viernes, 23 de junio de 2011
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El Chan: Así Viene, Así se va
La esencia del Chan
Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen sobre el Surangama Sutra el 4 de noviembre de 1990.

El Chan es “así viene, así se va.” Todo es el Chan; esto es “así viene.” Nada es el Chan; esto es “así se va.” Hoy quiero investigar estas palabras. Pienso que les darán un nuevo entendimiento para emplear el Chan en su vida cotidiana.

La secta Chan no cree en palabras, descripciones o teorías preestablecidas. De hecho, el Chan no puede expresarse con palabras o frases. Cualquier cosa que sea pronunciada sobre el Chan no podrá ser el verdadero Chan. Sin embargo, la literatura del Chan, tanto en China como en Japón, sobrepasa enormemente a aquella de otras tradiciones budistas. Ésta incluye los discursos de los maestros, las discusiones con los discípulos, así como también otras escrituras.

D. T. Suzuki fue el primero en introducir el Zen (Chan, en chino) en Occidente. Sólo en inglés escribió más de veinte libros sobre el Zen. Algunos de mis estudiantes han compilado mis conferencias en libros. Hemos publicado seis en inglés. Aunque el Chan no pueda expresarse con palabras, los libros siguen publicándose.

El Chan puede describirse desde tres perspectivas: como un modo de vida, como un modo de tratar las situaciones y como una orientación hacia el mundo externo.

Incluso un entendimiento intelectual de la práctica Chan tiene utilidad. Pero, cuando vas aún más lejos y basas tu vida en la práctica, las características del Chan se manifiestan en cualquier cosa que hagas. Encuentras paz, estabilidad y alegría.

El Chan es abierto y amplio y lo abarca todo. No hay rechazo de lo que no concuerda con tu manera de pensar. Una vez que hayas desarrollado un entendimiento del Chan o quizás que hayas tenido una verdadera experiencia del Chan, la sabiduría se manifestará en cualquier cosa que hagas. Te vuelves conciente de una nueva actitud en ti mismo que es amplia y abierta y no-discriminatoria. Los demás la verán también.

Llegas a un punto donde tu entendimiento del Chan concuerda con lo que sientes, con tu sentido de justicia y con las costumbres de la sociedad. Dicha armonía no es fácil de lograr. Tus sentimientos podrían chocar con tu sentido de justicia y con tu sentido de lo que es correcto. Y tu sentido de justicia podría chocar contra lo que es ordenado por la ley. Pero el Chan es una actitud que lo abarca todo.

”Así viene” significa el logro de la Budeidad. Esto es a donde conduce la práctica del Chan. Una experiencia de “así viene” es una indicación de que la Budeidad no está a lejos.

”Así viene” es la traducción generalmente aceptada del sánscrito “Tathagata.” Sin embargo, “así viene” no es exactamente correcto. Tathagata en realidad significa “como si hubiera venido pero no ha venido realmente.”
Más, Tathagata tiene el significado de “originalmente es así.” ¿Originalmente como qué? El estado original de cada ser sensible, es decir, “como si viniera.”

¿Estamos verdaderamente en este mundo? Si estamos realmente aquí, ¿entonces cómo es que podemos salir? ¿Estamos realmente en el Centro Chan? ¿Es esto todo lo que hay? Con respecto a cualquier lugar, podemos decir: “Es como si hubiéramos venido.”

Cuando alcanzó la Budeidad, el Buda vio que eso era como si él hubiera venido (Tathagata). Y cuando nos mira, ve que nosotros, igualmente, somos “así viene” y “originalmente así.”

Nos falta este entendimiento. Estamos llenos de aflicción. Nos apegamos a lo que vemos y estamos continuamente en conflicto con nosotros mismos. Estamos en guerra el uno con el otro y con nuestro interior. Esto es realmente bastante extraño.

