viernes, 20 de octubre de 2011
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El falso y el verdadero yo
Conferencias budistas
Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen sobre el Surangama Sutra el 1 de junio de 1986.

Ananda preguntó al Buda acerca de la naturaleza del yo. ¿Hay un yo que abarca todo, un verdadero yo, que une a todos en el mundo, o hay un yo en absoluto?

Voy a hablar de esta pregunta, y a discutir cómo lo trata el “sendero externo”, sistemas de pensamiento y religión, y cómo lo trata el Budismo. La escuela de filosofía y religión excepto el Budismo, son categorizadas como los “senderos externos” debido a que los partidarios de estos puntos de vista intentan buscar fuera de la mente soluciones a los problemas del mundo.

Cuando empleamos la palabra “sendero externo,” no hay connotación de que dichos puntos de vista sean malos o heterodoxos. La palabra “heterodoxo” es utilizada en la traducción de Charles Luk, y esto quizás es desafortunado, debido a que connota algo que es erróneo, ya que la idea de “sendero externo” simplemente significa la idea de mirar afuera para resolver problemas, en lugar de mirar hacia adentro.

En el retiro que recientemente terminó aquí en el Centro, había un psicólogo de Inglaterra quien me dijo haber oído cosas en el retiro que no había escuchado nunca antes, y cree que este conocimiento le será de gran utilidad. Le pregunté, “¿Qué aprendiste?” “Cuatro líneas en el servicio de la tarde,” dijo, “realmente me impresionó: Para conocer a todos los Budas del pasado, presente y futuro, debemos percibir que la naturaleza del Dharmadhatu (la región del Dharma) es totalmente creada por nuestra mente.” Pregunté, ¿Cómo te ayudan? Y él dijo, “Por ejemplo, si te duelen las piernas, necesitas no tener miedo al dolor. Puedes concentrarte en ello, y eventualmente vuelve a la calma. El dolor es creado por la mente, de este modo puede ser terminado por la mente.”

El psicólogo me dijo que lo que normalmente hace para ayudar a sus pacientes es emplear la terapia o administrar drogas. Pero antes nunca había comprendido que el aceptar el dolor es una manera de resolverlo. Así que le pregunté si pensaba que este método podría aplicarse a todo el mundo. “Probablemente no,” dijo, “sólo sería útil para una persona con fuerte voluntad, con objetivos específicos. Si no, dudo de que el método pueda ser útil.”

Este método podría no ser aplicable a todo el mundo, pero el principio detrás es válido. Esto quiere decir que los problemas deben ser considerados como existentes en la mente. Ciertamente, si tienes un neumático desinflado o estás herido, eso es un problema. Esto quiere decir que es un acontecimiento imprevisto que debe ser solucionado. Pero normalmente, la realidad de lo que debe hacerse no es nada, comparando con la manera en que tales acontecimientos son percibidos y exagerados por nuestras mentes.

También hay muchas cosas que normalmente percibimos como problemas y que no tienen base en realidad; son completamente creados por nuestras mentes. Para alguien cuya mente es clara, una cosa o un evento que podría golpear a otra persona como un problema “objetivo”, no tendrá existencia en absoluto. El Buddhadharma considera entonces otros métodos filosóficos y religiosos como senderos externos por la siguiente razón: estas escuelas de pensamiento perciben numerosas cosas o fenómenos como problemas, y ven el origen de dichos problemas en una variedad de factores conceptuales que residen fuera de los dominios verdaderos de la mente. Entonces, atribuirán la causa de un cierto problema a cualquiera de numerosos factores: físico, psicológico, social, familiar, y ect. Tales percepciones no son verdaderas. En el punto de vista de Buddadharma todos estos problemas y sus causas existen dentro de la mente.

Los puntos de vista de los senderos externos que buscan soluciones fuera de la mente tienen un entendimiento del yo que es diferente al del Buddhadharma. Algunos perciben el yo verdadero como algo interno, un tipo de esencia primaria. Otros lo consideran como algo externo, como una gran alma que une a todo el mundo y transciende el yo personal. Las personas que sostienen este punto de vista consideran el verdadero yo como algo que impregna las diez direcciones. Encontrar la respuesta fuera de la mente de esta manera es estar en un sendero externo.

