sábado, 24 de junio de 2011
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Las Funciones Maravillosas de la Mente
La esencia del Chan
Una carta para Zheng Fang Lian
Por el Maestro Chan Zhongfeng Mingben
Traducida del chino al inglés por Ocean Cloud.

Zhongfeng Mingben (1262-1323) fue un eminente maestro Chan del Linaje Linji en la dinastía Yuan. Él fue uno de los muy pocos en recibir la transmisión de su maestro: el Maestro Chan Gaofeng Yuanmiao (1239-1295), protagonista del famoso gongan: “¿Tienes dominio de ti mismo cuando estás en un sueño profundo sin ensueños?”

Ocean Cloud es un grupo de practicantes, estudiantes del Maestro Chan Sheng Yen, que se esfuerzan por traer los clásicos del Budismo Chino a la comunidad de habla inglesa en el espíritu del Dana-Paramita. Ellos son: Chang Wen (David Kabacinsky) de Nueva York, Guo Shan (Jeff Larko) de Ohio y Guo Jue (Wei Tan) de Maryland.

El insecto invisible es capaz de descansar sobre cualquier cosa pero no sobre el fuego. La mente de seres sensibles puede relacionarse con cualquier cosa (como objeto de cognición) pero no con el prajna. Pero, ¿qué es realmente la mente de los seres sensibles y qué es realmente la esencia del prajna? ¿Por qué habla esto de la capacidad e incapacidad de relacionarse con un fenómeno? Bueno, dejadme explicar: “Frenado con riendas doradas, el caballo relincha en la fragante hierba; en el pabellón de jade, la dama es extasiada por el florecimiento primaveral de las flores de albaricoque”: ésta es la mente de los seres sensibles. “En el pabellón de jade, la dama es extasiada por el florecimiento primaveral de las flores de albaricoque; frenado con riendas doradas, el caballo relincha en la fragante hierba”: ésta es la esencia del prajna.
“En la fragante hierba, relincha el caballo de las riendas doradas; el florecimiento primaveral de las flores de albaricoque extasía a la dama en el pabellón de jade”: esto es la capacidad e incapacidad para relacionarse con un fenómeno. Si comprendes esto directamente y sin ninguna duda, habrás visto la verdadera realidad.
Excepto por la mente de los seres sensibles, no hay esencia del prajna; cuando las olas amainan, el agua vuelve a su estado original. Excepto por la esencia del prajna, no hay mente de los seres sensibles; cuando haya agua, las olas se levantarán naturalmente. Cuando se termina la concepción emotiva de lo que es santo y de lo que es mundano, y cuando el punto de vista del sujeto y objeto decae, los mundos de las diez direcciones se convierten en un gran campo de completa iluminación. Originalmente todos los seres sensibles han alcanzado la Budeidad. En este lugar, no serías capaz de encontrar el más diminuto trozo de algo como la mente de los seres sensibles; ni serías capaz de encontrar el más diminuto trozo de algo como la esencia del prajna, sin mencionar el encuentro del más diminuto trozo de algo para apoyar la teoría de ser capaz o incapaz de ser relacionado con un fenómeno. Esto es lo que llamamos la Verdadera Esencia de la Puerta del Dharma universal. Debido a esta puerta, los Budas del pasado, presente y futuro son capaces de poner en marcha la rueda del Dharma; con ella, los maestros ancestrales del pasado fueron capaces de abrir los verdaderos ojos del Dharma; dependiendo de ella, el firmamento resguarda el mundo; basado en ella, la tierra lo sostiene todo. Los santos la utilizan para traer orden y paz a todos los lugares; una persona noble se pone de acuerdo con ella para cumplir con la virtud de benevolencia y promulgar políticas para administrar el reino.
