viernes, 23 de junio de 2011
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¿Es necesario quemar cicatrices de incienso al recibir los preceptos?
La esencia del Chan
Por el maestro Chan Sheng Yen

No todos los lectores habrán escuchado sobre la práctica mencionada en este texto, pero aquellos que están familiarizados con monjes y monjas del Chan habrán notado las tres (o más) cicatrices circulares en la parte superior de sus cabezas. Hay tres etapas de la ordenación monástica del Chan: novicio, ordenación completa (bhikṣu/ bhikṣunī) y preceptos del Bodhisattva. Durante la ceremonia para la toma de preceptos del Bodhisattva, los conos de incienso encendidos se colocan sobre la cabeza de los ordenados para producir cicatrices. Esto tiene lugar en grupo, los ordenados e instructores cantan el nombre de Buda durante todo este tiempo. Tarda unos quince minutos para que los conos de incienso se quemen completamente. Después, las cáscaras de sandía y aloe que favorecen el enfriamiento se colocan alrededor del área quemada, pero las quemaduras en sí permanecen intocables por varios días, para evitar infección y permitir que se forme una cicatriz redondeada perfecta.
Este texto fue redactado originalmente en 1962 para la revista budista china “海潮音” (Haichao yin, Sonido de las Olas del Mar). Después fue publicado en el libro del maestro Sheng Yen “律制生活” (Lu zhi sheng huo, El Vinaya y la Vida Cotidiana, 1963). Fue traducido al inglés por Jeffrey Kotyk y editado por Chiacheng Chang.

¿Es necesario quemar cicatrices de incienso en la cabeza al recibir los preceptos? Creo que, después de escribir mis puntos de vista sobre esta cuestión, debido a que tanto apruebo como desapruebo la práctica, aquellos que no estén de acuerdo con la quemadura de cicatrices de incienso se me opondrán, mientras que aquellos que la aprueban, estarán contra mí.

Según la opinión general basada en información no fiable de encuestas, la toma de preceptos y la quemadura de la cabeza con incienso son dos aspectos de la misma cosa. Si no se quema la cabeza al recibir los preceptos, entonces aquellos que han recibido los preceptos no tendrán modo alguno de obtener el reconocimiento de la mayoría de las personas. Además, se cree que cuantas más quemaduras en el cuero cabelludo, más elevado el nivel de preceptos. Por lo tanto, algunos piensan que con los preceptos del novicio hay tres conos de incienso quemados, mientras que con los preceptos de bhiksu, nueve, y con los preceptos del bodhisattva, doce.

Los preceptos Hinayana, en realidad, fundamentalmente no permiten el acto intencionado de dañar el cuerpo; es una violación de los preceptos. Las Diez Recitaciones del Vinaya (Shi Song Lü, en chino; Daśa Bhāṇavāra Vinaya, en sánscrito) de la Escuela Sarvāstivāda, tiene una norma clara donde el cortar intencionalmente el propio dedo es cometer una transgresión duṣkṛta (acción malvada o acto indebido). Es inaceptable cortar intencionalmente un dedo, así como es inaceptable quemar un dedo. Podemos razonar de igual manera y saber la respuesta en cuanto a si la quemadura de la cabeza constituye una transgresión o no. Por esta razón, los lamas tibetanos no tienen costumbre de quemar inciensos en la cabeza aunque practiquen el Budismo Mahāyāna Esotérico y defiendan las austeridades. En los países Theravada, esto es básicamente insólito. Los preceptos del novicio y bhikṣu son preceptos Hīnayāna, que no incluyen ninguna práctica de quemar la cabeza con incienso. Solo se adopta en las prácticas Mahāyāna del Bodhisattva.

¿Autolesión como un ofrecimiento?
El fundamento canónico principal de quemar los conos de incienso es la Escritura Brahma Net y sus varios comentarios. Su decimosexto precepto menor expone: “Viendo a un bodhisattva principiante que acude en busca de los sūtras Mahāyāna y regímenes disciplinarios desde cien o mil millas, todas las prácticas austeras deberían explicarse de acuerdo con el Dharma, tal como la quemadura del cuerpo, la quemadura del brazo y la quemadura del dedo. Si no queman su cuerpo, brazo o dedo como una ofrenda a los Budas, no son Bodhisattvas renunciantes. Incluso para tigres hambrientos, lobos, leones y todos los espíritus hambrientos, ellos deberían abandonar la carne de sus cuerpos, manos y piernas y ofrecérselas. Después, el Verdadero Dharma será explicado en secuencia a todos y cada uno de ellos, para abrir sus mentes y comprender la verdad.”

