viernes, 21 de julio de 2011
páginas relacionadas con DDM

這個頁面上的內容需要較新版本的 Adobe Flash Player。

get Adobe Flash Player

Zen y Compasión
La esencia del Chan
La siguiente es la conferencia inaugural impartida por el maestro Sheng Yen al Grupo de Meditación, en la filial del Centro de Meditación Chan en Manhattan, el 15 de mayo del 2001. Fue traducida simultáneamente del chino al inglés por Rebecca Li, transcrita por Stacey Polacco y editada por David Berman.

Buenos tardes. El tema de esta tarde es Zen y compasión. El Zen es sabiduría; ¿por qué es también compasión? Muchas personas no comprenden lo que es el Zen es. Piensan que Zen es la meditación sentada. Realmente, en la tradición china, el Zen no requiere necesariamente la meditación sentada. Cuando nuestra mente está libre de aflicciones emocionales, libre de tribulaciones, libre de contradicciones y libre de sufrimiento, eso es Zen (Chan, en chino). De manera que antes de hablar de la compasión, quisiera que tengan una idea de lo que es el tener una mente libre de aflicciones; sin ninguna carga, sin ninguna molestia.

En el Sutra de la Plataforma del Sexto Patriarca Huineng, hay una línea que dice: “No existe lo bueno, no existe lo malo”. Esto significa que cuando uno mira lo que ha sucedido en el pasado y mira lo que está pasando ahora mismo, no dirá: “Esto me gusta” o “Aquello no me gusta”. “No existe lo bueno, no existe lo malo” no significa que no exista lo bueno o lo malo, lo correcto o lo incorrecto en el mundo. Significa que cuando uno encuentra lo bueno, no genera una mente deseosa; y cuando encuentra lo malo, no genera una mente odiosa. Ese estado mental, el que no se apega a lo bueno ni rechaza lo malo, eso es el Chan.

Tomemos a las flores como ejemplo: Algunas personas las miran y dicen: “¡Oh! ¡Flores amarillas! ¡Me gustan!”. Otras podrían decir: “No me gustan las flores amarillas, me gustan las blancas; ¿por qué no tienen flores blancas?” Cuando miras a los fenómenos, ¿cual es la reacción que surge en tu mente?. Puedes observar que a menudo tienes estas reacciones emocionales, y cuando es así, eso no es sabiduría. No podemos decir que esto sea aflicción, pero es un tipo de juicio o conocimiento auto-referente, y eso no es sabiduría.

Otro ejemplo, aquí y ahora: En realidad llevo mucha ropa debajo de la toga. Cuando salí del Centro de Meditación Chan en Queens esta tarde, mis discípulos me dijeron: “Shifu, hace mucho frío esta noche, póngase más ropa”. De manera que me puse mucha ropa y ahora tengo mucho calor, y quiero quitármelas. ¿Y qué pasa? Si me quedo aquí sentado pensando: “tengo mucho calor y quiero quitarme estas ropas, pero seria embarazoso”, eso seria un problema. Si, en vez pensara: “Tengo calor, necesito quitarme estas ropas”, y simplemente lo hago, entonces eso no seria un problema. No es discriminación o juicio, es sólo la realidad, así es cómo es. No hay problema. (Shifu se quita la toga, se quita algunas prendas y se pone nuevamente su toga. Risas de la audiencia).

Lo que acabo de hacer, ¿les provoca mucho sufrimiento? A mí ciertamente me da satisfacción, porque hacía calor y ahora ya me he quitado estas prendas de más. Cuando tengo calor y necesito quitarme algunas ropas, me las quito; cuando hace frío y necesito más ropa, me las pongo; eso es el Chan.

A veces veo a los caballeros que llevan trajes y corbatas. Parecen muy elegantes, pero a veces tienen mucho calor, y se ve que están sudando por todas partes, el sudor les sale de sus cabezas, y todavía piensan: “No, soy un caballero, no puedo aflojar mi corbata o quitarme la chaqueta, sería una falta de educación”. Igual que para un monje no es muy adecuado quitarse sus ropas delante de una audiencia. Quizás yo debería sólo haberme quedado sentado teniendo cada vez más calor. Si pensara de esa manera, no sería la acción de un maestro Chan. Como un maestro Chan, si necesito quitarme algunas prendas, me las quito. Si necesito una prenda extra de ropas, me la pongo. Simplemente hago lo que se necesite hacer según la situación lo exija.

