sábado, 18 de noviembre de 2011
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Los Puntos Esenciales de la Práctica Chan I
La esencia del Chan

Esta es la primera parte de la traducción de un artículo escrito por el patriarca actual, el maestro Hsu-yun (1893-1959), quien es también conocido por su nombre en español, Nube Vacía.

Los Prerrequisitos y Entendimiento Necesarios para Empezar la Práctica Chan

1. El Objetivo de la Práctica Chan

El objetivo de la práctica Chan es iluminar la mente mediante la eliminación de sus impurezas y la visión de nuestra propia verdadera naturaleza. Las impurezas mentales son los falsos pensamientos y los apegos. Nuestra propia naturaleza es la sabiduría y la virtud del Tathagata. La sabiduría y la virtud de los Budas y los seres sensibles no son diferentes el uno del otro. Para experimentar esta sabiduría y virtud, deja, deja atrás la dualidad, la discriminación, los falsos pensamientos y el apego. Esto es Budeidad. Si uno no puede hacerlo, entonces sigue siendo un ser sensible ordinario.

Es porque tú y yo somos impuros de manera que hemos estado vagando perdidos y confusos en el samsara por incontables kalpas; y que no podemos deshacernos inmediatamente de los falsos pensamientos y ver nuestra naturaleza original. Por esta razón debemos practicar el Chan.

El prerrequisito para la práctica Chan es erradicar el pensamiento erróneo. El Buda Shakyamuni impartió muchas enseñanzas al respecto. Su enseñanza más simple y más directa es la palabra “detener” de la expresión “detener es Bodhi.” Desde el momento en que Bodhidharma transmitió las enseñanzas Chan hasta hoy, el Chan se ha extendido ampliamente, estremeciendo e iluminando el mundo. Entre las muchas cosas que Bodhidharma y el Sexto Patriarca enseñaron a aquellos que vinieron a estudiar con ellos, no hay nada más valioso que el dicho: “Abandona todas las condiciones enmarañadas, deja que no surja un solo pensamiento.”

Esta expresión es realmente el prerrequisito para la práctica Chan. Si no puedes cumplir este requisito, entonces no sólo fracasarás en alcanzar el objetivo último de la práctica Chan, sino que ni siquiera podrás entrar por la puerta del Chan. Si estás enredado en los fenómenos mundanos con pensamientos que aparecen y desaparecen continuamente, ¿cómo puedes hablar de practicar el Chan?

2. Abandonar todas las condiciones enmarañadas

”Abandona todas las condiciones enmarañadas, deja que no surja un solo pensamiento” es un prerrequisito para la práctica Chan. Ahora que lo sabemos, ¿cómo podemos llevarlo a cabo? El mejor practicante tiene entre sus capacidades superiores, el poder detener para siempre todos los pensamientos, llegar directamente a la condición de no-surgimiento, y experimentar inmediatamente el Bodhi. Dicha persona no permanece enredada en nada.

El segundo mejor tipo de practicante utiliza el principio para cortar los fenómenos y comprende que nuestra propia naturaleza es originalmente pura. Aflicción y bodhi, samsara y nirvana, todos son nombres falsos que no tienen nada que ver con nuestra propia naturaleza. Todas las cosas son sueños e ilusiones, como burbujas o reflejos.

Dentro de nuestra propia naturaleza, mi cuerpo, compuesto por los cuatro grandes elementos por sí mismos son como burbujas en el mar, aparecen y desaparecen, sin embargo, nunca obstruye la superficie original. No permitas ser seducido por el surgimiento, la continuidad, el cambio y el deceso de los fenómenos ilusorios, que dan origen al placer y a la aversión, al apego y al rechazo. Abandona tu cuerpo entero, como si hubieras muerto, y los seis órganos sensoriales, los seis objetos sensoriales y las seis conciencias sensoriales desaparecerán naturalmente. Serán destruídos la codicia, el odio y la ignorancia. Todas las sensaciones de dolor, sufrimiento y placer que acompañan al cuerpo – hambre, frío, saciedad, calor, honor, deshonor, nacimiento y muerte, calamidad, prosperidad, buena y mala suerte, alabanza, culpa, logro y pérdida, seguridad y peligro – dejarán de preocuparte. Solamente esto puede considerarse como la verdadera renunciación – cuando lo abandonas todo para siempre. Esto es lo que significa renunciar a todos los fenómenos.

Cuando se renuncia a todos los fenómenos, los pensamientos erróneos desaparecen, la discriminación no surge, y el apego se deja atrás. Cuando los pensamientos ya no aparecen, la luminosidad de nuestra propia naturaleza se manifiesta completamente. En este momento habrás cumplido las condiciones necesarias para la práctica Chan. Entonces, el trabajo más duro y la práctica sincera te permitirán iluminar la mente y ver tu verdadera naturaleza.