Simplemente, la multitud la usa todos los días sin saberlo. Dándole la espalda, se vuelve cada vez más y más alejada de ella. Debido a este alejamiento, surgen las características mundanas atravesando la esencia del prajna; de estas características mundanas se genera la mente de los seres sensibles; a partir esta mente de los seres sensibles, se realizan diferentes acciones kármicas. Como resultado, uno vagabundea de un lugar a otro conduciéndole a la interminable existencia cíclica.
Lo que llamamos la esencia del prajna no es nada más ni nada menos que la potente y maravillosa conciencia de la que fluyen las seis funciones sensoriales. Es como una habitación vacía que tiene seis puertas abiertas sin obstruirse la una a la otra. Lo que llamamos la mente de los seres sensibles no es nada más ni nada menos que la que sigue habitualmente los seis objetos sensoriales de: vista, sonido, olfato, gusto, tacto y pensamiento. Constantemente acepta y rechaza las cosas con que se encuentra, generando sensaciones de agrado y aversión, aferrándose y apegándose a las cosas, pensamiento tras pensamiento, sin interrupción.
La esencia del Prajna es análoga al agua, y la mente de los seres sensibles es análoga a las olas. Cuando el océano de la mente es perturbado por el viento, del agua surgen las olas. Aparte del agua, las olas no tienen sustancia concreta. Para aquel cuya gran sabiduría ha brillado en gran luminosidad y apertura, él o ella sería capaz de ver el agua inmóvil en medio de miles de olas enrevesadas, no habiendo ningún problema tanto con en el movimiento como con el no-movimiento. Si no has alcanzado esto, solo estás dependiendo de las palabras que representan la verdadera sabiduría; siendo profundamente ciego a la esencia de sabiduría de la conciencia maravillosa.
Lo que llamamos mente y conciencia no son más que dos nombres para la misma cosa. Los iluminados penetran la conciencia y regresan a la mente; los confusos transforman la mente en conciencia. Entonces, ¿qué es la mente? Es sólo un nombre dado a la conciencia maravillosa que funciona sin ninguna confusión. Y, ¿qué es la conciencia? Es un nombre dado al surgimiento ilusorio de discriminación del funcionamiento de la conciencia maravillosa. Por estos días, los practicantes que dan profundos y elocuentes discursos, en su mayor parte se aferran a la entidad de la conciencia, sin comprender la esencia de la mente de la conciencia maravillosa.
En realidad, lo que llamamos conciencia maravillosa por sí misma no es un objeto para ser conocido. Este es el por qué los antiguos dijeron que un espejo no se refleja a sí mismo ni el fuego se quema a sí mismo. Si un espejo se reflejara a sí mismo, no sería capaz de reflejar otros objetos; si el fuego se quemara a sí mismo, no sería capaz de quemar otros objetos. La esencia de la mente es lo mismo. Si lo que llamamos conciencia maravillosa se conoce a sí misma como una entidad de conciencia, no sería capaz de conocer todo lo demás. Si uno llega a conocerla como a un objeto de conciencia, en realidad lo que es conocido debería ser la entidad de la conciencia, en lugar de la esencia de la mente. La conciencia es el mero objeto de la variabilidad del nacimiento y muerte. Si uno se aferra a ella, ¿cómo puede trascender al nacimiento y muerte?

