miércoles, 13 de diciembre de 2011
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Concepto erróneo acerca del Budismo
Conferencias budistas
Conferencia impartida por el conferenciante invitado Prof. Li Heng-yueh el sábado 17 de enero de 1987.

Simplemente me gustaría hablar de algunos conceptos erróneos comunes sobre la liberación o la visión de tu propia naturaleza que aparecen en la práctica del Budismo.

Algunos pueden pensar que alcanzar la iluminación es difícil, pero hay búsquedas mundanas que son aún más difíciles de lograr. El aprender a boxear o estudiar un doctorado requiere un gran esfuerzo. En comparación, ver tu propia naturaleza es mucho más simple. Esto implica algunos trucos; el toque adecuado es necesario. Sin un entendimiento adecuado de lo que esto implica, puedes practicar tu vida entera y no llegar a ninguna parte. La mayoría de las personas cometen errores porque todas sus experiencias provienen de las búsquedas mundanas, y éstas son difíciles. Si adoptas el mismo método que utilizas para acercarte a las “cosas mundanas” para aprender el Dharma, no tendrás éxito, ya que se necesita un método completamente diferente. Es el papel que desempeña un maestro Chan para ayudar a un practicante a dejar a un lado su entendimiento mundano.

Hay una expresión Chan: “la puerta sin entrada” Algunos pensarían que esta expresión se refiere a la dificultad de la práctica: iluminación de un lado de la puerta e ignorancia del otro lado – ¿cómo puedes pasar de un lado al otro? La lógica mundana no funciona. La iluminación es un cambio mental. Cuando ocurre este cambio, la puerta desaparece. No vas más allá del otro lado, sino que descubres que el otro lado, la iluminación, es precisamente donde estás, donde siempre has estado.

Otra expresión común es a menudo malentendida: “al final de un palo de cien pies, das otro paso. Si das un paso más allá del largo del palo, podrías caer y morir.” No hay nada extraordinario en dar el centésimo paso, pero ese paso extra es como finalmente dejarse llevar después de practicar mucho tiempo y diligentemente. Dejas ir la rutina, la lógica, los hábitos mundanos, y tu mente cambia.

El Budismo habla de tres aprendizajes: preceptos, samadhi, y sabiduría. El aprender preceptos y samadhi son prácticas graduales; estos son similares a los estudios mundanos, y requieren entrenamiento y control. La sabiduría es muy diferente: se manifiesta en la realización instantánea. Nada en el mundo se transforma tan rápidamente. Sólo la sabiduría, debido a que es instantánea, trasciende el mundo. Samadhi y los poderes supernormales se pueden desarrollar instantáneamente, pero si crees que puedes lograr la sabiduría gradualmente, entonces estás en el camino erróneo. Por esto, la secta Chan enfatiza en el aspecto instantáneo de la sabiduría.

Los sutras hablan a menudo de las personas que oyeron lo que dijo el Buda, y en aquel entonces y en aquel lugar alcanzaron “la pureza del Ojo del Dharma,” lo que es decir que en ese entonces tenían la Visión Correcta de ciertas cosas. Aquellos en las etapas más elevadas alcanzarían la realización del Dharma increado e imperecedero. Oyendo la palabra, alcanzaron la realización en ese mismo momento.

Puedes pensar que deberías haber alcanzado esta realización hace mucho tiempo atrás. Nosotros escuchamos mucho el Dharma, practicamos mucho y por un largo período de tiempo, y parece que todavía no conseguimos nada. Parece la cosa más irracional en el mundo. Pero eso no es el Dharma mundano; trasciende el mundo y deja atrás la razón.

Había una vez un monje que golpeó una roca mientras estaba martillando. Él fue iluminado instantáneamente. Hay muchos ejemplos como este de personas que fueron iluminadas mientras que realizaban cosas aparentemente sin relación con la práctica. Esto no sólo sucedió en los tiempos de Buda, sino también a partir de entonces.

Entonces puedes ver que un entendimiento adecuado del camino es esencial para la práctica. Por consiguiente, hablaré de los cuatro puntos de vista erróneos comúnmente compartidos por muchos budistas que impiden la comprensión de la verdadera naturaleza de la sabiduría y la iluminación.

1. Malentendido de la experiencia del Samadhi por iluminación.
A un nivel fisiológico, se puede entender el Samadhi como un estado donde hay menos sangre que la cantidad normal en el cerebro. Este es un balance muy delicado. Si hay muy poca sangre, te quedarás dormido; si hay demasiada sangre, tendrás pensamientos vagabundos e ilusiones. Es realmente un espacio muy sutil por el que todos nosotros podríamos pasar en un día dado. Pero tal es un espacio tan estrecho, que podría pasar inadvertido. Dentro de este espacio estrecho, podemos subdividir el Samadhi en nueve niveles.

En tales estados podrías tener visiones, ilusiones, o algún grado de poderes supernormales. La mayoría de las personas no tienen control sobre tales experiencias, aquellas personas que sí los controlan, en efecto tienen poderes sobrenaturales. Todas estas cosas, ilusiones o poderes verdaderos, vienen del inconsciente. Tienen aquél terreno en común. Algunos en este estado podrían ver a una deidad, o podrían creer que han alcanzado la Budeidad y todas las características inherentes de un Buda.