Nos falta la confianza de decir que nosotros, igualmente, somos “así viene.” Conscientes de las infinitas aflicciones en nuestras vidas, encontramos imposible declarar que somos iguales que el Buda – que somos “así viene.” Sólo aquellos que han alcanzado la Budeidad reconocen que el “así viene” es común para todos. ¿Cómo vamos a entender lo que significa el término “así”? Hay cuatro perspectivas, que corresponden a diferentes niveles de entendimiento.

La primera perspectiva es la de los seres sensibles comunes. Ven al Buda como el salvador del mundo, el que solucionó los problemas de nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte.

Sin embargo, en una ocasión alguien me preguntó por qué fue que el mismo Sakyamuni sucumbió a todas estas aflicciones: “¿Cómo él puede ayudarnos cuando no pudo resolver sus propios problemas? Pareciera que el Buda no nos ha traído nada.”
¿Hay realmente contradicción aquí?

El Buda ayudaba a los seres sensibles a vencer el sufrimiento a través de sus enseñanzas y a través de los métodos de práctica que prescribió. Podemos practicar de manera que, como el Buda, podamos abandonar nuestro apego egocéntrico y descubrir nuestra propia sabiduría innata. Ya no consideraremos el proceso de nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte como sufrimiento. Veremos que son las consecuencias de nuestras propias acciones.

Aquel que ha alcanzado la liberación todavía experimenta envejecimiento, enfermedad y muerte, pero su actitud es la de que solamente está pagando una deuda. Una vez que se pagan las deudas, no se debe nada. No hay resentimiento o resistencia. Esta es liberación del sufrimiento. Después de la liberación, uno sí que envejece, enferma y muere, pero no hay miedo a este proceso.

La segunda perspectiva es aquella de los sabios y santos del Budismo, aquellos que han practicado el Budadharma y han alcanzado una realización significativa, tales como bodhisattvas y arhats. Desde su punto de vista, el Buda personifica gran compasión, sabiduría y liberación. Los seres sensibles comunes creen que el Buda es un gran ser, pero no tienen una verdadera comprensión de su grandeza. Sólo los santos y los sabios comprenden verdaderamente cuán grande es el Buda. Ven que él no sólo es un gran ser en comparación con los seres sensibles comunes, sino que también es un gran ser en comparación con todos los demás santos y sabios.

La compasión es una medida de la grandeza. Normalmente los seres sensibles comunes cuidan de su propia familia, pero a menudo les falta la compasión por aquellos que están fuera de la familia.
Los grandes líderes políticos podrían amar a la patria tanto como a sus familias. Consideran a los ciudadanos de su país y la santidad del estado igual que a sus propios padres e hijos. No necesariamente ponen a su familia en primer lugar. Dicha compasión es mucho más grande que la de las personas comunes.

Los grandes filósofos y líderes religiosos no sólo aman a su propia patria, sino que extienden su amor a toda la humanidad. No sólo aman a aquellos que les aman, sino que también aman incluso a sus enemigos. Su amor no discrimina.

Los budistas comprenden la importancia de la compasión, no sólo por la humanidad, sino por todos los seres sensibles, humanos y no humanos. No todos los budistas alcanzan este nivel, pero es un principio fundamental.

Un practicante laico que conozco siempre habla de la compasión. Un día lo vi con una banana y dije: “Tengo hambre, déjame comer la banana.”
”Sólo tengo una banana.”
“Pero, debes tener compasión por mí, también.”
Finalmente, replicó: “Déjame primero tener compasión por mí mismo. Un Bodhisattva debe cuidar de todos los seres sensibles. Yo soy un ser sensible. Déjame ser compasivo por mí mismo.”
Ésta es la compasión de un ser sensible común. Es un concepto intelectual, no el Budismo.
La compasión no es solamente un concepto para los santos y sabios budistas; es lo que practican. Por supuesto, la compasión de los bodhisattvas ordinarios y los arhats realizados revela el nivel de su realización.

