jueves, 14 de diciembre de 2011
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Menos Preocupaciones con Más Compasión y Sabiduría
La esencia del Chan
Por el maestro Sheng Yen

Un individuo con inteligencia e ingenio no necesariamente tiene sabiduría.

Un individuo con verdadera y absoluta sabiduría tiene pocas preocupaciones.


Sin embargo, sólo a través del verdadero y profundo entendimiento del mundo interno y la mente del otro, y de la preocupación profunda por el otro, un individuo es capaz de lograr la verdadera sabiduría.

Normalmente, un humano tiene tres tipos de vida: la primera es la vida del cuerpo físico, que es dada a luz por la madre, la segunda es la vida histórica, y la tercera es la vida de sabiduría.

Luego del corto lapso de algunas décadas de la vida del cuerpo físico, está la vida histórica.
Sin embargo, sólo algunas personas pasarán a la historia como leyendas. Desde la perspectiva del Budismo, además de la vida de nuestro cuerpo físico y de la historia, está el espacio eterno, infinito, trascendiendo la vida de sabiduría – la que llamamos: Vida de Sabiduría del Dharmakaya.

Cuando nuestras madres dieron a luz a este cuerpo físico nuestro, es como una piedra bruta y áspera que necesita ser recortada y pulida constantemente antes de convertirse en una piedra preciosa brillante.
Por consiguiente, luego de que nuestros padres nos dan la vida, debemos pasar por un período de aprendizaje, entrenamiento y disciplina, cultivando gradualmente la sabiduría en el proceso de crecimiento.

Más Compasivo, Más Sabiduría

Un individuo con sabiduría puede resolver las dificultades por él mismo y por los otros. Una persona a quien le falta sabiduría lleva una vida sin significado. Trae sufrimiento a sí mismo, así como también crea problemas y molestias a los demás. Hay personas que son particularmente inteligentes y listas de nacimiento, pero eso no quiere decir que tengan sabiduría. De hecho, un individuo inteligente o listo también puede ser uno con una mente pesada con preocupaciones y aflicciones. Inteligencia con pocas preocupaciones y aflicciones, o incluso sin preocupaciones ni aflicciones en absoluto, eso es sabiduría pura y absoluta.

La sabiduría puede cultivarse. La sabiduría de Buda nace de una mente compasiva. Cuanto más compasiva sea una mente, más elevada sabiduría poseerá, y menos preocupaciones tendrá. ¿Qué es “compasión”? Es el siempre ser considerado con los demás, ayudar a menudo a los demás a solucionar sus problemas. Un individuo, al ser compasivo, encontrará menos problemas molestos para sí mismo mientras su sabiduría crece.

¿Como ayudar a los demás con una mente compasiva? Son necesarios los conceptos y métodos correctos. La ayuda financiera y material sólo puede resolver los problemas parcialmente. Para solucionar un problema de raíz y para siempre, debe resolverse desde la mente y con el concepto y método correctos.

Por consiguiente, la compasión y la sabiduría son inseparables como las dos caras de la misma moneda, sólo la función y expresión de cada una son diferentes. La mente de un individuo sabio está a menudo en el estado de paz, claridad y racionalidad; no está sujeta a las influencias de las condiciones externas y del medio ambiente. Al mismo tiempo, él es capaz de ser considerado y cuidar de los demás, ser un verdadero oyente y un amigo del alma; ponerse en el lugar de otros y comprender las mentes internas de los demás. Esto es una expresión de la mente compasiva.

Una vez, un médico y su esposa vinieron a visitarme. La esposa siempre alababa a su marido delante de mí y era muy comprensiva con él. El médico, por su lado, la amaba mucho y cuidó muy bien de ella. Se comprendían, se apreciaban y se elogiaban, una pareja de verdaderas almas gemelas. Comprendían los mundos internos el uno del otro.

El amor ordinario es el que busca poseer y dominar, pide al otro que le comprenda, exige al otro que le pertenezca. En este mundo, muchas personas aman de esta manera. No hacen esfuerzos para comprender los mundos internos de los demás, pero obligan a los demás a que acepten sus propios puntos de vista e ideas. Esto no es ni sabiduría ni compasión.

Las actitudes o identidades diferentes exhiben diferentes experiencias y expresiones. El no provocar contradicción, conflicto o desagrado y al mismo tiempo aceptar las diferencias, eso es sabiduría.

Cuando las personas te felicitan y te elogian, ¿generas orgullo y satisfacción, te sientes orgulloso? Cuando tienes mala suerte y eres ignorado, abandonado o rechazado por las personas como una pestilencia, ¿te sientes solo, te sientes cobarde? ¿Les guardas rencor o amargura a estas personas? El hombre sabio es fuerte y obediente; no se regocija demasiado en éxtasis cuando es bendecido con buena suerte, ni se siente mal o cobarde consigo mismo al hacer frente a los infortunios. La mente de un hombre sabio siempre está contenta, serena y libre; sin preocupaciones, ansiedades u obstáculos.

La sabiduría y compasión van de la mano. Por ejemplo, si los padres pudieran ser más comprensivos y tratar de entrar en el mundo interno de sus hijos; los hijos, por su lado, sabrán agradecer y devolver la piedad filial a los padres. Si los padres sólo exigen de sus hijos la consideración unilateral, aceptación y comprensión, o incluso los obligan a que sepan y comprendan los pensamientos internos de los padres, la brecha de comunicación entre las dos generaciones se ampliará y profundizará. Por otro lado, como hijos, deberíamos comprender y saber que la piedad filial nos exige mucho más que el solo comprar regalos, ofrecer comida y ropa para nuestros padres; nos requiere que hagamos esfuerzos por entrar en el mundo interno y comprender los pensamientos de los mayores. Necesitamos ser más considerados, comprensivos y atentos a las sensaciones de nuestros padres – eso es lo más importante.