martes, 22 de agosto de 2011
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Los Tres Niveles de la Mente y los Seis Órganos Sensoriales
Conferencias budistas
(Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen el domingo 20 de enero de 1985.)

En el Surangama Sutra el Buda sigue preguntando a Ananda sobre por qué se decidió a seguirlo a él. Como hemos aprendido en anteriores conferencias, fueron los treinta y dos rasgos de excelencia del Buda los que atrajeron por primera vez a Ananda. Entonces, el Buda lleva a Ananda a descubrir que era la función de sus ojos y de su mente la que despertó admiración en él e hizo que decidiera seguir al Buda. El Buda pregunta a Ananda que dónde están su mente y sus ojos. (Los ojos significan todos los seis órganos sensoriales: ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y conciencia.) El Buda dice a Ananda que todas las aflicciones surgen de la convergencia del cuerpo y la mente, y como un rey que debe saber dónde encontrar y destruir a los bandidos que invaden su país, debemos saber dónde encontrar esta interacción entre la mente y los órganos sensoriales antes de que podamos poner fin a la impureza mental.

Se puede abordar el funcionamiento de la mente y los ojos desde tres niveles. En el primer nivel, el funcionamiento se basa completamente en las sensaciones. En el segundo nivel, se basa en la razón. Y en el tercer nivel, esta el funcionamiento de una persona iluminada. Estos tres niveles pueden compararse con los tres niveles de la belleza del que hemos hablado la semana pasada. Pero en la última conferencia, el énfasis estaba en el objeto – ver la belleza en otra persona o cosa, mientras que aquí estamos discutiendo el sujeto – la mente y los ojos funcionando dentro del individuo.

Si miramos en el primer nivel, el de las sensaciones, solamente podemos ver cuán subjetiva realmente es una emoción tal como el amor. Recientemente, una mujer vino a hablar conmigo. Ella dijo que sentía como si hubiera vivido su vida en vano. Había estado casada desde hace más de diez años, tenía hijos, pero nunca había experimentado realmente el amor romántico. Se sentía vacía, y dijo que quería encontrar un verdadero amante. Dije: “Bueno, pero tu marido, ¿qué?” Ella contestó: “Bueno, él me alimentaba y criamos juntos a nuestros hijos, pero eso no era el verdadero amor.” Entonces, repliqué: “En mi opinión, comer algo es real; criar a los hijos es real; tener sexo es real; pero el amor es falso.” La mujer se quedó sorprendida. Ella dijo: “Según el Dharma, todo es falso. Si usted dice que todo es falso, eso es comprensible para mí, pero, ¡ahora está diciendo que algo es real y algo es falso!” Contesté: “Puedo decir que el comer o tener sexo es real. Pero el amor realmente no es el amor a otro; es realmente el amor a ti misma. Estás considerando a otra persona como el objeto de tu amor, pero no hay razón objetiva del por qué deberías amar a esta otra persona.”

Alguien acababa de contarme un suceso reciente en Taiwán. Un maestro de una escuela segundaria se enamoró de una mujer. Intento conquistarla sin darse por vencido. Pero la mujer no le prestaba atención a él. El maestro estaba tan desesperado que la mató, cortó su cuerpo en pedazos, los cocinó, y los colocó en el frigorífico. Ahora, normalmente decimos que el amor está en el corazón. Puesto que pensaba que amó más al corazón de ella, incluso hasta consumió parte de él. Finalmente, fue detenido. Cuando el policía le preguntó por qué mató a la mujer, contestó: “Porque yo estaba enamorado de ella.”

Cuando pensamos que amamos a alguien, en realidad, enfocamos nuestra imaginación en la otra persona y luego pasamos a amar nuestra imaginación. Pero no es la otra persona, él o ella, la que amamos. Como ustedes dicen en los Estados Unidos: “La belleza reside en el ojo de quien mira.”

La mujer que quería conseguir un amante hizo el siguiente comentario: “Lo que dice usted me recuerda de algo que leí en un libro acerca de la psicología.” Dijo que cuando pensamos que amamos a alguien, nuestro amor tiene menos que ver con la otra persona y más que ver con nuestros propios sueños y necesidades. Idealizamos a la otra persona de manera que pueda concordar con estas necesidades y sueños. Entonces, cuando cortejamos a los demás, realmente nos estamos cortejando a nosotros mismos. En este sentido, es posible enamorarse de casi cualquier persona siempre que puedas conectarlos con tus propios sueños e ideas. Incluso no importa si sólo se asemejan levemente con estos sueños. Dije: “Bueno, sólo estaba hablando desde el punto de vista del Budadharma.”Justo da la casualidad de que alguien más está de acuerdo en este aspecto.