Un relato que ilustra esto concierne a un arhat que manifestó su voluntad de hacer cualquier cosa por otros seres sensibles. Una deidad protectora del Dharma que quería probarlo apareció y se disfrazó como una persona común padeciendo enfermedad severa. “Mi médico dijo que solamente el ojo de un arhat podría curarme.” El arhat sabía que esto sería doloroso, pero decidió sacrificar su ojo por el bien del otro. Él se arrancó su ojo izquierdo y se lo dio a la deidad.
Pero la deidad exclamó: “Espera un momento, actuaste demasiado rápido, mi médico me prometió que solamente tu ojo derecho funcionaría.” El arhat se arrancó su segundo ojo, pero la deidad sólo lo olió, y dijo que olía mal. Entonces tiró los dos globos oculares al suelo y los aplastó con los pies. Para su desgracia, el arhat descubrió que la compasión no es tan simple. No sólo había fracasado en ayudar a la deidad, sino que también perdió sus ojos y recibió insultos en lugar de agradecimientos.
Pero la deidad sabía los límites de un arhat. “No se supone que poseas una Mente Bodhi genuina, así que déjame devolverte tus ojos.” Por consiguiente, incluso un arhat carece de la capacidad para una compasión infinita.
La deidad dijo: “Deberías saber que por innumerables vidas el Buda ha soportado lo que es imposible de soportar, ha sufrido lo que es imposible de sufrir y ha abandonado lo que es imposible de abandonar.”

Deberíamos aprender a ser compasivos. Si encontramos difícil a la genuina compasión, debemos recordar que sólo somos seres sensibles comunes. Por lo menos, podemos practicar el no pedir a los demás que sean compasivos cuando nosotros mismos no lo somos.
La tercera perspectiva es la del Buda. Él percibe que todos los seres sensibles comunes son sus semejantes; es decir, que esos seres sensibles son realmente lo mismo que el Tathagata. Ellos son “así vienen.” En la secta Chan decimos: “Todos los días nos levantamos con el Buda; por la noche, dormimos abrazados al Buda.” Pero, debido a que no tenemos verdadera sabiduría, permanecemos ignorantes de que nos levantamos y nos quedamos dormidos con el Buda.

La cuarta perspectiva concierne a las enseñanzas del Buda. Los seres sensibles varían de acuerdo con su formación, situación y disposición; de manera que el Buda varía sus enseñanzas según el caso. El Dharma no es y no puede ser una enseñanza fija; es genuino sólo cuando es flexible. Cuando el Buda expuso el Dharma, enseñó lo que era apropiado para su audiencia. Este es el verdadero entendimiento de “la realidad es así.”

Hay un relato de un budista y jefe de familia quien era un alto funcionario del gobierno. Alguien le habló acerca del principio del Budadharma de “no-yo, no-otro, no-seres sensibles,” que es realmente una cita del Sutra del Diamante. Él percibió gran verdad en esto.
Un día, visitó un monasterio cercano en las montañas y preguntó al maestro: “He oído que el Budadharma dice que no hay nada; no-yo, no-otros, no-seres sensibles. ¿Qué piensa de eso?”
”Estás equivocado, hay un yo; hay otros; hay seres sensibles.”
El jefe de familia no estaba convencido: “Aquellas son las palabras del Sutra del Diamante. ¿Cómo puede ser verdad lo que dijo? ¿No ha leído nunca el Sutra del Diamante?”

”Yo leí el Sutra del Diamante muchos años antes que tu. Sí que habla de no-yo, no-otros, no-seres sensibles; pero eso no quiere decir que puedas decir eso.”
El funcionario preguntó: “¿Por qué?”
”¿Tienes esposa e hijos?”
“Sí.”
Entonces el maestro dijo: “Pregúntame si tengo hijos.”
El funcionario contestó: “Usted es un monje. Por supuesto que no tiene esposa o hijos.”
“De manera que para mí es correcto decir no-yo, no-otros, y no-seres sensibles. Como jefe de familia, tienes que decir que hay-yo; hay-otros; hay-seres sensibles.”
El maestro adaptó la enseñanza al jefe de familia. No importa que la enseñanza exista o no, con tal de que sea apropiada para ese ser sensible en particular. Ésta es la verdadera enseñanza.

