lunes, 20 de noviembre de 2011
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Charla de Retiro de Siete Días (VI)

Por el maestro Chan Sheng Yen

Las siguientes charlas fueron impartidas por el maestro Chan Sheng Yen durante un retiro Chan de siete días en el Centro de Meditación Chan en Elmhurst (Nueva York) en 1992.

Charla de la Mañana del 4 de diciembre de 1992

Hay muchas razones por las que los practicantes no alcanzan el Camino o no obtienen mucho beneficio de la cultivación del camino. Dos grandes razones radican en la falta de determinación y perseverancia. Es como cuando viajas a un destino en el que nunca habías estado antes. Parece lejos y lleva una eternidad para llegar allí. Las personas que nunca han visto su propia naturaleza pueden perder la paciencia en su deseo de experimentarla. Los practicantes principiantes podrían empezar a dudar de que estén en el camino correcto, o de que exista el camino o no. Este es el último día del retiro. No pienses que es el último día para la cultivación.

El objetivo del retiro es aprender mejor cómo usar tu método de práctica y desarrollar una mejor actitud para orientar tu práctica. Si puedes aprender estas cosas, serás capaz de continuar tu práctica sin interrupción. Crecemos en los retiros. Aumentamos nuestra fe a través de volvernos más concientes de nuestros defectos. ¿Cómo es esto? Cuanto más reconocemos nuestras cualidades indeseables, menos nos aferramos a ellas.

Quizás las sustituiremos por mejores cualidades. A veces se dice que es más fácil generar la mente Bodhi, hacer votos de continuar la práctica y practicar bien en comparación con mantener una mente perseverante. Por consiguiente, te aliento a trabajar diligentemente especialmente hoy. Si los días anteriores te han resultado difíciles, déjalos de lado. Hoy es hoy. Es importante que no cedas o disminuyas tu esfuerzo. Es importante que completes el retiro.

El terminar con fuerza ayuda a desarrollar esta mente perseverante. Piensa en los pescadores. Nuestras herramientas son los métodos, las suyas son las redes. Los pescadores arrojan sus redes, pero deben también arrastrarlas, sin importar si han capturado peces o no. Si no recogen sus redes, eso significa que no quieren pescar nuevamente. Terminan su trabajo a través de recoger sus redes. Nosotros, igualmente, debemos terminar nuestro trabajo. Puedes también considerarlo como un equipo de mantenimiento de ciudad. Por la noche vienen y cavan el camino para reparar los caños de abajo. Aunque no terminen su trabajo, echan tierra al camino de manera que pueda utilizarse de nuevo.

La noche siguiente continúan su trabajo, abriendo el camino para trabajar en más caños. Nuestra cultivación es algo así. Un retiro probablemente no solucionará todos tus problemas o curará tus defectos, sin embargo, debes completar este período de trabajo de reparación. Siempre puedes volver a otro retiro para continuar tu trabajo intensivo. Si tienes una mente perseverante, trabajarás en ti mismo hasta que todos los problemas se solucionen. En estos retiros, cuanto más errores encuentras, mejor. Eso significa que realmente estás trabajando. En el último día de la práctica, te recuerdo que trabajar con diligencia no tiene nada que ver con la tensión. La tensión es una obstrucción contraproducente. La diligencia es una práctica ininterrumpida.

Charla del Almuerzo del 4 de diciembre de 1992

Sólo queda medio día para el final del retiro. Esto es tiempo de sobra para practicar duro. Tiempo suficiente. A partir de ahora y hasta los servicios de la noche hay siete horas. Haz de cada pensamiento y cada momento un método de práctica. Haz cada lugar en todo momento un mandala de bodhi – un lugar para la práctica. Si puedes hacerlo profundamente, entonces incluso después de que se acabe el retiro, todos los momentos y situaciones quedarán como oportunidades para la práctica.

Todos los pensamientos y acciones son la práctica. Haz lo mejor que puedas para hacer buen uso de cada segundo restante. Sé sumamente conciente de cualquier movimiento sutil corporal y pensamiento. Permanece en el método en cada momento. Después de todos estos días de práctica, deberías saber a qué se refiere relajar el cuerpo y la mente. Después de hacerlo, enfoca tu mente en el método. No estés enfadado si no puedes alcanzarlo en cada momento. Haz lo mejor que puedas de un momento al siguiente. Todo lo que puedes hacer es dar el cien por ciento de ti mismo. Eso es la práctica. Considera el retiro como una maratón. Todos ustedes deben terminar la carrera, sin importar si eres primero o último. Esta actitud perseverante que estás cultivando aquí será muy útil en tu vida cotidiana. Intenta siempre terminar lo que comienzas. Una casa no estará completa hasta la última baldosa esté colocada en lugar.

