martes, 22 de agosto de 2011
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Chan en la Vida y en la muerte
Conferencias budistas
La siguiente charla del Dharma fue impartida por el maestro Chan, Sheng Yen, al Grupo de Meditación, en la filial del Centro de Meditación Chan de Manhattan, el 6 de noviembre del 2001.

El tema de esta noche es la vida y la muerte desde la perspectiva del Chan. Antes de que yo hable de la vida y la muerte desde la perspectiva del Chan, primero necesitamos comprender cuál es la perspectiva del Chan. En realidad, el Chan es muy simple. El Chan trata sobre el vivir de una manera muy alegremente positiva. En chino, el término Chan significa sabiduría, estabilidad y paz. Con sabiduría, uno puede vivir con menos sufrimiento y aflicción. Y con estabilidad y paz uno puede vivir sin constantes aflicciones emocionales ni fluctuaciones. Cuando hablamos del tema de la vida y la muerte, la mayoría de las personas aprecian la vida, pero no les gusta la muerte. Sin embargo, desde la perspectiva del Chan, la vida y la muerte son inseparables, son realmente la misma cosa.

Ayer, hablé con una mujer en el Centro Chan. Su marido trabajaba en el piso 106 del Centro Mundial de Comercio; murió el 11 de septiembre. Desde la muerte de su esposo, esta dama ha estado viniendo al Centro Chan muy a menudo. De manera que hablé con ella ayer y le pregunté cómo le estaban yendo las cosas en casa, y ella me dijo que estaba viviendo con su suegra. Le pregunté si su suegra sabía que su hijo había muerto, y dijo que le parecía que sabía, pero que realmente no se lo habían dicho porque ella le tenía mucho miedo a la muerte, de manera que pensaron que era mejor no decírselo. Entonces, le pregunté: “¿Qué edad tiene tu suegra?” Y ella dijo: “Bueno, ella ya tiene 94 años de edad, y ha estado buscando con mucho esfuerzo una forma de obtener inmortalidad, encontrar una manera en la que pueda vivir para siempre”.

Quisiera preguntarles: ¿Qué está buscando esta dama ya mayor? ¿Es algo que será capaz de encontrar? ¿Es posible encontrar la inmortalidad? Creo que la mayoría de ustedes contestarían: “No, es imposible vivir para siempre”. Pero, ¿es también posible que en las profundidades de sus corazones hayan estado deseando que quizás puedan? De que si hubiera una manera en que podrían vivir más tiempo, o quizás no morir en absoluto, ¿sería eso maravilloso? Hasta ahora no he encontrado tal método; si lo encuentro lo emplearé yo mismo. En realidad, en toda la experiencia humana, a lo largo de la historia humana, sabemos que no hay ningún ser humano que no haya muerto. Por consiguiente, un practicante Chan debería tener el entendimiento y estar consciente de que la muerte puede ocurrir en cualquier momento. Donde quiera que haya vida hay muerte. Y para algunas personas la muerte podría llegarle más rápido que para otras, pero la muerte le llegará a todo el mundo. De manera que esta noche me gustaría hablar de dos temas principales, uno es el tema de la vida y la muerte, y el otro es el Chan y su relación con la vida.

Entonces, ¿qué es la vida? La vida es la extensión ilimitada de la ilimitada luminosidad. La mayoría de las personas consideran la vida como comenzando cuando un bebé nace y finalizando cuando una persona muere. Pero eso no es un entendimiento completamente correcto de la vida. La existencia del cuerpo físico sólo es, en realidad, la expresión de la función de la vida. De manera que uno debería entender la vida como teniendo dos componentes, el físico y el espiritual. Sin el cuerpo físico, el aspecto espiritual de la vida no podría expresarse, pero el cuerpo físico no representa la totalidad de la vida. El cuerpo físico existe por algún período de tiempo limitado, pero el componente espiritual de la vida existe para siempre.

Hay un par de analogías interesantes que algunos budistas emplean para describir la relación entre los aspectos espiritual y físico de la vida, que tienen algún sentido aunque no sean completamente correctos. En una de estas analogías, el aspecto espiritual de la vida es considerado como un viajero que va por todas partes, tomando un autobús, conduciendo un coche, hospedándose en diferentes hoteles, y los coches y los hoteles son considerados como el aspecto físico de la vida. La idea es que el aspecto espiritual de la vida es invisible e intangible y siempre está allí, mientras que el aspecto visible, tangible y físico de la vida sólo existe periódicamente. Otra de las analogías es que el aspecto físico de la vida es como las ropas que nos ponemos, las ropas se ponen viejas y se ensucian, de manera que nos las quitamos y nos ponemos ropas nuevas. El cuerpo que lleva estas ropas es todavía el mismo cuerpo, por consiguiente, de nuevo, la idea es que la vida espiritual es continua y eterna mientras el aspecto físico sólo existe periódicamente. Estas analogías ilustran cómo los aspectos físicos de la vida son como manifestaciones de diferentes etapas de la vida espiritual. También, podrían haber escuchado que en el Budismo Tibetano hay una creencia en la reencarnación, que por ejemplo su santidad el Dalai Lama es considerado como su decimocuarta reencarnación. Por lo tanto, la idea es que es la misma persona en su decimocuarto cuerpo.