3. Todo el mundo puede convertirse instantáneamente en Buda

Muchos practicantes Chan hacen preguntas sobre el Dharma. El Dharma que se expresa por medio de palabras no es el verdadero Dharma. Tan pronto como tratas de explicar las cosas, se pierde el verdadero significado. Cuando comprendes que “una mente” es el Buda, de ahora en adelante no hay nada más que hacer. Todo ya está completo. Toda la charla de la práctica o el logro es un engaño demoníaco.

“El señalar directamente la mente, ver nuestra propia naturaleza y alcanzar la Budeidad” de Bodhidharma, indica claramente que todos los seres sensibles son Budas. Una vez que reconocemos nuestra propia naturaleza pura, podemos estar en armonía con el entorno sin enredarnos en ello. La mente permanecerá unificada todo el día, ya sea caminando, estando de pie, estando sentado o acostado. Esto ya es ser un Buda. En este momento no hay necesidad de realizar esfuerzo ni ser diligente. Cualquier acción es superflua. No hace falta molestarse con el pensamiento o palabra más leve. Por lo tanto, convertirse en Buda es la tarea más fácil y sin impedemientos. Hazlo tú mismo, no lo busques fuera de ti.

Todos los seres sensibles, que desean evitar el renacimiento por incontables kalpas en las cuatro formas de nacimiento y en los seis reinos de existencia, quienes se hunden para siempre en el océano del sufrimiento; y que hacen el voto de alcanzar la Budeidad y las cuatro virtudes de Nirvana (eternidad, alegría, existencia personal y Pureza) – pueden alcanzar inmediatamente la Budeidad si creen totalmente en las palabras verdaderas de los Budas y los patriarcas, renuncian a todo, y ni piensan en los seres, ni piensan que el voto que hacen todos los Budas, Bodhisattvas y patriarcas, es un voto presunto, sin fundamento y vacío.

El Dharma es exactamente así. Ha sido dilucidado una y otra vez por el Buda y los patriarcas. Nos han exhortado con la verdad. No nos engañan. Desafortunadamente, los seres sensibles se encuentran confusos y por incontables kalpas han experimentado nacimiento y muerte en el océano de sufrimiento, aparecen y desaparecen, continuamente tomando nuevas formas de vida, aturdidos y confusos se ven enredados en el polvo mundano de los seis sentidos de espaldas a la iluminación, son como oro puro en un pozo negro. Debido a la gravedad del problema, el Buda enseñaba compasivamente las 84.000 puertas del Dharmas para concordar con las diferentes raíces kármicas de los seres sensibles, así que los seres sensibles podrían emplear los métodos para curarse ellos mismo de los 84.000 hábitos y errores, que incluyen la codicia, el odio, la ignorancia y el deseo.

4. Investigar el Chan y Contemplar la Mente:

Nuestra secta se enfoca en la investigación del Chan. El propósito de practicar el Chan radica en “iluminar la mente y ver nuestra verdadera naturaleza.” Esta investigación es también denominada “la comprensión clara de nuestra propia naturaleza y percepción completa de nuestra naturaleza original.”

Desde que el Buda recogió una flor y Bodhidharma vino al Este, los métodos para entrar en esta puerta del Dharma han evolucionado constantemente. La mayoría de los practicantes Chan, antes de las dinastías Tang y Sung, alcanzaron la iluminación después de escuchar una palabra o media frase del Dharma. La transmisión de maestro a discípulo era el sello de la Mente con la Mente. No había un Dharma fijo. Las preguntas y las respuestas diarias desataron las cadenas. Eso era nada más que recetar la medicina correcta para una determinada enfermedad.

Después de la dinastía Sung, sin embargo, las personas no tenían raíces kármicas tan buenas como sus predecesores. No podían llevar a cabo lo que les habían dicho. Por ejemplo, los practicantes fueron enseñados a “dejarlo todo” y a “no pensar en lo bueno y lo malo,” pero no podían hacerlo. No podían dejarlo todo, y si no estaban pensando en lo bueno, estaban pensando en lo malo. Bajo estas circunstancias, los patriarcas no tenían otro remedio que emplear los venenos para luchar contra los venenos, de manera que enseñaron el método de investigar gong-an y hua-to.

Cuando uno empieza a investigar un hua-to, debe agarrarlo fuertemente, sin dejarlo ir. Es como un ratón que trata de roer el féretro para encontrar el camino de salida. Se concentra en un punto. No prueba en diferentes lugares, ni tampoco se detiene hasta que lo consigue. Entonces, en cuanto al hua-to, su objetivo consiste en usar un pensamiento para erradicar innumerables otros pensamientos. Este método es el último recurso, justo como si alguien hubiera sido atravesado por una flecha venenosa y se necesitara tomar las medidas drásticas para curar al paciente.

Los antiguos utilizaban gong-ans, pero más tarde los practicantes comenzaron a emplear hua-tos. Algunos hua-tos son: “¿Qué está arrastrando este cadáver mío?” “Antes de que nacieras tú, ¿cuál sería tu rostro original?” y “¿quién está recitando el nombre de Buda?”

