viernes, 23 de junio de 2011
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Extractos de Los Principios de Transmisión de la Mente
La esencia del Chan
Comentario por el maestro Sheng Yen.

(1)
Esta es la Era del Fin del Dharma.
Las personas están practicando el Chan en todas partes,
Pero, seducidas por sonido y forma,
Los confunden con principio y sujeto.

(2)
Deja que la mente sea como la inmensidad del espacio vacío,
Déjala que se marchite como un tronco sin vida,
Déjala que se enfríe como las cenizas de un fuego muerto.
Esto al menos se aproxima al Chan.

(3)
Deja que la mente se aparte de existencia y vacuidad,
volviéndose vacía, ilimitada, sin enredos,
Como el sol en el espacio vacío,
Brillante, natural, e iluminando para todo.
¿Eso no es sin esfuerzo?

(4)
Cuando, al llegar a este estado,
La mente no persigue, depende, o se apega,
Como todos los Budas,
Sin permanencia, la mente se manifiesta.

(5)
Si alguien no es capaz de comprender lo que significo,
No importa cuánto aprenda o sepa -
practicando fervientemente el camino esotérico,
vistiendose de hierba, comiendo corteza –
No se verá la naturaleza de su mente.
En el camino externo, practicando la herejía,
uno es pariente de Mara.

Huang-po vivía en el período tardío de mediados de la dinastía Tang (618-907). En ese momento, el Budaharma estaba declinando. El número de practicantes sinceros estaba disminuyendo y de estos, pocos se volvieron iluminados. En relación con esta situación, Huang-po dijo: “En este gran país de Tang, no hay ningún maestro Chan.” Lo llamó la Era del Fin del Dharma.

En ese mismo tiempo, las enseñanzas y prácticas del camino externo, dentro y fuera de la comunidad budista, se estaban multiplicando. Las personas vestían togas de la Sangha y empleaban el nombre del Budismo para difundir creencias heréticas. Huang-po dijo: “Parecería que en estos días hay muchos maestros y practicantes, y que deben ser maravillosos, pero en realidad la mayoría de ellos están apegados al sonido y a la forma.”

Con sonido y forma, Huang-po se refería a los objetos sensoriales (polvos) de los seis órganos sensoriales y sus conciencias respectivas. Los seis órganos sensoriales y conciencias son los ojos y la visión, los oídos y la escucha, la nariz y el olfato, la lengua y el gusto, el cuerpo y la sensación, y la mente y el pensamiento. Los seis polvos son formas, sonidos, olores, gustos, objetos y símbolos. Puesto que los seres humanos generalmente dependen de sus oídos y ojos para interactuar con otros y el ambiente, muchos métodos de concentración hacen uso de estos dos sentidos y sus objetos acompañantes, sonido y forma, para entrenar la mente.

Nada es intrínsecamente incorrecto con los métodos de práctica, pero los problemas pueden surgir en las mentes de los practicantes. En el curso de la meditación, sin duda alguna uno oirá sonidos y verá cosas. Algunos de estos fenómenos serán externos y algunos provendrán de adentro, pero todos deberán considerarse ilusión. Como la mente comienza a moverse de la dispersión a la claridad, a menudo establecerá contacto con el apego a las cosas: el zumbido del frigorífico podría sonar como música hermosa. La regla de práctica es no apegarse a los fenómenos, aunque las visiones y los sonidos del paraíso llenen de tus ojos y oídos.

Cuando la mente se pacifica, los sentidos se vuelven más agudos y la mente se vuelve más expansiva. El sonido de una hormiga moviéndose a través del suelo podría sonar como un búfalo que desbandó. Podrías quedar tan inmerso en un sonido particular que todo lo que te rodea desaparece. El sonido podría crecer, como las ondas que se extienden hacia afuera cuando se tira una piedra en un pozo, hasta que tú mismo te conviertes en el sonido, y el sonido se une con el universo entero. Del mismo modo, podrías ver destellos y círculos de luz en tu campo visual. Alguien que hace retiro suele ver a sus compañeros practicantes rodeados por halos dorados. Podrías sentir la luz emanando de tu pecho, y si tu mente es estable y clara, la luz podría expandirse, como el sonido, hasta que tú, la luz y el universo están unidos. Lo que he descrito podría pasarte a ti en el camino de práctica. Son buenas experiencias y señales de progreso, pero no son el destino final. Si te vuelves apegado a estos fenómenos, se convierten en serias obstrucciones. Aunque experimentes la unidad con el universo entero, eso no es la liberación. Es apego al sonido y a la forma. Huang-po dijo que el apego al sonido y a la forma, no importa cuán hermoso o expansivo parezca, no está en concordancia con la iluminación, y no tiene nada que ver con la liberación. Para la mente sería mejor ser como un tronco marchito o ceniza fría. Estas analogías describen una mente pacífica que no es perturbada por el sonido o la forma. Dicha mente, aunque no está iluminada, está cerca del Chan.

La mente del Chan es aquella ilimitada, iluminada, y libre de enredos, como un sol colgado en el espacio vacío. Uno debería esforzarse en prácticar para ser como este sol, vacío de todos los apegos. Esto se logra a través de liberar el pensamiento anterior, el pasado, y el pensamiento siguiente, el futuro. Cuando esto suceda, el pensamiento presente también desaparecerá naturalmente, dejándonos sin apego a la existencia o a la vacuidad. Esta es la verdadera práctica Chan.