viernes, 20 de octubre de 2011
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Pensamiento con y sin propósito
Conferencias budistas
Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen el 20 de noviembre de 1983.

¿Qué significa “emplear tu mente pensante”? Significa emplear tu mente para investigar, para estudiar y para analizar. En primer lugar, debemos comprender que el pensamiento por sí mismo no es necesariamente erróneo; no es necesariamente la causa de nuestros problemas. Por ejemplo, las estatuas de Bodhisattvas y Budas y de ciertos patriarcas, sobre todo, los del sistema tibetano, a menudo mantienen sus cabezas inclinadas hacia un lado. Esto significa pensar. El pensamiento, por lo tanto, no es necesariamente malo.

Pero hay distinción entre el pensamiento sin propósito y pensamiento con propósito. Esto es la diferencia entre los Bodhisattvas y los seres sensibles ordinarios. Los Bodhisattvas pueden dedicarse a la actividad mental, pero es una actividad sin propósito específico. Los seres sensibles ordinarios, sin embargo, piensan con un propósito. Cuando hay un propósito específico, habrá un objetivo u objeto a lograrse. Con dicho objeto, habrá un centro del yo. Una persona que no está centrada en sí misma no tendrá un propósito en su mente cuando actúa. Alguien que está centrado en sí mismo debe actuar con un propósito específico.

El pensamiento de un Bodhisattva, sin embargo, deriva del estado de samadhi. En el estado de samadh la mente está unificada. No hay egocentrismo debido a que tener un sentido del yo implica que hay un yo que está separado del objeto de su pensamiento. Cuando la mente está en ese estado ya existen dos pensamientos: el yo y el pensamiento de ese yo. Con dos pensamientos, uno no puede estar unificado completamente, y uno no puede estar en el estado de samadhi. Cuando un Bodhisattva no tiene dicho egocentrismo, cuando puede permanecer en el samadhi, es posible para él pensar sin propósito, sin construcciones. ¿Este tipo de pensamiento todavía funciona como pensamiento regular? Definitivamente. Pero el pensamiento de un Bodhisattva es más abierto, más claro y más profundo.

Para los Budas y Bodhisattvas no es necesario pensar. Piensan sin embargo cuando practican el Dharma o cuando ayudan a otros. Realmente, para los Budas que se manifiestan en el cuerpo del Dharma (Dharmakaya), no es necesario pensar.. Pero en el cuerpo de Transformación (Nirmanakhaya), el cuerpo que implica el ayudar a todos los seres sensibles, los Budas deben a menudo dedicarse a pensar. ¿A qué tipo de pensamiento se dedican? A aquel que es parecido a nuestro pensamiento humano. La única diferencia radica en que los Budas y Bodhisattvas no tienen objetos específicos relacionados con sus acciones, y tampoco tienen un sentido del yo cuando realizan estas acciones. Los seres sensibles comunes, no importa qué digan o crean, siempre tienen un sentido del yo.

Es verdad que no estamos en la etapa en donde podemos actuar sin un sentido del yo, o un sentido de propósito. Sin embargo, es beneficioso e importante que comprendamos que dicho estado existe. Este entendimiento es especialmente importante en nuestras actividades cotidianas, cuando somos víctimas del concepto de pérdida o ganancia, cuando nuestro sentido del yo y nuestro entorno entran en conflicto. En estos momentos es importante que nos recordemos a nosotros mismos el estado incondicionado (asamskrta), el estado donde actuamos sin propósito. No seremos capaces de hacerlo, sin embargo, debemos aprender a hacerlo. Como somos budistas, debemos aprender de los Budas y Bodhisattvas. No somos Budas ni Bodhisattvas, pero debemos esforzarnos en esa dirección. Siempre que aparezcan los conflictos – entre el yo y los otros o el yo y el entorno – podemos reflexionar sobre nuestra actitud mental. Debemos comprender que quedamos atrapados en nuestro sentido del yo y nuestro sentido de propósito. Si podemos movernos hacia una mentalidad sin propósito y desinteresada, entonces se resolverán todos estos conflictos.

El pensamiento condicionado (Samskrta), el pensamiento con propósito, como los que hemos visto, siempre se involucra en un sentido del yo. Cuando hay un sentido del yo, cualquiera que encontremos estará en el reino de los seis tipos de datos sensoriales, puesto que estos datos son relativos al sentido del yo. También podemos agrupar los seis tipos de datos sensoriales en lo interno o lo externo. Lo interno comprende nuestros propios cuerpos; y lo externo, nuestro entorno.

Los seis tipos de datos sensoriales son materiales. ¿Nuestros pensamientos pueden separarse de las cosas materiales? Incluso si pensamos en los conceptos completamente abstractos, todavía tendremos que utilizar y manipular símbolos. Estos símbolos se derivan de las cosas materiales. Es decir, sin referencia a las cosas materiales, nuestras mentes no se mueven, no podemos involucrarnos con ningún tipo de pensamiento.

Si dijéramos que es necesario tener cosas materiales para pensar y que ese espíritu sólo puede alcanzarse a través del pensamiento, seríamos conducidos a unas conclusiones puramente materialistas. Pero los sutras budistas no nos conducen hacia un punto de vista materialista. El Sutra de la Iluminación Completa muestra que el pensamiento surge sólo cuando nuestra mente se relaciona con los seis tipos de datos sensoriales. Podemos dar un giro a esto y decir que sin el funcionamiento de la mente, no existiría tal experiencia de los seis tipos de datos sensoriales.