Una vez, una mujer con su niño pequeño de 5 ó 6 años de edad vino a mí muy excitada; quería que su niño pequeño viniera y me presentara respeto. Ella continuaba diciéndole: “¡Haz una reverencia al maestro Sheng Yen!” En cambio, el niño pequeño comenzó a llorar y se hizo pis encima. La mujer se sintió enormemente avergonzada; su hijo la había avergonzado delante del maestro. Le dije: “Tu hijo no te avergonzó. Para los niños es normal llorar y hacerse pis; sólo está haciendo lo que necesita hacer. De hecho, te avergonzaste a ti misma, porque tú fuiste la que estaba pensando: “¡No se supone que mi hijo llore delante del maestro Sheng Yen; no se supone que mi chico se haga pis delante del maestro Sheng Yen!” y te avergonzaste; lo que él hizo es completamente natural”.

Ahora me gustaría hablar de la compasión. Para tener compasión uno debe tener sabiduría. Si uno tiene sabiduría, entonces no genera aflicciones emocionales cuando encuentra situaciones difíciles o problemáticas en la vida. No habrá mucho movimiento en su mente, o altibajos emocionales, de manera que su punto de vista no estará lleno de juicios tales como: “Esto es realmente bueno,” o “Esto es realmente malo”. Cuando los individuos sin sabiduría encuentran circunstancias difíciles tienden a crear mucho conflicto y lucha dentro de sí mismos, consiguientemente también ven oposición entre ellos mismos y los demás.

Aquí la oposición no significa necesariamente malas relaciones, sino el ver a los demás como personas opuestas a ti mismo. Te gustan algunas personas, las percibes como buenas, quieres estar cerca de ellas e incluso poseerlas; a las demás personas las odias, las ves como malas y las rechazas. Esta es una conducta egocéntrica; es la conducta de aquellos que no tienen sabiduría. Sin sabiduría, uno no será capaz de tratar a los demás con compasión.

Muy a menudo, cuando pensamos en la compasión pensamos en dos cosas: lastima o pena, que significa sentirse mal por los demás; y empatía, que significa sentir lo que siente otra persona. En realidad, la compasión en el Budismo significa amor incondicional. El amor significa la preocupación por el bienestar de los demás (no el amor romántico), e incondicional significa sin tomar en consideración el reconocimiento, la recompensa o la recepción de algo a cambio. Hay diferentes niveles de esta compasión. El primero es la compasión por aquellos que están cercanos a nosotros, nuestros familiares y amigos. En el segundo nivel, ya no distinguimos entre miembros familiares y desconocidos, o entre amigos y enemigos, y manifestamos compasión por todas las personas. Pero todavía estamos distinguiendo entre uno mismo (el que es compasivo), el acto mismo de la compasión, y aquel que es el objetivo de esa compasión. En el nivel más elevado del Chan, la compasión es sólo el dar naturalmente, sin sentido del “yo”, del los demás o de ser compasivo. ¿Comprenden hasta ahora?

Ahora quisiera hablar del método de la práctica. ¿Qué tipo de método empleamos para alcanzar este nivel de práctica, esta compasión de la que acabamos de hablar? No es fácil ser compasivo de esa manera, y debemos depender de un método de práctica para alcanzar ese objetivo.

Los métodos de práctica se dividen en dos categorías principales: La primera es la práctica gradual y la iluminación gradual. La segunda implica tanto la práctica gradual que conduce a la iluminación repentina, como la iluminación repentina seguida de la práctica gradual.
Muchos de ustedes podrían haber pensado en la práctica repentina y la iluminación repentina. Pero tal cosa no existe.

El método más común es el de la práctica gradual y la iluminación gradual. De manera que voy a hablar un poco de este. Me gustaría preguntarles: ¿cuántos de ustedes ya han experimentado la meditación sentada, o han aprendido cómo hacer la meditación sentada?, más de la mitad...la mayoría.