La mera esencia de la mente no se puede ver, oír, conocer ni sentir, ni tampoco puede ser agarrada o rechazada. Cualquiera cosa que pueda generarse es ilusoria, irreal e invertida.
Si no es algo para ser visto, oído, conocido o sentido, ¿cómo puede un practicante alcanzarla como una realización trascendental? Bueno, todo lo que uno debería hacer es apartarse de todo lo que puede ser visto, oído, conocido o sentido, hasta el punto de que el que se aparta y lo que es apartado (el objeto) son llevados hasta la vacuidad y quiescencia. Entonces, la esencia de la mente simplemente se manifestará en medio de lo que puede ser visto, oído, conocido o sentido. Cuando los antiguos silenciosamente entraron en concordancia con esto y lo comprendieron vívidamente, la no-obstrucción de todos los fenómenos y condiciones se subsiguió naturalmente.

Sin embargo, si uno desea apartarse de la enfermedad de ver, oír, conocer y sentir; este deseo mismo en realidad acentuará la enfermedad. Este es el porqué los antiguos idearon un método hábil de práctica. Presentaron un Huatou sin sentido, instruyendo a los practicantes a que lo investiguen profundamente. Si uno pone toda su atención en la investigación del huatou, naturalmente se apartará de lo visto, oído, conocido, sentido, etc., sin tener que recurrir a ninguna artimaña para hacerlo. En varios documentos sobre “la transmisión de lámparas”, sabemos que los maestros ancestrales no generaron sensaciones de duda a través del uso del huatou. Más bien, comprendieron espontáneamente el no-surgimiento a través de algunas palabras habladas. Esto se debe a que estaban verdadera y genuinamente determinados a resolver la gran cuestión del nacimiento y muerte. Incluso antes de que entraran por la puerta de la práctica Chan, el pensamiento de impermanencia y la gravedad de la cuestión del nacimiento y muerte ya estaban palpitando. Este pensamiento se arraigó en sus mentes y no eran capaces de darle una solución al respecto. Como resultado, viajaron y vagabundearon por miles de millas, adentrándose en lugares remotos completamente cubiertos por las hierbas salvajes, con el viento como su única compañía, buscando una solución. Siguieron adelante resuelta y diligentemente, sin otro propósito más que el de despertar completamente a “quienes eran”. Si no hubieran podido darse cuenta de la solución después de practicar por décadas, su sensación de duda sobre el nacimiento y muerte hubiera crecido más fuerte con el correr del tiempo. Ni por un momento dejaron de lado esta intención. Si uno pudiera practicar con tal poder de sabiduría, no habría necesidad de preocuparse de que la luz no brille.

¡Ay! Hoy en día las mentes humanas son superficiales y agitadas. Muchas personas claman a sí mismos el estar practicando el Chan. El hecho es que la mayoría sólo desean estar eruditos en las formas de práctica para usarlas como material de chismoseo. Puesto que no dedican sus mentes a resolver el gran asunto del nacimiento y muerte, en cuanto más hablan, más son atrapados por sus concepciones, incluso se entrelazan aun más profundamente en las enredaderas, conduciéndoles a reforzar aun más el nacimiento y muerte. ¡Cuán desafortunado!

Si quieres emular a los Budas y a los maestros ancestrales, debes generar la aspiración adecuada para resolver el gran asunto del nacimiento y muerte. ¡Cuélgalo de tus pestañas! De manera que incluso aunque estés enredado en una miríada de sucesos y bombardeado por una miríada de actividades mentales, no generarás siquiera una intención desviada que produzca pensamientos de discriminación y obstruya tu aspiración. Si esta aspiración para resolver el gran asunto del nacimiento y muerte no es genuina ni sincera, de seguro que no serás capaz de practicar de verdad en la vida cotidiana. Y si te forzaras a ti mismo, sólo será un esfuerzo fugaz y no durara por mucho tiempo. Incluso si fueras tan inteligente y listo como para tener algún entendimiento de las palabras de los antiguos, eso sólo incrementará tu entendimiento y no tendrá beneficio alguno en lo que concierne al asunto del nacimiento y muerte. Esto es debido a la falta de una aspiración genuina.

Hay tres requisitos esenciales en el camino de la práctica: El primero es el establecer con sinceridad en tu mente el asunto del nacimiento y muerte; el segundo es el conocer la ilusión y la fugacidad de las preocupaciones mundanas tales como honor y humillación, logro y pérdida, etc.; el tercero es la determinación a perseverar a lo largo del camino, nunca retroceder. Si faltara uno de estos requisitos, tu práctica estará lisiada; si dos de ellos faltaran, estarás perdido; y si faltaran los tres, incluso si te comprometieras a memorizar todo el Tripitaka y a sumergirte en montañas de libros, sólo se alimentará la corriente kármica de tu conciencia, engendrando orgullo y arrogancia y no teniendo beneficio alguno en el asunto del nacimiento y muerte.

