jueves, 22 de junio de 2011
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Chan: La puerta sin entrada
El budismo Chan se conoce a menudo como “la puerta sin entrada”. Aquí “la puerta” es tanto un método de práctica como un sendero que conduce a la liberación. Sin embargo, esta puerta es “sin entrada”, y aquí el Chan no confía en ningún método específico para ayudar a un practicante a conseguir la liberación. El método sin método es el método supremo. La vía de acceso al Chan se abrirá naturalmente, siempre y cuando el practicante pueda desprenderse de su mente egocéntrica.

El obstáculo principal para conseguir la sabiduría es el apego al yo. Cuando uno hace frente a la gente, a las cosas y a las situaciones, surge inmediatamente la noción de “Yo”. Cuando uno se une a este “Yo”, se categoriza y juzga todo lo demás en consecuencia: “Esto es mío; eso no. Esto es bueno para mí; eso no. Me gusta esto; odio eso.” El apego a la idea del yo hace que la iluminación verdadera resulte imposible de alcanzar.

Pero ¿cómo podríamos definir el “no apego”? De acuerdo con el budismo Chan, el concepto de “no apego” quiere decir que cuando uno hace frente a las circunstancias y se las arregla con otras personas, no hay “Yo” en lo referente a lo que puede aparecer delante de uno mismo. Las cosas son como son, vivas y claras. Tú puedes responder apropiadamente y dar lo que es necesario. El conocimiento claro de las cosas como son, en este estado de desprendimiento, es lo que el budismo Chan llama “sabiduría”. Dar lo que pueden necesitar otros sin que intervenga el pensamiento del yo, es lo en el Chan se llama “compasión”. La sabiduría y la compasión describen el conocimiento y la función de la mente iluminada. En el budismo Chan, estas dos nociones no pueden separarse, y ambas dependen de echar de sí lo que es atadura al yo.

Cuando la escuela Chan evolucionó, se desarrollaron dos formas de práctica, las cuales correspondían grosso modo a las dos entradas de Bodhidharma: entrada por el principio y entrada a través de la práctica. El método del “despertar silencioso” es la especialidad de la tradición Caodong, mientras que la tradición Linji aboga por el método del gong an y el huatou. Ambos acercamientos pueden conducir a la iluminación, a la realización del “ningún yo” o la “no identidad”.

El término “Despertar Silencioso”, o Mozhao, se asocia al maestro Hongzhi Zhenjue (1091-1157) de la dinastía Song, aunque la práctica misma bien puede remontarse por lo menos hasta Bodhidharma y su concepto de “entrada a través del principio”. Cinco generaciones después, el gran Maestro Yongjia (665-713) escribió sobre “La claridad y la quietud” en su Canción del Despertar. La quietud hace referencia a la práctica de silenciar la mente, mientras que la claridad se refiere a la contemplación o meditación, esclareciendo la mente con la luz del conocimiento.

El propio Hongzhi describió la “Sentada silenciosa” de la siguiente manera: “Nuestro cuerpo permanece en silencio; la mente está inactiva, inamovible. Se trata de un esfuerzo genuino en la práctica. Cuerpo y mente están en completo descanso. La boca está tan tranquila que el musgo puede crecer alrededor de ella. La hierba brota de la lengua. Haz esto sin cesar, limpiando la mente hasta obtener la claridad de una piscina en otoño, brillante como la luna que ilumina el cielo de la tarde.”

En otro lugar, Hongzhi dijo: “En la sentada silenciosa, cualquier cosa puede aparecer, la mente está muy atenta a todos los detalles, todo está ya donde originalmente está, en su propio lugar. La mente permanece sobre una idea durante diez mil años, pero no mora en ninguna forma, ni dentro ni fuera.”

Para entender el concepto de despertar silencioso Chan, es importante entender que mientras no hay pensamientos, la mente todavía está muy clara, muy consciente. Tanto el silencio como la iluminación deben estar ahí. Según Hongzhi, cuando no hay nada que pasa por la mente, uno sabe que nada está sucediendo. Si uno no es consciente de ello, esto es sólo una enfermedad Chan, no el estado Chan. Así que en este estado, la mente es transparente. En cierto sentido, no es totalmente correcto decir que no hay nada presente, porque la mente transparente está ahí. Pero es exacto en el sentido de que nada puede convertirse en una atadura o un obstáculo. En tal estado, la mente está sin forma ni característica. La energía está presente, pero su función es llenar la mente con la iluminación, como el sol que brilla por todas partes. Por lo tanto, el Despertar Silencioso es una práctica en que nada se mueve, pero la mente es brillante y esclarecedora.

Un gong an es una historia en la que un maestro propone una especie de acertijo a uno o más de sus discípulos, un enigma que implique una comprensión o una experiencia de la mente iluminada. Generalmente, pero no siempre, el suceso implica diálogo. Cuando la historia es recordada y guardada, se convierte en un “caso público”, que es el significado literal del término. A menudo lo que hace el suceso digno de ser recordado es que, como resultado del intercambio, un discípulo obtiene un despertar, una experiencia de la iluminación.

