lunes, 25 de septiembre de 2011
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Instrucciones para el Retiro de Meditación de Siete Días I
La esencia del Chan
Charlas de Mañana y Tarde impartidas por el Maestro Sheng Yen del 26 al 31 de diciembre de 1992.

El primer día
Conceptos y Métodos de la Práctica Chan

Hay dos temas importantes en el cultivo: el concepto y el método. Si logras comprenderlos claramente, entonces tendrás la certeza de lograr poder de la práctica. Así que por favor sigue las instrucciones. Voy a explicar el acercamiento adecuado a los conceptos y los métodos de práctica.

En primer lugar, explicaré el concepto de cultivo. Hay tres principios fundamentales: dejar a un lado tu ego, dejar a un lado tu objetivo, y dejar a un lado el pasado y el futuro. El ego significa tu cuerpo y mente. El objetivo significa los beneficios de la práctica Chan. El pasado y el futuro significan mirar hacia atrás y proyectarse hacia adelante en el pensamiento. Estos tres puntos constituyen el núcleo central del yo, y los elementos esenciales del valor del yo, y son ellos precisamente puntos, la raíz de la desgracia, trayendo consigo aflicción y esclavitud. Si no eres capaz de dejarlos a un lado, para ti no habrá manera de obtener el resultado más importante de la práctica Chan: la experiencia de la iluminación. Para ser capaz de experimentar los beneficios del Chan, debes dejarlos a un lado, al menos temporalmente.

Más adelante explicaré los dos principios fundamentales para todos los métodos de cultivar la práctica.

El primer principio fundamental es mantener tu “centro” bajo – el centro del cuerpo debe situarse por debajo de la cintura. Si haces de tu cabeza el centro, podrías experimentar dolores de cabeza y de estómago, además de sentirte sofocado. Si tomas tu pecho como el centro, podrías sentir opresión en él y tener la sensación de plenitud en el estómago. Si llevas la sensación del peso al punto donde tus nalgas se encuentran con el cojín, entonces no habrá efecto secundario.

El segundo principio fundamental es relajar cuerpo y mente. Primero, práctica la relajación de los músculos de tu cuerpo y la relajación de tus nervios.

Luego, relaja tu mente y calma tus emociones. La relajación significa hacer que cada célula en tu cuerpo se sienta ligera y libre. Esto significa liberar la tensión en todas las partes del cuerpo – tu rostro, ojos, hombros, brazos, manos, vientre, piernas y pies. Relajar la mente y calmar las emociones significa no tener ninguna preocupación, no sentirse apresurado, no sentirse enojado y confundido, no sentirse temeroso, ni sentirse aprensivo o asustado. Si puedes dejar a un lado todas las emociones perturbadoras y concentrarte completamente en el método de la práctica Chan, entonces te relajarás. Primero, trata de relajar tus músculos, así estarás menos nervioso y se aquietará tu mente. Lo más importante es relajar tu sección media. Si no lo haces cuando estés sentado en la postura de meditación, podrías sentir opresión en el pecho, inflamación en el estómago, mareos, u obstrucción de tu energía vital, y ya no habrá para ti manera de continuar la meditación.

Los Principios Fundamentales de Cultivar la Práctica

Hay dos principios esenciales para cultivar la práctica: en actitud, te ofreces a ti mismo, y en método, te corriges a ti mismo. La actitud y el método deben utilizarse juntos.

Ofrecerte a ti mismo significa dedicar tu cuerpo y mente a la vida de práctica. Si prácticas con actitud de ofrecimiento de ti mismo, entonces no serás egocéntrico. Si prácticas con una actitud egocéntrica, no sólo es probable que perjudiques a los demás, sino también experimentarás mucha aflicción. Si prácticas con una actitud egocéntrica, no importa cómo busques, el único resultado posible es aflicción. La única manera de eliminar la aflicción es dejar tu egocentricidad.

