sábado, 18 de noviembre de 2011
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Orientación para la práctica en la vida cotidiana
La esencia del Chan
Por el maestro Sheng Yen

Charla impartida el 13 de mayo de 1997 al final del retiro en Polonia.

Esta mañana pregunté a unas personas si había algo que pudiera ayudarles y me pidieron que les diera alguna orientación sobre la práctica en la vida cotidiana. ¿Cómo deberíamos practicar en este período difícil, de transición, postcomunista? No siendo ni Buda ni deidad, mi entendimiento y conocimiento son limitados. Si no puedo contestar a tus preguntas, o mi respuesta no puede serles de ayuda, perdónenme. El tiempo es muy limitado y valioso. Yendo directamente al grano, la pregunta debería ser útil para todo el mundo.

P: ¿Cómo deberían practicar las personas laicas en la vida diaria? Parece que la vida y la práctica de las personas ordenadas o monjes son diferentes a la vida de las personas laicas, quienes tienen familias, trabajo, etcétera, la monotonía y alboroto de la vida diaria.

R:
Hay una clara distinción entre la práctica laica y la monástica, y eso es la propiedad de diferentes problemas que vienen junto con cada uno. Por ejemplo, hay posesión de nuestro negocio – esto está conectado directamente con nosotros mismos – “Esta es mi compañía o mi trabajo o mi familia” y etcétera, así que eso es la diferencia clave. A partir de esto, muchos otros tipos de preguntas secundarias se ramifican. Pero, aparte del hecho de que los monásticos y las personas laicas tienen diferentes series de problemas, la práctica debería ser la misma.

Nuestra riqueza, familia, trabajo – todas estas cosas deberían considerarse con una actitud de servicio, como oportunidades para caminar por el camino del bodhisattva. Esta es una idea muy importante y diferente. Es decir, estás haciendo estas cosas en nombre de tu familia, estás trabajando duro en nombre de tu compañía, y etcétera. Los monásticos están haciendo lo mismo pero en nombre de la sangha, que incluye a todos los seres sensibles. Y en cuanto a tu riqueza, simplemente pasa por tus manos, como si estuvieras sosteniéndola en fideicomiso por el bien de otros.

No consideres estas cosas de una manera que si las pierdes, es como pierdes la piel, y si logras algo te sientes muy excitado y tienes apego a ello. Considera estas cosas como si las estuvieras haciendo por el bien de alguien. Tú eres como un representante de tu familia, o la compañía por la que trabajas.

Considera los encuentros con las personas y todas las situaciones como oportunidades para practicar el camino del bodhisattva. Cada situación es una situación favorable, incluso si es difícil. Transfórmala en una oportunidad para la práctica. La esclavitud viene cuando nos arremolinamos en las actitudes de “esto es mío,” y el logro y la pérdida nos causan tanta preocupación. Cuando ganamos estamos muy contentos, pero cuando perdemos nos ponemos muy tristes. Está bien tener sentimientos, pero no los apeguemos a los asuntos de logro o pérdida. Puedes estar contento, pero mantén tus emociones muy estables, sin mucha fluctuación. Eso es muy difícil, pero es una parte del entrenamiento. Sobre todo, cuando los asuntos incumben la riqueza, el dinero, el amor o el conflicto. Cuando dos personas se unen tienen de cierta manera una oposición. Por consiguiente, al menos estas tres cosas hacen difícil tener felicidad, incluso en nuestra propia familia.

Ayer Torsten enseñó una buena analogía. Dijo que una sangha es como un universo en el que son normales lo bueno y lo malo. Así, substituir esta sangha por la familia, una familia es como un universo, y hay eventos buenos y eventos malos, pero esto es sólo la naturaleza de una familia. Cuando ves cosas que no son tan buenas, trátalas con una mente ordinaria, con una actitud normal, aceptar y arreglarlas como corresponde.

En cuanto a la meditación, quizás la vida monástica debería ser más fácil, y las relaciones no son tan complicadas. Una persona laica puede cambiar su situación a través de la práctica cotidiana, la práctica semanal en grupo, y por lo menos dos retiros de siete días al año. Por supuesto puedes guardar un período de tu vida para vivir en un entorno monástico. Alguien me dijo ayer que le gustaría ser un monje sólo unos años, y luego volver a la vida laica. No es necesario hacerlo. Puedes vivir en ese tipo de entorno como una persona laica por un período de tiempo y luego volver a la vida de dueño de casa. Así, hay varias cosas que uno puede hacer.

