lunes, 21 de agosto de 2011
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Chan e Iluminación
Conferencias budistas
Conferencia impartida por el Maestro Sheng Yen en Universidad de Case Western Reserve el 25 de octubre de 1992.

Hoy estoy aquí para hablar del Chan. Quizás alguno de ustedes haya escuchado estos dichos: “El Chan no se funda en las palabras ni en la lengua” y “El Chan es una transmisión que se aparta de las enseñanzas convencionales.” Pero si el Chan no se fía de las palabras, ¿por qué querría alguien escuchar una charla sobre el Chan? ¿Acaso no es esto una contradicción? Aunque el Chan no se funda en las palabras, ha dejado tras de sí, entre las muchas formas de budismo existentes en China, una gran cantidad de escritos. El objetivo principal de estas escrituras, sin embargo, es precisamente mostrar o enseñar que “el Chan no se funda en las palabras ni en la lengua”, y que “el Chan es una transmisión que se aparta de las enseñanzas convencionales”. Estoy aquí hoy con el mismo propósito. De modo que existe una razón para escuchar una charla sobre el Chan.

La palabra “Chan” puede significar iluminación, e “iluminación” (Kai Wu, en chino) puede traducirse como el “primer significado”, “el último significado” o “la última verdad”. En el Chan existe también lo que se llama “el significado secundario”. El significado secundario puede expresarse mediante palabras y conceptos, pero el primer, o último significados del Chan no pueden expresarse con palabras. En la tradición Chan, la primera verdad se compara a veces con la luna, mientras que la verdad secundaria se compara con un dedo que señala en dirección a la luna. Alguien que ve la luna la señala para las personas que nunca la han visto.. Ellos miran el dedo que señala en vez de mirar la luna. El dedo no es la luna. Las palabras, la lengua, las ideas y los conceptos son como el dedo: únicamente pueden expresar la verdad secundaria. Tales palabras y conceptos tan sólo apuntan a la última verdad. La última verdad puede llamarse “mente”, “naturaleza original”, o “naturaleza de Buda”. Es algo que todos deben experimentar por sí mismos. Nunca podrá describirse completamente.

Ahora utilizaré palabras y conceptos para hablar de los métodos de práctica que se han desarrollado para ayudar a la gente a experimentar la última verdad del Chan. No sólo se requieren los métodos de práctica sino también es necesario tener la orientación de los conceptos del Budismo y del Chan. Sin esta orientación, incluso si algún tipo de experiencia o revelación se origina en tu meditación, no será la iluminación. De la misma manera, no todo el mundo puede emplear el mismo método de práctica.

El primer principio del Chan es la ausencia del verdadero yo o ego. Un practicante debe menguar el egocentrismo, el apego al ego y cualquier percepción de oposición entre el ego y el entorno. Quizás experimentamos el ego de una forma estrecha y limitada en nuestro propio beneficio, cada día, o de la forma más objetiva e inclusiva de la unidad universal. Siempre que exista cualquier tipo de ego y de apego al ego, no existe la iluminación en el sentido Chan.


Para hablar de los métodos de la práctica Chan, tenemos que comprender algo acerca de su teoría. El Budismo Chan se desarrolló del Budismo hindú y el primer principio del Budismo es la ausencia del verdadero yo. Hay tres conceptos clave en el Budismo (Tres Sellos del Dharma): todo es impermanente; todos los dharmas (fenómenos) carecen de individualidad intrínseca; es lo que se llama la quiescencia del Nirvana. Desde la perspectiva del Chan, la quiescencia del Nirvana es la experiencia de vacuidad, la ausencia del ego o la iluminación Chan. El entendimiento de que todas las actividades son transitorias es la aceptación de que todo está en continuo cambio. Éste conduce a la comprensión de que todos los fenómenos carecen de esencia o individualidad independiente, externa y substancial. Si hacemos un resumen de estas tres características del Budismo podemos decir que nada es permanente, todo está desprovisto de naturaleza propia, y experimentar esta ausencia del ego o vacuidad es experimentar la quiescencia del Nirvana, la naturaleza de Buda y la iluminación. El Budismo no puede separarse nunca de estos tres conceptos o del principio de la ausencia del yo. Dado que la tradición Chan provino del Budismo, tampoco puede separarse del principio de la ausencia del ego.

