viernes, 22 de septiembre de 2011
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Protección Medioambiental
La esencia del Chan
Protección Medioambiental
Por el venerable maestro Sheng Yen.
31 de agosto del 2000, sesión de trabajo sobre la protección medioambiental en el Hotel Waldorf-Astoria.

El Budismo es una religión que pone gran énfasis en la protección medioambiental. El Sakyamuni Buda nació en el Jardín de Lumbini. Se dedicó a la práctica espiritual en el bosque, alcanzó la Budeidad bajo un árbol y comenzó a dar su sermón en el Parque de los Ciervos. Los monasterios principales donde enseñó a sus discípulos todos fueron jardines o bosques, tales como el Bosquecillo de Jeta, Bosquecillo de Bambú y el Jardín de Amravana, y entró en el parinirvana entre dos árboles de Shala cerca de la localidad de Kusinagara. Al pasar la noche bajo un árbol, exhortó a sus discípulos monásticos a considerar ese lugar como su propia casa y a cuidarlo muy bien.

En los sutras y preceptos, el Buda nos dijo que deberíamos cuidar muy bien a los animales, y que no deberíamos dañar ni la hierba ni los árboles, y considerarlos como la casa donde habitan seres sensibles. En los relatos de las vidas pasadas del Buda, cuando estaba siguiendo el camino del Bodhisattva, una vez había renacido como un pájaro. Durante un incendio forestal, trató intrépidamente de apagar el fuego ignorando su propia seguridad y trayendo agua con sus plumas. En el Avatamsaka Sutra se dice que las montañas, las aguas, la hierba y los árboles son todas manifestaciones de los grandes bodhisattvas. Por consiguiente, los budistas creen que tanto los seres sensibles como las cosas no-sensibles todos son el Cuerpo-Dharma de los Budas. No sólo las flores amarillas y el verde bambú predican las enseñanzas budistas, sino que también las rocas pueden comprender las doctrinas budistas. Por lo tanto, los budistas consideramos nuestro medioambiente viviente como nuestros propios cuerpos. La práctica espiritual en la vida de los budistas es ciertamente muy simple, frugal y pura.

Desafortunadamente, el desarrollo desmesurado y el uso excesivo de químicos en el mundo han conducido al rápido consumo de recursos naturales, al veloz deterioro del medioambiente natural y a la extinción de diversas especies. El resultado colectivo acelera la tierra hacia su día final. Aunque ningún ser humano desee la temprana llegada del día final, y a pesar del hecho de que la mayoría de las personas están conscientes de la crisis, pocos están dispuestos a esforzarse conjuntamente para tomar la acción de salvar el destino de la tierra. Diariamente todo el mundo todavía consume incluso mayores cantidades de recursos naturales y produce más residuos que contaminan la tierra, el aire, los ríos y los océanos. La extensión del bosque pluvial tropical se vuelve cada vez pequeña; el número de especies disminuye también, y la desertificación de la tierra se expande a una velocidad más rápida. Si no se contiene y revierte esta situación, entonces la humanidad se habrá extinguido incluso antes de que la tierra sea destruida.

En el mundo moderno, todos sabemos que deberíamos proteger nuestro medio ambiente, reducir la cantidad de basura que producimos, clasificar nuestros residuos y reciclar lo más posible.
Sin embargo, diariamente todavía estamos consumiendo cantidades sustanciales de recursos energéticos, y produciendo tremendas cantidades de residuos y contaminación. En las anteriores eras de agricultura y pastoral, la basura podía convertirse en el fertilizante y tierra, volviendo a la naturaleza. Por el contrario, los recursos naturales consumidos por el moderno sector industrial y comercial no son renovables. La civilización contemporánea produce una gran cantidad de contaminación, y este acto es tan horrible como generar una tremenda cantidad de células cancerigenas en el cuerpo de la naturaleza.

No hablamos mal de la industria y comercio modernos, ni denunciamos el rápido desarrollo de la producción tecnológica. Por consiguiente, nos vemos obligados a recurrir a los líderes religiosos y espirituales del mundo para aconsejar a toda la humanidad a que tome la responsabilidad de proteger el medio ambiente mientras se dedique a las actividades industriales, comerciales y tecnológicas.
Sólo debido a nuestra curiosidad por las innovaciones tecnológicas y la competencia por la riqueza industrial y comercial, los seres humanos no deberíamos seguir destruyendo el medio ambiente del que dependemos para sobrevivir; de lo contrario, ¡la historia de la humanidad no perdurará otros mil años!

