sábado, 24 de junio de 2011
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Contemplación de la Compasión
Conferencias budistas
Extracto de una conferencia impartida por el maestro Sheng Yen en mayo de 1982.

A diferencia de otros métodos de práctica con los que concentras tu mente en los números, la respiración, o una parte del cuerpo, este método emplea la contemplación abstracta. La contemplación de la compasión ayuda a eliminar el odio y generar compasión por los seres sensibles.

La práctica de la contemplación de la compasión involucra comprender el sufrimiento de los seres sensibles e intentar ayudarlos a aliviar este sufrimiento. Uno se esfuerza por traer felicidad a los seres sensibles a través de ayudar en sus vidas cotidianas o a través de ayudarlos a salir de los tres reinos de nacimiento y muerte y alcanzar el nirvana, la etapa más elevada. Alguien que está practicando esta contemplación con una mente Bodhi intentaría ayudar a los seres sensibles a liberarse ellos mismos del sufrimiento en los reinos físico y psicológico y si las causas y condiciones son correctas entonces ayudarlos le produce un placer del Dharma.

Hay cinco aspectos de la contemplación de la compasión. El primero es la contemplación de seres sensibles. Esto se realiza a través de observar cómo dividimos generalmente a los seres sensibles en tres grupos: los que son beneficiosos para nosotros, los que son dañinos para nosotros, y los que no son ni beneficiosos ni dañinos para nosotros. Normalmente nos relacionamos con las personas respecto a una de estas tres categorías.

El segundo aspecto de la contemplación de la compasión es contemplarse a sí mismo. Cuando nos relacionamos con los seres sensibles hay dos tipos de sentimientos y percepciones. El primero es el placer de interacción y el segundo es la antipatía en el contacto con los seres sensibles. Debemos investigar por qué tenemos estos sentimientos. Estos sentimientos se basan en el beneficio o daño percibido que esta interacción tendrá sobre nuestros cuerpos y mentes. Sólo debido a que tenemos cuerpos y mentes, por lo tanto, tenemos sentimientos de gusto o aversión. Pero deberíamos saber que nuestros cuerpos y mentes son meramente una sucesión interminable de materiales y pensamientos que siempre están cambiando. Los cuerpos y las mentes son percepciones e ilusiones falsas. Por consiguiente, no hay necesidad de tener apego a ellas y no hay razón para sentir gusto o antipatía en nuestras interacciones con los seres sensibles porque estos sentimientos se basan en la percepción errónea del cuerpo y la mente.

El tercer aspecto de la contemplación de la compasión involucra una investigación más íntima de lo que ocurre realmente en nuestra interacción con los seres sensibles. Deberíamos contemplar estas interacciones como el contacto físico de un cuerpo con otro. La alabanza o el reproche sólo son sonidos o vibraciones que pasan por nuestros oídos. Las acciones de los demás, tales como una sonrisa o ceño, son sólo rayos de luz que perciben nuestros ojos. Justo como el cuerpo es falso y es una ilusión así también estos fenómenos materiales externos son irreales. Una vez que comprendemos esto ya no generamos sentimientos de gusto o de aversión y tratamos con igualdad a todos los seres sensibles. Pero en este momento todavía no hay verdadera compasión. ¿Cómo es posible tener compasión hacia las sensaciones externas irreales y seres que sólo se relacionan con un cuerpo y mente falso?

El cuarto aspecto de la práctica de la contemplación de la compasión involucra nuevamente la contemplación de los seres sensibles. Sin embargo, esta vez la contemplación es diferente; se enfoca en el sufrimiento de los seres sensibles. Ellos están sufriendo porque son ignorantes. No saben por qué hacen las cosas. Podrían estar contentos o enfadados pero no saben por qué ellos están sujetos a estos humores. Ellos tienen apego a las cosas y tienen miedo a perderlas. Por lo tanto tienen sufrimiento.

Además, deberíamos comprender que los seres sensibles no están liberados en cuerpo y mente y esto es otra causa de su sufrimiento. Las personas saben que no deberían realizar ciertas cosas pero todavía quieren hacer estas cosas y probablemente al final las harán de todas maneras. A veces es como si hubiera dos egos dentro de nosotros que luchan hacia diferentes fines.

Los seres sensibles también sufren cuando son nacidos, se vuelven viejos y finalmente mueren. En la duración de vida muy corta de cada ser sensible uno tiene que aguantar todos los tipos de sufrimiento y aflicción del cuerpo y la mente. Esto es muy lastimoso. Debido al sufrimiento que experimentan deberíamos tener compasión hacia los seres sensibles.

El quinto aspecto de la contemplación de la compasión también implica la contemplación de los seres sensibles, pero ahora los consideramos como seres iguales; combinando los tres grupos de los que son beneficiosos, dañinos o neutros. ¿Cómo se realiza esto? Eso involucra comprender que nuestras relaciones con los seres sensibles no son ni fijas ni incambiables. En cuanto a los tres tiempos, pasado, presente y futuro, no podemos decir que ellos con quienes compartimos una afinidad íntima en el presente no eran alguna vez nuestros enemigos en algún momento del pasado, o vice versa. No hay relación definitiva e incambiable de intimidad o adversidad. Visto desde la perspectiva de los tres tiempos, todos los seres sensibles han tenido alguna interacción con nosotros en el pasado y probablemente tendrán alguna interacción en el futuro. Desde este punto de vista podemos ver con igualdad a todos los seres sensibles y podemos sentir compasión hacia ellos.