Hay una broma que muestra cómo las personas viven dentro de sus puntos de vista estrechos. Nótese que en China, los cirujanos son llamados “médicos externos,” puesto que se acercan al cuerpo desde afuera. Los demás, que curan desórdenes con medicina son llamados “médicos internos.” La historia es ésta: Un cirujano, un médico externo, visita a un paciente con gripe, que fue enviado a un hospital. El médico le echa un vistazo, lo opera ,y no encuentra nada extraño, luego sale, diciendo, “He hecho todo lo que pude.” Parece que se necesita un médico interno.” El médico interno llega y pregunta, ¿Sientes algún dolor? El paciente dice: “Por supuesto, el dolor está matándome.” El médico considera esta reacción del paciente a un simple caso de gripe, como algo bizarro. Le dice al paciente: “Estás sufriendo alucinaciones. Te voy a recomendar un psiquiatra.” El psiquiatra entra y pregunta: “¿Cómo te sientes?” El paciente contesta: “Tengo dolor, mucho dolor, precisamente aquí donde me operó el cirujano.” El psiquiatra dice: “Esto no es mi especialidad.” Es mejor llamar más tarde al médico externo.

¿Cuál es el problema aquí? Cada médico trata al paciente de acuerdo con su propia especialidad. Nadie trata de comprender el problema en su totalidad. Cada uno actúa de acuerdo con lo que sabe, no con lo que molesta al paciente.

Déjenme volver al concepto del yo verdadero. No es algo comprendido generalmente por las personas comunes que se inclinan a conocer sólo sus egos personales y lo que pueden ver, oír, gustar, tocar y oler. Esto es realmente una esfera muy limitada. ¿Qué hay más allá de este estrecho reino del individuo y los sentidos? ¿Hay un yo más allá de lo que sabemos, más allá de lo que podemos percibir?

Podría parecer que hay un yo verdadero que puede atravesar el espacio y el tiempo. Algunas personas comunes no tienen ni la más vaga noción del concepto del yo verdadero. Sólo las personas que han practicado con diligencia o leído y pensado profundamente en la filosofía llegan a dicho entendimiento. Un practicante religioso podría ser capaz de experimentar un plano de existencia más alto fuera de sí mismo. Una persona que tiene un profundo entendimiento filosófico puede deducir el yo, más allá de sí mismo. Sólo personas como éstas pueden llegar al entendimiento de un yo verdadero.

El otro día leí acerca de un hombre que recibió un corazón artificial. Descubrió que, después de la operación, su corazón no era mecánico, pero era de un animal. Podría haber pensado: “¿Qué soy yo realmente? ¿Un animal o un ser humano?” También perdió mucha sangre y aceptó varias transfusiones. La mayor parte de su sangre era de otros. Podría haber pensado: ¿Ahora quién soy yo?

¿Qué opinas? ¿Es un yo original o no? Quizás llegará el día en el que incluso se puedan transplantar los tejidos cerebrales. ¿Quién sabe? Podríamos ser capaces de volvernos más inteligentes. O quizás en un accidente alguien sufra un daño cerebral, y su cerebro será sustituido por un chip de computadora. Entonces, ¿quién sería él? Las personas tendrán que reflexionar sobre las preguntas como éstas. Normalmente, cuando te refieres a un yo verdadero, las personas comunes se señalan a sí mismo diciendo: “Sin lugar a dudas. Esto es mi yo verdadero. Toda parte que ves es mi “yo”.” Pero cuando empiezan a sustituirse las partes del cuerpo, las personas comienzan a dudar.