Una vez me encontré con un Rinpoche tibetano, así que le pregunté: “¿Es usted un Rinpoche reencarnado?” Él dijo: “Sí, todo el mundo es una persona reencarnada”. Le dije: “¿Soy yo la reencarnación de alguien?” Él dijo: “Sí, por supuesto que usted lo es también. Usted probablemente sea la reencarnación de un gran practicante del pasado”.

Aquí, me gustaría preguntarles, ¿piensan que ustedes son la reencarnación de alguien en el pasado? Yo pienso que sí, probablemente. Es simplemente que la última vez tenían un nombre diferente y nadie puede verificar quienes eran, de manera que nadie puede decir que son la reencarnación de tal o cual persona. Esa es la idea de la reencarnación. Nuestra reencarnación en la vida actual puede estar basada en nuestro karma o en el poder de nuestras promesas. La diferencia entre las dos radica en que si nuestra reencarnación está basada en el karma, entonces no somos libres (no tenemos elección), mientras que si nuestra reencarnación está basada en nuestros votos, entonces somos libres para elegir. De manera que he aquí una pregunta: Si eres la reencarnación basada en el poder de tu voto, ¿eso significa que la persona que eres en esta vida es exactamente la misma a la persona que fuiste en tu vida pasada? ¿Exactamente la misma? Entonces, ¿las dos son exactamente la misma? No, no son exactamente la misma.

Pregunté al Rinpoche tibetano: “Dado que su santidad el Dalai Lama ha estado reencarnado 14 veces, ¿es él la misma persona como lo fue hace 14 vidas?” El Rinpoche replicó: “No. No son la misma persona. En realidad, en 14 vidas, son 14 personas diferentes”. “¿Así que ha habido cambio de la primera a la decimocuarta reencarnación?” Y el Rinpoche contestó: “Lo que ha cambiado son su sabiduría y mérito”.

Entonces, para el Dalai Lama, de su primera vida a su decimocuarta reencarnación, su sabiduría y mérito han estado cambiando, y han estado creciendo. Lo mismo es verdad para todo el mundo, sin embargo, si uno no práctica, su mérito y sabiduría pueden cambiar en dirección contraria, yendo cuesta abajo.

Anteriormente mencioné que la vida es la extensión ilimitada de la ilimitada luminosidad. Si uno práctica y hace buen uso de cada vida que posee, entonces estará sumando a esta luminosidad, y ésa es la extensión ilimitada. Eso es a lo que me refiero con vida siendo la extensión ilimitada de la ilimitada luminosidad.

A lo que me refiero con hacer buen uso de la vida es hacer cosas que puedan beneficiar a uno mismo y a los demás. De manera que si cada vida física la comparamos con una prenda de ropa o con una casa que uno tiene, entonces cuando uno está en posesión de la casa, hace buen uso de ella, y mientras está vistiendo una prenda de ropa, tiene buen cuidado de ella para que pueda desempeñar su función adecuadamente. Por supuesto que aunque uno tenga un buen cuidado de una casa o de una prenda de ropa, al final todavía envejecerán y se deteriorarán. Pero, en el proceso de tener buen cuidado, uno está sumando a la luminosidad de la vida, y si puede hacerlo vida tras vida, entonces estará aumentando la luminosidad ilimitada de la vida.

Recientemente, cuando estaba en Taiwán estaban ocurriendo muchos desastres naturales graves; había una grave inundación. Fui a un área donde muchas personas habían muerto. Los miembros de la familia de las víctimas sufrieron mucho, muchos eran incapaces de aceptar la realidad de las muertes. Muchas personas estuvieron preguntándome: “Shifu, en nuestra familia, nadie hace ninguna cosa mala, ¿por qué tenemos que sufrir tal castigo?” “Hay personas mucho peores que mis parientes, ¿por qué los miembros de mi familia tienen que morir, y aquellas personas no mueren?” “Hay personas que son mucho más viejas y sobrevivieron, todavía están vivos, ¿por qué los miembros de mi familia tienen que morir tan jóvenes?” Fui bombardeado con estas preguntas. Su pensamiento fue que no era correcto que sus parientes murieran en un desastre, que no es correcto que las personas más viejas, como yo, aún estén vivas. Por supuesto, eso no es realmente lo que querían decir, pero estaban sufriendo grandemente por lo que había sucedido.