Ahora voy a hablar sobre el término, “así se va,” que realmente tiene el mismo significado que “así viene.”
El Sutra del Diamante expone que el Tathagata no proviene de ninguna parte y no va a ninguna parte.
Cuando el Buda alcanzó la Budeidad, nada aumentó. Cuando era un ser sensible, no era ni mas ni menos que cuando estaba en la Budeidad. La Naturaleza de Buda no apareció repentinamente. Ni partirá repentinamente para dejar “sólo” un ser sensible ordinario. En esencia, el Tathagata no aumenta o disminuye.

Había un conocido maestro en Taiwán quien recientemente pasó a mejor vida. Cuando murió, estaba en sus noventa años. Sus palabras finales fueron: “No viniendo, no yendo.”
Después de que muriera, muchos budistas empezaron a repetir lo que había dicho. Es verdad que es útil repetir las palabras de un gran maestro, pero puesto que sus palabras fueron citadas directamente del Sutra del Diamante, yo no podría estar seguro si ellas fueron simplemente una cita o realmente el producto de una gran realización. Algunos estaban descontentos con esta observación. Yo dije: “Al contrario, deberían estar muy contentos.” Después de muchos años de práctica, este maestro finalizó su vida citando el Sutra del Diamante. Él comprendió las palabras; no todo el mundo es capaz de hacerlo. Muchos repiten diariamente el Sutra del Diamante, pero pocos entienden la importancia de lo que dice. La mayoría de las personas no pensarían incluso en el Sutra del Diamante cuando estén a punto de morir. Sus mayores preocupaciones serían: “¿Qué va a pasar con mi hijo? ¿Qué va a pasar con mi familia?” Es raro que una persona muera con las palabras del Sutra del Diamante en su mente como lo hizo este viejo maestro.
El Madhyamika Sastra, el discurso sobre el punto de vista del camino medio, expone:
No entrada y no salida.

La entrada puede tener el significado de surgir o producir. La salida significa la partida, desaparición. La mayoría de los budistas están inclinados a terminar con todas las aflicciones, a la adquisición de sabiduría, a la partida de la existencia y, últimamente, al nirvana. Estas ideas están todas conectadas con una entrada y con una salida; no concuerdan con la percepción de un Tathagata.

Los practicantes Chan, como otros budistas, buscan vencer la falsa ilusión y alcanzar la iluminación. El Sutra de la Plataforma dice que dentro de la ilusión uno es un ser sensible común, en iluminación, es un Buda. Nuevamente, esta idea de ilusión e iluminación pertenece al reino de venida e ida.

No es que el Sutra de la Plataforma esté equivocado. Son los practicantes del Chan los que malinterpretan el sutra. Ellos conciben un estado llamado ilusión y un estado diferente llamado iluminación. Esperan dejar atrás el uno por el otro. Esta actitud no conduce a nada más que a un extraño estado de la mente.
Las personas ordinarias que no tienen entendimiento del Budadharma, sufren muchas venidas e idas. Hoy ganan dinero, un aumento. Mañana pierden dinero, una pérdida. Hoy alguien se casa, uno más en la familia. Nace un niño, otro más. Quizás un divorcio ocurre en el futuro, alguien se va. Los padres pasan a mejor vida, más partidas. Tales venidas e idas son comunes.

Al comprender verdaderamente “así viene, así se va,” tendrás mucha menos aflicción. Realmente no hay pérdida o ganancia de dinero. Alguien se casa, pero nadie ha venido realmente. El divorcio no quita a nadie. En cada situación es “como si” alguien hubiera venido, “como si” alguien hubiera salido.
Una vez me preguntaron: “¿Esta idea de “así viene, así se va” significa que cuando me caso, no tengo una esposa? Cuando mi esposa da a luz, ¿no tengo realmente un nuevo bebé? ¿No tengo a nadie a quien cuidar?”

