viernes, 21 de julio de 2011
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Charla de retiro de siete días (Día III)

Por el maestro Chan Sheng Yen

Las siguientes charlas fueron impartidas por el maestro Chan Sheng Yen durante un retiro Chan de siete días en el Centro de Meditación Chan en Elmhurst (Nueva York) en 1992.

Charla de la mañana del 30 de noviembre

Hoy voy a hablar más sobre la iluminación. No importa qué método emplees, ya sea el de contar las respiraciones o el del hua-t'ou, etc, tu atención debe centrarse en tu interior; la luz de la conciencia refleja inversamente para iluminar la mente. Por consiguiente, deberías saber si estás inmerso o no en el método, si estás disperso, o lerdo. La cultivación del camino por sí misma es saber dónde estás con respecto a estas tres condiciones. En cuanto al método de contar las respiraciones, además del acto conscientemente controlado de contar, desarrollarás naturalmente la conciencia simultánea de saber que estás contando. Eso no es una conciencia directa, consciente, más bien, es periférica, indirecta e involuntaria. Esta conciencia es iluminación. No importa qué método uses, debe estar siempre presente.  Debo aclarar que la iluminación no es la concentración. Ésta requiere energía, pero la iluminación es algo natural. Surge voluntariamente como una parte natural del método. Es como una madre que está ocupada en hacer algo mientras su hijo está jugando a su alrededor. Aunque la madre no está mirando directamente al hijo, siempre sabe dónde está y lo qué está haciendo. Después de que hayas dedicado un tiempo considerable a la práctica de un método y te hayas familiarizado con ello, la iluminación será tan fuerte que ya no estarás consciente del estímulo externo. Cuando los pensamientos sean mínimos y el cuerpo deje de ser una carga, estarás cerca del nivel más allá de la conciencia del espacio y del tiempo. Esta es la verdadera práctica efectiva.

Charla del desayuno

Para practicar efectivamente por más de un par de períodos, debes aprender a relajar tu cuerpo y mente; de otra manera el agotamiento físico y mental te sobrepasarán. Por otro lado, mientras relajas el cuerpo y la mente debes ponerte en guardia contra la pereza y el aburrimiento. Si puedes mantener este equilibrio entre el agotamiento y el aburrimiento, la energía que se libera puede canalizarse en la práctica del método y en la cultivación de la determinación y el poder de la voluntad que son necesarios para continuar en el camino. Normalmente, después de un largo tiempo de practicar un método, éste se volverá aburrido y sentirás que no vas a ninguna parte. Es como conducir un auto para cruzar el centro de América. Hora tras hora, el paisaje parece lo mismo. Incluso no estás consciente de cuán rápido estás yendo. Luego, de repente, llegas a tu destino. De la misma manera, aunque podrías haber estado  practicando bien, parecía que no estábas alcanzando ningún progreso. Pero si generas el poder de seguir adelante, y sigues adelante mientras sea necesario, de pronto, llegarás. No cedas al aburrimiento. Por  otro lado, reconoce que cuando estás emocionado porque crees estar haciendo progresos, has perdido el método. Es necesario evitar extremos emocionales y depender solamente de tu determinación de continuar trabajando. Ya que la práctica podría parecer difícil, especialmente en el comienzo, podría ser útil considerarte a ti mismo como un pionero, haciendo un camino en una desconocida tierra salvaje. Después de haber superado obstáculos y evitado los obstáculos varias veces en tu camino hacia tu destino, el camino ya no parecerá el mismo. A pesar de que los obstáculos todavía estarán allí, tu experiencia en la forma de tratarlas hará que sean inefectivas. La práctica es un largo proceso. En un retiro tus objetivos son aprender las actitudes correctas para la práctica y estar completamente familiarizado con tu método a través del trabajo continuo. Esto mejorará tu práctica cotidiana, ayudándote a volverte más diligente, perseverante y paciente. Asimismo, naturalmente estarás más relajado tanto en el cuerpo como en la mente. Todos estos beneficios no harán más que ayudarte a mejorar tu vida y tu práctica.