Tengo otro estudiante que ha venido a muchos retiros y cuatro años atrás su hijo de 20 años de edad salió a comprar el pan por la mañana y fue atropellado por un automóvil y murió. Para ella esta es una realidad muy difícil de aceptar. Ella no podía enfrentar el hecho de que sólo hacía un momento su hijo estaba bien y un momento después estaba muerto. Entonces, en estos años esta mujer ha estado viniendo a mis retiros de siete días, y cada vez me pregunta: “Shifu, ¿dónde está mi hijo?” Cada vez que me hacía esta pregunta, le he estado dando la misma respuesta: “Todo el mundo viene a esta vida con una misión, y una vez que se complete la misión, entonces la persona se irá. Aunque no quieras dejarla ir, es imposible retener a esa persona. La misión siguiente en la próxima etapa de vida lo está esperando, de manera que tiene que seguir llevando a cabo la siguiente misión. Él ya ha pasado a la siguiente vida, entonces deberías darle tu bendición en lugar de sufrir tanto”.
Ahora, después de más de tres años de la práctica de meditación, esta mujer ha logrado un entendimiento más profundo de la naturaleza de su cuerpo y mente, y ha empezado a comprender que la vida y la muerte están separadas por una línea muy fina. Ella también comprende que si su hijo difunto todavía está alrededor, y si aún hay alguna conexión, ella será capaz de sentir su presencia. Sin embargo, si ella ya no puede sentir su presencia, entonces eso simplemente significa que él ya ha pasado a la siguiente etapa de su viaje y entonces ya no hay razón para estar tan apegada. Finalmente, ella ha comenzado a comprender y por lo tanto está dispuesta a dejar ir. Por consiguiente, ella ya no me pregunta una y otra vez: ¿Dónde está mi hijo? Es como si estuviéramos viajando en el mismo autobús, pero su hijo se bajó de este autobús y tomó otro. Aunque quieras verlo o quieras comunicarte con él, no es tan fácil, puesto que ya está viajando en otro autobús. Entonces, si comprendemos de esta manera la separación entre los vivos y los muertos, entonces nos será más fácil el manejar estos asuntos en la vida. Por supuesto que cuando eso ocurre, cuando tenemos que separarnos de nuestros seres queridos, ya sean vivos o fallecidos, no es fácil de aceptarlo inmediatamente. Pero con la práctica del Chan y la aplicación de los conceptos correctos, uno se volverá más capaz de aceptar cualquier cosa que suceda.

Me gustaría hacerles otra pregunta: ¿Han pensado alguna vez por qué están en esta sala escuchándome dando esta charla? ¿Cómo estamos relacionados entre nosotros mismos para que ustedes vengan a escucharme? Déjenme decirles esto: tenemos una conexión no sólo del encuentro de hoy, sino que tenemos una conexión desde hace mucho tiempo. Hemos estado conectados de algún modo desde hace largo tiempo, y aunque no lo recordemos, nuestra conexión los trajo a todos ustedes a esta sala para escuchar la charla esta noche.

Hace más de cincuenta años había un hombre que vivía en China continental, pero a causa de la guerra tuvo que salir, lo cual significaba que no volvería a ver nunca a su familia en esta vida. Pueden imaginarse cuán triste fue esta separación. Pero años después se encontró nuevamente con su familia, sólo por casualidad, sí, este tipo de cosas ocurren, aunque, por supuesto, no muy a menudo. De hecho yo también experimenté algo similar cuando tenía treinta años. Yo había aceptado un discípulo, quien había tomado refugio conmigo, y luego no volví a ver a esta persona por alrededor de veinte años cuando nos encontramos aquí en el metro de Nueva York. Ya no le reconocía porque parecía muy diferente después de veinte años, pero debido a que soy un monje, siempre con el mismo aspecto, él me reconoció inmediatamente y corrió hacia mí y dijo: “Shifu, estoy muy alegre de verle otra vez”. Yo pensé: “¿Quién es esta persona, por qué me está llamando Shifu?”
En realidad es lo mismo para nosotros aquí. Ustedes podrían pensar que realmente no me conocen, no nos hemos encontrado antes, pero sin importar el tiempo que haya pasado ni los cambios que podríamos haber experimentado (nuevo nombre, nuevo cuerpo) nos encontramos juntos nuevamente.