Esta práctica austera enseña que los Bodhisattvas renunciantes queman sus cuerpos, brazos y dedos, así como también abandonan su carne y la ofrecen a los tigres hambrientos, lobos, leones y a todos los espíritus hambrientos. En cuanto a los relatos de quemar el cuerpo como una ofrenda a los budas, aparte de la Escritura Brahma Net, la mayoría de los demás sūtras Mahāyāna sobre preceptos no tienen ninguna descripción sobre eso. Sin embargo, en otro tipo de sūtras and śāstras Mahāyāna, en realidad hay relatos sobre ello. Por ejemplo, en el capítulo titulado “Vidas Pasadas del Bodhisattva Rey de la Medicina” (Yao Wang Pusa Benshi Pin, en chino) en el Sūtra del Loto, hay un relato de quemar el cuerpo como una ofrenda al Buda, que recibe la alabanza simultánea de Budas de los mundos tan numerosos como los granos de arena de ocho mil millones de Ríos Ganges: “¡Bien! ¡Bien! ¡Hombre virtuoso! Esto es verdadero esfuerzo. ¡Esto constituye verdadero ofrecimiento al Tathāgata al practicar el Dharma en su verdadero sentido!

El maestro Zhiyi (538-597) de la Escuela Tiantai, también leyó este pasaje y tuvo un destello de despertar, tras lo cual se sentó en quietud y entró en concentración meditativa, presenciando personalmente la asamblea en el Pico de Buitre, solemne y aún sin dispersarse.
Está claro que el mérito de quemar el cuerpo como una ofrenda a los budas es inconcebible. Este es el por qué el mismo capítulo en el Sūtra del Loto también expone: “Si uno ha generado la aspiración de alcanzar anuttarā-samyak-saṃbodhi, y es capaz de quemar un dedo o incluso el dedo gordo como una ofrenda a una estupa budista, sería superior al ofrecimiento del propio país, ciudad, esposa, hijos y mil cosmos de montañas, bosques, ríos, y estanques, al igual que varios tesoros.”

No para los Bodhisattvas Principiantes
Sin embargo, una cosa debería quedar clara: la capacidad del Bodhisattva Rey de la Medicina de practicar este tipo de camino austero está más allá de comparación con un bodhisattva principiante que está en la etapa de un ser común y corriente. El Bodhisattva Rey de la Medicina adopta primero varios tipos de materiales de incienso por mil doscientos años, y luego se unta a sí mismo con aceite fragante. Con poder sobrenatural y aspiraciones, luego quema espontáneamente su cuerpo, que queda encendido por otros mil doscientos años, tras lo cual se quema. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿quién de entre nosotros puede tener este tipo de poder sobrenatural y aspiracoines, y después quemarse a sí mismo? ¿Quién es capaz de quemar este cuerpo de carne y sangre por mil doscientos años?

Hay muchos ejemplos en los sutras budistas donde a alguien no le importa deshacerse de su cuerpo para escuchar el Dharma, por lo tanto, en el Avataṃsaka Sūtra el Bodhisattva Samantabhadra le dice a Sudhana: “Dentro de mi océano del Dharma, ni una sola palabra o verso se obtuvo sin renunciar a posiciones apreciadas tales como aquella del Rey Girador de la Rueda o sin renunciar a cada posesión posible.”

Sin embargo, esto se lleva a cabo por aquellos que son Bodhisattvas en la etapa de tolerancia y más allá, cuando están en un ambiente en donde el Dharma no está disponible. Además, abandonar la propia carne, manos y pies, y luego ofrecércelos a los tigres, lobos, leones y a todos los espíritus hambrientos se hace por compasión hacia los seres, con la esperanza de que a través de abandonar el cuerpo como comida, podríamos acoger, transformar y guiarlos, que es el por qué la Escritura de Brahma Net en el mismo precepto antes mencionado, expone: “Después, el Verdadero Dharma será explicado en secuencia a todos y cada uno de ellos, para abrir sus mentes y comprender la verdad.”