Bodhidharma, primer patriarca del Chan, llegó de la India a China alrededor del año 475 A.D., y trajo el mensaje de que todo el mundo tiene la naturaleza de Buda. Debemos tener confianza inquebrantable en esto. Hay una obra importante atribuida a Bodhidharma llamada “Las Dos Entradas y Las Cuatro Prácticas”, las “cuatro prácticas” se refieren a los cuatro métodos diferentes que conducen al Camino. La cuarta y más elevada de éstas es la “práctica de acuerdo con el dharma.” Un significado del “dharma” en sánscrito es “todos los fenómenos”. Como lo que hemos dicho anteriormente, es un principio básico del Budismo, el hecho de que todos los fenómenos son transitorios y no tienen un ego intrínseco. En la práctica de acuerdo con el dharma tratamos de experimentar personalmente esta impermanencia y la ausencia del ego mediante la contemplación directa de la vacuidad. Esa es la práctica más elevada del Chan, y conduce a la suprema iluminación. Pero no es tan fácil. A menos que podamos hacer el uso de la práctica de acuerdo con el dharma sin sentirnos desalentados o ansiosos, debemos dar un paso hacia atrás y empezar con las prácticas más básicas.

Las “dos entradas” son la entrada a través del principio y la entrada a través de la práctica. La entrada mediante el principio significa considerar directamente el primer principio, o naturaleza original, sin confiar en las palabras, las descripciones, los conceptos, la experiencia, o cualquier proceso de pensamiento. Si no nos fiamos de ningún proceso de pensamiento, ¿cuál es nuestro estado mental? ¿Es como alguien que fue golpeado en la cabeza y perdió el conocimiento, o es como alguien que está en coma? Si fuera este caso, la iluminación sería como una broma y nadie mostraría interés por practicar el Chan.

La entrada a través del principio se asemeja a la práctica de acuerdo con el Dharma. El “Principio”, al igual que el “dharma”, significa todos los fenómenos. La gente siempre piensa que los fenómenos específicos, incluso los eventos, objetos, seres, tiempo, etc., están separados de algún tipo de substracto o substancia básica. Pero los fenómenos y la substancia de los fenómenos no están separados; el principio no puede separarse de todos los fenómenos o dharmas. Cuando una persona ya no tiene el egocentrismo o el apego al ego, percibe su naturaleza original, todo en el mundo fenoménico continúa existiendo excepto el egocentrismo y el apego al ego. Eso es la llamada entrada a través del principio. En este estado nuestras mentes no están en blanco. Pero tampoco entramos en él a través del proceso de pensamiento.

De acuerdo con la leyenda, Bodhidharma se sentó en meditación por nueve años frente a un muro en una cueva de la Montaña Sung. En Las dos entradas y las cuatro prácticas, Bodhidharma describe la mente como si fuera un muro. El método de práctica utilizado para lograr la entrada por el principio se encuentra exactamente en esta frase: “Tu mente debe ser estable y permanecer quieta, como una pared.” ¿Qué significa esto? Hay paredes en todas partes. Colgamos todo tipo de cosas en ellas, las pintamos, las construimos para dividir el mundo privado del mundo público e incluso hacemos ventanas en las paredes. Podemos hacer cualquier cosa a la pared, pero, la pared permanece quieta. Si tu mente es como una pared, tu mente también está quieta. Las personas a tu alrededor exhiben sus personalidades, emociones, comportamiento, etc., pero no provocan respuestas egocéntricas en tu mente. Permaneces alerta y respondes al entorno de un modo no egocéntrico, prestando ayuda a las personas que te rodean. Esto es lo ideal, y es el estado mental al que se refiere la entrada a través del principio. Tal persona no es ni un idiota ni un tonto.

La segunda entrada es a través de la práctica. “La práctica” se refiere al entrenamiento gradual de la mente, y Bodhidharma expone cuatro métodos específicos: aceptación de la retribución kármica, adaptación a las condiciones favorables, no-búsqueda, y la unión con el Dharma. Cada práctica es progresivamente más avanzada, y por tanto deben seguirse en el orden correspondiente .

