viernes, 23 de junio de 2011
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Retiro Chan de Siete Días (Día V)

Por el maestro Chan Sheng Yen

Las siguientes charlas fueron impartidas por el maestro Chan Sheng Yen durante un retiro Chan de siete días en el Centro de Meditación Chan en Elmhurst (Nueva York) en 1992.

Charla del Desayuno del 3 de diciembre de 1992

¿Cómo podemos alcanzar la sabiduría? Muchos practicantes creen que la sabiduría budista proviene de la iluminación. Entonces, ¿cómo puede uno convertirse en un iluminado? La sabiduría y la iluminación se manifiestan cuando uno deja de centrarse en su yo, es decir, cuando la codicia, el odio, la ignorancia, la arrogancia, la sospecha y la duda, que surgen del egocentrismo, dejan de manifestarse. Esto puede lograrse mediante los métodos de práctica.

La práctica está guiada por visiones o actitudes. Cuando nuestra actitud es correcta la denominamos “visión correcta” y cuando es equivocada, entonces la llamamos “visión herética.” Para desarrollar la visión correcta, necesitamos expandir nuestra conciencia del yo a todos los seres sensibles. El egocentrismo va disolviéndose lentamente a medida que desarrollamos nuestra compasión por los otros. Cuando nuestro egocentrismo deje de aparecer, entonces se manifestará la sabiduría. El desarrollo de la compasión es el desarrollo de la mente Bodhi.

La completa mente Bodhi es el anuttara samyak sambodhi (la mente suprema, altruísta e iluminada). Para generar la mente Bodhi, que significa el logro de la Budeidad, debemos atravesar el camino del Bodhisattva, es decir, desarrollar la compasión de tal modo que nuestra preocupación estará dirigida hacia la salvación de todos los seres sensibles. El Sakyamuni Buda practicaba en beneficio de los seres sensibles. En su sabiduría, observó el inevitable ciclo de nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte. También observó el constante ciclo de vida y muerte por el cual los animales más grandes se alimentaban de los más pequeños. Practicaba para encontrar métodos que podrían ser de ayuda a la hora de aliviar el sufrimiento de los seres sensibles. Por lo tanto, la compasión fue el punto de partida del Buda.

Todos los días recitamos y cantamos los Cuatro Grandes Votos. El primero de ellos es: “Hago el voto de liberar a innumerables seres sensibles”; y el último es: “Hago el voto de alcanzar la suprema Budeidad.” Según el orden de los votos, primero debemos desarrollar la compasión y liberar a los seres sensibles y, después, alcanzar la Budeidad. La mayoría de nosotros deseamos obtener un beneficio personal de la meditación, anhelamos la iluminación. Pero, pensémoslo de la manera siguiente. Decimos que queremos pan. En tiempos pasados, primero teníamos que plantar una cosecha de grano, ahora tenemos que trabajar para poder comprarla. Incluso los mendigos tienen que hacer un esfuerzo para obtener alimentos. El hecho es que, para alcanzar un objetivo, tenemos que dedicarle nuestra energía. Del mismo modo, también debemos dedicar nuestra energía a la práctica.

Debemos sembrar semillas, y nuestro campo son los seres sensibles, con los que necesitamos establecer una conexión. Al hacerlo, generamos compasión, lo que al final puede conducirnos a la mente Bodhi. En vista de lo que he comentado, deberíamos hacer el voto de que cualquier cosa que hagamos la haremos en beneficio de los seres sensibles. Cuando nos sentamos a meditar, deberíamos abrigar el deseo de sentarnos en beneficio de todos los seres sensibles. Para ayudar a los demás a volverse sanos, debemos aprender a ser personas sanas, así como los métodos necesarios para poder ayudar a los demás a aprender. Este es el camino de la compasión.

Charla del Almuerzo del 3 de diciembre de 1992

En la secta Chan, la práctica y la cultivación son a menudo malinterpretadas por foráneos o novatos. Las personas leen relatos y koans (gong’ans) en los que los practicantes alcanzan la iluminación al oír una sola palabra, lo cual es engañoso. Piensan que pueden alcanzar la iluminación mediante la lectura de uno o dos libros. El término “iluminación repentina” resulta especialmente engañoso. La gente lo lee y piensa que la iluminación requiere poca –o ninguna-práctica. Esperan que la iluminación les llegue de forma espontánea, a pesar de que muy pocas personas se han convertido en iluminados, incluyendo a discípulos de los grandes patriarcas.