Bodhisattvas en las Nobles Etapas
Así pues, no hay ningún lugar en los reinos que no sea un lugar para el Bodhisattva de abandonar su carne y cerebro por el bien de los seres sensibles. Los bodhisattvas podrían transformarse en una gran montaña de carne para salvar a las personas hambrientas, quienes luego los cortarían en pedacitos. "Podrían manifestarse como un gran pez para que las personas pesquen y coman. Podrían ser tan nobles como un rey y, sin embargo, para salvar a una sola paloma, cortarían su propia carne como sustituto para ofrecer a los que quieren comerse a la paloma." Aunque estuvieran desangrandose, todavía no lo considerarían como sufrimiento.

Sin embargo, solo un Bodhisattva en las nobles etapas podría hacerlo; de lo contrario, si el abandono de carne para la alimentación de los tigres, lobos y leones hambrientos sucediera primero, ¿cómo podría ser posible eso de:“Después, el Verdadero Dharma será explicado en secuencia, a todos y cada uno de ellos, para abrir sus mentes y comprender la verdad”? Además, incluso aunque tuvieran la gran mente de abandonar el cuerpo, sin haber alcanzado la etapa de tolerancia no podrían siquiera no sentir nada de dolor cuando lo hicieran. Puesto que su vida podría terminar en esa agonía, también sería difícil tener autocontrol en cuanto a dónde irían después de la muerte.

Los seres sensibles ordinarios tienen más obstáculos kármicos que buenas causas, y más karma fijado que poder de votos, lo cual es el por qué hay pocos que experimentan dolor sin enfadarse, y no son muchos los que podrían enfadarse y aún no descender a un reino inferior como resultado. Entonces, el precepto 38 menor de la Escritura de Brahma Net especifica que un Bodhisattva no debería entrar intencionalmente en áreas peligrosas, de lo contrario, violan un precepto. Las áreas peligrosas incluyen “países en peligro, reinos gobernados por reyes malvados, terrenos con precipicios, una jungla, lugares habitados por leones, tigres o lobos, áreas que sufren inundación, fuego o viento, áreas con bandidos y serpientes veneosas en los caminos.” No hay contradicción con lo que expone el decimosexto artículo, que se refiere a un Bodhisattva en las nobles etapas; mientras que aquí se refiere a un Bodhisattva principiante.

El Bodhisattva en las nobles etapas se deshacerá de su cuerpo para alimentar a los tigres y lobos, porque es capaz de acogerlos y liberarlos. Aunque el Bodhisattva principiante podría ser devorado, huesos y todo, por un tigre o un lobo, no solo las bestías no podrán ser liberadas, sino que al revés, a causa de que comieron un Bodhisattva que está practicando el camino, el karma del acto sería mucho más grave. Así pues, está claro que el mérito de abandonar el cuerpo, así como su espíritu, es grande, pero el Bodhisattva principiante aún carece de base sólida y no puede rechazar su cuerpo tan a la ligera, de lo contrario, habrá plantado las causas de sufrimiento y sufrirá consecuencias kármicas en forma de sufrimiento. Eso no vale la pena en absoluto.

En el canon budista, podemos ver relatos de personas rechazando o quemando sus cuerpos. Incluso en los capítulos titulados “Olvidando el Cuerpo” (Wang shen pian, en chino) y “Abandonando el Cuerpo” (Yi shen pian, en chino) en las Biografías de Eminentes Monjes (Gaoseng Zhuan, en chino), no hay escasez de dichos ejemplos. Algunos lo hicieron para proteger el Dharma mientras otros lo hicieron con aspiraciones compasivas por el bien de liberar a los seres o como un método de buscar mérito, por lo tanto, cada uno fué capaz de crear un gran impacto. Entre ellos, sin duda alguna, hay Bodhisattvas de las nobles etapas en manifestación, pero no podemos decir que no hubo en absoluto practicantes que eran seres ordinarios.

Perseguir ciegamente el mérito
Sin embargo, si no estamos seguros sobre este tipo de práctica, o cuando no sea para un momento crítico, es mejor no emplearlo precipitadamente, porque, aunque el cuerpo material no es algo para dar tanta importancia, es la herramienta con la que practicamos el camino. Si nos falta habilidad o nuestra sabiduría es débil, luego, persiguiendo ciegamente el mérito a través de quemar el cuerpo, o abandonándolo, como mucho solo resultará en un nacimiento en los cielos, tras lo cual, cuando uno agote sus bendiciones celestiales, descenderá nuevamente a los destinos inferiores, o también, quizás degenerará en el cielo del Rey Māra, que sería todavía más miserable.

