viernes, 20 de octubre de 2011
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¿Cómo desatar los seis nudos?
Conferencias budistas
Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen sobre el Surangama Sutra el 13 de diciembre de 1992.

El Buda dijo, “Ananda, dime ahora si se pueden desatar simultáneamente los seis nudos de la ropa.”

Ananda replicó: “No, el Honrado por el Mundo, puesto que estuvieron originalmente atados uno tras otro y deberían desatarse en el mismo orden. Aunque están en la misma pieza de ropa, no fueron atados simultáneamente, ¿cómo pueden ahora ser desatados a la vez?

El Buda dijo: “Tus seis órganos deberían ser soltados de la misma manera. Cuando empiezas a soltarlos, comprenderás que el yo es vacío. Cuando esta vacuidad quede perfectamente clara, comprenderás que todos los dharmas (fenómenos) son vacíos. Cuando estés libre de los dharmas, la vacuidad (del yo y del dharma) desaparecerá. A esto se le llama la Resistencia Paciente de lo Increado alcanzada a través de Samadhi en la etapa del Bodhisattva.

Aquí el Buda continúa hablando sobre los seis nudos, representando a los seis órganos sensoriales, el ojo, el oído, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente. Él está refiriéndose a los seis nudos que ató en una bufanda entregada al rey Yama como una forma de demostrar un punto. Anteriormente, el Buda dijo: “...Cuando se desatan los seis nudos, el unotambién desaparece.” “El uno” se refiere a la mente. Cuando se desatan los seis nudos, la mente, y nuestras aflicciones, desaparecerán. Debemos seguir insistiendo sobre los seis nudos ya que todavía seguimos sufriendo aflicciones. Mientras tengamos aflicciones, hablaremos de estos nudos.

El Buda dice que los seis órganos sensoriales no pueden soltarse a la vez. Hay dos frases clave en el tercer párrafo: “el yo es vacío” y “todos los dharmas son vacíos.” El segundo término puede traducirse más literalmente como la “liberación de los dharmas” o la “liberación a partir de los dharmas.” Cuando una persona comprende la vacuidad tanto del yo como del dharma, él es un Bodhisattva que ha logrado el nivel de la “Resistencia Paciente de lo Increado,” o la “Resistencia del No-Surgimiento.”

¿A qué se refiere “el yo es vacío”? El carácter chino que se emplea aquí, también puede poseer el significado de que la persona o individuo es vacío. Un individuo está compuesto por lo que llamamos los cinco skandhas (agregados). Mientras un individuo no comprenda la vacuidad de estos agregados, continuará permaneciendo en el ciclo del samsara. El samsara se perpetú a sí mismo, debido a los doce eslabones del surgimiento condicionado. Por otro lado, si una persona comprende la vacuidad de los cinco agregados, ya no está sujeto al ciclo de los doce eslabones del surgimiento condicionado. A esto se le llama la vacuidad de la persona.

La vacuidad de la persona es también llamada la vacuidad del surgimiento. El surgimiento y la desaparición están relacionados el uno con el otro. Quien ha alcanzado la vacuidad de la persona comprende que los cinco agregados son vacíos. De esta manera comprende la verdad del no-yo. Trasciende el samsara, el ciclo de nacimiento y muerte, y entra en el nirvana. El trascender el samsara es convertirse en un arhat. Esto no se considera el último estado para un practicante Mahayana. Un arhat todavía tiene apego al nacimiento y a la muerte de manera que siente aversión hacia el nacimiento y la muerte. Desea dejarlo atrás. Así en este sentido el dharma de nacimiento y muerte, el dharma del nirvana, el dharma del surgimiento y la desaparición aún no son vacíos para él. Para él el dharma de surgimiento, que se refiere al ciclo de nacimiento y muerte, es vacío. Pero el dharma de desaparición, que se refiere al nirvana, todavía no es vacío dado que el arhat aún lo desea.