El primer ejercicio, “aceptar la retribución kármica”, supone reconocer los efectos del karma, por un lado, y la causa y la consecuencia, por otro. Cuando nos enfrentamos a la adversidad, debemos comprender que estamos recibiendo la retribución kármica por las incontables acciones anteriores realizadas en las incontables vidas precedentes. Cuando pagamos un poco de nuestra deuda, debemos sentirnos felices por tener esta oportunidad y capacidad de hacerlo. Si tenemos esta perspectiva, cuando se presenten las desgracias, permaneceremos tranquilos y sin resentimientos. No sufriremos las emociones molestas ni estaremos desalentados y deprimidos. Esta es una práctica realmente muy importante.

Hace unos pocos minutos sentí calor y me quité la chaqueta. ¿Por qué no mantuve la actitud de que el sentir calor e incómodidad es la retribución de mi karma previo?

El karma, o la causa y la consecuencia, tienen que ser comprendidos y aplicados conjuntamente con otro concepto budista de las “causas y condiciones”. Este concepto budista describe el hecho de que las causas y las condiciones vayan unidas permite que las cosas sucedan. No podemos ni debemos escapar de nuestras responsabilidades, ni de la retribución causada por nuestro karma. Pero debemos tratar de mejorar tanto nuestras condiciones como el karma. Si las cosas pueden ser mejoradas, debemos intentar hacerlas mejores. Si no pueden ser cambiadas, entonces debemos aceptarlas con ecuanimidad como retribución kármica.

Por ejemplo, si te debo mi cabeza de una vida anterior y ahora la reclamas, yo debería devolvértela. No obstante, puedo discutir esta situación contigo, y a lo mejor en lugar de tomar mi cabeza, me dejarás ayudarte de algún otro modo. Tal vez el tomar de mi cabeza no te hará bien. Quizás, al contrario, tienes ganas de aceptar algo que nos beneficiará a ambos. La posibilidad de estos beneficios está incluida en las “causas y condiciones.” El concepto budista de la retribución kármica siempre debe estar unido al principio de las “causas y condiciones” debido a que cualquier resultado tendrá muchas causas.

La segunda de las cuatro prácticas recomendadas por Bodhidharma es la “adaptación a las condiciones”. También requiere una comprensión de las causas y las condiciones. El adaptarse a las condiciones significa que debemos hacer todo lo posible dentro de los límites de las restricciones de nuestro ambiente. Si nuestras circunstancias son afortunadas o algo bueno nos sucede, no debemos ponernos excesivamente entusiasmados. La buena fortuna, como la mala, es el resultado de la retribución kármica. ¿Por qué debemos entusiasmarnos cuando tan solo estamos gozando de los frutos de nuestro propio trabajo? Es como retirar dinero de nuestras propias cuentas bancarias. En la cuenta del karma, cuando gozas de buena fortuna, consumes algo de la retribución del buen karma anterior. Deberías estar atento a los beneficios de acumular un buen karma. La práctica de adaptarse a las condiciones favorables significa que uno debe aceptar su propio karma, o la “causa y la consecuencia”, sin estar excesivamente contento o autosatisfecho.

Aceptar la retribución kármica y adaptarse a las condiciones favorables son prácticas muy provechosas en la vida cotidiana. Permiten que mejoremos tanto nuestras condiciones como el karma, y que mantengamos una actitud positiva ante la vida. Nos ayudan a mantener la ecuanimidad cuando hacemos frente a las circunstancias cambiantes, a mejorar nuestro comportamiento, y a mantener nuestras relaciones armoniosamente. Estas enseñanzas de Bodhidharma no son difíciles de entender, y cualquier persona común puede hacer uso de ellas. Si podemos aplicarlas en las circunstancias diarias, cumpliremos nuestras responsabilidades y sacaremos el mayor provecho de nuestras oportunidades. De este modo, nuestra vida será más significativa.

La tercera de las cuatro prácticas de Bodhidharma es la práctica de la “no-búsqueda”. Hay un refrán chino que dice: “Las personas crían niños para que éstos les ayuden en la vejez, y acumulan alimentos en caso de hambruna.” Hoy en día, en Occidente la gente ya no cría niños con la esperanza de que éstos les ayuden en la vejez, pero probablemente las personas continúan acumulando comida, o riquezas, en caso de dificultad. Ciertamente, la gente ahorra dinero para poder usarlo más tarde. Esta actitud no es la actitud de no buscar. En la práctica del no buscar, lo que hacemos es participar continua y diligentemente en una actividad útil, y aun con todo no sabemos si esta actividad nos reportará algún beneficio personal, ni ahora ni en el futuro. No buscamos beneficios personales. Esto no es fácil: constituye un nivel de práctica más elevada que la segunda práctica.