Simplemente utilicé el amor como un ejemplo. Pero la explicación es la misma para casi todas las interacciones e impresiones que desarrollamos acerca de las cosas y las personas. Las personas y los objetos sí existen. Pero nuestras percepciones de ellos son subjetivas. Esta percepción subjetiva puede ser personal o común. La personal es la percepción de cada diferente individuo. La común es la percepción de un grupo o una sociedad en general. Pero una percepción podría no ser verdadera ni objetiva incluso aunque toda la sociedad diga que sí la es. Efectivamente, no seria más real que una percepción personal. Las percepciones comunes existen debido a los sueños y las necesidades comunes, y como resultado, las idealizaciones y etiquetas comunes son relacionadas con ciertas personas, cosas, lugares o eventos.

Sabemos que las costumbres y los hábitos difieren de país en país. Las leyes cambian con el tiempo. Las modas se vuelven pasadas. Esto indica que los juicios comunes y subjetivos también difieren de un tiempo a otro y de un lugar a otro; no son absolutos. De lo contrario, podríamos encontrar las mismas leyes y costumbres que se consideran verdaderas en todas partes.

Después la mujer que me había visitado dijo: “Según lo que ha dicho, todo es subjetivo y falso, entonces, ¿por qué nos tomamos la molestia de vivir?” Yo contesté: “Estás reaccionando de forma exagerada. Simplemente tienes que comprender que los hombres y las mujeres establecen percepciones falsas, confusas e infundadas entre ellos. Las personas se casan como un resultado de este proceso. Si las mujeres mantuvieran una cabeza demasiado clara, podrían ver los problemas en todos los hombres y nunca se casarían. Si los hombres no dieran la impresión de ser tan amables, se quedarían solteros.” En realidad, por lo tanto, todo el proceso implica la falsedad, pero las personas lo ven como real. Y después de casarse, el marido tendrá interés en otra mujer, y la esposa, como la mujer que vino a verme, empieza a pensar en otro hombre y en divorciarse. Dije a esta mujer que considerara seriamente su situación; su matrimonio es inherentemente falso, pero si se divorcia, sólo logrará encontrar otro falso. De manera que le aconsejé que se quedara en su matrimonio falso, para vivir con ello a pesar de su falsedad.

Hasta ahora hemos estado discutiendo la emoción. El reconocimiento de que la emoción es falsa surge como un resultado de la facultad de razonamiento: la capacidad de pensar lógicamente, y esta capacidad es la característica del segundo nivel de la mente. Aunque pudiéramos reconocer a través del razonamiento la falsedad de los sentimientos de amor, el ser liberado del cautiverio de estas emociones es otra cosa. Y si antes de liberarnos de este cautiverio, seguimos produciendo estas emociones, continuaremos creando problemas para nosotros mismos. Por ejemplo, una pareja podría enamorarse profundamente el uno del otro antes de casarse. Cada uno de ellos pensará que el otro es el compañero ideal. Pero, de algún modo, una vez que están casados, comienzan a ver los defectos el uno al otro y se arrepienten de la ceguera que les condujo a casarse. Tanto el marido como la esposa pensarán: “Si tengo la oportunidad, encontraré a alguien que es realmente compatible conmigo, y me escaparé de este horrible matrimonio.” Si realmente logran una oportunidad para crear esa otra ilusión, entonces sólo dos cosas serán ciertas: que el primer matrimonio fracasará, y que el segundo probará no ser menos ilusorio que el primero.

Por supuesto, en los Estados Unidos para las personas es muy común casarse muchas veces. Con este tipo de inestabilidad matrimonial, no habrá estabilidad en la vida emocional y familiar. Podrías tener felicidad por un corto tiempo, pero no durará mucho. Esto aplica también a las personas que sólo están saliendo con alguien y todavía no se han casado. Aquí, igualmente, la función de los sueños y las percepciones falsas es también muy relevante.

Cuando regresé a Taiwán el verano pasado, encontré a un practicante budista que me mostraba el mayor respeto. Su actitud era bastante similar a la de una chica que está enamorada ciegamente de su príncipe azul. Él pensaba que yo era la mejor persona en el mundo. Puesto que tenía un coche, me dijo: “Aquí está mi coche. Pagaré el gas, y donaré mi tiempo; a donde vaya, por favor, déjeme que conduzca para usted. Me quedaré con usted a partir de ahora en adelante.” Pero después de alrededor de tres meses, comenzó a quejarse: “Shi-fu, usted no es realmente la persona que yo pensaba. ¿Por qué ha cambiado?” Dije: “No soy yo quien ha cambiado. Más bien, estás buscando una sombra en tu mente, y yo no soy esa sombra. Entonces, quizás, deberías irte.” Él se fue. Despertó de su sueño.

