sábado, 18 de noviembre de 2011
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Biografía de un monje chino (Con sesión de preguntas y respuestas)
La esencia del Chan
Una charla impartida por el maestro Sheng Yen en la Universidad de Michigan el 10 de noviembre de 1989.

Esta noche, voy a describir la vida cotidiana y entrenamiento que experimenté en los monasterios Chan durante mi juventud y adultez temprana. Y luego, voy a hablar de mi acercamiento personal al entrenamiento Chan.
Antes de la revolución china, cuando “salí de casa” (en chino, a un monje o una monja se les llama “persona que sale de casa”), había muchos monasterios budistas en China, pero pocos de ellos tenían una Sala del Chan y un programa regular de entrenamiento del Chan. Quizás había cinco o seis monasterios conocidos donde un monje podía recibir entrenamiento en el Chan. Ellos incluían el monasterio Ching Shan, el monasterio Gao-min de la ciudad de Yangzhou y el monasterio Yu Fo en Shanghai. En Chang Chou estaba el monasterio Tian Ning, en Hunan estaba el monasterio Nan Yueh y en Kuang-tong, o Cantón, estaba Nan Hua Ssu, el monasterio de entrenamiento establecido por el sexto Patriarca, Hui-neng (638-713). el monasterio Yun Chu estaba en Chiang Xi, y había dos monasterios que fueron revividos por el maestro Hsu Yun (Nube Vacía, 1840- 1959). Mi maestro principal y más importante era Tung Chu, del monasterio Ting Hui en Wu Tai Shan de la Montaña Kuan Chi.

Todos los monasterios Chan eran gobernados por reglas similares, y la vida cotidiana de los monjes era casi la misma. Se utilizaban dos tipos de entrenamiento. El primero se relacionaba con la vida cotidiana. La mayor importancia se le daba a llevar a cabo las obligaciones monásticas, pero el entrenamiento cotidiano incluía también rituales de adoración o veneraciones a determinadas horas del día, así como también la meditación cotidiana.
El segundo tipo de cultivación era el entrenamiento intensivo durante los retiros Chan. Los retiros de meditación más cortos eran de una semana de duración, y había también retiros de 21 días, 49 días y de tres meses. Los retiros más cortos podían ser organizados en cualquiera de los monasterios Chan alrededor de China, empleando al personal de dichos monasterios. En cuanto a retiros más largos, el monasterio local invitaría a un eminente maestro Chan para presidirlo. Generalmente este sería un abad o un maestro principal de la Sala Chan de uno de los grandes monasterios. Los dos maestros Chan más famosos de aquel tiempo eran el maestro Hsu Yun (Nube Vacía) y el maestro Lai-kuo.

En los grandes monasterios donde el entrenamiento del Chan era disponible, generalmente había dos retiros de tres meses todos los años, en verano y en invierno. Los inviernos eran demasiado fríos para viajar o meditar en las montañas, de manera que el invierno era un tiempo oportuno para la meditación en grupo. En verano hacía demasiado calor para trabajar, así que el verano, igualmente, estaba destinado para la meditación. Estas prácticas de verano e invierno nos enseñaron a no ser molestados por el calor o por el frío.
Había una copla inscrita en la entrada de cada Sala del Chan que decía: “cuando entras, entregas tu cuerpo a la rutina de la Sala del Chan y tu vida a las deidades protectoras del Drama”. Esto significaba que tú no debías preocuparte por tu cuerpo ni por tu vida. Tenías que entregarte completamente a la práctica Chan.
El principal de la Sala del Chan dijo a los monjes que habían ido al retiro que, si se enfermaban, nadie los cuidaría y, si murieran, sus cuerpos serían puestos bajo la plataforma de meditación y serían cremados después del retiro. El principal de la sala de meditación quería decir que los monjes tenían que dejar salir todas sus expectativas y abandonar todos sus apegos. Sólo bajo esas condiciones podrían practicar bien.