P: ¿El Budismo Chan aboga o enseña, como en el Budismo Tibetano, algunas prácticas especiales que las personas laicas pueden preparar para la muerte?

R:
Es una pregunta muy importante, pero es difícil de contestar. Estoy preparado para morir en cualquier momento, y especialmente no me preocupo por cómo y cuándo ocurre la muerte, pero cuando llegue la muerte estaré completamente preparado. Uno debería tener la actitud de ni temerle a la muerte ni esperar la muerte con ansia. El otoño pasado fui a ver a un maestro en sus ochenta años, quien estaba muy enfermo. Cuando lo consoló, diciéndole que mejoraría, él replicó que yo no tenía que decírselo, añadiéndo que “si vivo, está bien; si muero, también está bien.” Esto es ecuanimidad.

Sin embargo, las personas comunes le temen a la muerte porque no saben qué sucederá. Incluso los practicantes, cuando se enfrentan a la muerte, todavía podrían tener miedo. Mi consejo es practicar los votos. Una y otra vez haz esta promesa: Seguiré el Dharma vida tras vida, o si renazco en una tierra pura, continuaré practicando allí.

No importa cómo una persona muere, es debido a la retribución kármica, y el grado del mérito y virtud, cultivado en el pasado. Pero no importa cómo morimos, deberíamos enfrentar a la muerte con aprobación y alegría. ¿Cómo podemos, enfrentar a la muerte y aceptarla con alegría? Encontramos difícil salir de este mundo sobre todo debido a nuestro fuerte apego a nuestro sentido del yo y a nuestro cuerpo físico. También tenemos profundo apego a la familia, amigos, posesiones y riqueza. Pero estas actitudes deberían darse vuelta; deberíamos reflexionar que entramos en este mundo sin tener nada, y deberíamos salir sin nada.

Es como un viajero cuyo tiempo se acaba en un hotel particular, quien debe salir para continuar su viaje, y encontrar nuevas posibilidades. Quiera o no, uno tiene que seguir adelante. Cuando las personas ordinarias mueren sin práctica, se llevan, primero, sus tendencias de la vida habitual; segundo, su karma más pesado y más dominante de esta vida. Estas fuerzas influencian enormemente la vida futura de alguien que no practica los votos. Como practicantes deberíamos estar haciendo votos constantemente, aspirando hacia la sanidad. Deberíamos comprender un tema muy importante: hacer votos puede dominar nuestras tendencias habituales y nuestra carga del karma pesado. Con una fuerte práctica de hacer votos, no necesitamos preocuparnos a dónde vamos después de la muerte, o a dónde renaceremos. Seguiremos nuestros votos.

La muerte es algo como pasar por las etapas de la meditación. Algunos experimentan sufrimiento que podría durar por algún tiempo. Pero después es más como una meditación, cuando primero el sentido del cuerpo se disuelve, y luego el ambiente también desaparece. En ese momento no seas ansioso o tengas miedo, pero continua en ese estado meditativo, solamente deja que la mente se descanse. De acuerdo al poder de nuestros votos, naturalmente nos llevará al renacimiento siguiente. Esta pregunta es muy importante, pero dejémonos atrás la muerte y hablemos de la vida.

P: Se dice que las relaciones en la vida laica son diferentes a aquellas en un monasterio. En un monasterio son más simples. En la vida ordinaria las reglas del juego son completamente diferentes. La maryoría de las personas que encontramos no son meditadores, pero están interesados en ganar, en empujar sus opiniones sobre los demás. Es fácil de practicar aquí, en retiro, donde todos sabemos cuáles son las reglas, pero en la vida laica nos encontramos en medio de muchos conflictos entre las partes opuestas; hay mucha violencia, agresión, entonces, ¿podría Shifu decir algo sobre esto?