Nuevamente, la práctica de quemar el cuero cabelludo no carece de base en el canon budista. Además, no es solo quemar el cuero cabelludo, sino que también hay mención de incluso remover la parte superior de la propia cabeza con un cuchillo, vertiendo aceites perfumanos y encendiéndola como una lámpara. Este tipo de práctica merece ciertamente nuestro respeto y alabanza, pero no es algo para obligarse, porque, si nos faltan reverencia y resistencia, entonces resultaría intolerable. Al mismo tiempo, la Escritura de Brahma Net solo expone la quemadura del cuerpo, brazo y dedo, sin imponer la condición de que una persona quemara su cabeza.

Hay algunos que piensan que la parte superior del cuerpo de una persona es el más honorable de los lugares, de modo que la quemadura del cuero cabelludo simboliza o representa la quemadura del cuerpo. Esta interpretación es, por supuesto, razonable. Sin embargo, necesitamos tener una idea clara de un hecho: aunque la Escritura de Brahma Net exija que un Bodhisattva renunciante deba quemar su cuerpo, brazo y dedo, así como también abandonar su cuerpo como comida para leones, lobos y espíritus hambrientos, no dice nada en absoluto que bhiksus, quienes reciben los preceptos de Bodhisattva, deban primero quemar su cuerpo o abandonarlo, o que si no queman su cuerpo o lo abandonan, entonces no obtendrán los preceptos.

Dos Asuntos Diferentes
En particular, no esta previsto que el renunciante, antes de recibir los preceptos de Bodhisattva, deba primero quemar su cuero cabelludo para luego ser capaz de obtener los preceptos. Este es el por qué este asunto de quemar el cuero cabelludo no es una parte necesaria para transmitir los preceptos del bodhisattva renunciante. La quemadura del cuero cabelludo y la transmisión en sí de los preceptos, son fundamentalmente dos asuntos diferentes. Si dices que se supone que los renunciantes en busca de los preceptos de Bodhisattva deben primero quemar su cuerpo y abandonarlo y, después, recibir los preceptos, el cuerpo ya se quemaría y se abandonaría, de modo que, ¿qué quedaría para recibir los preceptos? ¿Estamos hablando de los preceptos para los difuntos? Ahora, aunque la quemadura del cuero cabelludo no sea quemar el cuerpo ni abandonarlo, el fundamento de esta quemadura del cuero cabelludo proviene de los mismos orígenes.

Yo personalmente no me opongo a la práctica de quemar los conos de incienso, pero debería provenir de las aspiraciones individuales. Antes de transmitir los preceptos de Bodhisattva renunciante, o en la explicación de la Escritura de Brahma Net, el maestro de preceptos de la ceremonia de preceptos debería explicarles a aquellos que reciben los preceptos, las austeridades que deben ser practicadas, las cuales son necesarias. El punto principal de las austeridades es experimentar y presenciar los sufrimientos de esta existencia. Mientras haya saṃsāra, habrá sufrimiento. Por lo que respecta al sufrimiento, la quemadura en el cuerpo es lo más intolerable, pero aunque sea doloroso, el dolor de la muerte es aún más severo. La quemadura de conos de incienso es para exhortar a los practicantes a que no caigan en la tentación del placer y de ahí olviden su propósito original, olviden todo acerca del gran asunto de liberarse del saṃsāra e ignoren el sufrimiento de los seres sensibles. La quemadura de los conos de incienso es para revelar la propia determinación de separarse de este cuerpo de carne y sangre, y de abandonarlo cuando sea necesario. Algunas personas dicen que la quemadura de conos de incienso no es dolorosa en absoluto, y que si sientes dolor, entonces es un obstáculo kármico. ¡Esto es una mentira deliberada! Sería un poco excesivo, especialmente requerir que un principiante en la toma de preceptos no sienta dolor cuando se aplique la quemadura de conos de incienso, a no ser que ellos sean Bodhisattvas que hayan regresado nuevamente al mundo. En realidad, el sentido de quemar conos de incienso no es para hacer que alguien no sienta dolor, sino de lo contrario, para esperar que el practicante pueda tener una idea de dolor, lo cual les ayudará a mantenerse alerta y vigilantes acerca de su práctica de beneficiarse a sí mismos y a los demás.