Durante los retiros, comíamos y dormíamos en la sala de meditación. Podrían pensar que antes del retiro habría habido alguien para darnos instrucciones. Al fin y al cabo, viviríamos en la Sala del Chan por algún tiempo. Podrían pensar que nosotros los monjes necesitaríamos saber el programa diario y las reglas, así como el por qué y cómo practicar. Sin embargo, no había ninguna explicación. Simplemente éramos exigidos de hacer lo que hicieron los demás. Sólo he seguido la rutina; comer, hacer meditación sentada y caminando, dormir, etc. Incluso, nadie nos habló acerca de las reglas de la sala de meditación, y si preguntabas cómo practicar, muy a menudo te pegarían con la tabla de incienso (el palo utilizado en la sala de meditación para despertar a los monjes que están durmiendo, aliviar la tensión, dar señales, etc.)
En una ocasión, pregunté al maestro: “¿Cuánto tiempo necesitamos pasar por esto?” y él dijo: “Hasta el año del ciervo.” En el calendario chino no hay tal cosa como el año del ciervo. Él estaba diciendo que teníamos que seguir la rutina para siempre. Se suponía que no deberíamos buscar explicaciones. Yo estaba un tanto afligido por esto. Parecía como una práctica a ciegas. Pero esto era lo típico del entrenamiento en los monasterios de aquél tiempo. Los monjes continuaron esta práctica “ciega” por años, y, gradualmente, sus caracteres y temperamentos cambiaron como resultado de ello.

Durante los retiros, había cortas conferencias del Dharma en las que se hablaba sobre la práctica. Encuentros con el maestro o preguntas del maestro Chan, no eran una característica regular de la práctica. Si algo poco común ocurría; si tenías una experiencia meditativa que parecía importante o una experiencia de iluminación, debías dirigirte al principal de la sala de meditación. Te preguntaba y te probaba, y, a su criterio, podías ser enviado a ver al maestro.
Un monje, a quien le fuera concedido permiso a entrar en la habitación del maestro para preguntar, era conocido como un “discípulo que está permitido entrar en la habitación del maestro.” Esto significaba que el monje tenía un despertar inicial o estaba muy cerca de un despertar. La mayoría de los monjes no habían conseguido nunca entrar en la habitación del maestro. Cuando yo estaba en la China continental, no había entrado nunca en la habitación del maestro.
Cuando era joven, estas eran las condiciones que vi en los monasterios Chan. En 1949, cuando yo tenía 19 años, me trasladé a Taiwán. Seguía preguntándome: “¿Es esto todo lo que hay para practicar? ¿Voy a aprender más? ¿Voy a encontrarme con algún maestro Chan liberado y encontrar la solución a mis problemas?”
En una ocasión, en Taiwán, pregunté a un eminente maestro “¿Cómo debería practicar? ¿Qué debería hacer?” El maestro contestó: “¡Práctica! ¿De qué estás hablando? ¿Qué quieres decir con “práctica”? Esto es la práctica. Solamente practica lo que has estado haciendo día tras día.” Pensaba que esto iría a ser así por el resto de mi vida.

Yo pienso en los relatos budistas que había escuchado, tales como el de Hui Neng, quien se convirtió en el sexto patriarca del Chan. Hui Neng era un leñador ordinario. Un día, oyó una línea del Sutra del Diamante y se aferró completamente a ella. Él alcanzó la iluminación inmediatamente, sin ninguna práctica o estudio budista previo. Yo había oído también relatos de personas que alcanzaron el estado de arhat u otros niveles de iluminación simplemente a través de ver, encontrar o hablar con el Buda. A veces, el Buda solamente diría una sola cosa, tal como “¡Ah, finalmente has venido!” y aquel con quien habló alcanzó el estado de arhat. Yo pensaba que mis obstrucciones kármicas eran pesadas, y me desesperé por nunca haber visto los Budas o encontrado con un maestro liberado.

Yo tenía muchas preguntas y muchas dudas. Pensaba: “No soy estúpido. ¿Es realmente posible que nadie pueda ayudarme a comprender cómo practicar?” Pero todo el mundo a quien le pregunté me dijo: “Tu capacidad kármica debe ser pobre. Debes tener muchas obstrucciones kármicas. Práctica duro, arrepiéntete, haz postraciones y venera al Buda.”