Podemos ver los pasos de los que el Buda habla como etapas del desarrollo. En primer lugar, habla sobre los seis órganos sensoriales, que son componentes físicos del cuerpo. A través de estos mismos no podemos estar conscientes del yo. Eso requiere de la consciencia. Pero cuando una persona alcanza el estado de arhat, comprende que el yo que está compuesto por los cinco agregados, es vacío. Este yo no posee ninguna existencia real. Con ese entendimiento también comprende que los seis órganos sensoriales, que son parte del yo, tampoco tienen existencia real. El yo que proviene de los seis órganos sensoriales y la consciencia no es un yo verdadero.

Aunque una persona que ha alcanzado el estado de arhat ya no está sujeto a las aflicciones del ciclo de nacimiento y muerte, todavía tiene lo que llamamos “tendencias habituales” o “tendencias kármicas.” Él tampoco está liberado de la ignorancia fundamental, que se llama avidya en sánscrito. A causa de las tendencias habituales y la ignorancia fundamental, el arhat todavía no ha alcanzado la completa formación.

El Buda dijo: “Cuando esta vacuidad (del individuo) quede perfectamente clara, comprenderás que todos los dharmas son vacíos.” El arhat únicamente ha alcanzado la vacuidad del individuo, de manera que aún no ha obtenido la perfección completa de la vacuidad. Desearía permanecer en el samsara, por lo tanto, para él el nirvana no es vacío. De la misma manera, siente aversión hacia el nacimiento y la muerte, así que su experiencia de la vacuidad de nacimiento y muerte no es profunda. Es como si dijeras: “El Centro Chan es un lugar espantoso. Quiero liberarme de ello, así que voy a cruzar la calle y nunca volveré.” Cruzas la calle, y estás libre del problema y del mal del Centro Chan. No obstante, en tanto no te atrevas a cruzar la calle, y te aferres a la idea de que el Centro Chan es una cueva demoníaca, aún tienes apego hacia él. El Centro Chan no es vacío para ti, y no estás completamente liberado de él. El arhat es justamente así, y tanto el nirvana como el nacimiento y la muerte no son totalmente vacíos para él.

El Buda dice: “Cuando esta vacuidad (de la persona) quede perfectamente clara, comprenderás que todos los dharmas (fenómenos) son vacíos.” Esto es el estado del bodhisattva Mahayana. Un bodhisattva comprende que no solamente el yo que está compuesto por los cinco agregados es vacío, sino también los cinco agregados, por sí mismos, son vacíos. Los tres reinos, el nacimiento y la muerte, de hecho todos los dharmas, son vacíos. Si el ciclo de nacimiento y muerte es vacío, entonces, ¿en qué nos afecta? De este modo un bodhisattva no está en busca de salir del ciclo de nacimiento y muerte, pero tampoco es engañado por el ciclo de nacimiento y muerte. A este estado se le llama la vacuidad de la persona y del dharma, es la completa realización o la perfección, de la vacuidad. Cuando uno ha comprendido la vacuidad de los dharmas, está liberado del dharma de nirvana así como del dharma del samsara.

Imagina nuevamente que consideras el Centro Chan como un lugar espantoso. Shih-fu es un tipo malo, los monjes son malvados, y cualquiera que venga al Centro está en peligro. Tu primer impulso es salir tan rápidamente como sea posible. Pero si sabes que el Centro Chan es malvado y escapas de él, entonces continuará siendo malvado. Si permaneces en él, podrías ser capaz de ayudar a mejorarlo. Si supieras que el Centro tiene potencial para el mal, cuando enfrentaras los problemas, éstos no te provocarían aflicciones dado que estarías completamente consciente de ellos y de las posibles aflicciones que pudieras encontrar aquí. Cuando aparezcan los problemas, no serán una sorpresa para ti y tampoco perturbarán tu tranquilidad. Esto es el significado de la vacuidad del dharma.

Algunas personas tienen malas costumbres y otros tienen fuertes pre-concepciones. Cuando se reúnen las personas con estas características, provocan problemas. Por ejemplo, si Jim tiene la costumbre de emitir una blasfemia en cada oración y David piensa que el empleo de estas palabras es señal de enfado o mala intención, habrá riña. Para Jim, la blasfemia no es más que una parte normal de su forma de hablar. Si David puede entenderlo, verás que en este caso la blasfemia no indica ni enfado ni mala intención. Entonces, la blasfemia de Jim no perturbará su paz y no le provocará aflicciones tampoco. Si David no comprende que Jim considera la blasfemia como una parte normal y natural del lenguaje, incluso antes de que Jim abra la boca, tendrá la idea preconcebida de que Jim va a enfadarse nuevamente. Este no es el entendimiento correcto. Cuando David llegue al entendimiento adecuado entonces, aunque el lenguaje le suene mal, ya no le afectará. Si David comprende la vacuidad de la persona y de los dharmas, el comportamiento de Jim no le irritará.

