sábado, 18 de noviembre de 2011
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Afinar el arpa.
La esencia del Chan
La gente puede practicar el Chan de varias maneras. El método más común consiste en practicar pacíficamente el Chan, lo cual quiere decir practicar de una manera tranquila. Los que practican de esta manera parecen practicantes muy constantes, ellos practican todo el día cada día. Pero en realidad su práctica será defectuosa. Estas personas practican por un rato y luego piensan, “¡Oh! Es hora del almuerzo.” Entonces, se detendrán para almorzar. Después del almuerzo, descansarán un rato y luego continuarán practicando. De repente, se les ocurrirá “Ya es la hora de lavar mi ropa.” Después de hacerlo, se encuentran un poco fatigados, por lo tanto, tomarán un descanso. Repentinamente, es hora de la cena. Tras la cena, tienen el estómago lleno, así que tienen que esperar un rato antes de continuar practicando. Practicarán por un tiempo y, antes que se den cuenta, ya es la hora de acostarse. Al día siguiente, estas personas continuarán practicando como ayer. Seguirán haciéndolo por unos 8 ó 10 años y la gente considerara a estas personas como practicantes avezados. Ellos parecen muy estables y libres de angustias y preocupaciones.
Pero, en realidad, este tipo de personas quizás practiquen por muchos años y todavía seguirán siendo lo mismos que eran cuando empezaron. Ellos parecen estables y libres de angustias y preocupaciones debido a que no tienen mucho que hacer, participan en trabajos no muy serios, y evitan relaciones o contactos.

Una vez Shih-fu se encontró con una de estas personas quien le dijo, “Mientras yo estaba practicando obtuve gran libertad, la gran liberación.” Entonces Shih-fu le preguntó: “¿En aquel tiempo nunca tenías preocupaciones sobre la comida o ropa, nunca tenías que tratar de resolver disputas con los demás, no? Esta persona respondió, “Por supuesto, yo estaba practicando. A mí la gente me ofrecía la comida y la ropa y nadie venia a discutir conmigo.” Luego Shih-fu le preguntó, “¿Y ahora?” El le dijo a Shih-fu que ahora tenía muchas preocupaciones y angustias porque el ambiente era diferente. Shih-fu le dijo “Si habías logrado la gran liberación en aquel entonces, ¿por qué ahora no estás libre ahora?”

En realidad, personas como éstas nunca se volverán libres, nunca se iluminarán y nunca serán un maestro Chan. Ellos solo estarán perdiendo el tiempo, desperdiciando sus vidas y su comida.

Hay todavía otro tipo de presunto “practicante.” Ellos trabajan mucho por uno o dos días como si su vida dependiera de la práctica. Pero un par de días después se sienten muy cansados, padecen dolores de cabeza, les duele las piernas, la espalda y su cuerpo entero les duele tanto que no pueden ni incorporarse. En este momento dirían, “Tal vez no es tan fácil alcanzar la iluminación. Es mejor que tome un buen descanso. Después de recuperar mi fuerza, volveré a practicar.” Después de recobrar la vitalidad del cuerpo y estar físicamente bien descansados volverán a practicar de la misma manera.

Sin embargo realmente no hay diferencia entre este tipo de practicante y el del primer tipo. Su práctica es inútil. Este tipo de personas siempre son admiradas como grandes practicantes quienes dedican toda su vida a la práctica, pero en realidad, este tipo de práctica es inútil.

Hay un tercer tipo de personas quienes recuerdan bien las enseñanzas del Buda – que la práctica debería ser como afinar un arpa. Así como las cuerdas del arpa no deberían estar ni demasiado flojas ni demasiado apretadas, del mismo modo, nuestra práctica no debería ser demasiado tensa o demasiado relajada. Algunas personas creen que eso se refiere a que uno debería practicar mucho hasta sentirse cansado, luego tomar un descanso, y seguir practicando. Creen que están practicando con la adecuada moderación. Sin embargo, esto todavía es inútil. Es como subir por la cuerda. Subes con mucha energía por un rato. Pero luego te sientes cansado y tomas un descanso, permitiéndote a ti mismo deslizarte hasta donde empezaste. No puedes llegar a ningún lado de esta manera.

Este tercer tipo de personas necesitan la guía de un buen maestro para decirles cuándo deben practicar diligentemente, y cuándo deben tomar un descanso, sin deslizarse hacia atrás. Por ejemplo, una persona que está meditando al oír tocar el timbre pensará: “¡Ah! Ya es la hora. Yo debería sentirme cansado ahora, así que debo estirar las piernas.” Es en este momento cuando esta persona necesita un buen maestro que venga a darle un golpe con el bastón y usar los métodos fuertes, violentos o incluso malvados para reprenderla, para dejarle saber que es una persona capacitada y útil pero debido a la pereza ahora está en un estado muy inútil. Este es usualmente es el caso de gente tiende a fácilmente perdonarse a sí mismos, pero que con el estímulo de un maestro una persona así sería capaz de desarrollar lo que se llama “determinación enfadada” en que uno tiene un profundo disgusto por su estado presente y una fuerte determinación de practicar diligentemente.

Es muy importante distinguir si un practicante ha entrado en lo que se llama “condición” en la que la sensación de la gran duda se ha generado. Antes de generar la gran duda el maestro permitiría a un practicante agotado a tomar un descanso, cuya longitud depende del grado de agotamiento. Sin embargo, después de haber entrado en esta “condición” el maestro sería como alguien que conduce y guía a una manada de animales salvajes y no hay ningún descanso. Cuando una persona ha generado la gran duda ningún daño puede llegar a su cuerpo, excepto que el sufriera de alta presión o una seria afección del corazón, no importa cuán arduamente trabaje. Esto se debe a que en ese estado una persona está en completa armonía con el universo. El poder del universo entero es accesible para el individuo. Por consiguiente en este punto el maestro debe empujar al practicante a seguir adelante, y seguir y seguir sin importar los obstáculos con la esperanza de que una trascendental explosión suceda. O, si no, tal vez una pequeña explosión.

Por supuesto, para los que tienen raíces kármicas profundas, como por ejemplo el Sexto Patriarca Hui Neng, nada de esto es necesario. El no necesitará un maestro. Pero la mayor parte de la gente necesita de la dirección de un buen maestro en su práctica. Con la ayuda de un buen maestro una persona puede entender y al final obtener algunos buenos resultados.