martes, 26 de septiembre de 2011
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La Práctica Chan de No-permaneciendo
La esencia del Chan
Este artículo por el venerable Guo Xing Fashi, un heredero del Dharma del difunto maestro Sheng Yen, será publicado como introducción al próximo libro del maestro Sheng Yen, “the Mind Dharma of Huineng”. El venerable Guo Xing Fashi es el abad del Centro de Retiro Tambor del Dharma en Pine Bush, Nueva York, así como también del Centro de Meditación Chan en Queens, Nueva York. El artículo fue traducido del chino al inglés por Echo Bonner y Harry Miller, y editado por Ernest Heau.

El Sutra Diamante contiene la frase: “(Uno) no debería morar en ningún lugar, y generará esta mente.” El joven Huineng, antes de convertirse en el Sexto Patriarca, se iluminó al escuchar esta simple frase. En el Chan, a menudo empleamos una frase más corta: “No permaneciendo, generando la mente.” Esta frase aparece en la entrada del Monasterio Nung Chan y en el Salón Chan de la Montaña Tambor del Dharma en Taiwán, así como también en el Salón Chan del Centro de Retiro Tambor del Dharma en los Estados Unidos. El maestro Sheng Yen mencionaba continuamente esta frase durante los retiros largos, explicaba los conceptos detrás de ella, y pedía a los participantes que practicaran como corresponde.

La escuela Chan dio una gran importancia a “no-permaneciendo, generando la mente” porque la naturaleza intrínseca de la mente es exactamente no-permanecer. Si deseas estar iluminado, tus acciones deben estar en concordancia con “no-permaneciendo, generando la mente.” No sólo debes tener un sentido claro de esta idea, sino que cada acción, palabra y pensamiento tuyo debe estar de acuerdo con ella. Esta idea de que todas las acciones del cuerpo, habla y mente deberían estar de acuerdo con el concepto de no-permanecer es expresada en el dicho por Huineng: “Mientras la boca habla, así la mente actúa.”


En el Sutra de la Plataforma del Sexto Patriarca, hay muchos lugares que se refieren a cómo uno debería practicar el no-permanecer. Por ejemplo, el capítulo “Samadhi y Sabiduría Son Uno” dice que aquellos que practican el no-permanecer, verán la vacuidad inherente en la virtud y la maldad, en la belleza y la fealdad, en el enemigo y el amigo, en el lenguaje degradante y el argumentativo. Dicha persona no se dedica a o piensa en recompensa o daño. Pensamiento tras pensamiento, él o ella no se dedica a o piensa en la condición previa. Si los pensamientos pasado, presente y futuro continúan sin cesar, esto se llama “esclavitud.” Si en lo que respecta a todos los dharmas, el pensamiento tras pensamiento continúa en el no-permanecer, esto se llama “liberacion.”

