jueves, 22 de junio de 2011
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Iluminación Silenciosa y Práctica del Koan

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Antes observamos que zazen se refiere más precisamente a los métodos desarrollados por los maestro Chan para alcanzar la iluminación. Los dos caminos principales del Chan que han llegado hasta nosotros son los métodos de “iluminación silenciosa” y el método del koan (kung-an, en chino).

La práctica de la iluminación silenciosa podría remontarse al menos hasta Bodhidharma. En su tratado (atribuido) Las Dos Entradas y las Cuatro Prácticas (Her ju ssu hsing lun), señala:

Dejando atrás lo falso, regresa a lo verdadero; no hagas discriminación del “yo” y los demás. En la contemplación uno es estable e inmóvil, como una pared.

Shih-shuang Ching-chu (805-888) vivió en una montaña llamada Shih-shuang por veinte años. Sus discípulos sólo se sentaban continuamente, incluso dormían en esta posición vertical.
En su quietud, parecían troncos de árboles muertos, y eran llamados la “Sangha de la madera seca.” Shih-shuang tenía dos frases famosas de consejos. Una es: “Para sentarse en el Chan, fija tu mente en un pensamiento por diez mil años.” La otra era: “Conviértete en cenizas frías o madera seca.”

El maestro Hung-chih Cheng-chueh de la dinastía Sung (1090-1157), el más conocido defensor de la iluminación silenciosa, estudió con un maestro llamado Madera Seca (“Ku-mu”, en chino), cuyo cuerpo se asemejaba a un bloque de madera cuando se sentaba. Hung-chih describe la “sentada silenciosa” como lo siguiente: “Tu cuerpo se sienta silenciosamente; tu mente es inactiva, inmóvil. Esto es esfuerzo genuino en la práctica. El cuerpo y la mente están en completo descanso. La boca está tan quieta que el musgo crece a su alrededor. La hierba brota de la lengua. Haz esto sin cesar, limpiando la mente hasta que alcance la claridad de un estanque otoñal y la luminosidad de la luna iluminando el cielo nocturno…En esta sentada silenciosa, ante cualquier reino que pudiera aparecer, la mente se mantiene muy clara en todos los detalles, con todo en su propio lugar original. La mente queda en un pensamiento por diez mil años, y sin embargo, no permanece en ninguna forma, ni dentro ni fuera”.

La iluminación silenciosa difere del zazen del camino externo, que genera un samadhi que carece de sabiduría. Samadhi por sí mismo es silencioso pero no ilumina. En la iluminación silenciosa, la mente no está fijada en samadhi, sino que mora en un estado brillante de iluminación, el cual que el meditador trabaja continuamente para mantener. Aunque no haya pensamientos, la mente aún está muy clara y consciente. Si tal estado mental de desapego pudiera mantenerse a lo largo de la vida cotidiana, eso sería el verdadero Chan.

En el Zen japonés, el tipo de zazen llamado shikantaza (“tan solo sentarse”) es muy similar a la iluminación silenciosa. Fue introducido en Japón por el maestro Dogen (1200-1253) después de su regreso de China. En su obra Principios de Zazen para Todo el Mundo (Fukan-zazengi), Dogen escribe:
“Deberías cesar la práctica basada en el entendimiento intelectual persiguiendo palabras y discursos, y aprender del paso contrario que torna tu luz hacia tu interior para iluminarte a ti mismo. El cuerpo y la mente mismos desaparecerán, y tu rostro original se manifestará”.

La práctica del koan es tomada por Roshis Kapleau y Eido en los dos capítulos siguientes, de manera que el tratamiento aquí será breve. Un koan es un recuento de un incidente entre un maestro y uno o más discípulos que implica un entendimiento o experiencia de la mente iluminada. Un koan normalmente, pero no siempre, involucra diálogo. Cuando el incidente original es recordado y registrado, se convierte en un “caso público,” lo cual es el significado literal de koan. A menudo, lo que hace que el incidente merezca la pena recordar es que la mente del discípulo, aunque sólo sea por un instante, trasciende el apego y la lógica, y alcanza a ver un destello de la vacuidad o naturaleza Búdica. En ese momento, hay una “transmisión” Mental entre maestro y discípulo. Una vez, después de que el Buda diera un sermón a sus discípulos más avanzados, recogió una flor y la sostuvo silenciosamente ante la asamblea. Todos los monjes excepto uno estaban desconcertados. Sólo Mahakasyapa sabía el significado del Buda, se sonrió sin decir nada. Entonces el Buda transmitió a Mahakasyapa la doctrina sin palabras de la Mente. Aunque este acontecimiento precedió al surgimiento del Chan por más de mil años, ejemplifica el espíritu de los koans.