En la práctica budista tenemos que dejarnos atrás a nosotros mismos, nuestras experiencias personales y la experiencia egocéntrica antes de que podamos alcanzar la iluminación. Si tu sentido del ego es fuerte, sólido y formidable, entonces no existe ninguna manera de que puedas experimentar la iluminación. Si tienes apego a la idea de alcanzar la iluminación o Budeidad, no hay ningún modo que puedas lograr éxito. El apego a tu propio ego o realización está en completa contradicción con el espíritu fundamental del Budismo Chan. Recuerda que dos de los principios fundamentales del Chan residen en que todos los fenómenos son transitorios y están desprovisto del ego. Si una persona tiene apego a su propia realización o logro, posiblemente no puede estar de acuerdo con la ley de impermanencia y por tanto no puede lograr la iluminación. Si tiene algún tipo de experiencia durante la meditación o experimenta algún tipo de iluminación, no es la iluminación Chan.

Ahora a lo mejor te sentirías un poco decepcionado. Pensarás: “Si no se debe desear alcanzar la iluminación, ¿qué estoy haciendo aquí para aprender el Budismo?” En el Budismo es muy importante hacer votos, un practicante es a veces llamado “despertar la mente Bodhi.” Se discuten votos en el Sutra de la Plataforma del Sexto Patriarca de la Secta Chan, Hui Neng (638-713). Hay cuatro grandes votos: ayudar a todos los seres sensibles, poner fin al sufrimiento, aprender el Dharma de Buda (las enseñanzas de Buda), y alcanzar la suprema iluminación o Budeidad. El objetivo de la iluminación es uno de nuestros votos más importantes. ¿Cómo podemos comprender esto en relación con la práctica de la no-búsqueda?

Cuando practicamos las primeras dos de las cuatro prácticas de Bodhidharma, que son aceptar la retribución kármica y adaptarse a las condiciones favorables, la ley de causa y consecuencia para nosotros mismos es muy importante. Aunque es normal que la gente comience a aprender y a practicar el Budismo para su propio beneficio. Desean lograr la Budeidad. Al final, a través de la práctica, empieza a desaparecer su egocentrismo y ya no piensan mucho de ellos mismos. Se encuentran muy ocupados porque otros necesitan su ayuda, y ofrecen lo que se necesita, como la pared de la que hablamos anteriormente. Tal persona está continuamente ocupada en responder a las necesidades de los demás seres sensibles. El o ella incluso ya no piensan ni siquiera en conseguir la iluminación. Estas preguntas ya no aparecerán.

Cuando has dejado de preocuparte por tus propios logros, entonces estás iluminado. Por lo demás, siempre habrá ideas sutiles, tortuosas y el apego al deseo de hacer algo para uno mismo. Si deseas liberarte de todos los fastidios mundanos y del sufrimiento, si deseas de verdad la liberación, entonces es que todavía te encuentras unido a tu identidad. Es solamente cuando no tienes ninguna preocupación por tu propio despertar cuando puedes ser iluminado de verdad. La práctica de la ausencia de búsqueda es la práctica de este estado iluminado.

El Sutra de la Plataforma dice que incluso después de que uno haya conseguido la iluminación, se debe continuar haciendo los cuatro grandes votos: ayudar a los seres sensibles, poner fin al sufrimiento, aprender el Dharma de Buda (las enseñanzas de Buda), y alcanzar la suprema iluminación o Budeidad. La diferencia consiste en que después de la iluminación, no percibes nada que esté separado de tu propia naturaleza. No hay seres sensibles menos que la propia naturaleza; no hay sufrimiento menos que la propia naturaleza; no hay Dharma menos que la propia naturaleza; y no hay Budeidad menos que la propia naturaleza. Sigues haciendo numerosas cosas, ayudando a los seres sensibles, poniendo fin al sufrimiento, y aprendiendo el Budadharma, con una mente quieta, natural y espontánea. No habrá pensamiento específico ni objetivo para conseguir. La Budeidad se alcanzará en este estado mental.