Obviamente, en un nivel intelectual, desde el principio, uno sabe que todas las ideas mundanas de virtud, maldad, belleza y fealdad son vacías, impermanentes y sin ego. Nuestros enemigos y aquellos cercanos a nosotros son vacíos, impermanentes y sin ego. Las decepciones y dificultades que nos dan los demás a través de palabras y discusiones también son vacías, impermanentes y sin ego. No deberíamos estar dispuestos a buscar venganza, ni a discutir y ofrecer explicaciones. Al aplicar este principio, cuando estamos presentes en cada momento, pensamiento tras pensamiento, no reaccionamos, hacemos distinciones ni nos aferramos o rechazamos. Sin embargo, cuando cada pensamiento sucesivo se encuentra con el anterior y con el estado presente (cualquier cosa a la que dirijas tu atención), entonces surgen las distinciones del otro, uno mismo, lo correcto, lo erróneo, lo bueno y lo malo. Este proceso de pensamiento provoca el pensamiento subsiguiente (que ahora es el pensamiento presente). Y luego, el próximo pensamiento seguirá a este pensamiento presente, y nuevamente hacemos distinciones entre el otro, uno mismo, lo correcto, lo erróneo, lo bueno y lo malo. Este proceso de pensamiento continúa sin fin. Nuevamente, esto es esclavitud. Si la mente no diferencia, aferra o rechaza ningún fenómeno pasado, presente o futuro, entonces es llamada “sin esclavitud.” Entonces, ¿cómo no hacemos diferenciación, ni aferramos o rechazamos fenómenos del pasado, presente y futuro? Necesitamos cultivar samatha (samadhi) y vipassana (contemplación), o, si uno práctica el Chan, la Iluminación Silenciosa o el Huatou. Estos métodos de contemplación conducen al estado de no-diferenciación (ni aferrarse ni rechazar los fenómenos pasado, presente o futuro). Sin embargo, la mente sólo puede alcanzar este efecto cuando el samadhi es la base del fundamento. De acuerdo al Sutra de la Plataforma, el samadhi de la contemplación es un cuerpo con dos partes. Después de un largo período de samadhi, tiene lugar la función de la contemplación, y después de un largo período de la contemplación, se manifiesta la función de samadhi.
Cuando comenzamos la práctica de samadhi-contemplación, más probablemente empezamos con una mente dispersa, que aún no es calmada, y está llena de pensamientos ilusorios. En este momento, necesitamos practicar un método de samatha para serenar la mente. Por ejemplo, podríamos seleccionar entre la relajación de cuerpo y mente, experimentar la respiración, o contar la respiración. En el comienzo, todos estos son métodos de cultivación de samadhi. ¿Qué es la cultivación de samadhi? Es precisamente dejar que se genere una mente calmada y estable. Uno debe practicar continuamente el samadhi sin cesar. Cuando surjan los pensamientos ilusorios, vuelve rápidamente al método. Si el método es contar la respiración, entonces vuelve rápidamente a ese método. Práctica de esta manera hasta que tengas muy pocos o ningún pensamiento ilusorio. En ese momento, podrías comenzar a cultivar la contemplación. La contemplación significa emplear tu mente para observar las sensaciones y pensamientos que surgen de tu cuerpo y mente. Simplemente los observas, sabes que surgen, no reacciones a ellos, no interfieras ni evites que surjan. Es como mirar un juego de baloncesto. No puedes simplemente saltar a la cancha para interferir con los jugadores. Deja que los jugadores jueguen su propio juego; sólo lo disfrutas silenciosamente. Las sensaciones y pensamientos de tu cuerpo y mente son como los jugadores en la cancha. Disfrutas mirarlos; no pones atención especial a un jugador particular; más bien, miras el juego en su totalidad. Si después de un largo período de contemplación tu mente se vuelve dispersa, regresa a la cultivación de samadhi. Si estabas contando la respiración, entonces vuelves a eso nuevamente. Cuando la mente esté calmada, comienza a cultivar la contemplación. Si sabes cómo cultivar la contemplación, sigue el próximo paso de contemplar el cuerpo entero. Con “cuerpo entero,” nos referimos a la totalidad de nuestro cuerpo físico, nuestras sensaciones, nuestra respiración y nuestra mente (pensamientos y sentimientos). De manera que aquí, cuando nos referimos al cuerpo entero, nos referimos a todas estas cosas. La contemplación del cuerpo entero en el sentido aquí definido es la práctica de la Iluminación Silenciosa Chan, y es precisamente la llave y el fundamento para cultivar la mente de no-permanecer. En base a la mente de no-permanecer, el maestro Sheng Yen habla de la Iluminación Silenciosa Chan que tiene seis etapas: (1) relajar el cuerpo y la mente, (2) experimentar la respiración, (3) contemplar el cuerpo entero, (4) contemplar el medio ambiente como un todo, (5) contemplación directa, y (6) contemplar la vacuidad.

El propósito de la primera etapa, relajar el cuerpo y la mente, y la segunda etapa, experimentar la respiración, radica en calmar y estabilizar la mente. Estos son los fundamentos para la tercera etapa, contemplar el cuerpo entero. Sólo en esta tercera etapa es que empieza realmente la práctica de no-permaner. Cuando sabes cómo contemplar el cuerpo entero, puedes emplear este principio e ir a la cuarta etapa, contemplar el medio ambiente como una totalidad, y luego la quinta etapa, la contemplación directa y la sexta etapa, contemplar la vacuidad. Cuando uno alcanza el estado donde desaparecen todas las sensaciones corporales, o no hay ni parte corporal, ni sensación, ni respiración, ni pensamiento para ser contemplado, entonces comienza la contemplación del medio ambiente. A la quinta y sexta etapas se entra naturalmente.

Contemplar el cuerpo entero significa que percibes clara y vívidamente el cuerpo en su totalidad, sin reaccionar ante cualquier fenómeno particular, y no estás ocupado por una parte particular del cuerpo. El cuerpo entero, como hemos dicho, incluye todo lo relacionado con él (respiración y una amplia variedad de sensaciones y pensamientos). Puesto que no reaccionas ante ningún fenómeno, gradualmente los pensamientos ilusorios se generan con menos frecuencia. La mente gradualmente se vuelve inmóvil. El aspecto de iluminación (vipassana) de la Iluminación Silenciosa es conocer clara y vívidamente el cuerpo entero; el aspecto silencioso (samatha) es no reaccionar ante los fenómenos.