En el pasado, un monje preguntó al maestro Zhao Zhou, “¿tiene un perro la naturaleza de Buda?” Zhao Zhou contestó: “¡Wu!” Esta sola palabra “wu” es como la gran espada del cielo y el tambor embadurnado de veneno. Aquellos que entran en contacto con ellos morirán instantemente y aquellos que se involucren con ellos tendrán sus espíritus perdidos en el olvido. Incluso los Budas y los maestros ancestrales no se atrevieron a mirarlos directamente. Con el paso del tiempo, muchas personas fueron intrigadas por ellos, y como resultado muchos alcanzaron la realización a través de ellos. Sin embargo, también hubo un gran número de personas que lo entendieron de forma equivocada. Si deseas iluminar completamente la gran intención de los Budas y maestros ancestrales, y penetrar completamente en tu verdadera mente, ¿por qué no colocas esta palabra “wu” en las tablas de escritura y en el escritorio? Si estás hablando o en silencio, en movimiento o en descanso, ¡cuelga el huatou enfrente tuyo! Examínalo detenida e incesantemente. ¿De qué se trata realmente? ¿Por qué Zhao Zhou dijo “wu”? Investígalo cuando estés en movimiento, examínalo cuando estés sentado. Piensa en ello e intrígate día y noche, sin ceder incluso por un instante. Mientras estés investigándolo y examinándolo, no trates de comprenderlo en el sentido mundano o en el sentido trascendental. Simplemente continúa como si nada estuviera sucediendo delante de tus ojos. Si el flujo de tu investigación es suave y sin problemas, no te alegres debido a ello. Si el flujo de tu investigación es intermitente y disperso, no te desanimes. Si en verdad puedas hacerlo o no, no le des importancia, sólo continúa de manera práctica. No generes el pensamiento de desear encontrar alguna manera hábil para mejorar la práctica. Generar dicho pensamiento es de hecho crear una interrupción en tu práctica. Si continúas incesantemente de esta manera, poco a poco tu práctica se volverá perfecta de forma natural y sucederá que la mente interna y el mundo externo ambos serán espontáneamente vaciados y despejados. En un instante, lo santo y lo mundano serán transcendidos. En ese momento comprenderás que el camino se alcanza desde dentro de tu ser, no desde lo externo.
Has sufrido en este mundo impermanente de nacimiento y muerte por innumerables kalpas sin ser capaz de alcanzar la iluminación. Esto no se debe a ninguna causa externa. La real causa de esta condición es la confusión e ignorancia de tu propia mente. Cuando la mente está confusa, entra de buena voluntad en el ciclo del nacimiento y muerte. Nada externo podría hacer que esto suceda. No se debe ni al cielo y ni la tierra, ni a espíritus y deidades. Si esta buena voluntad tiene su causa en objetos externos, no podría ser llamada buena voluntad. Puesto que no surge debido a objetos externos, decimos que surge de buena voluntad. Ya que es tu propia voluntad la que te hace caer en la trampa del nacimiento y muerte, no serás capaz de transcenderla y alcanzar el nirvana sin generar una profunda voluntad por dicho propósito. Si te quedas esperando a por la orientación y consejo de los santos y sabios para empujarte a actuar, considera el hecho de que cuando entraste en el flujo Samsárico ¡no se debió al empujón de los demás! Contemplándolo de esta manera, si pudiéramos estar dispuestos a terminar con la mente que se apega al nacimiento y muerte y nos encamináramos en la correcta dirección, todo el mundo alcanzaría la iluminación. Esto es por qué los antiguos dijeron: “Si uno pusiera su mente en el camino con tanta fuerza como cuando lo hace con los apegos emocionales, uno ya habría alcanzado la Budeidad hace mucho tiempo” y “Si engendras una voluntad determinada a la practica, puedo asegurarte de que no serás engañado”. ¡Dichas palabras no han sido pronunciadas para engañar a los demás!


En el pasado, el ministro Feng escribió los siguientes versos sobre su práctica:

Cuando no me ocupo de las obligaciones oficiales, disfruto de la meditación sentada.
Pasó mucho tiempo desde la última vez que puse mi cuerpo a reposar al dormir.
Aunque vivo mi vida como un ministro de gobierno,
A lo largo de los cuatro océanos, las personas me conocen como a un anciano en el Camino.


El príncipe Li tenía estos versos acerca de la práctica:

Un hombre en el camino es un hombre con una voluntad de hierro,
Cualquier cosa con la que uno se encuentre, el curso de acción es realizado instantemente.
Encaminándose directamente hacia el Bodhi supremo,
Sin poner atención en las disputas mundanas.


El laico Pang dijo:

No hay nada especial acerca de mi vida cotidiana,
Simplemente estoy en armonía conmigo mismo.
Sin aferrarme o rechazar nada.
Sin favorecer u oponerme cualquiera sea la condición.
¿Quién designó al rojo como “rojo” y al violeta como “violeta”?
Las colinas y montañas todas están libres del polvo.
Poderes milagrosos y funciones maravillosas,
No son otra cosa que el colectar madera y llevar el agua.