Una vez un monje preguntó al maestro Zhaozhou: “¿Acaso un perro tiene naturaleza de Buda?” El maestro contestó: “Wu”, que no significa nada. Esto es un gong an básico, posiblemente el más famoso que se conserva. Aquí tenemos otro en el que también interviene Zhaozhou. Zhaozhou tenía un discípulo que conocía a una anciana, a la cual un día éste le preguntó: “¿Cómo puedo llegar al Monte Tai?” Ella le dijo: “¡Simplemente sigue caminando!” Cuando el monje se puso en camino, escuchó a la vieja comentar: “¡Se ha ido de verdad!” Después, el discípulo mencionó este suceso a Zhaozhou, quien dijo: “Pienso ir allí y verlo con mis propios ojos.” Cuando conoció a la anciana, Zhaozhou le hizo la misma pregunta, y ella le dio la misma respuesta: “¡Simplemente sigue andando!”. Cuando Zhaozhou se puso en camino, oyó que la anciana murmuraba lo mismo que la última vez: “¡Se ha ido de verdad!” Cuando Zhaozhou regresó, dijo a la asamblea: “¡No me he dejado engañar por esa anciana!” ¿Qué descubrió Zhaozhou sobre aquella vieja mujer? ¿Cuál es el significado de este gong an tan prolongado y obscuro?

Alrededor de la época de la dinastía Song (960-1276), los maestros de Chan empezaron a usar gong ans guardados como un tema para la meditación de sus discípulos. Requirieron a los practicantes que investigaran el significado del gong an histórico. Para penetrar en el significado del gong an, el estudiante tiene que abandonar el conocimiento, la experiencia y el razonamiento, ya que la respuesta no es accesible por estos métodos. El estudiante debe encontrar la respuesta mediante el can (pronunciado: /tsan/) gong an o “investigación del gong an”. Esto requiere barrer del conocimiento todo excepto el gong an, a fin de generar al final la “sensación de la duda”, que es una impresión poderosa de asombro y un deseo intenso de saber el significado del gong an.

El huatou, por su parte, está estrechamente relacionado con el gong an, aunque no son idénticos. Un huatou —literalmente: ‘cabeza de palabra’— es una pregunta que un practicante hace a alguien o se hace a sí mismo. “Qué es Wu?” y “Quién soy yo?” son dos huatous comunes. En la práctica del huatou, uno dedica su atención completa a repetir la misma pregunta sin descanso. Los métodos del gong an y el huatou son similares en lo que respecta a los intentos del practicante por despertar la gran sensación de la duda, a fin de hacerla añicos y, en última instancia, abrirla al despertar.

El maestro Chan llamado Dahui Zong gao (1089-1163), uno de los mayores defensores de la práctica del huatou, sostenía que, antes de que un estudiante pueda utilizar con eficacia un gong an o un huatou, es necesario acabar con la mente errante ejerciendo la meditación sentada. Una mente dispersa carece del enfoque o la energía necesarios para generar la gran duda, así que en el entrenamiento de mis estudiantes, primero les doy un método para unificar la mente diseminada. Una vez que la mente del estudiante es estable y está concentrada, el uso del gong an o del huatou puede hacer que la gran duda aumente. Esta duda no es la duda ordinaria de preguntar sobre la verdad de una aseveración. Es la incertidumbre fundamental, el dilema existencial, que es la base de todas nuestras experiencias —la cuestión de quiénes somos y el significado de la vida y de la muerte. Como la pregunta inherente al gong an o al huatou no se puede resolver por la lógica, el practicante debe regresar continuamente a la duda, consolidando la “masa de la duda” hasta que sea como una “bola caliente de hierro atascada en su garganta”. Si el practicante puede persistir y guardar la energía de la distracción, al final la masa de la duda desaparecerá en una explosión que puede arrojar lejos de sí toda duda mental, no dejando nada más que la naturaleza original de la mente, o la iluminación.

También es posible, y quizás más probable, que la explosión carezca de la energía suficiente para limpiar la mente de lo accesorio en su totalidad. Incluso un maestro tan grande como Dahui no penetró suficientemente en su primera experiencia explosiva. Su profesor Yuanwu (1063-1135) le dijo: “Te has muerto, pero has vuelto a la vida.” Su iluminación se confirmó en su segunda experiencia.

En definitiva, es muy importante tener un Shifu en el que se pueda confiar, o un profesor que le guíe a uno a través de todas las etapas de la práctica. Al principio, procurando generar la gran duda antes de que la mente sea lo suficientemente estable, en el mejor de los casos, o sea inútil, lo que en el peor de los casos daría lugar a un aumento de la ansiedad. Y finalmente, cualquier experiencia que uno tenga como consecuencia de la práctica, debe ser confirmada por un maestro experto. Solamente un auténtico maestro sabrá la diferencia entre una instrucción verdadera y otra falsa.

La práctica del gong an o del huatou es un acercamiento agresivo y explosivo hacia la iluminación; la práctica del despertar silencioso es un método más pacífico. Ambos, sin embargo, requieren los mismos cimientos: una mente estable y unificada. Y ambos tienen el mismo propósito: la comprensión de la naturaleza de la mente, que es la naturaleza de la vacuidad, la naturaleza de Buda, de la sabiduría y de la iluminación.