lunes, 20 de noviembre de 2011
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Vacuidad y existencia
La esencia del Chan
Nuestra percepción de la vacuidad y la existencia relevan cuán profundamente hemos practicado. Es importante comprender esta cuestión para evitar estancarse en un nivel y para ser capaz de hacer más progresos aún.

Cuando nuestra mente no está concentrada, es decir, antes de que empecemos a practicar, o incluso cuando hemos trabajado duramente pero todavía no hemos comenzado a obtener los beneficios de la práctica, nuestra percepción es que las cosas existen. En este estado mental disperso, el concepto de “yo” está profundamente incrustado en todo lo que consideramos como nuestro: “mi” ropa, “mis” manos, “mis” amigos, “mi” propiedad, etcétera.

Cuando uno ha estado practicando duramente, puede alcanzar un estado muy concentrado donde sólo quedan dos o tres pensamientos. En esta condición simplificada de la mente, puesto que hay pocos pensamientos divagantes, la presión ejercida por los conceptos de “esto es mío” disminuye consecuentemente. En ese momento, uno puede pensar que el mundo y todo lo que esté dentro de él puede ser descartado, no existe, o es de poca importancia. En ese momento nuestra sensación será: “He tirado a un lado todos los pensamientos y estoy disfrutando de la dicha de la liberación. Dado que nada existe, estoy muy despreocupado y ligero.” Pero puesto que este pensamiento está presente, aunque su percepción es la de la vacuidad, su estado actual es aún el de la existencia. Todavía se siente la necesidad de morar en la condición de liberación y felicidad.

Cuando uno llega a la etapa en que sólo queda un pensamiento, o “una mente”, uno podría pensar que se es uno con el universo, y que su capacidad y energía son ilimitadas. Uno también siente gran simpatía y compasión por todos los seres sensibles, y que uno tiene el derecho a dirigir sus vidas. En este momento uno está en la etapa de “doble” afirmación, o un nivel más profundo de existencia. A pesar de que el estado de nuestra mente se caracteriza por un sentido extendido de yo, este sentido no es “egoísta” sino más bien un sentido de energía y responsabilidad. El nivel del poder mental depende de la fortaleza de nuestra práctica previa. Alguien que no tiene una practica sólida como apoyo aún puede alcanzar el estado de una mente pero no tendrá un gran sentido de energía y responsabilidad – probablemente no producirá la sensación de ser un dios o un salvador mundial. Por lo tanto, los grandes líderes religiosos son una rara ocurrencia en la historia humana.

Una persona que ha llegado a la etapa de no pensamiento, o “no mente”, es considerada encontrándose en el estado de negación “doble”, en el que uno considera la misma vacuidad como vacía. Si una persona tiene apego a la vacuidad (como en la segunda etapa), esto es llamado vacuidad “terca” o vacuidad “ilusoria”. Pero en la etapa de no mente uno incluso reconoce realmente que esta vacuidad es vacía. Puesto que uno ha vaciado la vacuidad, entonces uno es genuinamente sólido, o existente, pero es una existencia de no-apego. Uno no sentirá definitivamente que este mundo no tiene sentido, o, a la pregunta “¿Qué tal tu práctica?” dará una respuesta como “Oh, realmente no importa si practico o no.”

La existencia está normalmente relacionada con sentimientos y emociones. Si la vacuidad también está basada en sentimientos y emociones, entonces no es verdadera vacuidad. Es sólo cuando, sin estar atado por sentimientos y apegos emocionales, uno experimenta verdaderamente las cosas como existentes tal como son, esto es al mismo tiempo la existencia genuina y también la vacuidad genuina. Para los practicantes, sólo esto puede considerarse como el primer nivel de entrada por la puerta del Chan.

Pregunta: ¿Los progresos en la práctica pueden considerarse como una serie de negación de los logros de las etapas previas y la afirmación de algo nuevo?

De hecho la etapa previa y lo que estás afirmando ahora no son dos cosas diferentes. Decimos que las aflicciones son sólo Bodhi. De esta manera “negación” no es equivalente a decir que tienes que detestar o deshacerte de las aflicciones antes de que desarrolles la sabiduría. No puedes alcanzar el nirvana a través de negar el samsara. Son una misma cosa. Es sólo que en el proceso de la práctica varia nuestra percepción de ella.