La cuarta de las prácticas de Bodhidharma es la “unión con el Dharma”. Es la práctica que permite que alcancemos el punto de la “entrada a través del principio” de la que hablábamos anteriormente. Tanto la no-búsqueda como la unión con el Dharma no son fáciles.

Pero ¿por dónde empieza un practicante? Las diferentes ramas budistas emplean muchos métodos de práctica que pueden ser usados por los principiantes, como leer las escrituras, hacer votos, hacer postraciones, buscar consciencia plena de Buda, o contar la respiración, etc. Todos estos métodos nos ayudan a escapar de nuestra mente dispersa, que es al mismo tiempo confusa, emocional e inestable, a un estado mental tranquilo y en armonía con nuestro ambiente. Una vez que nuestras mentes estén tranquilas podremos emplear métodos elevados tales como koan (gung-an), hua-tou o Iluminación Silenciosa.

Lo primero que debemos hacer es relajar el cuerpo y la mente. Si podemos relajarnos, seremos más sanos y estables, y nos relacionaremos con los otros más armoniosamente.

Hay un padre de familia budista muy nervioso que viene a menudo por el Centro de Meditación Chan. Su nerviosismo hace que las personas de su alrededor se sientan también nerviosas. Cuando nos habla, su cuerpo está tenso como si estuviera a punto de atacarnos o de defenderse. Las personas reaccionan frente a esta clase de comportamiento porque las perturba. Cuando le dije que relajara su cuerpo, me respondió con una voz tensa y forzada: “¡Ya estoy relajado!” Constantemente está temeroso e inseguro, y debido a los problemas que le causan estos sentimientos, vino al Centro Chan a pedir ayuda. Quería aprender la técnica de la meditación, así que le enseñé a relajar gradualmente su cuerpo y luego su mente. Si no podemos relajarnos, no hay manera de que podamos meditar; y si no podemos meditar, la práctica de no buscar resulta totalmente imposible. Este hombre estaba impaciente y pensaba que si conseguía la iluminación, todos sus problemas desaparecerían. Un día me dijo: “Maestro, yo no deseo nada; sólo quiero conseguir el método de iluminación rápidamente. Transmítamelo lo antes posible.” A lo que yo contesté: “Todavía no se ha inventado tal clase de método. Si pudiera inventar un método de iluminación garantizado y al mismo tiempo veloz, seguramente podría venderlo por bastante dinero." ( y rieron)

Ahora acabo de inventar el método siguiente, y lo ofrezco gratuitamente a quienquiera que desee aprenderlo. El método consiste en relajar el cuerpo y la mente. Es fácil y simple. No te preguntes si puede conducirte a la iluminación. Primero debes poder relajarte, ya hablaremos más adelante del despertar. Cierra tus ojos, reclínate en tu silla y relaja tus músculos. Relaja tus ojos completamente. Es muy importante que tus párpados estén relajados y no se muevan. No debe haber ninguna tensión alrededor de tus globos oculares. No apliques ninguna fuerza o tensión en ningún lugar. Relaja tus músculos faciales, hombros y brazos. Relaja también tu abdomen y pon las manos sobre tu regazo. Si sientes el peso de tu cuerpo debes sentarte. No pienses en nada. Si acuden a ti los pensamientos, ignóralos y presta atención a la inhalación y la exhalación de tu respiración a través de tus fosas nasales. No hagas caso de lo que está haciendo la gente. Concéntrate en tu práctica, olvídate de tu cuerpo y relájate. No consideres las dudas sobre si lo que estás haciendo es útil o no.

Este método de relajación debería utilizarse por unos 3 ó 10 minutos. Si lo haces más tiempo, probablemente te sentirás impaciente o te quedarás dormido. Puedes usar este método unas pocas veces al día; refrescará tu cuerpo y eliminará parte de la confusión existente en tu vida cotidiana. Poco a poco ganarás más estabilidad corporal y mental y buscarás hacer lo posible para utilizar los métodos de la meditación Chan. Si tu cuerpo y mente no permanecen estables, será imposible para ti hacer la práctica Chan, así que se puede considerar la relajación como el primer paso. El paso siguiente es aprender la meditación con un maestro.

Ahora has utilizado este simple método para relajar la mente y el cuerpo. Deberías emplearlo regularmente en casa. Incluso puedes compartirlo con los demás a fin de ayudar a los demás seres sensibles.