R:
Estoy informado y claro de estas reglas porque sé y me relaciono con muchas personas en la sociedad, actuando en nombre de mi organización budista en el mundo, en las esferas políticas y económicas. Me relaciono con personas de muchos niveles diferentes en la sociedad, así tengo un rango amplio de exposición y estoy claro sobre sus reglas del juego. Un principio es que uno debería arreglar y tratar con las situaciones con compasión. Cualquier juego que jueque la gente según cualquier regla, si juegas su juego, usa sus reglas sin oponerte, pero con compasión.

Por ejemplo, el Dalai Lama está contra un poder que nunca habla desde la perspectiva del razonamiento, y eso es el gobierno en la China comunista. Pero eso no significa que él se recueste sin hacer nada. De hecho, él está ejerciendo activamente influencia desde cada ángulo posible. Lo que está haciendo no es tan simple como sólo difundir el Dharma. En realidad, viaja internacionalmente para influencia a los comunistas de maneras diferentes. A través de lograr la simpatía de otras personas y también a través de conferencias, iniciaciones, prácticas, y hablar de la paz, él está tratando de hacer que los comunistas los acepten, lo que cree y quiere alcanzar. De esta manera uno tiene que hacer uso de cada método para lograrlo, pero en su mente no hay oposición, dado que lo hace debido a la compasión.

Mi propia organización, la Montaña Tambor del Dharma en Taiwán, es muy grande. También se extiende a los Estados Unidos y a otras partes del mundo. Para sobrevivir, uno debe jugar el juego de acuerdo a las reglas de la sociedad, pero lleno de compasión y por el bien del Dharma. Al implicar en las actividades budistas del Tambor del Dharma, encuentro un rango total de personas encargados de la sociedad y todos tipos de cosas. Como dije, lo más importante es la compasión, y el principio es transformar los enemigos en amigos, en lugar de convertir los amigos en enemigos. Es muy importante encontrarse firmemente en este principio y usarlo en relacionarse con las personas en diferentes situaciones.

De esta manera, al mantener la compasión, todavía usamos las reglas y juegos de la vida. Segundo, usa tus habilidades, afirmaciones, y riqueza como fideicomiso temporal para ayudar al prójimo. Tercero, considerarlo todo como una oportunidad para practicar, para desarrollar aspectos de tu viaje en el camino del bodhisattva. Al familiarizarte con estos principios, puedes tratar con la vida tanto en contextos más grande, pequeño y más complicado.

P: Tengo una pregunta sobre cómo practicar con los hijos. Pienso que eso podría ser importante también para otros que están presentes aquí. Vivimos en un país fuertemente cristiano y básicamente no hay oportunidades para visitar un templo como en otros países budistas. ¿Hay algo que recomienda en dicha situación?

R:
No tengo hijos, pero mi consejo es que les introduzcas muy temprano a la vida del Shakyamuni Buda, sobre todo. Les lees los relatos de Jataka, los cuales son los relatos del Buda en sus vidas anteriores. Cuando tienes práctica en grupo, trae tus hijos y ten una habitación separada donde un miembro de la Sangha quien cuíde de los niños, y les enseñe ideas del Dharma. Esto les da alguna idea mientras están bastante jóvenes. También puedes enseñarles formas muy simples de meditación, de cinco minutos a díez minutos. Algunos niños pueden incluso sentarse media hora, aunque es raro. Otro consejo es que una madre embarazada puede meditar, de manera que el niño puede experimentar serenidad y calma mientras está en el útero.


P: Las elecciones en nuestra vida son bastante simples cuando elegimos lo mejor en lo bueno, pero he encontrado más a menudo la necesidad de elegir lo menos malo, por ejemplo cuando para proteger a nuestra familia nosotros debemos que causar algun daño. ¿Cómo uno debería practicar en dichas situaciones?

R:
¿Es la pregunta porque los demás perjudican tu familia, para protegerla debes dañar a otros?

P: A veces parece que realmente no hay elección. Por ejemplo, un borracho llega a nuestra puerta y llama a la puerta y tenemos que reñirle.