Un Ofrecimiento a la Propia Naturaleza
Algunas personas malinterpretan el significado original de la quemadura del cuerpo como un ofrecimiento al Buda, pensando que a los Budas y los Bodhisattvas les agrada saber que quemamos nuestra carne como un ofrecimiento y por lo tanto hay gran mérito en el acto. Supongamos que esto realmente fuera así, entonces los Budas y Bodhisattvas no serían más inteligentes ni sabios que los espíritus que consumen sangre de sacrificio. En realidad, la quemadura de conos de incienso como un ofrecimiento a los Budas no es un ofrecimiento a un Buda externo, sino un ofrecimiento al Buda de nuestra propia naturaleza. Aspirando a quemar conos de incienso, seguimos adelante incesantemente, mientras día tras día nos vamos acercando gradualmente al logro de la budeidad. Esta es la razon por la que es un ofrecimiento al Buda de nuestra propia naturaleza y no a algún Buda externo. La razón por la que los Budas elogian al Bodhisattva Rey de la Medicina por la quemadura de su cuerpo como un ofrecimiento a los Budas, es porque están alabando la firmeza de su bodhicitta y la grandeza de sus austeridades. De ninguna manera es porque estén encantados de recibir un ofrecimiento de carne quemada.

Un Buda es un individuo finalmente perfeccionado, ¿qué le falta a un Buda? ¿Un Buda aún necesita que quememos nuestros cuerpos con incienso como ofrenda? Por consiguiente, es efectivamente un requisito que las instrucciones sobre las austeridades sean impartidas en la sala de preceptos, pero es en realidad innecesario estipular que deben quemarse primero con incienso antes de recibir los preceptos del Bodhisattva. Si tienen la mente de recibir los conos de incienso, entonces merecerían ser elogiados, pero si no lo apetacen, no se debe obligarlos.

El momento para quemar conos de incienso no es obligatoriamente fijo. En cualquier momento que desees, en cualquier momento puedes ir y quemar los conos de incienso. Es ciertamente excelente quemar la parte superior de la cabeza, pero es también bueno quemar otro lugar.

Yo quemé Nueve Conos
Por supuesto, la quemadura de cicatrices de incienso en la ceremonia de preceptos nunca ha sido llevada a cabo forzosamente. Además, en algunas ceremonias de preceptos, se establece que solo tres conos de incienso están permitidos quemarse. Pero hay personas que quieren que se quemen seis o nueve conos de incienso, y cuando el maestro de preceptos no permite esto, simplemente añaden más ellos mismos en privado. Es bajo dichas circunstancias que yo quemé nueve conos. Por otro lado, hay personas que no desean que se queme su cuero cabelludo, pero, al estar influenciadas por la mentalidad grupal y la conducta colectiva, se obligan a seguir a la asamblea.

Tengo un relato personal para compartir acerca de este hecho.Yo tenía un compañero receptor de preceptos quien inicialmente estaba opuesto a quemar cicatrices de incienso, pero después, debido a mis nueve cicatrices de conos de incienso que se quemaban en privado, su maestro le preguntó si quería que también le quemasen nueve. Al principio, parecía reacio, pero luego, al ver mi expresión facial que parecía que no me molestaba en absoluto, él dijo: “Bueno, también quemaré nueve conos.” Aquí le había influenciado, pero no estaba seguro de que si me acusaría más tarde.

No se puede comparar la quemadura de cicatrices de incienso con la quemadura del cuerpo, por lo que el dolor de ello es, después de todo, de grado limitado. Sin duda alguna, es posible practicarlo para los Bodhisattvas que no están en las nobles etapas, pero es fundamental que provenga de nuestras propias aspiraciones verdaderas; si no, no solo el maestro y el que es quemado no obtendrán ningún merito del acto, sino que también habrán cometido transgresiones.