Corregirte a ti mismo significa emplear los métodos de la práctica Chan para llevar a cabo un proceso total de regular y rectificar la conducta del cuerpo, del habla y de la mente. Normalmente, deberías emplear los cinco preceptos básicos y el camino óctuple para corregir tu conducta física, verbal y mental. Durante un retiro de siete días, empleamos la meditación sentada, la meditación caminando, postraciones, y trabajo para ayudarnos a estar atentos a nuestras acciones. Reducimos nuestra habla y salmodiamos escrituras para regular lo que decimos. Empleamos los métodos de contar las respiraciones, recitar el nombre de Buda, e investigar hua-tou para corregir nuestras actividades mentales.
De estas tres formas de conducta, las actividades mentales son lo más sutil, y también lo más difícil de corregir. Para corregirlas, primero empleamos comprensión correcta, pensamiento correcto, concentración correcta, y diligencia correcta. Día tras día, debes llevar a cabo regularmente la observación de ti mismo. De momento a momento sé claro, consciente de los pensamientos que surgen y desaparecen, consciente de su corrección. Sé consciente de todo. Si un pensamiento surgen sin la debida atención, una vez que desaparece, debes preguntarte a ti mismo: ¿Qué es lo que estoy pensando? Si perseveras de esta manera, entonces siempre podrás mantener la atención correcta.

Hay muchas maneras de vigilar la mente. Durante cada momento del día, observa: Donde esté el cuerpo, deberá estar tu mente. Cualquier trabajo que sea, mantén tu mente de acuerdo con ello. Cualquier cosa que digas, mantén tu mente clara. Cuando las actividades del cuerpo, el habla y la mente estén unidas, habrás captado lo esencial de la práctica Chan.

Práctica en Grupo

El estilo de la práctica Chan puede dividirse en la práctica individual y la práctica en grupo.

La ventaja de la práctica individual es que es ilimitada: puedes ajustarla a tu condición mental y física de acuerdo a la circunstancia. Pero para aquellos a quienes les faltan autodisciplina y control, la práctica es a menudo irregular y frustrante.

La práctica en grupo puede dividirse en dos categorías: La práctica con un maestro o práctica sin un maestro. Ambas categorías requieren pautas.

El maestro tiene tres funciones:
1. Basado en la comprensión correcta del Budadharma y la experiencia de la práctica Chan, da instrucciones apropiadas y correcciones a los practicantes.

2. Trata con los problemas del grupo y trabaja con ellos para solucionar las dificultades.
3. Explica los conceptos y métodos de la práctica Chan al grupo en conjunto.


A menudo cuando las personas práctican el Chan, podrían estar conscientes de que tienen problemas, pero frecuentemente no los reconocen por cuáles son, y por lo tanto, necesitan las instrucciones del maestro para traer a la luz sus problemas y corregirlos. Esto es el propósito de las instrucciones del maestro durante el retiro de siete días.

La condición física y mental de cada practicante varía. Entonces, las instrucciones del maestro no pueden siempre ser las mismas. Si siempre fueran las mismas, podrían ser de alguna ayuda para unas personas, pero este tipo de instrucciones serían el equivalente a escuchar una grabación en cinta, o leer un libro o un artículo. Nunca será lo suficientemente receptivo. No habría manera de recetar la medicina correcta del Dharma a cada individuo.

El Segundo Día

El Centro del Cuerpo

Cuando estás de pie, coloca la palma derecha sobre la izquierda y pon ambas manos sobre el estómago, en el dan-tian (campo de elixir). Esto permitirá que la mente se concentre y se calme. El centro del cuerpo seguirá la posición de las manos y se calmará en el dan-tian. Adopta esta posición no sólo cuando estés en el santuario de Buda o la sala Chan, sino siempre que escuches a alguien hablar o estés en conversación. Entonces tu mente no se dispersará y tu energía vital no se desperdiciará.
No lleves el centro a tu cabeza. Mejor hazlo en los tres centros que son apropiados. Al estar de pie, centra en la sección del medio o en las plantas de los pies. Cuando estás practicando la meditación sentada, si te sientes disperso, centra en el punto donde tus nalgas se unen al cojín. Si sientes presión en la cabeza u opresión en el pecho, centra en el punto de Manantial Burbujeante (yung ch'uan hsueh, en chino), situado en las plantas de los pies. Asegúrate de relajar los músculos en el punto donde centres.

Confianza en la Práctica Chan

Para las personas que han practicado el Chan por muchos años, puede no haber problemas de confianza, dado que sin ella no habrían podido perseverar. Para aquellos que recientemente han comenzado a practicar, o para quienes participan por primera vez en un retiro, podría parecer que les falta fe en el Budadharma, en ellos mismos o en el maestro.
Los practicantes Chan deben tener confianza en los conceptos y métodos del Budadharma. Debes tener confianza en que son correctos y confiables y en que todo el mundo puede usarlos. Debes tener confianza en la capacidad del maestro y en su experiencia.
Si practicas de acuerdo con los principios y los métodos que te explican, entonces obtendrás los beneficios de la práctica Chan.
Hay cuatro niveles de confianza. Primero, confianza engañosa – adoración ciega sin razón. Segundo, confianza admirativa – cuando crees que una enseñanza es útil pero todavía la considera noble y fuera del alcance. Tercero, confianza basada en entendimiento – cuando la razón y la lógica conducen a la aceptación. Cuatro, confianza adquirida del mismo conocimiento o beneficio obtenido de la práctica.