Charla del Almuerzo

La mitad del retiro ya ha concluido. Para la mayoría de ustedes el resto del mismo pasará rápidamente. Es como nuestra vida. Cuando yo era joven, parecía que se necesitaba de una eternidad para crecer un año más. Ahora todos los años pasan volando. Miro atrás y ya han pasado veinte años. Los sutras dicen que todo es transitorio y que cada fragmento del tiempo pasa rápidamente. Cualquier cosa que veamos, escuchemos, o experimentemos es transitoria. Cuando el Sakyamuni Buda giró por primera vez la rueda del Dharma, expuso la doctrina de la impermanencia. Durante todos los servicios de la tarde, recitamos: “Sé atento a la impermanencia, sé cuidadoso con la holgazanería.” Comprende que el tiempo que tienes para practicar es valioso, pasa volando. Una vez se haya ido no volverá jamás. Si estás consciente de la transitoriedad de la vida, no desperdiciarás tiempo dedicándote a los pensamientos irritados, como los celos, la arrogancia, o la autocrítica sin sentido. Las aflicciones no sólo te dañan a ti, también perjudican a aquellos con los que entras en contacto. Por consiguiente, si mantienes esta mentalidad de impermanencia, trabajarás duro y practicarás mejor; y te beneficiarás a ti mismo y a los demás. Si te sientes adormilado durante la práctica, recuerda la impermanencia; comprenderás que no tienes tiempo para desperdiciar en dormir. Si tienes tendencia a la dispersión, recuerda la transitoriedad, comprenderás que no hay tiempo para desperdiciar en pensamientos errantes.

Participar en un retiro no es algo frecuente. Haz todo lo posible por obtener lo mejor de tal  oportunidad. Algunos de ustedes han participado en muchos retiros y creen haber estado practicado por muchos años. Es una tontería. Si consideran una o dos horas al día de meditación diaria y un retiro anual como práctica continua, están equivocados. La mayoría de sus días, incluyendo ahora, en medio de un retiro, están perdidos en la aflicción, los pensamientos errantes y la somnolencia. ¿Es ésta la verdadera práctica? Los grandes practicantes Chan nunca dejan que sus mentes se alejen de la transitoriedad y de este modo practican duro y no desperdician el tiempo. Cuando no están meditando, utilizan las enseñanzas budistas para ayudarse a sí mismos y a los demás. Sólo cuando comprendan verdaderamente que la vida es impermanente y que el tiempo es corto, podrán practicar ardua y consistentemente. A partir de ahora, les aconsejo que hagan una postración a su cojín antes de sentarse, para acordarse de esto. Hagan la promesa de ser diligentes. Después de sentarse, hagan otra promesa para no esperar a que suene la campana que sirve como señal del final del período. Sumérjanse de todo corazón en la práctica. Deben hacerlo, porque la vida es transitoria y el tiempo es corto. Al tiempo que emplean el concepto de la impermanencia para sumergirse en la práctica, deben también continuar relajando su cuerpo y su mente.

Esto suena contradictorio pero deben aproximarse a la práctica con una actitud alerta y diligente, aunque relajada. Si se llenan de tensión, muy pronto quedarán agobiados. Si se relajan hasta el punto de dormir, arrodíllense sobre el suelo duro por unos minutos. Eso debería despertarles. Si se sienten únicamente adormilados, abran sus ojos y miren fijamente la pared delante de ustedes mientras continúan meditando.

En cuanto sus ojos se llenen de lágrimas, la somnolencia se aliviará. Dado que nuestro sentido del tiempo en la vida cotidiana es largo, es difícil mantener una mentalidad de impermanencia. Estamos satisfechos de nosotros mismos y pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo para hacer cosas. Durante los retiros, el cultivarnos a nosotros mismos nos provee de conocimiento y experiencia que sólo puede mejorar nuestras vidas cotidianas. La idea de impermanencia no nos permite el no hacer nada o preocuparnos por nada. Muy al contrario porque todo es transitorio, no tenemos tiempo para desperdiciar en la holgazanería, especialmente cuando llega a la práctica. Una vez me encontré con un hombre a quien sólo le quedaban unos pocos meses para vivir. En esos meses restantes, llevó a cabo varios años de trabajo. Si pueden desarrollar una actitud similar y aplicarla a la práctica, será rápido y tranquilo su progreso.