La función principal de la meditación sentada es el concentrar y luego unificar la mente. La mente unificada puede manifestarse de tres formas: La primera es la unificación de cuerpo y mente, donde el cuerpo y la mente se fusionan en una sola corriente de clara concentración. La segunda es la unificación del interior y del exterior, de manera que no haya distinción entre el “yo” y el medio ambiente. La tercera es la unificación del pensamiento previo y del pensamiento siguiente; la mente permanece en un solo pensamiento, y entramos en lo que se llama Samadhi.

Es difícil el pasar directamente a la mente unificada; por lo tanto, en el comienzo de la práctica uno tiene que tratar de concentrar la mente. Y en el comienzo no es fácil incluso el concentrar la mente; de manera que uno tiene que trabajar sobre la relajación del cuerpo y de la mente y finalmente los pensamientos dispersos se reducirán, la mente comenzará a serenarse y la concentración será más fácil. Una vez que cesen los pensamientos dispersos en la mente, uno habrá entrado en la unificación del cuerpo y mente.

Hoy temprano, yendo de Queens a Manhattan, estaba hablando con alguien en el coche. Después de un rato dejé de hablar, pero ella continuó; continuó hablando y hablando, reaccionando a cualquier cosa del medio ambiente... a ella todo le interesaba. Y yo estaba allí escuchando todo lo que decía. Estoy empleando a esta persona como un ejemplo de alguien con una mente dispersa, mientras que mi mente estaba en un estado unificado. Escuché todo lo que dijo, pero no generé ninguna reacción. No generé ansia u odio. Este era un estado en donde el cuerpo y la mente estaban unificados. Cuando el cuerpo y la mente están en un estado unificado, no son molestados u alterados por lo que está pasando en el medio ambiente. (Esta es la etapa en la que el cuerpo, la mente y el medio ambiente son unificados; pero no el pensamiento previo y el pensamiento siguiente).

Probablemente todos ustedes hayan tenido alguna experiencia similar, en la cual hayan estado conscientes de lo que estaba pasando en el medio ambiente, pero sus mentes no fueron alteradas por este. Pero este estado mental puede surgir sólo ocasionalmente. Para mantenerlo, uno debe practicar continuamente, y luego será posible que en este estado de unificación uno pueda experimentar la iluminación. Si uno no ha estudiado el Budadharma, entonces esto es muy poco probable; pero si uno ha estudiado diligentemente el Budadharma, y ha sido capaz de mantener este estado de unificación en el cual la mente esta muy calmada y las respuestas para con los demás no tienen ni odio ni ansia, entonces esta experiencia de iluminación es muy posible.

Una de las cosas mas importantes que uno debe comprender en el estudio del Budadharma es que la experiencia de la mente unificada no significa liberación. Es una experiencia que puede ser muy profunda y feliz, pero el Dharma nos enseña que no debemos apegarnos a la sensación de alegría y malinterpretarla como liberación. Lo que debemos comprender es que hay algo más allá de la mente unificada, y eso es la no-mente.

¿Y qué de la unificación del pensamiento previo y el pensamiento siguiente? ¿Cómo es esto?. Es como si estuvieras dentro de una gran bola de cristal nítido, pero no ves el cristal, puesto que eres tan nítido como el cristal que te rodea. Esta mente es muy clara, brillante y sólida. ¿Alcanzará uno la iluminación mientras esté en este estado? No, siempre que uno esté en este estado no alcanzará la iluminación. Pero después de que salga de este estado y vuelva a las actividades normales, quizás podría iluminarse. Uno no debería apegarse a la experiencia ni debería ceder a la ansiedad de repetir la experiencia; simplemente debería ocuparse de su vida cotidiana y algo simple podría ocurrir y conducirle a la iluminación.

Este es el método de la práctica gradual y la iluminación gradual. Donde vemos que no hay iluminación repentina (donde después de una experiencia todo se soluciona). Uno se ocupa de practicar gradualmente y luego se ilumina gradualmente. ¿Cómo se relaciona esto con compasión?

Después de la iluminación, uno es capaz de deshacerse de las cargas mentales. A diferencia de la felicidad mundana, esta es una felicidad muy grande; es la felicidad de la liberación. Y cuando los seres iluminados ven a los otros, ven todo el sufrimiento que los demás experimentan, las contradicciones entre el pensamiento previo y el pensamiento siguiente, la lucha constante en sus mentes, e inevitablemente generan compasión por los ellos.