R:
Oh, es muy simple. Para proteger nuestra propia vida o nuestra familia, no deberíamos esperar hasta que nos hagan daño. Así, lo primero es protegernos a nosotros mismos. Lo segundo es que, si uno debe dañar en defensa, uno debería no dañar demasiado a los demás. Es mejor si podemos sólo desviar hostilidad. La compasión debe dirigirse igualmente a todos los seres, pero hay quienes son cercanos a nosotros y aquellos quienes son distantes de nosotros. Hay cosas de primera y segunda importancia. Dentro de esta mentalidad de la igualdad todavía hay diferencias. Por ejemplo, nuestra propia existencia, la continuación de nuestra propia vida – ésta es cercana a nosotros y muy importante. El bienestar de nuestra familia es también muy importante. Aunque uno debería tener compasión y ser justo para todos, todavía hay cosas que son primarias y segundarias. La compasión no es esperar a alguien que nos dañe o nuestra familia. En algún momento actúas según tus prioridades.

Sin embargo, si a través de sacrificar tu vida o tu familia, muchos y muchos más seres sensibles se beneficiarán, puedes elegir hacerlo. No es que todo el mundo deba hacerlo. Si puedes y estás dispuesto a hacerlo por esta razón, esa es tu elección. Si no estás dispuesto a este tipo de sacrificio, no lo hagas, ya que esta es la práctica de un bodhisattva de elevado nivel. En los relatos de Jataka, el futuro Buda lo hizo una y otra vez. Así que toma posesión de este principio, y por consiguiente, haz cuanto puedas.

Sé que tienen más preguntas, pero estamos fuera del tiempo. Deberán volver por consecuencia cuando vuelva a Polonia. Pero si muero muy rápido, entonces renaceré y podría volver como un chico pequeño. Quizás seré el que les plantea preguntas acerca del Dharma.

P: ¿Cuándo vendrá nuevamente, Shifu?

R:
No puedo decir. No lo sé.

P: ¿A Shifu le gustaría renacer como una mujer, y si no, porqué?

R:
Todo lo que quiero hacer es volver. No he pensado mucho sobre si como un hombre o una mujer, pero para mí eso no importa. No doy más importancia a hombres que a mujeres, ni soy un feminista. Soy neutral.

P: ¿Por qué Shifu no saluda a las mujeres con dar la mano?

R:
Esto es sólo cuestion de precepto, o regla de conducta para los monjes budistas. Quizás el Buda dio este precepto para evitar que la gente piense: “Ah, a este monje le gusta mujeres, le da la mano a esta mujer,” y así les da menos aflicciones. Los monjes también son seres humanos, por consiguiente, si tocan muy frecuentemente a las mujeres, muy rápidamente van a querer casarse. Las mujeres son tan agradables. Bueno, se acaba nuestro tiempo, eso es todo. El tiempo para los servicios de la tarde.

Comentarios Finales Por Shifu:
Deberíamos agradecer a todos los maestros que han venido aquí. Conozco a la mayoría de ellos, y algunos son mis buenos amigos. Todos los maestros tienen sus propios estilos, sus propios métodos y énfasis, pero desde mi perspectiva, aquellos que vinieron aquí son todos buenos maestros. Uno de ellos, John Crook, es mi discípulo. Está activo en difundir el Dharma en Europa, y les aliento a tener confianza en él.

Espero volver a Polonia, pero no sé cuándo. Si las causas y condiciones están maduras, también quiero ir a Berlín. De hecho, me gustaría ir a cada lugar posible, incluso al infierno. Sin embargo, los lugares que soy capaz de ir probablemente excluyan el infierno. Si mis enseñanzas sobreviven en algún lugar, entonces también estoy allí. El Shakyamuni Buda entró en el parinirvana hace un largo tiempo, pero hoy todavía estamos utilizando su Dharma. De esta manera, ¿todavía está aquí? El Dharma es Mente, el Chan es el Dharma de la Mente. Si alguien usa una enseñanza, el maestro está con ellos. Más así si su mente está en concordancia completa con la mente del maestro; entonces, con esta mente de sello, su maestro siempre está con ellos. Estuve sólo una noche con el maestro Ling-yuan, pero él todavía está en mi corazón y mente, aunque murió hace mucho tiempo. Hemos estado juntos sólo una semana, pero si practicas lo que he enseñado, estaré contigo. Incluso si no me consideras como tu maestro, si las enseñanzas que te presento pueden serte de utilidad, de esa forma, soy una parte de tu vida.