Éste no es el caso. La idea de “así viene, así se va” significa “como si” hubieran venido. Debes cuidar a tu esposa como si tuvieras una esposa. Del mismo modo, si tienes hijos, debes cuidarles como si ellos hubieran venido a ti. Tu esposa y tus hijos no deberían ser la causa de tu aflicción. Hay personas en tu familia – cuídales, pero comprende que ellos, igualmente, son “así vienen, así se van.”

Lao Tzu nos dice que “actuemos sin poseer.” Esta idea es adecuada para nuestra discusión. Debes actuar responsablemente en cualquier situación dada, pero debes comprender que en realidad no posees o controlas nada. De lo contrario, corres riesgo de enredarte en problemas. Suponiendo que tu esposa sea particularmente joven y atractiva. Los demás serán atraídos por ella. Si eres posesivo, sufrirás. Por otro lado, podrías regocijarte por la atención prestada a tu esposa. Con la actitud de “así viene, así se va,” comprenderás que ella sigue siendo tu esposa sin importar lo que podrían hacer los demás. ¿Y si ella se va con otro? La misma actitud se aplica: “así viene, así se va.” Es como si ella hubiera venido; como si se hubiera ido.

Un hombre distinguido que conozco en Taiwán tenía una esposa alrededor de 10 años más joven que él. Ella hablaba inglés con fluidez y tenía muchos amigos extranjeros. Ella se fue con un estadounidense a Hong Kong. A pesar de la indignación de sus amigos, él solamente dijo: “Da la casualidad de que el caballero estadounidense prefiere a la misma mujer que yo. Él tiene un gusto excelente. Estoy muy contento.”
Seis meses después, ella regresó y de nuevo sus amigos estaban disgustados: “¿Cómo puedes aceptarla nuevamente después de todo lo que ha sucedido?”
”Tengo un punto de vista diferente,” dijo él. “Mi esposa, igualmente, tiene buen gusto: Al compararme con el otro, ella finalmente ve que soy la mejor pareja. Así que ha vuelto.”

He aquí otro relato que sucedió en Taiwán: Un maestro del Dharma al que conozco me visitó durante la celebración del Año Nuevo. Como era costumbre, le obsequié un sobre conteniendo una considerable cantidad de dinero.
Él comentó: “Entre tú y yo realmente no debería haber venida e ida.”
Yo pensé por un momento y contesté: “En ese caso, este será el último año que doy tal regalo.”
Él dijo: “Está bien. En ese caso, será como si hubiera venido, como si se hubiera ido.”
Su comentario casi me trajo iluminación. ¿Qué piensan?

Otra línea del Sutra del Diamante explica el Tathagata con más detalle:

Si ves todos los fenómenos y reconoces que realmente no son fenómenos, esto es lo mismo que ver al Tathagata, el “así viene.”
Si queremos ver al Tathagata en nosotros mismos así como en los otros seres sensibles, debemos reconocer que lo que percibimos como fenómenos no son fenómenos. Aquí, “fenómenos” se refiere al ‘yo’, a los otros, a los seres sensibles y a la duración de la vida.
El fenómeno del ‘yo’ se refiere a nuestros propios cuerpos y a nuestros propios pensamientos. Esto es el ‘yo’. El fenómeno de los otros se refiere al medio ambiente. Esto incluye todos los seres vivientes, todos los objetos físicos, y todos los eventos y sucesos.
Si puedo verme a mí mismo y a los otros, no como yo mismo y como los otros, entonces es posible de ver al Tathagata, el “así viene.” ¿Cómo podemos hacerlo? Hay varios métodos:
El primer método es analítico. Para comprender la idea del ‘yo’, analizamos el cuerpo y todo lo que está relacionado con él. Esto incluye la mente y todos nuestros conocimientos, ideas y experiencias. Con un análisis cuidadoso, vemos que la idea del ‘yo’ es sólo una colección de objetos físicos y procesos mentales que se esfuerzan por conectar las experiencias del pasado, presente y futuro. Analizamos más detalladamente los componentes de estos objetos y procesos, y separamos lo que consideramos normalmente como pasado, presente y futuro en momentos diferentes. Entonces nos preguntamos: “¿dónde está el ‘yo’?” No se puede encontrar. Esto es el método analítico.