Cuando me encontré por primera vez con los occidentales, yo era un niño en China. Había algo en la manera en que olían que nunca antes había experimentado. Más tarde comprendí que era una cuestión de dieta. Los que estaban a mi alrededor y yo, no habíamos crecido siguiendo una dieta de carne y leche. Es por ello que yo pensaba que algunos de los occidentales olían a ganado. Pero ahora yo también bebo leche, y muchas personas a mi alrededor siguen la misma dieta. No percibo nada diferente ahora. ¿Quién sabe? Quizás al igual que los occidentales que me encontré por primera vez, tengo el mismo tipo del olor corporal.

Tu cuerpo te lo dieron tus padres. Al principio, eras un bebé; ahora has madurado. Durante estos años podrías haber comido todo tipo de cosas diferentes: carne de vaca, cerdo, pollo, leche, queso. Empleabas los nutrientes de estas fuentes para fortalecer tu cuerpo, pero no dudas de lo que eres. Eres un ser humano aun cuando se han introducido partes de muchos animales en tu sistema y han trabajado para transformar tu cuerpo.

Milarepa, el gran maestro tibetano, vivía en las montañas en un lugar donde no había nada para comer excepto hierbas salvajes. Por ende, su piel se había vuelto verde. Yo también viví en las montañas y por unos cuantos años no comí nada excepto hojas de patata. Las personas me preguntaron por qué mi piel no se había vuelto verde. Es porque yo cocinaba primero las hojas.

Muchas personas suponen que su cuerpo es su yo. Pero no puede ser. Antes de que nacieras, no existías en tu cuerpo. Después de que mueras, el cuerpo no te acompañará. Entonces, ¿en qué sentido existes realmente?
Las preguntas como éstas nos hacen distinguir entre un yo, refiriéndose al yo que puedes ver y sentir en el momento presente, y un yo verdadero. ¿Crees que hay una existencia antes del nacimiento y después de la muerte? ¿Por qué crees en ello?

Muchas personas se hacen dichas preguntas a sí mismos. He leído que después de que Richard Burton muriera, Elizabeth Taylor soñó o creyó haberlo visto realmente. ¿qué crees que ella piensa de eso? ¿Él todavía existe, o es sólo un producto de su imaginación?

Una vez hablé con un cristiano que me preguntó si creía en el cielo y en el infierno.

”Por supuesto, dije. Y él, igualmente dijo creer en ellos. Pero, ¿existe una diferencia entre lo que él cree y lo que creo yo?”

Hay algunas pinturas en occidente que representan las visiones de los pintores que vieron realmente a las personas en la vida después de la muerte. Resulta muy interesante que en esas pinturas sólo haya rostros occidentales. ¿Cómo puede ser así? Si sabemos que los orientales también mueren y, de acuerdo al punto de vista cristiano, de igual forma deben ir al cielo o al infierno. ¿Por qué no se veían rostros orientales en ellas ? En pinturas más recientes, aparecen ya los orientales.

Le señalé que eso no tenía sentido; el cielo y el infierno del pasado siendo diferentes del cielo y del infierno del presente. Si realmente existe una diferencia entre el pasado y el presente, entonces estos lugares no pueden considerarse eternos, y, por lo tanto, no pueden ser verdaderos dado que lo que es real es permanente, no cambia. Hubo incluso un presidente de un país africano que era cristiano y creía que Dios era negro. Creía que sólo los negros, y no los blancos, iban al cielo. Aunque declaraba ser cristiano, su concepto del cristianismo parece un tanto diferente al de los cristianos blancos.

Luego el cristiano me preguntó cuáles eran mis puntos de vista del cielo y el infierno. Eso nos lleva nuevamente al comienzo de la conferencia, cuando dije que todo es creado por la mente. Tienes tu cielo, y yo tengo el mío. Tienes tu infierno, y yo el mío. Podrías verme en tu cielo, y yo podría verte en el mío. Sin embargo, no son lo mismo. Todos estamos aquí en los Estados Unidos, pero he venido de China. Los Estados Unidos que yo veo son diferentes a los Estados Unidos que tú ves. Incluso una pareja que comparte la misma cama, comparte realmente dos camas diferentes. Y, ¿el mundo en el que vivimos? ¿Estamos todos en el mismo mundo?