El consumo derrochador de los recursos naturales y la destrucción de la ecología son provocados por el ansia psicológica de la humanidad por comodidad y riqueza. Si podemos practicar la enseñanza del Buda de “llevar una vida satisfecha deseando poco” y “estar satisfecho y por lo tanto siempre feliz”, y si estamos dispuestos a emplear nuestra inteligencia para tratar los problemas y dedicarnos diligentemente al trabajo productivo, entonces podremos llevar vidas muy felices sin tener que enfrentarnos el uno al otro o pelearnos con la naturaleza. Por lo tanto, los miembros de nuestra organización emplean las siguientes cuatro oraciones para alentarse el uno al otro:

Nuestras necesidades son pocas;
Nuestros deseos son muchos.
Busca sólo lo que realmente necesitamos;
Lo que deseamos no es importante.

Si con motivo de satisfacer nuestros deseos, la humanidad consume recursos naturales y devasta el medioambiente ecológico, entonces estamos pidiendo repetidamente préstamos para pagar lo que ya debemos. Pidiendo préstamos para cubrir antiguas deudas, nuestras deudas se harán cada vez más pesadas; a través de cortar nuestra propia carne para apaciguar el hambre, estamos cometiendo lentamente suicidio. Desafortunadamente, la humanidad pierde la cabeza por la comodidad temporal y los logros egoístas. Algunos dicen que la futura tecnología será capaz de rectificar los errores provocados por la gente moderna. Teóricamente, esta futura tecnología será capaz de resolver los problemas provenientes de la tecnología contemporánea. Además, dicen que si un grupo de personas provocan problemas, otro grupo conseguirá tratar con ellos. Suponen que el acto de destrucción debería primero tener lugar antes de que la humanidad logre un avance. Estos son conceptos extremadamente irresponsables. Si las personas modernas no ponen especial atención a las medidas para proteger el medioambiente ni valoran sus recursos al mismo tiempo que se dedican a los varios tipos de producción y manufacturación; esto equivale a enterrar minas por todas partes en el medioambiente para amenazar generaciones futuras de la humanidad. De manera que debemos recurrir a los líderes religiosos y espirituales del mundo no sólo para rezar por el éxito del trabajo medioambiental, sino también para estar involucrados personalmente en el movimiento global de protección ambiental.

Como dije, el movimiento de protección ambiental debe ser global y abarcarlo todo. Además de valorar los recursos naturales, proteger el ambiente ecológico, las opciones de estilo de vida tales como reducir la cantidad de basura, reciclar, llevar una vida pura, simple y frugal, y minimizar la contaminación que producimos, deberíamos también aprender a respetar las vidas y a los demás, siempre recordándonos a nosotros mismos este pensamiento: además de nosotros, hay otras innumerables personas; además de nuestra generación, están nuestros innumerables descendientes de las generaciones futuras.
Por consiguiente, Dharma Drum Mountain, nuestra pequeña comunidad budista de sólo alrededor de un millón de miembros, en los pasados diez años ha promovido cuatro principios principales para la protección ambiental:

1) La valoración de los recursos naturales y la protección del medioambiente ecológico;
2) Mantener la limpieza en la vida familiar y llevar a cabo las necesidades cotidianas simple y frugalmente;
3) Mejorar la cortesía interpersonal y la etiqueta social.
4) En lugar de considerarlo todo desde el punto de vista de una persona, una raza, un período de tiempo y un lugar, deberíamos considerarlo desde la perspectiva de que toda la humanidad de todo los tiempos y espacios debería ser protegida en su existencia, poseer el derecho a vivir y sentir la dignidad de la vida.

En resumen, los cuatro tipos medioambientales arriba mencionados pueden replantearse como medioambientalismo natural, medioambientalismo de estilo de vida, medioambientalismo de etiqueta social y medioambientalismo espiritual. Las tareas medioambientales de las personas en general están restringidas a los aspectos materiales (primero y segundo tipos). Las tareas medioambientales que llevamos a cabo tienen que ir más profundo desde el nivel material al nivel espiritual de la sociedad y del pensamiento. La protección ambiental debe combinarse con nuestras respectivas creencias religiosas y pensamiento filosófico en una misión concienzuda, de manera que el medioambientalismo no se convierta en un mero slogan. Por lo tanto, estrictamente hablando, la purificación de la mente y del corazón de la humanidad es más importante que la purificación del medioambiente. Si nuestra mente está libre de intenciones malvadas y no está contaminada por el entorno, entonces nuestro medioambiente vivo tampoco será contaminado y estropeado por nosotros. Sin embargo, para la gente común y corriente, es aconsejable empezar cultivando la costumbre de proteger el medioambiente material, e ir más profundo paso a paso hasta por fin se pueda cultivar el medioambiente a un nivel espiritual.