Una vez conocí a alguien que era bastante amable, pero decía palabrotas habitualmente. Un día estaba complacido con algo que hizo su hijo, y dijo: “Hoy, el hijo de puta lo hizo muy bien.” Su hijo estaba muy contento. Para los demás podría parecer extraño que el padre dijera tal cosa, pero esa era su manera de expresar el estar complacido con su hijo. El hijo estaba muy contento porque entendía que esa era la manera en que su padre alababa a los demás. El hijo no consideraba la expresión “hijo de puta” como algo negativo. Sólo comprendía que su padre estaba contento con él. En un sentido, el hijo comprendía la vacuidad del dharma.

Todos nosotros deberíamos aprender a comprender la vacuidad del dharma. Cuando nos encontramos con los individuos y las situaciones debemos recordar que tanto los individuos como el dharma son vacíos.

En el Surangama Sutra, uno de los arhats, discípulo del Buda, era conocido por su mal carácter. Un día mientras cruzaba el río Ganges, el nivel del agua subió tan alto que su ropa se empapó. Reprendió al río, y preguntó por qué la deidad del mismo no hizo nada para evitar que el nivel del río se elevara. La deidad estaba entristecida por esto, de manera que fue a ver al Buda y le dijo: “El agua sube, el agua desciende, no tiene nada que ver conmigo. Sin embargo, su discípulo me reprende. ”

El Buda dijo a su discípulo: “No deberías regañar a la deidad del río. Ve a ofrecerle tus disculpas.” Así que el discípulo fue al río diciendo: “Hey tú, ser inferior, el otro día te reprendí. Te ofrezco disculpas.” Él pronunció la palabra “disculpa”, pero, de acuerdo a su forma de dirigirse a la deidad del río, volvía a ser grosero nuevamente. La deidad del río se sintió doblemente triste.

La deidad no vio la vacuidad de la persona o la vacuidad del dharma. Este discípulo era un arhat, así que vio la vacuidad de la persona, pero todavía tenía tendencias kármicas, o hábitos kármicos, que empeoraban su conducta. No había comprendido la vacuidad de todos los fenómenos, del dharma.

(Nótese que el pasaje siguiente habla del Dharma, con la letra “D” mayúscula se refiere a la enseñanza budista y a las leyes y los principios que gobiernan el universo. Con la palabra dharma, con la letra “d” minúscula nos referimos a los “fenómenos”.)

¿Cuándo comprendemos la vacuidad del dharma? En la tradición Mahayana esto sucede cuando un bodhisattva ha obtenido el Cuerpo del Dharma y ha visto la Naturaleza del Dharma. Utilizamos los términos, “obtener el Cuerpo del Dharma” y “ver la Naturaleza del Dharma,” pero el bodhisattva comprende que incluso el Cuerpo del Dharma, por sí mismo, es vacío. Cuando un bodhisattva “obtiene el Cuerpo del Dharma”, ve que el Cuerpo del Dharma es vacío. Ve que el Cuerpo del Dharma está en todas partes, es universal. En otras palabras, la vacuidad es universal. Si la vacuidad es universal, para una persona no es necesario correr de un lugar a otro, ya que la vacuidad está en todas partes. No importa dónde estés no será necesario que existan las aflicciones.

Ahora llegamos a la frase: “la vacuidad (del yo y del dharma) desaparecerá.” Esto, de nuevo, expresa un nivel más alto de entendimiento. Primero, el Buda habla sobre la vacuidad de la persona, luego de la vacuidad del dharma, y aquí el Buda se refiere al estado donde tanto la vacuidad de la persona como la vacuidad del dharma son, por sí mismas, comprendidas como vacío. Ambas vacuidades no surgen.