De hecho, todos los hua-tos son lo mismo. No hay nada poco común, extraño o especial en ellos. Si quieres, podrías decir: ¿Quién está recitando los sutras? ¿Quién está recitando los mantras? ¿Quién está postrándose al Buda? ¿Quién está comiendo? ¿Quién está vistiendo esta ropa? ¿Quién está caminando? ¿Quién está durmiendo? Ellos todos son lo mismo. La respuesta a la pregunta “quién” proviene de nuestra mente. La mente es el origen de todas las palabras. Los pensamientos provienen de la mente; la mente es el origen de todos los pensamientos. Los innumerables dharmas se generan de la mente, la mente es el origen de todos los dharmas. En efecto, hua-to es un pensamiento. Antes de que surja un pensamiento, hay origen de palabras. Por consiguiente, investigar un hua-to es contemplar la mente. La mente existía antes de que tus padres te dieran a luz, de manera que investigar tu rostro original antes de que nacieras es contemplar la mente.

La propia naturaleza es la mente. Cuando uno se vuelve hacia dentro para oír su propia naturaleza, se está volviendo hacia dentro para contemplar la mente. En la frase, “la conciencia pura que ilumina perfectamente,” la conciencia pura es la mente y la iluminación es la contemplación. La mente es el Buda. Cuando uno recita el nombre de un Buda, contempla al Buda. El contemplar al Buda es contemplar la mente.

Investigar un hua-to o “investigar quién está recitando el nombre de Buda” es contemplar la mente. Por consiguiente, contemplar la mente es iluminar la conciencia pura. También es él iluminar la naturaleza de buda dentro de uno mismo. La mente es la naturaleza, la conciencia pura, el Buda. La mente no tiene forma, ni características, ni direcciones; no puede encontrarse en un lugar determinado. No puede agarrarse. Originalmente, la mente es pureza, abarcando universalmente todos los reinos del Dharma. No hay dentro ni fuera, no viene ni va. Originalmente, la mente es el Dharmakaya puro.

Al investigar un hua-to, primero el practicante debería cerrar todos los seis órganos sensoriales y buscar de dónde surgen los pensamientos. Los practicantes deberían concentrarse en el hua-to hasta que vean la mente pura original que está apartada de los pensamientos. Si uno lo hace continuamente, la mente se vuelve fina, tranquila, iluminando silenciosamente. En este momento los cinco skandhas son vacíos, el cuerpo y la mente se extinguen, no queda nada. A partir de ese momento, caminar, estar de pie, sentarse y acostarse todos son llevados a cabo inmóvilmente. Con el tiempo la práctica se profundizará, y finalmente los practicantes verán su propia naturaleza, se convertirán en Budas y cesará el sufrimiento.

Un patriarca del pasado que se llamaba Gaofeng (1238-1295) dijo en una ocasión: “Debes contemplar el hua-to como una teja que se hunde sin fin en un estanque de diez mil pies de profundidad. Si dentro de siete días no estás iluminado, te daré permiso de cortarme mi cabeza.” Estas son las palabras de una persona experimentada. No hablaba a la ligera. Sus palabras son verdaderas.

Aunque en la actualidad muchos practicantes emplean el hua-tos, pocos alcanzan la iluminación. Esto se debe a que, comparando con los practicantes del pasado, los practicantes de hoy día tienen inferiores raíces kármicas y menos mérito. De igual modo, los practicantes de hoy día no están claros acerca del propósito y el camino del hua-to. Algunos practicantes buscan en el este y en el oeste, en el norte y en el sur hasta que mueran, pero todavía no logran penetrar ni un hua-to. Nunca comprenden o se acercan correctamente al hua-to. Solamente se agarran a la forma y a las palabras. Usan su intelecto y sólo se apegan al rastro de las palabras.

El hua-to es la Mente Única. Esta mente no está dentro, ni fuera, ni en el medio. Por otro lado, está dentro, fuera, y en el medio. Es como la tranquilidad del espacio vacío que predomina por todas partes.

Hua-to no debería ser aprendido. Ni debería ser forzado. Si lo aprendes, tu mente se agitará y se volverá inestable. Si lo forzas te volverás somnoliento. Estas aproximaciones son contradictorias a la naturaleza de la mente original y no están en concordancia con el Camino Medio.

Los practicantes son afligidos por los pensamientos vagabundos. Piensan que es muy difícil domesticarlos. No tengas miedo de los pensamientos vagabundos. No pierdas tu energía tratando de reprimirlos. Todo lo que tienes que hacer es reconocerlos. No tengas apego por los pensamientos vagabundos, no los sigas, y tampoco intentes deshacerte de ellos. Siempre que no hiles los pensamientos, los pensamientos vagabundos se irán por sí mismos.