Por ejemplo, si estás inmerso en un dormir sano sin sueños, ¿qué existe en el mundo? Se puede decir que no existe nada. Por la misma razón, cuando la mente está completamente entorpecida, nada existe debido a que ella no está consciente de ninguna cosa material. Por otro lado, cuando la mente está en un estado de total claridad y agudeza , una vez más, no está consciente del mundo material. Entonces en estos dos estados opuestos – cuando la mente está en extrema claridad o en extrema torpeza – no habrá consciencia del mundo material. La existencia del dato sensorial común, de las cosas materiales comunes, está presente sólo cuando la mente está en un estado ordinario, no cuando la mente está en un estado extremo de claridad o de torpeza.

Esta línea de razonamiento conduce al mentalismo puro: las cosas materiales sólo existen cuando la mente está en movimiento, sólo cuando la mente está consciente de las cosas materiales. Cuando la mente carece de dicha consciencia, no se puede decir que existan las cosas materiales. De este modo el razonamiento anterior nos ha conducido al opuesto del materialismo. ¿Vamos a decir que los sutras budistas nos conducen al puro idealismo o mentalismo?

La mente puede funcionar sólo cuando se relaciona con los objetos materiales. Las cosas materiales existen sólo cuando son experimentadas por la mente. Entonces, ni las cosas materiales ni la mente existen realmente. Si las cosas materiales tuvieran existencia verdadera, no tendrían que depender de la consciencia mental para experimentarlas, y si la mente tuviera existencia verdadera, su funcionamiento dependería del mundo material.

En cualquier caso, la existencia mental que depende de lo material o lo material que depende de la mente, pueden compararse con las flores en el aire. ¿A qué se refiere esto? Se refiere a las personas que tienen algo mal en sus ojos. No pueden ver con claridad; experimentan ilusiones ópticas. Creen que ven flores en el cielo – no en la tierra ni en el suelo, sino flotando en el cielo. Las flores no tienen sustancia verdadera. De igual forma , la mente y las cosas materiales no tienen existencia verdadera. Entonces podemos rechazar tanto el idealismo como el materialismo.

Nuestra mente es una ilusión; no tiene substancia verdadera. Si empleáramos el pensamiento de dicha mente ilusoria centrado en sí para investigar la naturaleza de Buda o lo que es la Budeidad, nos resultaría casi imposible lograrlo. Sería como ver flores en el cielo. Podríamos empezar con una ilusión. Podríamos entonces dar un paso más y decir que vemos brotar las flores y dar frutos. La fruta que proviene de las flores no puede tener más substancia, más realidad, que las mismas flores. Por lo tanto, es inútil tratar de probar la profundidad de la Budeidad con dicho pensamiento enfocado en sí mismo, que es ilusorio y falso por naturaleza.

Nosotros los seres sensibles comunes quisiéramos alcanzar la Budeidad; quisiéramos saber quienes son los Budas. Por desgracia, buscamos la Budeidad con una actitud centrada en nosotros mismos. Todos nosotros gustaríamos de alcanzar la Budeidad porque eso significa que podríamos alcanzar la iluminación completa. Convertirnos en Budas, sería lo mejor que nos podría suceder.. Pero si no renunciamos a nuestra imaginación y a nuestra actitud centrada en nosotros mismos, nos será imposible alcanzar la Budeidad.

No es fácil dejar ir estas cosas. Para los practicantes es más fácil concentrar un extraordinario esfuerzo por un corto período de tiempo, pero es mucho más difícil persistir en la práctica por un largo tiempo. Es posible para alguien armarse de gran coraje, determinación, y de un extraordinario esfuerzo por un corto período, debido al deseo de lograr un resultado específico; estamos dispuestos a pasar por incalculables sufrimientos para alcanzar nuestro objetivo. Sin embargo, después de un corto tiempo en el que logre comprender que el objetivo de la práctica no puede alcanzarse con facilidad, deja de lado la realización de la Budeidad. Incluso dominar las aflicciones se vuelve difícil.

Muchas personas parecen desarrollar más aflicciones después de haber comenzado a practicar de las que tenían antes de empezar. En ese momento suelen pensar: “No estoy preparado para practicar. Permítanme dejarlo por un rato, cuando esté preparado volveré nuevamente.” He encontrado un gran número de ellas.. Estas personas están dispuestas a dedicar un enorme esfuerzo al principio, pero a menudo disminuyen sus esfuerzos después de un corto período y se apartan del camino.

Entonces, cuando practicamos, no debemos intentar buscar nada. Cuanto más tratamos de buscar algo – la iluminación, la Budeidad – más nos alejamos de la Budeidad, y más empezamos a vivir en nuestra imaginación. Sin ninguna duda, practicamos para erradicar nuestras aflicciones y para alcanzar la liberación, pero cuando practicamos, debemos mantener una actitud calmada y estable y seguir las enseñanzas del Buda. No debemos preocuparnos por nosotros mismos respecto al progreso que hacemos o a las aflicciones que tenemos. Liberados de dichas preocupaciones, se disminuirán nuestras aflicciones, y naturalmente haremos progresos sin mantenernos conscientes de ellos. Si estamos ansiosos por seguir nuestros progresos, podría haber decepción, y desilusión que al final nos aparten de la práctica.

Sólo cuando estamos liberados del pensamiento con propósito y han desaparecido nuestras mentes centradas en nosotros mismos entonces será posible para nosotros alcanzar la Budeidad y experimentar la iluminación completa.