Si tratas las cosas de una manera subjetiva, no puedes menos que encontrar aflicciones. En los templos chinos hay adivinación con pequeños palillos de bambú. Colocas estos palillos en un recipiente y lo agitas hasta que cae uno de ellos. Entonces leerás el destino escrito en el palillo y lo interpretas como gustes. A menudo las personas vienen a este Centro esperando emplear estos palillos para contestar a sus preguntas. A ellos normalmente les digo: “Aunque este es un templo budista, no ofrecemos palillos de adivinación. Pero puedo ofrecerles algunos consejos generales: no importa qué problema te preocupa, no hay necesidad de consultar a las deidades o Bodhisattvas. Deberías preguntarte a ti mismo, porque nadie conoce tanto de ti como tú mismo. Pero cuando lo haces, deberías tratar de mirarte a ti mismo como si fueras otra persona, de manera que se puede resolver el problema sin preocuparte por tu propio beneficio o pérdida potencial. Con esta actitud, tendrás una mejor oportunidad de tomar una buena decisión que a través de usar los palillos.”

Una vez, durante un atareado período en Taiwán, una mujer vino a mí con un problema ético que se relacionaba con el matrimonio de su hija. Ella dijo: “Mí hija va a casarse, pero la familia del novio desea saber la fecha y la hora de su nacimiento. He ido a varios astrólogos, y todos me han dicho que la hora de nacimiento de mi hija no es auspiciosa. Ahora estoy pensando en darles falsa información.” Contesté: “Bueno, entonces, ¿por qué has venido a verme?” Ella dijo: “Sólo estoy preguntando si está bien el hacerlo.” Dije: “No. No está bien. Según el Dharma, deberías ser veraz; decir mentiras no es el camino. Por qué no ir y decirles: “Si su hijo ama a mi hija, entonces, de cualquier modo, dejen que se case con ella; si no la ama, entonces debería irse! Los astrólogos dicen que mi hija ha nacido en una hora no auspiciosa. Pueden creerlo o no, como quieran.” Si ella les diera información errónea, podría causar muchos problemas para ella misma, y se preocuparía siempre por el hecho de que la otra familia se enterara de la verdad. La mujer aceptó mi consejo y les dijo exactamente lo que aconsejé a los padres del prometido de su hija. Sí que se han casado. El prometido dijo: “Amo a su hija; ¿qué importa la hora de su nacimiento?” Este es el punto clave: no dejes que tus emociones, tus preferencias y aversiones nublen tu juicio.

Deberíamos ser capaces de comportarnos de una manera ética y razonable al llevarnos con los demás. Necesitamos no tener miedo a los problemas potenciales. Pero, ¿qué hacemos si los problemas sí ocurren? Vamos a volver al ejemplo de la mujer que deseaba divorciarse. Ella me dijo: “Shih-fu, según lo que dice, incluso nadie debería divorciarse; todo el mundo sólo debería aceptar su destino.” Esta es la actitud apropiada: si dos personas realmente no pueden vivir juntos, entonces deberían considerar a sus hijos. Si los asuntos relacionados con los hijos pueden resolverse satisfactoriamente, entonces estaría bien el divorciarse. Aunque el Budadharma no aconseja o está de acuerdo con el divorcio, si dos personas no pueden vivir juntas, entonces no tienen más remedio que separarse. Por otro lado, no deberías divorciarte solamente para encontrar el verdadero amor o para satisfacer los deseos no resueltos.

Excepto unos pocos practicantes, las personas necesitan una vida emocional para sobrevivir. Pero deberíamos emplear nuestra razón para regular nuestras emociones. De este modo, logramos consuelo de nuestras emociones sin dejar que nuestras emociones nos quemen como una llama que consume. Al mantener la moderación, evitamos muchos problemas. Recientemente estoy leyendo un poema sobre la lluvia. El poema sugiere que la lluvia conduce una sinfonía en el tejado; organiza una fiesta encima del paraguas; adorna las calles con dibujos hermosos. La lluvia da vida a todas las vidas; es vida dentro de vida. El poema provino de los sentimientos del poeta. Las personas ordinarias considerarán la lluvia como lluvia; será un inconveniente para ellos. El poeta, sin embargo, usa su imaginación para dar vida a la lluvia. En efecto, la función de la imaginación del poeta es parecida al proceso del amor: el amante imagina que el amado es ideal. La diferencia es que el poeta emplea la razón al expresar sus sentimientos. Entonces, al igual que el amor, la poesía es una parte de nuestras emociones, pero la poesía es mejor en cuanto emplea la razón. Si podemos emplear la razón para aprovechar nuestras emociones, habría muchas cosas que podríamos hacer: lectura, música, pintura, poesía. Por supuesto, lo mejor de todo esto es participar en los retiros Chan.