Hace alrededor de seis años di una charla y dos de las personas que estaban en esa charla también están aquí esta noche; una de ellas es Lindley, quien organizó este evento. Ella asistió a esa charla y a partir de entonces ha estado siguiéndome. De manera que creo que teníamos una conexión muy profunda, si no, ¿por qué vino a mi charla y me sigue desde entonces? Hay otra persona de esa charla quien está aquí esta noche, y una tercera persona también. No es que se hayan vuelto locos por el hecho de que no me conocían en absoluto y sólo de repente comenzaron a seguirme a todas partes. Debe ser porque teníamos una profunda conexión desde antes, y las causas y condiciones fueron tales de que ahora nos encontramos unos con otros nuevamente. Por lo tanto, a pesar de las separaciones mientras estamos vivos, o entre los muertos y los vivos, nos veremos uno al otro otra vez. Alguno se baja de este autobús y sube a otro, pero en algún otro tiempo, en algún otro mundo, podríamos encontrarnos en el mismo autobús nuevamente. Si pudiéramos emplear esta perspectiva para ver la vida y la muerte, entonces no sufriríamos tanto.

A continuación me gustaría hablar de cómo la práctica Chan puede señalarnos que la vida y la muerte son realmente dos lados de la misma cosa. A través de la práctica Chan uno experimentará directamente que los fenómenos físicos del cuerpo están sufriendo constantes cambios, y que su estado mental también está continuamente cambiando, con fenómenos apareciendo y desapareciendo constantemente. De ahí que uno llegará a comprender la realidad de la impermanencia y ver que la vida y la muerte son realmente inseparables y que son la misma cosa.

Si uno aplica el método de la meditación sentada para buscar la experiencia Chan, entonces pasará por tres etapas. La primera etapa implica la relación entre cuerpo y mente, y cuando uno relaja cuerpo y mente, la carga del cuerpo y de la mente disminuirá. Como resultado, el apego al cuerpo y a la mente también disminuirá. Cuando el cuerpo y la mente están unificados, la carga del cuerpo y de la mente desaparecerá, al punto de que uno experimentará un estado muy cómodo y de mucha alegría. Una vez que uno tiene esta experiencia (la segunda etapa) podría querer regresar a ella, ya que en nuestra vida cotidiana ordinaria, a menudo experimentamos nuestros cuerpos como una gran carga. En este momento uno puede apreciar realmente el valor de dejar el apego al cuerpo físico. Sin embargo, en vez de sumergirse en la comodidad de esta etapa, uno debería pasar a la siguiente etapa, donde también deja el apego a este feliz estado del cuerpo y la mente unificados. En esta tercera etapa uno será capaz de regresar a la vida cotidiana y no sentir ni aversión ni apego al cuerpo físico. Su punto de vista del cuerpo físico será que tener un cuerpo es bueno, y que debería ser apreciarlo y usarlo bien, pero que cuando hay que dejarlo también estará bien. Por supuesto que lleva tiempo de práctica para llegar a esta etapa. No podemos sólo pensar: “¡Oh, wow, la práctica Chan es tan buena, puedo ir directamente a la tercera etapa!” Pero antes de que lleguemos a la etapa de sentirnos cómodos con el cuerpo y la mente, o a la etapa de sentirnos liberados del cuerpo y mente, ¿es útil la meditación sentada? Sí, es útil, porque la práctica de la meditación ayuda a nuestra mente a mantenerse estable, clara y pacífica, incluso cuando uno se enfrenta al peligro de la muerte. Como dije en el comienzo, el Chan trata sobre vivir una vida de paz y sabiduría.

Me gustaría darles otro ejemplo, en realidad, esta persona también está aquí, sentada allí al fondo. Su práctica de meditación aún no es tan buena, pero ya ha sido bastante útil para ella. En la mañana del 11 de septiembre, Ann estaba practicando la meditación sentada por la mañana antes de ir a trabajar. Después de su meditación tomó tres decisiones interesantes. Normalmente ella lleva lentes de contacto, pero esa mañana decidió llevar gafas. También decidió ir a trabajar vistiendo pantalones y en lugar de llevar tacones altos decidió llevar zapatillas. Luego fue a su trabajo en un edificio cerca del Centro de Comercio Mundial. Cuando ocurrió el ataque, no tuvo pánico. Escapó del edificio y, porque no estaba llevando sus lentes de contacto, el polvo no afectó muy gravemente su visión (al momento de salir de esa área estaba completamente cubierta de polvo) y, porque estaba usando pantalones y zapatos bajos, fue capaz de moverse rápidamente. Entonces para ella, la meditación sentada fue bastante útil ese día. Quisiéramos invitarla a ponerse de pie y así darle nuestras bendiciones; estamos contentos por ella. Entonces Ann, asegúrate de practicar la meditación sentada más a menudo.

Con la práctica, cuando uno se enfrenta al peligro, será capaz de minimizar el daño que podría causar, dado que su mente se mantendrá serena y clara. E incluso cuando la situación sea tal que uno no pueda escaparle a la muerte, no se dejará llevar por el pánico. En cambio, comprenderá que es la hora de bajar del autobús, y que hay otro autobús al que tiene que subirse.