martes, 17 de octubre de 2011
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El Surgimiento de la Apariencia Condicionada de la Verdadera Mente Parte VII
Por el venerable Guo Xing, abad del Centro de Meditación Chan

Este es el séptimo en una serie de artículos tomados de las charlas del Dharma impartidas por el venerable Guo Xing, abad del Centro de Meditación, en el Retiro del Sutra Surangama en agosto de 2012. Las charlas se enfocan sobre los primeros cuatro capítulos del Sutra Surangama, e incluyen la discusión sobre la teoría y práctica Chan, relatos de los maestros Chan, y cómo aplicar los métodos Chan a la vida cotidiana.

La Verdadera Conciencia Transciende la Conciencia Visual

Tal y como se ha mencionado anteriormente, la conciencia visual no depende de las causas y condiciones. Al mismo tiempo, los sutras también señalan que hay nueve condiciones que deben satisfacerse para que nosotros podamos ver un objeto. Hay nueve prerrequisitos para “ver”. A saber: espacio, luz, facultad sensorial, entorno, intención, base de discriminación, base de impureza y pureza, la base raíz y las semillas. Debe haber los ojos, el entorno, la luz, el espacio, la intención, las Conciencias de los Cinco Sentidos, la Sexta Conciencia, la Séptima Conciencia y la Octava Conciencia. Al mismo tiempo, el Sutra Surangama también señala que la Verdadera Conciencia Visual, nuestra Naturaleza que es capaz de ver, no depende de causas y condiciones. ¿Por qué existe esta incongruencia?

Aquí nos estamos refiriendo a “Cuando eres capaz de emplear tu verdadera conciencia para estar conciente de la esencia de tu conciencia visual, sabrás que tu verdadera conciencia no es la misma que la esencia de tu conciencia”. Las dos están muy separadas la una de la otra. La esencia de la conciencia no es el equivalente a la verdadera conciencia”. (El SutraSurangama , traducción inglesa por la Sociedad de Traducción de Textos Budistas, 2009, pág. 76).
La Verdadera Conciencia Visual transciende el dualismo (el sujeto en el acto de ver y el objeto siendo visto). Esto habla de la verdad suprema, que es la Verdadera Mente por sí misma. Esto no está refiriéndose a el tipo mundado de la conciencia visual, que requiere los nueve prerrequisitos. De lo que estamos hablando ahora es la primera y la última verdad.

Así es cómo lo explica el Buda: Cuando vemos la luz, la mente que puede ver no es el fenómeno de la luz. Cuando vemos la oscuridad, nuestra mente que puede ver no es la “oscuridad”. La que posee la función de ver es la mente, no el ojo. Lo mismo sucede al ver el espacio u objetos sólidos. Lo que nos permite ver, aquella mente que tiene la función de ver, no es la “luz”, ni la “oscuridad”, ni el “espacio”, ni tampoco los “objetos sólidos”.

El Buda explica además que, cuando eres consciente de que estás viendo (lo que significa que, en primer lugar, eres capaz de ver, y en segundo lugar, sabes que estás viendo), la Verdadera Mente no es aquella conciencia que sabe que estás viendo (el segundo nivel de ver). Cuando ves un fenómeno, ¿no es porque hay una mente que puede ver y hay un objeto que puede ser visto? Esta manera de ver radica en ver con la mente dualista, en lugar de la Verdadera Mente. La conciencia visual, operando con una mente dualista, se convierte en “conciencia” – (una de) las Cinco Conciencias y la Sexta Conciencia. La Verdadera Mente, por otro lado, es sabiduría, que transciende el modo dualista de subjeto y objeto. No es una conciencia dualista visual.

Las personas comunes y corrientes están acostumbradas a observar todos los fenómenos usando la mente dualista. Originalmente, en cada momento, todos los fenómenos son la manifestación de la Verdadera Mente. Similar a lo que se ha comentado antes – “La conciencia visual no es un objeto que se puede percibir, al mismo tiempo no está separada de los objetos.” – no puedes separar los fenómenos y la Verdadera Mente. La Verdadera Mente y los fenómenos son siempre uno. La Verdadera Naturaleza no puede separarse de los fenómenos. Apartándose de la Mente que tiene conciencia visual, los fenómenos no existen. Apartándose de los fenómenos, no hay tampoco una Naturaleza que exista de forma independiente .

Incesantemente, las personas comunes y corrientes emplean el pensamiento presente para aferrarse al pensamiento precedente, que ya ha perecido. Pero las personas comunes y corrientes no comprenden que el pensamiento precedente al que se están aferrando ya ha perecido. Una analogía que usamos es la de quemar varitas de incienso haciendo círculos en la oscuridad. Cuando haces tal círculo, un anillo de fuego aparece en el aire. Pero, en realidad, lo que parece ser un anillo giratorio es ese punto de incienso encendido. El anillo de fuego ya ha perecido. Lo que remane es meramente el efecto de la persistencia de la visión, que conduce a la percepción de que el anillo de fuego aún existe. Como esta analogía, originalmente, tanto el pensamiento previo como el posterior son la inmóvil Verdadera Mente por sí misma. A partir del punto de vista del pensamiento posterior, el pensamiento previo que ya ha perecido se ha convertido en un fenómeno que no tiene conciencia. Desde la perspectiva del pensamiento previo que ya ha desaparecido, el pensamiento posterior es la mente dualista que opera con sujeto y objeto.

Similarmente puedo decir, por ejemplo, “Yo soy grande; tú no eres bueno”. En ese mismo instante, en cada palabra que se ha dicho, se manifiesta la verdadera mente. Cuando “yo” fue dicho, el resto de las palabras en la oración todavía no han aparecido. En el momento en que llego a la palabra “tú”, la primera mitad, “yo soy grande”, ya ha desaparecido. Sin embargo, no creemos que de hecho haya desaparecido. En el momento en que llego a “bueno” en la frase “no bueno”, la palabra anterior “no” ha desaparecido completamente. Aún, pensamos que es una frase completa. Esto es porque la conciencia de la mente tiene la función de registrar y conservar.

Lo que es peor, consideramos las palabras “yo” y “tú” como las personas reales, “mí” y “tú”. Operando así, los pensamientos previos y posteriores surgen continuamente, uno tras otro sin cesar. Consideramos continuamente los fenómenos como el“yo”, considerando la mente dualista que surge y perece como el“yo”. No logramos ver la Verdadera Mente, que es no-dualista e inmóvil. La cual es el Verdadero "Yo".

Por lo tanto, sólo cuando la mente que continúa aferrándose al pensamiento precedente llega a un punto final, entonces, la Verdadera Mente no-dualista e inmóvil puede manifestarse. En [el libro del Maestro Chan Sheng Yen] "El Reino del Despertar del Maestro Shenhui", hay una frase:“En prajna, nada se sabe, y sin embargo, nada es desconocido". Si hay algo para ser conocido, entonces, este conocimiento es confinado y limitado. Por lo tanto, sólo el conocimiento sin ningún objeto para ser conocido puede exhibir verdaderamente “nada es desconocido". Similarmente, la tercera etapa en la práctica de la Iluminación Silenciosa se describe como: sin contactar las cosas, se sabe". Lo que esto significa es que, mientras haya objetos que puedas contactar, entonces, lo que puede conocerse es limitado. No sería “nada es desconocido". No sería, ciertamente, el Verdadero Saber. (Por continuar)