Podemos analizar nuestro medio ambiente y reconocer que todas las cosas están cambiando constantemente. Son no-permanentes; no tienen características fijas. Por consiguiente, no podemos decir que tienen existencia real alguna. Entonces, ¿por qué deberíamos estar molestos a causa de la ilusión, por algo que es irreal?
Hay dos categorías adicionales de fenómenos: El tercero es el fenómeno de los seres sensibles, que es la suma del fenómeno del ‘yo’ y el fenómeno de los otros. Finalmente, hay una categoría que es llamada duración de vida, que constituye la continuidad del tiempo y del espacio en el que vivimos.

Ve verdaderamente que no hay ‘yo’, y llegarás a comprender los fenómenos del medio ambiente, de los otros seres sensibles y de la duración de la vida. Todos los cuatro fenómenos pueden reducirse a un fenómeno solo y eso en sí mismo no es real. Ve que todos los fenómenos no son reales, y entonces reconocerás el “así viene, así se va.”

El primer método es analítico; el segundo es el de la experiencia de la práctica. Llega al punto donde tu mente esté concentrada y unificada, y finalmente la mente entera desaparece. “La mente desaparece” significa un cese al egocentrismo. Al principio, eres egocéntrico, pero cuando tu mente está concentrada, te vuelves consciente de tu egocentrismo. Si luego la dejas ir completamente, te sales del control del ‘yo’. Esta es la experiencia de “así viene, así se va.” Podrías considerar al Tathagata como un estado negativo, puesto que es negada la existencia de todos los fenómenos percibidos. Esto podría conducirte a concluir que tu esposa no es tu esposa real, o que tu marido no es tu marido real. Igualmente, lo mismo podría aplicarse a tus hijos y padres. ¿Cómo podrías ser capaz de conducir tu vida? Evidentemente, el estado del Tathagata no es así. No, en dicha etapa una persona está libre de aflicciones, no de responsabilidades. El Tathagata posee gran sabiduría y gran compasión. El Tathagata es energético, altruista y lleno de cuidado y compasión para con todos los seres sensibles.

Un discípulo del Maestro Pai-Chang (720-814) en una ocasión planteó esta pregunta: “Maestro, usted está ocupado todos los días de la mañana hasta la noche. ¿Cuál es la razón?”

El maestro contestó: “Puesto que no me preocupo por mí mismo, no tengo más remedio que estar ocupado.” A partir de estas líneas, yo expreso a menudo la idea de que los demás tienen problemas, pero nosotros solamente tenemos cosas que hacer. De esta manera nos mantenemos claros en ayudar a los demás con sus problemas. Al principio, esto podría ser difícil de alcanzar, pero por lo menos podemos comprender que cuando tenemos aflicciones, los demás también las tienen. En todos los casos, cuando nos esforzamos por comprender y vivir de acuerdo con esta actitud, generaremos más cariño y compasión.

Todas las cosas de la vida ofrecen la oportunidad de practicar. Cuando ganamos dinero, es “como si hubiera venido, como si se hubiera ido.” Cuando lo perdemos, es “como si hubiera venido, como si se hubiera ido.” Las cosas buenas y malas, igualmente, son “como si hubieran venido, como si se hubieran ido.” Consideramos todas las cosas “como si vinieran, como si se fueran.” Ésta es la actitud del Tathagata.
Alcanza la actitud del Tathagata, y tendrás menos obstrucciones mentales. Las obstrucciones físicas que encuentres, te causarán menos sufrimiento y aflicción.