Charla de la Noche del 4 de diciembre de 1992

Cuatro Tipos de Postración

Hay cuatro tipos de postraciones. El primer tipo es para cumplir los deseos. Cuando nos postramos, rogamos a los budas y a los bodhisattvas para que nos ayuden. Podemos hacer esta postración cuando encontramos dificultades o desgracia. También puede ser realizada para los demás. Si a alguien no le está yendo bien, puedes postrarte por la ayuda del Buda. Esta postración también puede emplearse para evitar accidentes, enfermedades o prolongar la vida. El segundo tipo de postración es realizado fuera de la sinceridad de tu corazón y no con una mente que busca.

Podrías postrarte desde las profundidades del corazón para agradecer a las Tres Joyas. Puedes también postrarte a tu maestro (shih-fu, en chino). Los maestros representan a las Tres Joyas, de modo que nos postramos a ellos sinceramente por sus enseñanzas y orientación. Es importante comprender que eres tú quien logra beneficio de dichas postraciones, no tu maestro. A través de este acto de agradecimiento y respeto, podemos transformarnos a nosotros mismos y generar sinceridad en nuestros corazones. El tercer tipo es postración es la de arrepentimiento. Para esto necesitas una mente humilde y un sentido de vergüenza. Es importante hacer esto si estás lleno de arrogancia.

Incluso mientras tu cabeza toca el suelo, insistes en que estás en lo correcto y los demás están equivocados. Tales postraciones pueden ayudarte a cambiar tu carácter para ser más receptivo y honesto. Serás más completo, más redondeado. Es como lavar la ropa. Nuestra ropa se ensucia una y otra vez, y la lavamos repetidas veces. Mientras la lavemos, quedara limpia. Realizando los movimientos de postraciones de arrepentimiento sin admitir tus errores o sin estar abierto o sincero es como llevar ropa, pero nunca lavarla. Se vuelve cada vez más sucia.

Cuando encuentres manchas en tu ropa, alégrate de que sean tan claras y fáciles de descubrir. Eso significa que tu ropa estaba relativamente limpia al comienzo. Si nunca lavas tu ropa, no podrías descubrir las nuevas manchas. No hay necesidad de lastimarse cuando encuentras errores en ti mismo. Cuanto más encuentres, mejor. Quizás serás capaz de capturarlos antes de que aparezcan. Mejor aún, una vez que descubras tus defectos, quizás serás capaz de cambiarlos.

El cuarto tipo de postración lo denominamos “postración sin forma.” Sin embargo, puesto que es imposible llegar inmediatamente a la no-forma, empezamos por la forma y progresamos a través de las etapas hasta que lleguemos a la no-forma. De manera similar, para llegar al no-yo – la impermanencia – empezamos por el yo. De ahí en más, contemplamos la vacuidad hasta gradualmente pasar al nivel del no-yo. Hacemos lo mismo que con el no-apego, comenzando con la contemplación sobre el apego y trabajando hacia nuestro objetivo. Las postraciones sin forma provienen de la contemplación de los cuatro cimientos de la atención: cuerpo, sensación, mente y dharmas.

No importa cuál de ellos contemplamos, comenzamos por la forma y terminamos con la no-forma. Podemos considerar estos cuatro cimientos en el contexto de las etapas de las postraciones sin forma, que voy a describir ahora. La primera etapa es cuando nos decimos a nosotros mismos hacer las postraciones y nuestro cuerpo obedece nuestras órdenes. Controlamos el cuerpo y le ordenamos concientemente a que se postre. Mientras hacemos postraciones, necesitamos mantenernos claros de nuestros movimientos así como de la sensación.

Ya estamos contemplando los dos primeros cimientos – el cuerpo y la sensación. El tercer cimiento, la mente, se involucra también porque la claridad y la conciencia son la mente misma. En este momento el movimiento de nuestra mente debería ser delicado y sutil, ya que nuestros movimientos corporales son llevados a cabo lentamente. En la segunda etapa, sabemos que estamos postrándonos y podemos sentirlo, pero nuestros cuerpos están moviéndose por ellos mismos. Ya no tenemos que ordenar o controlar nuestros cuerpos. Ahora somos testigos. ¿Quién está postrándose? El cuerpo está postrándose.

En esta etapa, ya no hay pensamiento de “estoy postrándome,” más bien, las postraciones están sucediendo. En la tercera etapa, los demás podrían ver que estás postrándote, pero en lo que a ti concierne, ya no hay pensamientos de que estás postrándote o de que las postraciones están sucediendo. El cuerpo, la mente y la sensación se fusionan. No hay separación.

Como aprender a montar a caballo, al principio hay un jinete y un caballo, voluntades separadas deseando ir por su propio camino. Como resultado, la cabalgata está llena de baches. Los jinetes experimentados no sienten separación entre ellos mismos y sus caballos. El caballo responde instantemente, de este modo la cabalgata se vuelve fluida e ininterrumpida. El tercer nivel es la etapa de la no-forma, pero todavía no es el no-yo. Cuando perfeccionamos la tercera etapa, no hay influencias en absoluto. No somos afectados ni por las condiciones internas ni por las externas. Por supuesto, siempre debemos comenzar por la primera etapa. Si ni siquiera podemos alcanzar el nivel inicial de una mente pacífica moviéndose sutilmente, entonces será imposible el progresar hacia las etapas siguientes.