Mis preguntas acerca de la práctica continuaban afligiéndome. Luego, cuando tenía 28 años, tuve la buena suerte de encontrarme con el maestro Ling Yuan, un discípulo y descendiente espiritual del gran maestro contemporáneo Hsu Yun. De casualidad, compartimos una habitación en el monasterio que estábamos visitando. En la habitación, había una plataforma grande para sentarse y para dormir, y por la noche la compartimos. Pensaba: “Ah, quizás esta es mi oportunidad. El maestro Lin Yuan es bastante renombrado. Quizás pueda hacerle las preguntas que me han estado molestando todos estos años.” Por la noche, el maestro Ling Yuan estaba sentado en meditación, de manera que me senté a su lado. Después de haber pasado algún tiempo le dije: “Maestro, ¿podría hacerle unas preguntas?” y el maestro Ling Yuan dijo “sí.”

Empecé a hacer las preguntas, y después de cada pregunta él decía: “¿Algo más? ¿Hay otras preguntas?” Esto duró alrededor de dos horas. Me quedé perplejo y pensé para mis adentros: “Continúa preguntando que si tengo más preguntas, pero no contesta a mis preguntas. ¿Qué está pasando aquí?” Yo aún continuaba haciendo preguntas. Finalmente, cuando el maestro Ling Yuan me preguntó: “¿Algo más?” Yo dudaba y estaba confundido por un instante. El maestro Ling Yuan golpeó la plataforma y dijo: “Toma todas tus preguntas, simplemente agárralas y déjalas a un lado.” De repente, mis preguntas habían desaparecido. ¡El mundo entero había cambiado! Mi cuerpo estaba todo transpirado, pero se sentía extraordinariamente ligero. Todas mis preguntas habían sido ridículas. Yo había estado ridículo.

Esto fue la experiencia más importante en mi vida hasta ese momento. Después, cuando leí las escrituras budistas o los documentos de los dichos de los maestros Chan, sin explicación, los comprendí inmediatamente. Sentía como si fueran mis propias palabras. Antes de eso, yo me hubiera preguntado: “¿Qué significa esta palabra? ¿Qué sentido hay detrás de esa frase o de esta expresión?” Las palabras son palabras y eso es todo. Si comprendes la idea detrás de una palabra, está bien, pero si no la comprendes, eso también está bien. Las personas escuchan mis charlas y me hacen preguntas acerca de la práctica y de la vida. Algunas personas comprenden lo que digo y otras no, de cualquier forma está bien.

La experiencia que tuve no pudo hacer que todos mis sufrimientos y aflicciones desaparecieran. Todavía estaba consciente de ellas. Ya no eran tan evidentes externamente pero, en mi corazón, sabía que bajo ciertas circunstancias mis problemas se manifestarían. De manera que sentía una fuerte necesidad de continuar practicando. Como resultado, en 1961, fui a las montañas para empezar la práctica solitaria de seis años.
Al principio, no me concentraba en la meditación sentada, pero dediqué la mayor parte de mi tiempo a realizar los ritos de arrepentimiento y las postraciones al Buda. El rito para el arrepentimiento que utilicé es llamado “Ceremonia de Arrepentimiento de la Gran Compasión” (Ta-bei T'san, en chino), y está basado en el Dharani de la Gran Compasión de Avalokitesvara. También me postré para el Sutra del Loto, realizando una postración después de cada carácter. Hay alrededor de 80.000 caracteres en el Sutra del Loto, de manera que había aproximadamente 80.000 postraciones. Yo he escuchado que en el Budismo tibetano hay una práctica similar, pero el practicante hace 100.000 postraciones. Supongo que, en lo que a la tradición tibetana respecta, me faltan diez o veinte mil postraciones.
Estas prácticas ocuparon la mayor parte de mi tiempo por alrededor de medio año. Luego, empecé a concentrarme en la meditación sentada. También leía algo de los sutras y escribía. Originalmente, había planeado tres años de retiro, pero pasaron tan rápido que decidí quedarme por otros tres años.

Esto podría sorprenderles. Para la mayoría de nosotros, cuando no tenemos nada que hacer, el tiempo parece pasar lentamente, y, cuando tenemos mucho que hacer, el tiempo parece pasar rápido porque estamos distraídos. La meditación es diferente. Cuando te das cuenta de que te duelen las piernas, el tiempo parece pasar extraordinariamente lento. Pero cuando prácticas bien, el tiempo parece pasar muy rápido, pero en este caso no estás distraído.