Practicar el Chan es como aprender cualquier otra habilidad: tu capacidad debe ser perfeccionada por el constante refinamiento y pulimiento. Si no tienes miedo al fracaso y estás decidido a avanzar valientemente, establecerás una mente firme y sólida en la confianza.

El Tercer Día

Surgimiento y Extinción Momento a Momento

Hay tres etapas de la práctica Chan. En la primera etapa, los pensamientos espontáneos son numerosos, y no hay conciencia de su surgimiento y extinción. Tu mente realmente no está en el método. En la segunda etapa, sabes cuando los pensamientos surgen y se extinguen, empiezas a emplear eficazmente tu método. En la tercera etapa, ya no ves el surgimiento y la extinción de los pensamientos – estás empleando bien el método.

Cuando practicas, buscas la tercera etapa, pero la tarea es difícil. Cuando surgen los pensamientos, no los rechaces, solamente regresa al método. “Surgimiento y extinción momento a momento” significa que los pensamientos perecen tan pronto como surgen. No hay necesidad de preocuparte por ellos. Empezar nuevamente es de mayor importancia.

Empezar nuevamente significa que cada vez que estás consciente de los pensamientos, regresas al método. Esto es una oportunidad de comenzar nuevamente porque en este momento, un pensamiento ya se ha ido y el siguiente pensamiento todavía no ha surgido. Por lo tanto, cada momento es un comienzo. Esto es como alpinista escalando un acantilado peligroso. No debe mirar hacia adelante y tampoco atrás de lo contrario perderá el paso. Si cae, debe agarrar su cuerda de retención y regresar hasta el punto en donde resbaló. Cada paso debe mantenerse rápido, cada paso es un comienzo.

Cuando cada pensamiento surge y desaparece, es un movimiento hacia adelante, y cada comienzo es una etapa en el proceso del logro. En el comienzo de tu práctica, tus pensamientos a menudo se desviarán del método. Cuando comienzas a emplear bien el método, te vuelves consciente de los pensamientos que surgen y desaparecen. El primer pensamiento está con el método, y así como el segundo, el tercero y el milésimo. Si mantienes esta concentración sin descanso, logras algo llamado “práctica bien engranada.” Si llegas al punto donde no hay pensamientos, sigues el método, y luego llegas al punto en el que incluso el método desaparece, entonces llegas a la etapa en donde “el trabajo de meditación se fusiona.”

La Impermanencia Significa Renovación

La impermanencia significa que todos los fenómenos mundanos están en un proceso constante de nacimiento y destrucción, surgimiento y desaparición. Si puedes entender que todos los fenómenos son transitorios, entonces tu confianza será asegurada, y estarás lleno de esperanza. Te sentirás agradecido por las cosas que son buenas y optimista respecto a las cosas que no son buenas. Esta es la razón por la cual el maestro Chan Yunmen dijo: “Cada día es un buen día.” No hay momento sin esperanza, y no hay esfuerzo destinado al eterno fracaso. Naturalmente, después de todo, cada día es un buen día.

No sólo cada día es un buen día, sino cada pensamiento es un buen pensamiento. Esto no significa que cada pensamiento sea puro y limpio; muchos pensamientos podrían ser malos. Todo lo que debes hacer es reconocer que un pensamiento está surgiendo e inmediatamente regresar a tu método y empiezar de nuevo. Siempre que descubras un pensamiento, tendrás inmediatamente un nuevo comienzo. Te sentirás feliz, tu cuerpo y mente estarán ligeros y relajados y sentirás que el tiempo se pasa volando. Esta actitud influirá en nuestra vida cotidiana. Las malas situaciones no provocarán aflicción inmediata, y estarás seguro de tu futuro. Verás que tu futuro está lleno de esperanza.

Si comprendes la impermanencia adecuadamente, entonces vivirás en un estado alegre de renovación momento a momento, de paz constante, e inagotable progreso en tu práctica.