Los más antiguos koans fueron incidentes espontáneos que surgieron naturalmente en el contexto de práctica. Durante la dinastía Sung (960-1279), los maestros Chan comenzaron a emplear estos “casos públicos” como un método de meditación para sus discípulos. En el intento de ahondar en el significado de un koan, uno tiene que abandonar conocimiento, experiencia y razonamiento, puesto que la respuesta no es susceptible a estos métodos. El estudiante debe encontrar la respuesta a través de “volverse uno” con el koan. Sólo cuando no quede nada en la mente sino el koan, el despertar es posible.

Estrechamente relacionado con el koan es el hua-tou (literalmente “cabeza de un pensamiento”), una pregunta que el meditador se hace a sí mismo interiormente “¿Qué es Mu?” o ¿Quién soy yo? Son dos buenos ejemplos. Como en el caso del koan, la respuesta no se resuelve a través del razonamiento. El meditador dedica su completa atención a preguntarse sobre el hua-tou, una y otra vez. Su objetivo es investigar el origen de la pregunta, es decir, el estado mental que existía antes de que la pregunta se convirtiera en un pensamiento.

Koans y hua-tous ambos son métodos de tsan Chan, “investigando el Chan." Puesto que el Buda a veces empleaba un formato de pregunta y respuesta para profundizar el entendimiento de sus discípulos, la palabra tsan también se aplica a los métodos de enseñanza del Buda. Otro ejemplo de tsan Chan es la práctica de visitar maestros realizados para dialogar con ellos. A veces, el practicante alcanza un impasse en su investigación y necesita algunas “palabras decisivas” de un maestro para darle el ímpetu para un gran avance. Los practicantes avanzados también visitaron a maestros para evaluar su propia comprensión del Chan o certificar su propio logro. Koans y hua-tous eran muy adecuados para estas situaciones. Cualquier intercambio entre maestro y discípulo puede ser una oportunidad para un koan o hua-tou espontáneo; estas prácticas no se limitan a dichos y preguntas del registro histórico.

Otra manera en la que koans y hua-tous están relacionados es que un hua-tou puede dar lugar a un koan, y vice versa. Por ejemplo, la pregunta “Si todas las innumerables cosas en el universo regresan al Uno, ¿a qué el Uno regresan?” era originalmente un hua- tou. Cuando un estudiante preguntó al Maestro Chao-chou esta misma pregunta, él contestó: “Cuando estaba en la Provincia de Ching, llevaba una camisa hecha de cáñamo que pesaba siete libras.” Este intercambio se convirtió en un koan importante. Al contrario, una frase clave en un koan frecuentemente sirve como la fuente para un hua-tou. Entonces, ¿Qué es Mu? Se deriva del koan “¿Tiene un perro naturaleza Búdica?”

Pang Yun (d. 808), un discípulo laico de Ma-tsu, decidió seguir el Camino. Arrojó su riqueza al río y se convirtió en un tejedor de canastas? Mientras haciendo negocios un día, se encontró con un monje pidiéndole limosna. Dando al monje algo de dinero, Pang le preguntó: “¿Cuál es el significado de dar limosna?” El monje dijo: “No lo sé. ¿Cuál es el significado de dar limosna?” Y Pang contestó: “Muy pocas personas han escuchado sobre eso.” El monje dijo: “No comprendo.” Luego Pang dijo: “¿Quién es el que no comprende?” Este incidente se convirtió en un koan que dio lugar a toda una serie de hua-tous del tipo de “quién”. Algunas variaciones sobre esto son: “¿Quién está recitando el nombre de Buda?” “¿Quién está investigando el Chan?" "¿Quién está arrastrando este cuerpo?” étc.