Por ejemplo, el maestro Ma-tzu tuvo el mayor número de discípulos en la historia del Chan. También tuvo el mayor número de discípulos que alcanzaron la iluminación, alrededor de 120. El maestro Ta-hui Tsung-kao de la dinastía Sung ayudó en una ocasión a dieciocho discípulos a alcanzar la iluminación en una sola noche. Una sencilla operación aritmética nos dice que, si este siguiera a ese ritmo, podría ayudar a 180 discípulos a alcanzar la iluminación en diez días y a ¡1800 en cien días! Pero, obviamente, esto no funciona así. Ta-hui no estaba entregando diplomas. He calculado el número de discípulos que alcanzaron la iluminación gracias a su orientación: menos de 25 en toda su carrera. De hecho, solamente tuvo una noche espectacular. Sin embargo, los números antes mencionados podrían impresionar a la gente. No obstante, recuerden que el Budismo Chan ha existido durante siglos y miles y miles de personas han dedicado sus vidas a esta práctica.

¿Qué hay de la vasta mayoría de personas que no alcanzaron la iluminación? ¿Fue la práctica una pérdida de tiempo para ellos? ¿Deberían haberla abandonado? No creo que ustedes sean de esa opinión. Todo el mundo obtiene, en mayor o menor medida, beneficio de la práctica. Muchos creen que el verdadero objetivo de la práctica es alcanzar la iluminación y a estas personas les gustaría que todo el mundo les ayudara en su práctica y les prestara su apoyo. Después de alcanzar la iluminación, estos individuos devolverían el favor con mucho gusto. Sin embargo, esta no es la manera de desarrollar la compasión o seguir el primero de los Cuatro Grandes Votos. Dichas personas pueden incluso pasar de ser bondadosas en un principio a volverse cada vez más egoístas e insistir en que los otros les ofrezcan sus servicios en lugar de prestar su ayuda a los demás. Realizar la práctica de esta forma durante años solo servirá para crear numerosas deudas kármicas. Asimismo, se estarán poniendo más difícil el alcanzar la iluminación ellos mismos, ya que se han olvidado de que la base de la práctica es beneficiar a los seres sensibles. La práctica y la generación de la mente Bodhi se complementan mutuamente. Cuando su práctica es una mezcla de ambas, usted y los demás lograrán beneficios. Por favor, mantengan la compasión muy presente en su mente. Si esto les resulta complicado, entonces desarrollen el sentido de humildad, que sirve como un catalizador para el crecimiento de la compasión.

Charla de la Tarde del 3 de diciembre de 1992

A veces la gente me pregunta cuánto tiempo se tarda en alcanzar la iluminación. No hay un tiempo establecido: un segundo, una hora, un año, una vida, muchas vidas. Por lo general, lo que una persona podría lograr en una hora, a otro podría llevarle una semana. Un individuo podría salvar a un millón de personas con una sola frase, mientras que otro podría ser incapaz de salvar a una sola persona en una vida entera. No desperdicien su tiempo calculando cuánto tiempo les llevará, sino consideren su diligencia ahora, consideren sus obstrucciones kármicas. Las obstrucciones kármicas son las obstrucciones generadas y llevadas en nuestras mentes desde el tiempo sin comienzo, vida tras vida hasta ahora. Dentro de nuestra mente, transportamos el karma bueno y malo que hemos creado. Incesantemente, pensamiento tras pensamiento, llevamos esta deuda kármica, y continuamos teniendo apego a nuestro yo. Esto es lo que nos sigue impulsando.

Pregunta sobre la primera, segunda y tercera obstrucción kármica.

Las obstrucciones kármicas ambientales son triviales en comparación con aquellas que residen en la mente, pues son más fáciles de vencer. Conocí a un monje que tenía que volver a la vida laica y, cuando comenzó a trabajar, abandonó su práctica porque se sentía abrumado. Por otro lado, también conozco a un hombre laico que tiene un trabajo complicado pero dice que, en realidad, ese trabajo le alienta a practicar mejor. Incluso si los trabajos fueran parecidos, ¿por qué tendrían efectos opuestos en dos personas diferentes? Hay que comprender que el ambiente es solo un aspecto menor de nuestra obstrucción. La verdadera obstrucción proviene de la mente. Si mantenemos una mente de humildad, entonces podemos practicar en cualquier momento y lugar. Igualmente, si mantenemos el ímpetu de generar la mente Bodhi, entonces cualquier persona que encontremos será un receptor y una fuente de ayuda. De hecho, no solo cualquier persona, sino también cualquier situación puede convertirse tanto en un receptor como en una fuente de beneficio. Una situación podría generar aversión en ciertas personas y ayudar a otras a practicar mejor. Recuerden que cualquier situación puede ser de gran valor para su práctica, todo depende de su punto de vista. La cultivación del Chan implica transformarnos a nosotros mismos, no al ambiente. Una vez nos trasformemos, el ambiente también se habrá transformado –algo natural- y podremos influenciar a todos aquellos con los que estemos en contacto.