El estudioso Zhang Zhuo dijo en sus versos:

La brillante luz ilumina inactivamente los innumerables mundos,
El mundano y el santo – todos los seres sensibles pertenecen a mi propio hogar.
Cuando ni un solo pensamiento surge, se manifiesta completamente,
Cuando las seis facultades sensoriales se mueven aunque sea muy levemente, son cubiertas por la nube.
El erradicar las aflicciones aumentará tu enfermedad,
El trabajar hacia la verdadera esencia es también el desviarse.
Fluye junto al mundo sin obstrucción,
Nirvana y Samsara son también ilusorias flores en el cielo.


El respetable Zhao Qingxian compuso los siguientes versos:

Sentando silenciosamente en la corte detrás del escritorio,
La fuente de la mente inmóvil – clara como el agua.
En el estrépito de un rayo, la corona de la cabeza se parte en dos,
Y recuerdo lo que siempre he tenido desde hace mucho tiempo.


Estas son todas personas nobles que deambulaban y jugaban en el gran campo de la iluminación completa sin apartarse de la fama y los méritos mundanos. Si los antiguos podían ser así, no hay razón de que las personas de hoy no puedan hacer lo mismo. Si uno tiene una fe profunda y práctica sinceramente, no habrá diferencia entre las personas de hoy y las personas del pasado. ¡No seas vacilante! De lo contrario estarás trazando un límite para restringirte a ti mismo.
El Budadharma es la puerta de la gran liberación. Los únicos requisitos son que uno debería considerar al nacimiento y muerte como un asunto grave, generar una profunda fe e investigar su huatou de forma sincera y con gran esfuerzo. Uno debería ser muy cuidadoso al calcular y evaluar el propio progreso, tratando de comprender los logros y pérdidas. No seas como los practicantes de los “dos vehículos de la liberación individual”, los cuales emplean diversos métodos tales como odiar sus cuerpos, evitar contactos con el medio ambiente, suprimir los pensamientos, renunciar a las condiciones, deshacerse de lo que aman, expulsar las aversiones, ahuyentar los apegos emocionales y tratar de apartarse de lo ilusorio. Además, no deberías escaparte del clamor para buscar tranquilidad, o dedicarte a discriminar lo correcto de lo incorrecto, ni aferrarte a lo santo y rechazar lo mundano, ni luchar contra la mente dispersa y contra el estupor.
Si te apartas de la adecuada y plena atención de investigar el “wu” y generas incluso la menor preocupación por lo que mencioné arriba, ¡la espada se habrá balanceado incluso mucho tiempo antes de que te hubieras dado cuenta! Sería imposible para ti el alcanzar la iluminación. El único propósito de la práctica Chan es el alcanzar la iluminación. Deberías tener cuidado de no deshacerte de tu huatou no importa lo que pase. Si generas cualquier otra intención además de aquella de alcanzar la iluminación, no estarás compenetrado con la práctica. ¡Pon el mayor cuidado en asumir esto!

Los practicantes de hoy día a menudo preconciben una idea emotiva de lo santo y lo mundano. Este concepto permanece latente en el almacén de la conciencia; y, como un resultado, cuando surgen los pensamientos le siguen las discriminaciones. Estas personas generan sensaciones de aversión y enfado incluso antes de dedicarse a una tarea; y calculan y se preocupan constantemente incluso antes de entrar en contacto con las cosas. Bueno, si no puedes penetrarlo franca y directamente, en principio sólo estarás trabajando duro y sin obtener beneficio alguno. Estate en guardia con el huatou de manera perfecta, y haz esta práctica perfecta incluso más perfecta. Cuando estés practicando perfectamente, no entretengas ningún pensamiento acerca de esta perfección. Si generas dicho pensamiento, caerás en la trampa de lo perfecto y ya no estarás compenetrado en la práctica. Si sólo pudieras perseverar hasta el punto de que tu práctica sea competente y refinada, los engañosos apegos emocionales del gusto y la aversión, del aferro y el rechazo y de lo bueno y lo malo, se erradicarán completamente sin ninguna artimaña ni pensamiento secundario.