Podemos comprenderlo teórica o conceptualmente, pero empíricamente esto es algo que los seres sensibles comunes no pueden conocer. De hecho, sólo podemos conocer conceptualmente las etapas anteriores si no las hemos experimentado personalmente. Cualquiera que haya leído el Sutra del Corazón sabe intelectualmente que los cinco agregados son vacíos, y que el yo compuesto por los cinco agregados es vacío. Todas estas ideas pueden ser muy claras para nosotros, siempre y cuando nuestro propio beneficio y bienestar no estén en juego. En cuanto nuestra propia ganancia o pérdida estén en juego veremos que no hemos comprendido la vacuidad del individuo.

Si es así, ¿qué bien puede hacer para nosotros escuchar una conferencia sobre los sutras? Aunque todavía no comprendamos la vacuidad, por lo menos, podemos emular el comportamiento de los bodhisattvas.

Los sutras nos dan pautas respecto a lo que deberíamos y no deberíamos hacer. Cuando nos enfrentamos a las aflicciones y a la confusión, primero debemos comprender que eso es normal y natural. Todo el mundo tiene problemas. Entonces deberíamos acordarnos de que el Buda dijo que el yo es vacío. Todo lo que encontremos, sea buena o mala fortuna, deberíamos aceptarla con ecuanimidad. Dite a ti mismo: “Soy budista y he escuchado el Dharma. En esta situación no debería tener un fuerte apego, ni debería quedar demasiado excitado o demasiado triste.” Esto es un proceso de auto educación. Ello nos permite abrir nuestras mentes y deshacernos de las obstrucciones mentales.

En Taiwán, conozco a una familia cuyos miembros todos, han tomado refugio en los Tres Tesoros (el Buda, el Dharma y la Sangha – la expresión de nuestra fe en el Budismo). El marido tiene muchos problemas. Aunque se haya hecho budista, a menudo hace y dice cosas que hacen sentir mal a los demás. Se quedó en el Monasterio Nung Chan en Taiwán por muchos meses, y yo intenté ayudarle a hacer cambios. Nada funcionaba, así que le dije a su esposa: “Pienso que él debería volver a casa. Ha estado en el templo mucho tiempo, y los demás allí sufren por su causa.” Su esposa dijo: “Él ha causado aflicciones a las personas en el monasterio sólo por unos meses. He estado casada con él por más de treinta años, y he tenido que aceptar lo que dice y hace en todo momento.” Eso muestra que esta mujer había comprendido mejor la vacuidad de la persona y la vacuidad del dharma, que los residentes del Monasterio Nung Chan.

La práctica de la esposa es leer todos los días el Sutra de los Votos Originales del Bodhisattva Ksitigarbha en casa. Piensa que debido a su karma se casó con un hombre difícil. Si se divorciara de él, ¿quién lo cuidaría? Incluso el templo no lo quiere, así que su esposa se queda con él para cuidarle. Esta mujer es un bodhisattva.

Si hay personas con problemas emocionales o de personalidad en tu familia, ¿qué puedes hacer? Es mejor ser compasivo, como la mujer. He estado hablando de eso. Si nosotros no podemos ser compasivos, dejaremos que las personas difíciles nos causen dolor, y no seremos capaces de hacer nada por ellos. Si podemos adoptar una actitud compasiva, nosotros mismos sufriremos menos, y seremos capaces de ayudar al prójimo. Si podemos hacerlo, entonces será útil escuchar una conferencia sobre el Surangama Sutra. Puedes ver que tanto la vacuidad del yo como la vacuidad del dharma son importantes en nuestras vidas cotidianas.

Cuando podamos ser compasivos con las personas que nos causan problemas seremos bodhisattvas. Hay muchos niveles diferentes de desarrollo para los bodhisattvas. Cuando generamos primero la mente del bodhisattva, la bodhicitta (mente que aspira a alcanzar la Iluminación por el bien de los seres sensibles), estamos en el nivel principiante. También hay bodhisattvas que han alcanzado el primer bhumi (los bhumis en sáscrito son los estados del Bodhisattva en su camino a la Iluminación) o niveles superioriores, y han eliminado las aflicciones. Y hay un último bodhisattva, el Buda. Nosotros los bodhisattvas principiantes debemos aprender de y emular a los bodhisattvas que han alcanzado el primer bhumi o niveles superiores. Dichas personas son sabios y santos.

