a ser un funcionario de alto rango aunque proviniera de una familia pobre y mediocre. Cuando se hizo rico, sólo viajaba en una silla arrastrada por doce personas y que tenía su propio calentador para mantenerlo cálido. Un día escuchó a los hombres que estaban llevándole decir que hacía mucho frío. Puesto que tenía un calentador a su lado, no podía creerles, de manera que sacó su mano para corroborarlo. Eso solo fue suficiente para que le diera un catarro. Regresó a casa y luego murió de pulmonía. Las personas que le llevaban estaban acostumbradas al frío, de manera que nada les había ocurrido a ellos.

Los practicantes serios deberían siempre entrenarse para adaptarse a las condiciones duras y a los ambientes inhospitalarios. Es por esta razón por la que muchos de ellos viven en las cuevas de la montaña. ¿De qué están hechas sus camas? De roca. Si durmieras en las rocas por una noche, te dolería el cuerpo por todas partes. Incluso nosotros deberíamos entrenarnos para aguantar las condiciones duras. Esto nos ayudará a mantener un cuerpo sano y reducir nuestras aflicciones. Pero si nos encontramos en un ambiente confortable, deberíamos aceptarlo. Y si nos encontramos en circunstancias difíciles, eso también debería estar bien.

Sin embargo, ha habido veces en las que me fue difícil disfrutar de la comodidad. Cuando estaba en Japón yo vivía en las montañas, pero una vez visité a un importante invitado en un hotel. La habitación era cálida y la cama era blanda. Abrí las ventanas y dormí en el suelo. Incluso la alfombra parecía demasiado gruesa para mi gusto. Cuando los ayudantes vieron las mantas en el suelo pensaron que alguien más se había quedado en la habitación.

Pero en el Budadharma no hay concepción de que alguien tenga tan pobre karma que no pueda disfrutar de lo que tenga sin importar cuán poco o mucho sea. Pero imagino que yo no nací para gozar de la comodidad.

Cuando las personas vienen al Centro, a veces preguntan dónde están las camas para las personas que se quedan aquí. Les digo que el suelo es nuestra cama. Incluso hubo una mujer que vino al centro para participar en el retiro, pero el hecho de que no hubiera camas fue demasiado para ella. No volvió nunca más.

Hasta el momento, he hablado sobre once de las doce categorías, es decir, los seis órganos sensoriales y los seis tipos de objetos sensoriales. Cuando vuelva de Taiwán hablaré de la décima segunda. Todos ustedes son bienvenidos a asistir.
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