Cuando salí del retiro, pensaba que para mí era hora de difundir el Dharma. Decidí enseñar las escrituras budistas, enseñanzas y métodos de práctica. En ese momento la práctica budista no tenía tanta fuerza en Taiwán. El estándar de la práctica no era alto y los monjes y monjas budistas no estaban bien educados. Me impresionaba particularmente la crítica de un predicador cristiano, quien declaró que los monjes incluso no podían siquiera leer y comprender sus propias escrituras. Con esta crítica en mente, decidí ir a Japón para estudiar en una universidad budista. Japón tiene una tradición fuerte de aprendizaje budista, y yo pensaba que podía llevar lo aprendido a Taiwán y tratar de levantar el nivel de la educación budista allí.

En Japón, dividí mi tiempo entre estudiar y practicar. Yo practiqué en varias escuelas diferentes de Budismo y acorde a varios estilos diferentes, incluyendo Rinzai y Soto, y en los templos de Myoshinji y Harada Roshi.

Algunas personas se asombraban sobre mi gran compromiso, puesto que había dedicado tanto tiempo a la práctica y al estudio. De hecho, mis estudios progresaron rápidamente, en mi sexto año en Japón ya había completado mi tesis doctoral. Esto fue considerado como un progreso extraordinariamente rápido. Cuando las personas preguntaron que cómo yo era capaz de terminar tan rápidamente, dije: “Yo soy un monje budista. No tengo otra cosa que hacer. Los demás buscan novios o novias u otras distracciones.”

En 1975 salí de Japón y regresé a Taiwán por poco tiempo. Luego, fui invitado a los Estados Unidos por la Asociación Budista Americana, y fui nombrado como abad del Templo de la Gran Iluminación en el Bronx, Nueva York. No sabía qué podría enseñarle a la gente allí, y mi inglés era rudimentario, de manera que me quedaba en el templo y esperaba a ver quién podría aparecer. Pronto, las personas comenzaron a venir a verme.

Yo recordaba cuán difícil había sido para mí el aprender cómo practicar, y cuántos años había llevado. No había nadie que me hablara de las etapas de desarrollo y de los métodos de práctica. Decidí que en mi propia enseñanza pondría énfasis en estos dos aspectos. Aunque el Chan no está basado en las palabras y no tiene técnicas o etapas, los tratados y escrituras budistas indudablemente hablan sobre prácticas y etapas de la práctica.

Trabajar duro, trabajar lentamente, lograr resultados. Este fue el tipo de práctica que experimenté en los monasterios Chan de mi juventud. Había una base conceptual para este método de práctica, aunque nadie hubiera hablado sobre ello. Estaba basado en que con trabajo duro y lento, finalmente aparecerían buenos resultados.

Si hoy pides a las personas que prueben este tipo de “no-práctica ciega,” práctica de lento proceso, es poco probable que estén interesados por practicar en absoluto. Las personas en las sociedades modernas no comprenden dicha práctica, y piensan que están demasiado ocupados para dedicar el tiempo que requiere este estilo de práctica. En estos días y en esta era, es importante enseñar a las personas acerca de los métodos y las etapas de la práctica. De esta manera, tendrán los cimientos con los cuales trabajar, y podrán obtener beneficios de la práctica.

Después de haber estado en los Estados Unidos por un tiempo, regresé a Taiwán de visita y fui a ver a mis dos antiguos maestros. Yo no había recibido transmisión antes, dado que había dejado a mi maestro para ir al retiro y luego a Japón. Para ese entonces, había recibido transmisión de ambos linajes del Chan.
Dije a mis maestros: “Estoy enseñando el Chan en los Estados Unidos. ¿Eso está bien?” y ellos respondieron: “Ja, ¡así que piensas que puedes enseñar el Chan!, ¿es así?” Contesté: “Solamente estoy engañando a la gente. No se preocupen.” Ellos dijeron: “Oh, entonces, está bien.”
Después, comencé a enseñar el Chan en Taiwán, del mismo modo, también engañando a las personas allí. ¿Tienen alguna pregunta? Si no, ¡es mejor que se vayan y eviten más decepciones!