El propósito del camino confuciano es el de cultivar y refinar la mente mientras que el propósito del camino budista es el de iluminar y realizar la mente. Cultivar y refinar es gradual mientras que iluminar y realizar es repentino. Aunque la mente sea la misma, el camino gradual y el camino repentino son diferentes. Y esta diferencia es precisamente aquella de lo mundano y lo trascendental. Si el Buda hablara de cómo uno debería comportarse en el mundo, no se estaría apartando de la enseñanza confuciana de generar una mente recta y una intención sincera. Del mismo modo, si el Confucianismo hablara de la manera de lo transcendental, la enseñanza no podría ser otra que el principio esencial de vaciar la mente y alcanzar la iluminación completa. Si uno no comprende verdaderamente la gran convivencia de enseñanzas y métodos de transformación instituidos por los santos, estará meramente discutiendo y debatiendo acerca de ellos, conllevando a todo tipo de disputas y riñas.
Cuando uno se dedica al estudio del aprendizaje mundano, los ocho sujetos de la cultivación del camino: la virtud, la benevolencia, la rectitud, la conducta adecuada, la música, la ley y el orden sociopolítico, no están distanciados con las maravillosas funciones de la mente. Cuando la mente no tiene obstrucción, es llamada el Camino; si la mente es honesta, es llamada Virtuosa; si la mente es objetiva, es llamada Justa; si la mente no está desviada, es llamada Conducta Adecuada; si la mente es suave y tranquila, es llamada la Alegría de la Estética Musical; si la mente es recta, es llamada Ley; si la mente está imbuida en claridad, es llamada Orden.
De hecho, no sólo estos ocho sujetos, sino centenares de miles de conductas sanas (cualquier acción que sea beneficiosa para el mundo y para las personas), todas surgen debido al maravilloso funcionamiento de la mente. Una persona mundana le da la espalda a esto y pierde esta maravillosa función. Así es cómo surgen todos los tipos de confusión y caos. Como consecuencia, los santos no tuvieron otra alternativa que la de instituir sus enseñanzas para rectificar la situación. Para demostrar aun más esto, les ofrezco los siguientes versos:

El camino póstumo siempre ha estado en intimidad con la mente,
Habiendo alcanzado la no-mente, verás la realidad del Camino como es.
Cuando la mente, el Camino, la existencia y la nada todos son extinguidos,
Te conviertes en una persona que vaga en este universo de innumerables sistemas planetarios.

Las virtudes son encontradas en la naturaleza de la miríada de objetos,
Pero sólo las virtudes de los seres humanos resuenan con la mente.
Desde el momento que llegué a conocer esto,
En conversación o en silencio, la claridad brilla de acuerdo con la justicia póstuma.
Los santos instituyeron una gran diversidad de enseñanzas,
Transformando, educando, nutriendo y refinando a la multitud a lo largo de todo el vasto espacio y tiempo.
Deseando ser benevolente, la benevolencia se manifiesta,
No hay necesidad de buscar nada fuera de la mente.

Cuando la mente haya alcanzado la ecuanimidad, la igualdad del “yo” y de los demás se hará realidad,
Toda las cosas en nuestra vida cotidiana serán apropiadas y adecuadas.
Siempre que uno vea la uniformidad de la naturaleza del Dharma en todas las cosas,
Esto no obstruirá a uno a ejercitar la bondad o la autoridad.

No es debido a la etiqueta que uno se comporte de una manera digna,
Cuando la mente no está desviada, la conducta adecuada se perfeccionará naturalmente. Cuando nos encontramos, no hay necesidad de presentarse regalos elaborados,
Un chasquido de los dedos muestra nuestra inocencia y autenticidad.

El viento de la naturaleza toca una flauta sin agujeros en medio de la noche,
El agua efusiva de los ríos rasguea el arpa sin cuerdas en la luz de la mañana.
Si quieres saber el porqué de que uno puede alcanzar esta felicidad,
Se encuentra precisamente en tu mente.

Abrigar pensamientos insanos es ocasionarle castigos a la mente,
Tres mil reglas y leyes son instituidas para gobernar este cuerpo tuyo.
Un hombre en el Camino se olvida de todo acerca de lo bueno y lo malvado,
Mientras la Ley y el orden son administrados clara y vívidamente.

La mente es como una balanza, indicando lo que es pesado y lo que es ligero,
Al cargarse, el peso es claramente demostrado.
Desde tiempos inmemoriales, todos los gobernantes benevolentes son similares,
Por miles de años han servido como un estándar al que los seres humanos pueden contemplar.