El Buda dice que cuando desaparece la vacuidad del yo y del dharma, “a esto se le llama la Resistencia Paciente de lo Increado alcanzada a través de Samadhi en la etapa del Bodhisattva.” La palabra “samadhi” se refiere a lo que es llamado Surangama Samadhi o Gran Samadhi. Anteriormente en este sutra, este samadhi es referido con otros nombres, tales como el “Maravilloso y Sutil Loto,” “la Iluminación Maravillosa del Rey del Diamante” y el “Samadhi como Ilusión.” El “samadhi” aquí es utilizado de una manera diferente de la “tranquilidad de la mente,” el significado original de “samadhi.” En ese estado un practicante no romperá los preceptos ni tendrá aflicciones, pero cuando sale del estado de samadhi volverá a estar sujeto a las aflicciones. Si ha alcanzado el estado de arhat estará libre de aflicciones, pero aún tendrá tendencias kármicas, que son la forma más sutil de aflicción e ignorancia fundamental. El Surangama Samadhi es diferente. La tranquilidad mental y la sabiduría son simultáneas. Una persona puede funcionar en el mundo en este tipo de samadhi. Puede impartir una charla del Dharma en samadhi, o caminar en samadhi. Puede hacer cualquier cosa y permanecer en samadhi. Está de acuerdo con la sabiduría y está libre de aflicciones en todas situaciones. Eso es Gran Samadhi: tranquilidad y sabiduría simultáneas.

La frase ofrecida como la “Resistencia Paciente de lo Increado” es difícil de traducir. También puede significar la “Resistencia de No-Surgimiento” o la “Sabiduría de No-Surgimiento.” “No-Surgimiento” o “increado” se refiere al no-surgimiento de aflicción. Sólo los bodhisattvas en la etapa del primer bhumi o niveles superiores pueden alcanzar este estado. Los bodhisattvas, antes de alcanzar el primer bhumi, están dedicados a la “supresión de la aflicción.” Todavía no han erradicado o puesto fin a sus aflicciones. Pero una vez que una persona alcance el primer bhumi empezará a acabar con sus aflicciones. Incluso aquellas aflicciones que no han sido eliminadas dejarán de maniferstarse. Permanecerán suprimidas. El bodhisattva que ha alcanzado el primer bhumi o superior no dejará que surjan las aflicciones dado que ha comprendido la vacuidad de la persona y del dharma. Él o ella ya han comprendido la vacuidad, de modo que cualquier pensamiento que él o ella tengan estará relacionado con la vacuidad. Cada pensamiento proviene de la vacuidad y vuelve a la vacuidad. Para dicha persona, todos los dharmas ni surgen ni desaparecen.

Este es el segundo sentido en que utilizamos el término “no-surgimiento.” Al principio explico que se refiere al no-surgimiento de aflicciones. “No-surgimiento” también se refiere a una persona en un estado donde todos los dharmas ni surgen ni desaparecen. Por consiguiente, hay tres tipos de vacuidad; primero, la vacuidad de la persona; segundo, la vacuidad del dharma; y tercero, la vacuidad de los dos tipos precedentes de la vacuidad.

Pregunta: No entiendo verdaderamente la diferencia entre los tres tipos de vacuidad.

Shih-fu: Una persona que ha experimentado la vacuidad del yo, la primera vacuidad, aún desea salir del samsara. Cuando luego experimentas la vacuidad del dharma, la segunda vacuidad, estarás dispuesto a permanecer en el samsara debido a que no tienes apego a ello, y no lo percibes como una obstrucción. La experiencia de la vacuidad, de la vacuidad del yo y del dharma, la tercera vacuidad, evita malentender y pensar que debes salir de o permanecer en el mundo. Entonces comprendes que eso carece de importancia.

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre el practicante Mahayana y el practicante Hinayana? ¿La diferencia radica en sus conceptos, en su mentalidad o en su método de práctica?

Shih-fu: La diferencia entre el practicante Hinayana y el practicante Mahayana no consiste en sus métodos de práctica o conceptos. La diferencia está en su afinidad kármica: qué vehículo del Dharma necesita cada persona.