Pero cuando el nivel de sangre en la cabeza se eleva, o cuando sales del Samadhi, o simplemente te despiertas, todas estas cosas desaparecen. Todavía eres tu ego anterior: te duele cuando te golpean, te sientes contento cuando tienes buena suerte, y disgustado cuando te critican.

La sabiduría es muy diferente. Tienes un sentido de dirección, y éste permanece contigo. Tú eres como mineral de oro que ha sido refinado en oro puro. Nunca vuelves a ser mineral de oro. Cuando al principio alcanzas tal sabiduría, todavía estás muy lejos del logro del estado de Arhat, pero sí tienes algún entendimiento de tu verdadera naturaleza. Fundamentalmente, en este momento, tienes la naturaleza de un Buda, pero las viejas costumbres todavía permanecen. Esto es así incluso para un Arhat. Una analogía de esta diferencia entre el primer sabor de sabiduría y la sabiduría de un Buda es la siguiente: la sabiduría del Buda es como un océano del que nunca bebimos. Pero cuando finalmente tomamos nuestro primer sorbo, saboreamos exactamente la misma agua que el Buda saborea. Nosotros sólo tenemos un sabor; el Buda tiene el océano entero.

2. Malentendido de autorrealización interna con actividades externas
La realización es algo interno; es un estado de desapego en la mente. La mente ha cambiado; ya no es lo que era antes. Pero aún tienes que vivir en este mundo – esto implica seguir los preceptos y cultivar las Seis Paramitas (Seis Perfecciones). Aún debes practicar el Camino del Bodhisattva, y por consiguiente tienes que cultivar la compasión y ayudar a los demás. Este apego debe continuar estando presente. Tu estado interno no debe cambiar tu compromiso básico con el mundo.

Algunos que creen que han alcanzado la iluminación, piensan que ellos están en armonía con el Dharma, y que por consiguiente el resto es vacío y no tiene naturaleza intrínseca. Con tal visión podrías cortar a alguien en pedacitos tan fácilmente como podrías cortar las verduras. Podrías justificar esto diciendo que alguien que es iluminado no será atado por el karma o subordinado a causas y condiciones. Pero eso es erróneo; tales puntos de vista y prácticas son contrarios al Camino del Bodhisattva. Efectivamente, serán consecuencias de tus acciones.

La actitud opuesta al apego completo, el altruismo completo, es también desaconsejable. Si dedicas todo tu tiempo a ayudar a los demás hasta el punto que te ignoras a ti mismo, no serás capaz ni de comer ni de dormir. Una persona iluminada cuida su vida cotidiana y mantiene aún energía suficiente para practicar el Camino del Bodhisattva.

Entonces una persona iluminada no debería ni estar demasiado separada ni demasiado atada a las búsquedas mundanas. Esa es la razón por la que el Bodhisattva conserva algunas de sus falsas ilusiones. Estas falsas ilusiones lo harán renacer, y de esa manera continuará practicando el Camino del Bodhisattva. Asi un Bodhisattva debe mantener un equilibrio entre la actitud interna y la externa. No debe ser aparentemente amable e interiormente egoísta, ni debe estar aparentemente alejado y demasiado sobrecargado por el mundo interiormente.

3. Énfasis excesivo en Samadi y el poder supernormal
Muchas personas tienen curiosidad por estos poderes, y, de verdad estos poderes te dan un sentido de seguridad y una actitud optimista hacia el futuro. Sin embargo, el énfasis excesivo en poderes puede llevarte por mal camino. Lo que deberías intentar perseguir es la sabiduría genuina, y el brillo de los poderes supernormales no debería hacerte ignorar la búsqueda de sabiduría.

4. Malentendido de la naturaleza de Budeidad.
Muchos budistas quienes ya comprenden que todo el dharma mundano aparece y perece, y está siempre cambiando, creen erróneamente que el Cuerpo del Dharma, la suprema esencia de Buda, tiene una existencia sutil en algún otro mundo, diferente del que vivimos. Los que creen en eso dicen que pueden abandonar este mundo, pero no deben perder el Cuerpo del Dharma. Este no es el entendimiento adecuado. No hay nada de lo que el Buda está separado. Ya sea en este mundo u otro mundo, no hay nada que no sea el Cuerpo del Dharma.

Para uno que es iluminado, todo es parte de la Budeidad. Para uno quien no ha alcanzado la iluminación, cada fenómeno es la consecuencia de causa y condición. Nosotros vivimos en el mismo mundo que el Buda, pero él experimenta el mundo de una manera muy diferente a la que nosotros lo hacemos. Si no eres iluminado, es muy difícil imaginar cómo es esta experiencia. Sería como si alguien de Taiwán que no ha estado nunca en América, tratase de imaginar cómo es realmente América. Quizás podría adivinar, pero al fin y al cabo, no podría saberlo verdaderamente.