Pregunta:
¿Podría decir algo acerca de la relación entre el I-Ching (El Libro Taoísta de los Cambios) y el Chan?

Respuesta:
No he oído nunca que algún maestro Chan haya empleado en algún momento el I-Ching o haya enseñado que éste tenga algo que ver con el Chan. Yo personalmente, no enseño basado en nada. Realmente, no hay relación entre el I-Ching y el Chan.

Si me haces preguntas por horas, como lo que yo lo había hecho cuando pregunté al maestro Ling Yuan, y luego golpeo con mi puño diciendo: “¡Deja tus preguntas!” como hizo él, ¿piensas que podrás ver tu verdadera naturaleza?

Si empleas lo que le ocurrió a otra persona como un ejemplo, el suceso se convierte en un kung-an, un “caso público.” Esto es lo que significa kung-an, o koan en japonés. Cuando el kung-an está ocurriendo, es un evento viviente. Luego de eso, está muerto, y ya no puedes seguirle la pista, la secuencia de eventos, y pensar que te producirá un cambio. ¡Imposible!

Cada persona tiene sus propias circunstancias, o causas y condiciones, y, cuando las causas y condiciones maduran adecuadamente, entonces algo como lo que me ocurrió a mí puede suceder. Esto no significa que puedas esperar que las causas y condiciones maduren por sí mismas. ¡Eso no es la práctica!

Para las personas, no es raro el leer los relatos sobre los maestros Chan y luego intentar ponerlos en práctica. Buscan un resultado idéntico. Por ejemplo, alguien podría leer sobre el encuentro entre el maestro Chan Ta-Yu y Lin Chi, en el cual Lin Chi alcanzó la iluminación, y consecuentemente, tratar de representar un evento similar.

Lin chi era un discípulo de Huang-po, quien le golpeaba siempre que intentaba hacerle una pregunta. Después Lin chi estudió con Ta Yu. Ta Yu dijo algo que le hizo comprender que Hung Po había sido bondadoso con él, y alcanzó la iluminación.
Alguien que asistió a los retiros Chan, había leído dichos relatos, y cuando le golpeé con la tabla de incienso, la agarró e intentó devolverme el golpe. Agarré la tabla y dije: “¡Entonces! Estás iluminado.” Él respondió: “¡Ves que estoy iluminado!” y contesté: “No estás iluminado, así que no me golpees.”

Pregunta:
¿Uno puede alcanzar la iluminación por medio de recitar el nombre de Buda o de salmodiar o recitar las escrituras?

Respuesta:
Puedes alcanzar la iluminación a través de casi cualquier actividad. Puedes alcanzar la iluminación al instalar tu televisión o al recibir un golpe. Depende realmente de tu preparación para alcanzar la iluminación. De acuerdo a la tradición Chan, cualquier cosa puede hacer de catalizador, dependiendo de tu capacidad y madurez. Muchas escrituras budistas describen los méritos de recitar las escrituras o de recitar el nombre de Buda. Muchas personas han utilizado estos métodos efectivamente. Por ejemplo, el maestro Chi-i de la escuela Tien-tan, practicaba el arrepentimiento basado en el Sutra del Loto. Se concentraba y recitaba el Sutra del Loto. Cuando llegó al capítulo del Rey de la Medicina, alcanzó la iluminación. A través de las prácticas de recitación y cánticos uno puede desarrollar el samadhi de los cánticos, uno de los cuatro tipos de samadhi.

Pregunta:
Por favor, explique las etapas y los métodos de la práctica Chan.

Respuesta:
La mayoría de las personas son afligidas por los pensamientos engañosos y dispersos. Los primeros métodos que empleamos en la práctica Chan tienen como objetivo el hacer que nuestros pensamientos se vuelvan menos engañosos y dispersos, y el concentrar la mente. Después de practicar por un tiempo, al contar la respiración, por ejemplo, serás capaz de mantener una corriente estable de concentración en un pensamiento. Cuando eres capaz de concentrarte bien y emplear la voluntad para controlar tu mente, podrás enfocar tu mente en un pensamiento particular, y mantener tu atención en ese pensamiento. Una vez que puedes hacerlo, podrás progresar rápidamente, y pronto tu mente se volverá tranquila y clara, en lugar de dispersa y engañosa.
La etapa siguiente es desarrollar el poder de concentración hasta que tu mente se vuelva unificada. Cuando tu mente está unificada, no hay separación entre el cuerpo y la mente. Son fusionados o absorbidos en una sola corriente de concentración. Podrías pensar que tu cuerpo haya perdido su peso o pesadez, y que desapareció. Lo que experimentas realmente es un cuerpo y mente completamente unificados e integrados, y una mente concentrada.

