viernes, 21 de julio de 2011
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7. Cultivar una personalidad perfecta
Una personalidad perfecta puede ser nutrida por medio de la educación, el arte, la religión, etc., pero estos medios no son completamente fiables. Algunos, atraídos por la tentación de la fama, la fortuna y el poder, podrían dedicarse a la educación, al arte o a la religión y parecer de carácter noble y comportamiento santo, pero en las profundidades de sus corazones, albergan ambiciones e intrigas indecibles. Estas personas a las que nos referimos poseen una doble personalidad. Por lo tanto, en este mundo hay hipócritas que han recibido buena educación, y diablos escondidos en iglesias entre la clerecía. Se debe a que la doctrina religiosa, la ética y la apreciación del arte, son todas inculcadas desde fuera – e incluso a veces, impuestas despóticamente por las autoridades – de este modo no corresponden necesariamente a los deseos internos de cada individuo.

La meditación Chan es el mejor método para cultivar un carácter perfecto. Puede ayudarnos a lograr el objetivo de perfeccionar el carácter por medio de provocar el propio despertar interno – no se necesita ningún dogma para aplicar presión. Para un practicante Chan, la ética y la moral son innecesarias. Además, la doctrina religiosa, los criterios éticos y los juicios morales, pierden todos su aplicabilidad debido a los cambios en el tiempo, en el ambiente y en la persona. Eso es porque en las últimas décadas, tantas religiones y sectas nuevas dentro de las religiones establecidas han surgido, casi como brotes de bambú que asoman en la tierra después de una lluvia primaveral. El Budismo no es una excepción a esta tendencia.

A pesar de que el Chan proviene del Budismo, como no depende de condiciones externas ni de palabras y letras, es un método de cultivación que siempre se ajustará a las necesidades de la época. La práctica de la meditación Chan es un proceso del despojamiento del “yo”, justo como pelar la cáscara de un banano. Después de quitar capa tras capa de pensamientos ilusorios, no sólo no hay un yo fingido que se pueda ver, sino que ni siquiera hay un yo desnudo allí. Primero, tratas de exponer tu ego, pero al final descubres que no hay nada en absoluto que pueda exponerse.

Por lo tanto, los practicantes Chan no necesitan ocultar nada a los demás, o percibir alguna presión externa para tratar de reformarse a sí mismos, mucho menos luchar intensamente como si aguantaran un dolor intenso cuando se extirpa un tumor.

La meditación Chan se trata simplemente de seguir el método de práctica para reducir de manera gradual tus pensamientos vagabundos. Una vez que llegues al estado de “no-pensamiento”, comprenderás naturalmente que tu existencia en el pasado no era más que una serie de aflicciones acumuladas y pensamientos ilusorios, que no son tu yo verdadero. Tu yo verdadero es inseparable de todos los fenómenos objetivos: la existencia de cada fenómeno objetivo constituye una parte de tu existencia subjetiva. Por consiguiente, no tienes que esforzarte por nada ni despreciar nada. Tu responsabilidad es hacer tu ser entero más ordenado y más perfecto.

Los practicantes Chan, habiendo llegado a esta etapa, amarán profundamente a toda la humanidad y a todos los demás seres sensibles. Su carácter será tan claro y brillante como la luz del sol de primavera. Aunque por el bien de conquistar e iluminar a las personas puedan adoptar expresiones faciales emocionales, sin embargo, su mente permanecerá tan tranquila y clara como un estanque cristalino en otoño. Podemos llamar a tales personas seres iluminados, sabios o nobles.

El Shakyamuni Buda una vez dijo: Todos los seres sensitivos poseen la sabiduría y el mérito del Buda. Por consiguiente, si deseas los beneficios que puede recibir un practicante Chan, seguramente tu deseo se hará realidad. Sin tener en cuenta el género, la edad, la inteligencia, la fuerza física, la profesión, el estrato social o la creencia religiosa, la puerta del Zen está abierta a todos.

Ahora, hay algo sumamente importante que debo mencionar: lo que acaban de leer es un artículo sobre el Chan, y este artículo no es en absoluto lo mismo que el Chan en sí mismo. Para saber qué es el Chan realmente, debes decidirte a aprender personal y perseverantemente bajo la orientación de un maestro en quien confíes. De lo contrario, estas páginas sólo te habrán proporcionado alguna información que podría confundirte, y de ningún modo te serán de ayuda en tu digno deseo de aprender el Chan.