En realidad, la Iluminación Silenciosa es precisamente samatha-vipassana. En el comienzo, es posible alcanzar el samatha primero, luego vipassana, o alcanzar el vipassana primero y luego samatha. Pero, al final, se convierte en la operación doble samatha-vipassana. Cuando se cultiva exitosamente la Iluminación Silenciosa, samatha y vipassana tienen lugar simultáneamente. Si el vipassana no está a la par con la cultivación del samatha, entonces la mente lentamente se dispersará otra vez. Por lo tanto, al cultivar la Iluminación Silenciosa, la iluminación debe estar a la par con el silencio. Si no hay silencio, la mente está distraída por o reacciona ante fenómenos específicos y luego lentamente se vuelve dispersa. Por consiguiente, debes volver a cultivar el samadhi y tambien volver a experimentar la respiración o relajar el cuerpo y la mente.

El cultivar la Iluminación Silenciosa no quiere decir establecerse en el estado donde no hay pensamientos ilusorios, puesto que este estado por sí mismo es un tipo de mente ilusoria. Este estado no sólo consta de un pensamiento ilusorio, sino un hilo continuo y sostenido de pensamientos ilusorios. Al cultivar no-permanencia, la llave es que nuestra mente pueda serenarse por medio de concentrarse claramente en un objeto u objetos particulares, hasta el punto donde la concentración ya no esté en un objeto u objetos particulares. Por ejemplo, como hemos dicho, la primera etapa de la Iluminación Silenciosa es simplemente relajar el cuerpo y la mente. Aquí, nuestra mente mora claramente en las senseaciones corporales, y esto nos permite estar relajados. En la segunda etapa, el objetivo es experimentar claramente la respiración. Pero en la tercera etapa, contemplar el cuerpo entero, la respiración se convierte sólo en una parte de la totalidad y una parte del objeto de la contemplación. También hay una variedad de sensaciones y pensamientos ilusorios. Esto es contemplar el cuerpo entero y no poner atención especial a un aspecto particular o reaccionar a una parte en particular. Estamos al tanto de cualquier cosa que surja en el cuerpo entero.

A veces, los sentimientos y las sensaciones tales como el dolor en la pierna tienen lugar. En este momento, la mente sabe que hay dolor en la pierna. A veces, hay pensamientos ilusorios así como sensaciones de dolor de la pierna y la espalda en el cuerpo físico. Entonces, estate consciente de que hay pensamientos ilusorios, dolor de pierna y espalda. No pongas atención especial, no reacciones o intentes deshacerte de ellos y consiguientemente dejar que surjan pensamientos ilusorios secundarios. A veces, no hay sensaciones corporales o sentimientos, ni pensamientos ilusorios, ni incluso respiración, entonces, estate al tanto que el cuerpo entero no tiene sensaciones, ni pensamientos ilusorios, ni respiración. Estate al tanto de cualquiera cosa que surja en el cuerpo en cualquier momento; estate al tanto de eso precisamente, completamente. No estés atrapado en ello o reacciones a ello, incluso parcialmente.

He aquí un ejemplo: Cuando una persona pasa por un espejo, sólo hay una reflexión de la persona pasando; si un pájaro pasa volando, el espejo sólo refleja al pájaro; una persona y un pájaro apareciendo (el espejo sólo refleja una persona y un pájaro). Si no hay persona ni pájaro, entonces el espejo sólo refleja el medio ambiente. El espejo no elegirá qué parte reflejar; refleja cualquier cosa que esté delante de él; no interactuará ni reaccionará ni tendrá opinión.

En el comienzo de samatha-vipassana, la mente está dispersa; continuamente se encuentra con objetos diferentes y pone atención a ellos. Aferrarse o rechazar continuamente diferentes objetos significa que la mente mora continuamente en ellos. Con la práctica continua, la mente al menos puede permanecer en un solo objeto. Esto es samadhi. Pero en la Iluminación Silenciosa, la mente no permanece ni siquiera en un objeto. Finalmente, incluso deja ir ese objeto. Sin encontrar ningún objeto, se desarrolla la mente inmóvil. Esta es la parte silenciosa de la Iluminación Silenciosa. Por consiguiente, en “Consejos para la Meditación sentada Chan,” el maestro Hongzhi Zhengjue escribió: “Sin contacto se sabe; sin encontrar cosas se ilumina.” Este es el principio estándar más adecuado para cultivar no-permaneciendo. Por lo general, la razón por la que puede tener lugar el conocimiento es porque hay un objeto para ser conocido, y por lo tanto se genera la función del saber. Este tipo de conocimiento es saber que eso depende de la dualidad de sujeto y objeto. Sin embargo, no-permanecer es saber lo que va más allá de las oposiciones constituidas por la subjetividad y objetividad.

Por lo tanto, la entera cultivación de no-permanecer es conocer clara y vividamente el cuerpo entero, y no reaccionar, ni diferenciar, ni aferrarse o rechazar cualquier fenómeno particular, hasta que finalmente la mente alcance el conocimiento que está más allá de las oposiciones de subjetividad y objetividad, o más allá del dualismo del conocedor y lo conocido. En ese momento, será fácil realizar lo que dice el Sutra de la Plataforma: “No aferrarse ni rechazar en medio de todos los fenómenos.”