lunes, 25 de septiembre de 2011
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Zazen e Iluminación

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Los registros de la secta Chan, incluyendo la Transmisión de la Lámpara y las colecciones de koan, no se refieren muy a menudo a la práctica del zazen. Normalmente se comprendía que cuando los practicantes comenzaban a “investigar el Chan,” ya tenían una buena base en el zazen. Los principiantes sin mucha experiencia de zazen podían lograr algún uso de la repetición constante (silenciosa) de un koan o hua-tou, pero esto sólo era como recitar un mantra. Sin la capacidad de llevar la mente a un profundo estado de quietud, prácticamente es imposible experimentar la Propia Naturaleza a través de trabajar sobre un koan. Entonces, Ta-hui Tsung-kao (1089-1163), uno de los grandes defensores de la práctica del koan, sostuvo de manera constante que zazen era necesario para pacificar la mente vagabunda.

Si la mente de un estudiante se ha estabilizado a través del zazen, la aplicación del koan podría generar la Gran Duda. Esta duda no es la duda común que cuestiona la verdad de una afirmación. Se refiere al estado de mental profundamente inquisitivo que proviene de investigar el koan. De hecho, la resolución del koan depende de alimentar la Gran Duda. Debido a que el meditador no puede contestar a su pregunta por la lógica, debe regresar continuamente a la pregunta propiamente dicha, y este proceso elimina todo de la mente excepto de la Gran Duda.
La “gran masa” que se acumula puede desaparecer de dos maneras: A causa de la falta de concentración o energía, en donde el meditador podría no ser capaz de sustentar la duda, y se disiparía. O si persiste hasta que su duda sea como una “bola de hierro caliente atascada en su garganta”, entonces la masa de duda estallará en una explosión.
Si la explosión tiene suficiente energía, es posible que el estudiante se ilumine. Un maestro necesita confirmar la experiencia, puesto que el estudiante, con raras excepciones, no puede hacerlo por sí mismo. Incluso una figura tan grande como Ta-hui no penetró suficientemente en su primera experiencia. Su maestro Yuan-wu Ko-chin (1063-1135) le dijo: “Has muerto, pero no has vuelto a la vida”. Ta-hui fue confirmado en su segunda experiencia de iluminación. Sin la orientación de un maestro genuino tal como Yuan-wu, Ta-hui podría haber sido confirmado inconscientemente por una realización parcial.

A principios del siglo XII, Chang-lu Tsung-tse escribió el Manual de Zazen (Tso-chan i). Él insistía en que una persona que ya haya experimentado la naturaleza de Buda debería continuar practicando el zazen. Luego, uno puede convertirse en un dragón que obtiene el agua, o un tigre que entra en las montañas. Un dragón que obtiene el agua regresa a su casa ancestral, libre para bucear tan profundo como él quiera. Un tigre que entra en las montañas no tiene oposición; él podría subir a las alturas y vagar a voluntad. Entonces el Zen enseña que zazen después de la iluminación aumenta y profundiza la realización.

Yueh-shan Wei-yen (745-828), un monje iluminado, estaba realizando zazen. Su maestro Shih-tou le preguntó, "¿Para qué estás haciendo zazen?" Yueh-shan contestó: "No, para nada." "Eso significa que estás sentado sin hacer nada,” dijo Shih-t'ou. Yueh-shan contrarrestó: “Si esto es sentarse sin hacer nada, entonces eso sería para algo.” Luego el maestro dijo: “¡Lo que es eso no es para nada!” El monje contestó: “Mil sabios no lo sabrían.” Por un lado, decimos que las personas que han tenido realización deberían continuar haciendo zazen para aumentar su iluminación. Por el otro, decimos que la persona iluminada se sienta sin propósito. Para el practicante cuya iluminación no es profunda, el zazen avanzado es necesario para profundizarla; para uno que está profundamente iluminado, zazen es simplemene una parte de la vida cotidiana.
Aquí recordamos la concepción del verdadero zazen de Hui-neng: “no se limita a sentarse, y la mente no mora en nada. El zazen final es no zazen”.