Ahora quisiera pedirles que piensen en los miembros de la familia, o quizás en sus amigos. Cuando ellos experimentan luchas en sus mentes, y esas luchas se manifiestan en el habla y la actitud, y podrían hacer o decir cosas que sean difíciles o desagradables para ustedes, cosas que les podría causar sufrimiento. Pero si han estado dedicándose a la práctica y están conscientes de que su conducta es el resultado del sufrimiento, entonces probablemente ustedes no harán nada que les provoque más sufrimiento ¿verdad? Podrían reaccionar, pero en lugar de pelear y aumentar el sufrimiento, podrían confortarlos, o podrían descubrir la mejor manera de hacerse a un lado...pero ciertamente no querrán hacer nada que les provocara más sufrimiento.

Como practicantes, deberíamos practicar la concentración de la mente y también practicar la compasión cuando nos relacionamos con los demás. No deberíamos esperar a tener la experiencia de la mente unificada antes de tratar a los demás con compasión. Deberíamos encontrar la manera de beneficiar y alegrar a cada persona con que nos encontramos. El hacer feliz a otra persona; esa es la práctica de la compasión.

Es interesante, sin embargo, que haya algunas personas que son compasivas con todo el mundo, pero severos consigo mismos, continuamente oprimiéndose a sí mismos y provocándose mucho sufrimiento. Esto se debe a la falta de sabiduría. Es importante ser compasivo con uno mismo así como con los demás; reducir el sufrimiento de los demás, pero también reducir el propio sufrimiento. ¿Se han encontrado con personas como éstas, quienes son compasivos con los demás pero no con ellos mismos? Esto es un problema, a veces dichas personas trabajarán duro para ayudar a los demás, pero finalmente y debido a su propio sufrimiento, harán que los otros sufran más. Sin sabiduría es difícil practicar la compasión.

Para cultivar la sabiduría uno necesita practicar un método. ¿Cuál es el método de práctica? Esténse conscientes de su respiración. Cada vez que se encuentren con una situación estresante, de tensión o con cualquier forma de sufrimiento, simplemente relajen todos sus músculos y nervios, relajen su cuerpo, dejen de lado cualquier cosa que los este estresando, y vuelvan a disfrutar de la respiración. Simplemente vuelvan a su respiración, y digan: “Oh, esto es tan placentero, esta respiración, y es tan maravilloso el estar vivo y disfrutar de esta respiración”. Siempre que estén vivos, habrá infinitas posibilidades. De esta forma podrán llegar a comprender que no hay necesidad de sufrir. Cualquier cosa que necesite ser realizada, simplemente la realizan, sin necesidad de sufrir. Y si siempre practican de esta manera, entonces es muy posible que esta práctica pueda conducirles a la iluminación.

Quisiera hablarles de un Gongan (koan) que fuera el diálogo entre un maestro Chan y un monje. Un día el monje dijo al maestro: “Me gustaría conocer al Buda”. El maestro le contestó que el Buda es alguien que está montando un buey y también buscando un buey.
“¿Comprendes el significado de esto? Estás preguntando: ¿Qué es Buda? pero tu mismo eres el Buda. ¿Comprendes?”

Luego el monje preguntó al maestro: “Así que, ¿qué pasa después de que conozca al buey?” ¿Después de que sepa que yo mismo soy el Buda? El maestro dijo: “Entonces sólo montas el buey hasta la casa”

Incluso después de saber que eres Buda, no quiere decir que hayas vuelto al Buda. Aunque sepas que tú eres inherentemente el Buda, todavía eres solo un bebé Buda; aún no te has convertido completamente en Buda.

Luego el monje preguntó nuevamente: “¿Qué debería hacer uno cuando ya haya montado el buey todo el camino hasta la casa?” Y el maestro replicó: “Después, al igual que el pastor, uno cuida del buey de manera que este no pise los prados de otras personas”.

Incluso después de la iluminación uno no se vuelve holgazán en cuanto a la práctica, sino que cultiva continuamente la compasión y sabiduría para no provocar daño a los demás ni a si mismo.
Fotos relacionadas