Algunos de ustedes parecen pensar que todos vivimos en el mismo mundo físico, que todos vemos la misma lluvia allá afuera. Realmente la lluvia que cae sobre ti, no caerá sobre mí. De ahí, lo que sientes y ves no es lo que yo siento y veo. Quizás el ejemplo más simple es el de una silla. Si me siento aquí, tienes que sentarte en algún otro lugar. Y, por supuesto, las sillas en las que nos sentamos son diferentes, para empezar. Si tomamos como ejemplo la comida, podríamos tener los mismos platillos delante de nosotros, pero lo que yo como y la cantidad son diferentes de lo que comes tú. Podrías encontrarlo delicioso. A mí podría no agradarme.. Podría encontrarlo bueno hoy y no tan bueno mañana. Nuestras percepciones son diferentes.

Sólo los practicantes avanzados, a través del duro trabajo y la práctica pueden vivir en el mismo mundo. Deben alcanzar exactamente la misma mente. Llamamos a esto, estado de una mente. Si tu mente está dispersa, no puedes vivir en o experimentar el mismo mundo como lo hace otra persona.

Hasta ahora no he hablado realmente del yo verdadero. Lo que la mayoría de nosotros consideramos como el yo, es un yo emocional, por así decirlo. Este es el yo que conocemos cuando estamos bajo la influencia de las emociones, sensaciones y humores. Este no es el yo que puede ver la sabiduría.

Sólo alguien que ya no esté influenciado por sus emociones puede tratar seriamente de conocer su yo verdadero.

Algunas personas vienen al Centro esperando alcanzar la iluminación inmediatamente. Esperan que les enseñe un método maravilloso para llevarlos a la liberación, pero no lo hago nunca. Lo que hago es dar primero un método que pueden usar para calmar las emociones. Cuando hay algún alivio, entonces doy un método para que busquen el yo verdadero. Podría ser el hua-tou, ¿Quién soy yo? o ¿Qué es la nada (wu, en chino)?

Aun cuando doy métodos para buscar el yo verdadero, esto no quiere decir que el Budadharma acepte la doctrina o la existencia de un yo verdadero. Por supuesto, esta búsqueda del yo es el centro de muchas creencias no budistas. Pero en el Chan esta búsqueda es también un paso necesario. Esto no significa que haya, en efecto, un yo verdadero que puede ser encontrado. Pero muchos métodos de la práctica Chan están dedicados a buscar el yo verdadero.

Si preguntas a una persona común acerca de su concepción del Buda, se le ocurrirá algo como: el Buda es aquello que no sufre ningún cambio, que es omipresente y casi perfecto, la última existencia verdadera.

El objetivo de la práctica Chan no es descubrir al Buda. En el transcurso de la práctica podrías tratar de emplear tu poder de razonamiento y tu entendimiento del Budismo. En cuanto a la pregunta, ¿Qué es el Buda?, podrías inclinarte a contestar que es aquel que se ha iluminado, o aquel que es más perfecto. Aunque dichas respuestas son erróneas.

Todas estas respuestas – que el Buda impregna el tiempo y el espacio, que el Buda es aquello que nunca cambia, lo eterno, y lo inmóvil – son erróneas. Los puntos de vista opuestos – que el Buda no está en el espacio o tiempo o está fuera de todos los conceptos – son igualmente incorrectos. Debes intentar no aferrarte a ningún extremo y dejar salir el centro también – esto es el madhyamika, el camino medio. ¿Esto podría ser la manera de encontrar el yo verdadero?

Si continúas aferrándote a un concepto tal como un yo verdadero, o una idea de algo que impregna todo el espacio y el tiempo, entonces te estás aferrando a un apego. El Budadharma no habla del yo verdadero, sólo de causas y condiciones.

Podrías preguntar si las causas y condiciones son el verdadero Dharma, el verdadero camino. No, éstos son sólo conceptos, métodos convenientes de explicar las cosas. Sin embargo, la próxima vez voy a hablar de estas cosas.