Luego, esta mente unificada se profundizará y se volverá más refinada hasta que piensas que no hay distinción entre interior y exterior, o entre cuerpo y medio ambiente. Se siente como si el uno y el dos están absolutamente unificados en la unidad.

Después, comienzas a ver que no hay ruptura o división entre el pensamiento que tenías antes y el que le sigue. Hay un único punto estable de concentración, o corriente de concentración. Un único pensamiento. Si ese único pensamiento desaparece, experimentas lo que los japoneses llaman “kensho” o, viendo la propia naturaleza verdadera. Cuando el pensamiento único, la mente unificada, desaparece, el apego a uno mismo que perpetua el pensamiento único, o está detrás de la mente unificada, desaparece.

Esta última etapa, la destrucción y desaparición de la unificada corriente concentrada del ‘yo’ en no-pensamiento o no-yo, no es el único objetivo del Chan, también es el método y práctica del Chan.

Pregunta:
Después de que usted pasó por la experiencia con el maestro Lin Yuan, y de que repentinamente el mundo había cambiado para usted, ¿todavía tenía sufrimientos y aflicciones? ¿Finalmente solucionó sus problemas?

Respuesta:
Tradicionalmente, el Budismo dice que hay varios métodos de ver las aflicciones. Uno de ellos es el ver que hay aflicciones conectadas a puntos de vista y aflicciones conectadas a la cultivación. Por consiguiente, hay aflicciones que son eliminadas por puntos de vista correctos y aflicciones que son eliminadas por la cultivación. Las aflicciones relacionadas con la cultivación son más básicas, raíces de sufrimientos o aflicciones. Arrancar de raíz las aflicciones de la cultivación no ocurre sino hasta la primera etapa, o bhumi, del estado de Bodhisattva, un nivel bastante profundo de desarrollo.

Lo que me sucedió a mí, eliminó las aflicciones provocadas por el punto de vista. Eso cambió radicalmente mi mundo y perspectiva sobre las cosas, pero las raíces de mis aflicciones siguieron y todavía necesitaban ser desarraigadas a través de la cultivación. Después de ver tu naturaleza verdadera, al ocurrir las aflicciones, todavía pueden provocar sufrimientos. Pero estás claramente consciente de ellos y los reconocen como aflicciones.

Estate claro de esto. No imagines que un poco de iluminación hará que desaparezcan todas tus sufrimientos y aflicciones. Este no es el caso. Si un maestro Chan afirma que todos sus problemas y aflicciones han desaparecido, no le creas. Yo todavía soy una persona ordinaria y todavía necesito practicar regularmente. De hecho, no he visto evidencia de que ningún patriarca o maestro Chan haya afirmado que no tuviera más problemas o que se había convertido en un Buda.

Uno comienza a eliminar las raíces de las aflicciones a través de la primera etapa del estado de Bodhisattva. En el momento de la Budeidad, han desaparecido completamente. Este es el nivel más elevado de la realización. La primera experiencia de la iluminación Chan, o el ver la propia naturaleza verdadera, implica remover los puntos de vista engañosos, y las aflicciones provocadas por el punto de vista. Todas tus aflicciones no desaparecen, pero, puesto que has vislumbrado tu naturaleza verdadera, tu fe se vuelve extremadamente fuerte. Está basada en cimientos firmes. Los maestros Chan altamente realizados, quienes han experimentado una iluminación muy profunda, ya no necesitan seguir las estrictamente definidas reglas de disciplina. Por ejemplo, ya no necesitan sentarse en meditación. Pero continúan un proceso interno de observar muy cuidadosamente sus propias mentes y pensamientos.