No hay necesidad de insistir que “si no quemas tu cuerpo, brazo o dedo, entonces no eres un Bodhisattva renunciante,” y que la quemadura del cuero cabelludo con incienso no equivale en absoluto a “la quemadura del cuerpo, brazo o dedo.” Desde el despertar inicial de la mente como un ser ordinario hasta el logro de la Budeidad, en total hay involucradas cincuenta y dos etapas, de manera que los Bodhisattvas en las etapas ordinarias no deben ser requeridos a imitar en todos los aspectos a aquellos en las etapas nobles y valiosas . De lo contrario, ¿Podrian las eximibles transgresiones de las siete ramas en los Preceptos del Bodhisattva Yogācāra (Yuqie Pusajie Ben, en chino) y los eximibles diez actos dañinos en el Compendio del Mahāyāna (Mahāyāna Saṃgraha Śāstra, en sánscrito) ser permitidos? No está permitido para aquellos que no sean Bodhisattvas en las nobles etapas.

Además, un novicio que haya recibido los preceptos de Bodhisattva es también considerado como un Bodhisattva renunciante. Un novicio no podría recibir los preceptos de bodhisattva si estaba por quemar enteramente su cuerpo antes de recibir los preceptos. Si quemaran primero su brazo o dedo y luego recibieran los preceptos, todavía no serían como el Bodhisattva Rey de la Medicina, quien se recupera de los brazos y dedos quemados con su poder de grandes votos . En ese caso, se convertiría realmente en un obstáculo para recibir los preceptos de bhiksu si no tuvieran brazos o dedos.

Pensamientos de Reforma
No tengo ninguna objeción en contra de quemar conos de incienso, pero espero que, en el futuro, los centros del Dharma que transmiten los preceptos puedan considerar una reforma en relación a la práctica. Yo apoyo mucho la reforma, pero no puedo estar de acuerdo con la crítica extrema. Hay algunos que dicen que la motivación de quemar el cuero cabelludo se deriva de las estipulaciones establecidas por maestros de preceptos, y que sería perjudicable para el propósito, solo para fomentar hipocresía, vanidad e imagen. La crítica como esta es un poco exagerada. Podría ser incorrecto obligar a las personas a quemar su cuero cabelludo, pero también ¿podrías decir que la quema voluntaria de conos de incienso es también impermisible? ¿Debemos no reconocerlo como una expresión concreta de sentimientos religiosos?

Es correcto criticar los problemas en un determinado periódo de tiempo, pero es incorrecto si nos apartamos de la esencia de una religión. De lo contrario, ¿cómo seríamos diferentes de Hu Shi (1891-1962), regañando al Budismo por sus arhats, monjes y monjas por no saber conducirse bien en la sociedad?

Relatos Históricos
También hay algunos que se dedican a estudios de texto y piensan que la quema del cuero cabelludo de los monjes se originó de las crueles órdenes impartidas por el Emperador Shunzhi (1644–1662) durante la Dinastía Qing (1644–1912). No sé qué evidencia histórica es empleada como base para esto, pero puedo probar que la quemadura del cuero cabelludo de los monjes no comienza con las órdenes del Emperador Shunzhi en la Dinastía Qing.

Al final de la Dinastía Ming, en el año 1632, el Maestro Ouyi tenía treinta y cuatro años y entró en retiro de verano, donde fue cicatrizado con diez conos de incienso. Después, en el último día del retiro cuando se hacen las confesiones, quemó seis conos más de incienso sobre su cabeza antes de obtener los preceptos de Bodhisattva novicio. Esto era doce años antes del primer año en el reinado de Shunzhi (1644). Antes de los tiempos del Maestro Ouyi, la cicatrización del cuero cabelludo no carecía de precedentes, lo que muestra que la práctica austera de monjes que cicatrizaban sus cabezas no empezó con las órdenes de Shunzhi.

Es totalmente cierto que la primera persona en China en recibir los preceptos de Bodhisattva fué el Maestro de Vinaya Daojin (d.444) en los últimos años de la Dinastía Jin Oriental (317-420). Pasó tres años en la dura práctica sincera del Dharma para recibir la esencia de los preceptos de Bodhisattva como una respuesta espiritual, aunque no hay relato de su quemadura de cabeza. Posteriormente, aquellos que estaban en la busqueda de los preceptos del bodhisattva, podrían haber fomentado y elogiado el mérito de austeridades, pero no se exigía que tuvieran que quemar su cabeza. Este es el por qué hoy no debemos precipitadamente abolir la quemadura de conos de incienso, pero tampoco es necesario requerir que un recien ordenado deba verse sometido a la quemadura del cuero cabelludo.
Ahora que este artículo está escrito, me pregunto quién apreciará mis argumentos o, por el contrario, me acusará.