En la práctica, usamos una combinación de razón y emoción. Buscamos samadhi e iluminación porque nos han dicho que existen. Los imaginamos como estados muy hermosos y exóticos. Nuestro concepto de samadhi e iluminación es engrandecido continuamente por nuestra imaginación. El papel de la imaginación, entonces, es muy similar en el deseo por la iluminación y en el amor romántico. Durante la experiencia de la iluminación poco profunda o samadhi poco profundo, deberíamos estar convencidos de que estos estados sí existen. Pero los estados de samadhi e iluminación más profundos no existen porque el que experimenta y lo que se experimenta son uno; por consiguiente, no hay distinción, no puedes decir lo que es experimentado y lo que no. Puesto que no puedes decir que algo sea experimentado; no puedes decir que ese algo exista. En este respecto, samadhi o iluminación y el objeto de amor son bastante diferentes.

Ahora llegamos al tercer nivel: la mente y los ojos del que está iluminado. Este nivel está más allá del alcance de la razón y del conocimiento. La razón y el conocimiento no pueden dar una explicación suficiente de este estado mental. Recientemente, alguien me dijo que uno de los científicos modernos más famosos ha dicho que la investigación a través de estudios y análisis no puede conducir a la verdad absoluta; uno puede, como mucho, descubrir la punta del iceberg. Realmente uno necesita utilizar la religión para comprender la verdad del universo. Pero muchos científicos no aceptarán la existencia de cualquier cosa más allá del campo de la física. De hecho, los científicos pueden ser bastante ciegos en este aspecto. Tienen un entendimiento muy limitado y, sin embargo, creen que pueden resolver todos los problemas por medio del método científico. Por otro lado, hay científicos, especialmente aquellos quienes son muy exitosos, que llegan a comprender bien la limitación del método científico. Entonces podrían intuir que hay una realidad detrás del campo alcanzable por el método científico. ¿Cuál es esta realidad? La filosofía es normalmente considerada como la base de la ciencia. Y, sin embargo, detrás de la filosofía esta la religión. En otras palabras, la filosofía depende del razonamiento; la religión depende de la experiencia, de la realización. Y de todas las religiones, los métodos enseñados por el Budadharma son los más seguros y más profundos.

Entonces, ¿que son la mente y los ojos de uno quien está iluminado? La mente y los ojos de una persona iluminada son diferentes a aquellos de una persona corriente. La mente iluminada no es la mente de emoción o de razonamiento. Es ilimitada. Es la realidad después de la liberación. No tiene ninguna apariencia o función, pero todas las apariencias y funciones no están separadas de esta mente. En el Avatamsaka Sutra, se dice que esta mente es ilimitada e incluye todos los universos tan innumerables como las arenas del río Ganges, y su naturaleza es inmóvil. Es importante comprender que la mente de aflicción, de sentimientos y pensamientos, no está separada nunca de la mente iluminada, pero la mente iluminada está, sin embargo, liberada de estas aflicciones.

El ojo de uno quien está iluminado significa la respuesta natural que esa persona tendrá para comprender y ayudar a todos los seres sensibles. Otro término para esto es Prajna, la sabiduría. Uno quien está iluminado no necesita emplear sus ojos corpóreos para ayudar a otro. Pero podría emplear estos órganos sensoriales, así como cualquier otra facultad o función relacionada con su cuerpo que ayudara a otro ser sensible. Por ejemplo, se dice que el Bodhisattva Avalokitesvara tiene mil ojos y mil brazos. Mil solamente significa un número ilimitado e incontable. Pero estos necesitan no ser ojos y brazos ordinarios y físicos. Efectivamente, si cualquier ser sensible recibe la ayuda de un Bodhisattva, entonces se puede decir que un brazo o un ojo del Bodhisattva estaba presente para beneficio de ese ser. Tengo que explicar que la palabra china para “ayudante” es una “mano que ayuda.” Entonces deberíamos decir que los ayudantes del presidente Reagan son sus manos que ayudan. Pero estas manos que ayudan no crecen del cuerpo de Reagan; sin embargo, la autoridad para actuar proviene de Reagan, de manera que podemos identificar las manos que ayudan junto con él.

En mis conferencias hablo muy a menudo de los niveles. Deberíamos considerar el nivel más elevado como el objetivo, pero nuestra vida empezará por el primer nivel. Deberíamos tratar de escalar hasta los niveles más altos. Deberíamos desear, por ejemplo, alcanzar como mínimo el segundo nivel. En el caso de la conferencia de hoy, si nos quedamos en el primer nivel no seremos muy diferentes de los animales. Es sólo cuando llegamos al segundo nivel, que podremos manifestar las características de un ser más elevado. Si permanecemos en el primer nivel, seremos como animales, pero sentiremos más aflicciones que los animales porque somos más inteligentes.