viernes, 28 de julio de 2011
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Palabras de Té
La esencia del Chan
Charla impartida por Shih-fu (el Venerable Maestro Sheng Yen) durante el descanso de una clase especial del Chan el 13 de julio de 1980.

A algunas personas les gusta beber el té fuerte, a otras les gusta el té ligero y otras prefieren beber agua. El té fuerte puede estimular y excitar a la gente. El té ligero puede saciar la sed. Beber agua es sólo para reponer el suministro necesario de agua. El té fuerte es como el sol abrasador del verano y un trueno fuerte al mismo tiempo. El té ligero es como la luna de otoño. El agua no es ni el sol, ni la luna, ni la lluvia, y ni tampoco la noche ni el día, pero es extremadamente clara y brillante. La mayoría de las personas necesitan beber el té fuerte para contrarrestar su somnolencia o agotamiento. Pero, sin embargo, la gente común y corriente sólo bebe el té ligero o diluido. Y aquellos que sólo beben agua son muy pocos.

En la Sala de Meditación Chan, beber el té es simbólico. Lo más importante es escuchar las palabras del maestro. En efecto, a esta charla impartida por Shih-fu (el maestro Sheng Yen) se le llama “Palabras de Té.” Estas palabras pueden compararse con diferentes densidades del té, el método que emplea Shih-fu para enseñar a los estudiantes varía de acuerdo a sus niveles de práctica. Algunos métodos son fuertes y venenosos, otros son más ligeros y ordinarios, y otros no tienen significado en absoluto.

El té fuerte tiene un sabor amargo, por lo tanto es llamado “té amargo.” Aquellos que apenas han empezado a practicar no son aptos para beber este tipo de té. Después de haber practicado durante un tiempo, comprenden los beneficios que trae consigo la práctica, pero no están claros en el método y no saben cómo apaciguar sus mentes, por lo tanto en ese momento necesitan beber el té amargo. Como ser quemado por el sol abrasador o ser asustado por el trueno, no se les deja lugar para la pereza. No se atreven a quedarse dormidos o permitirse el gusto de una mente dispersa o vagabunda. Desarrollarán lo que se llama “determinación enfadada” para seguir practicando diligentemente. Esta es la razón por la que la Escuela Lin Chi empleaba los dos métodos de golpear y gritar. Estos métodos sólo pueden aplicarse a las personas que ya han estado practicando diligentemente. Si estos métodos fueran empleados en aquellos que no se dedican a la práctica, podrían ser ahuyentados o considerarlos muy extraños.

Hay dos tipos de personas a las que se les da el té ligero. El primer tipo: Aquellos que están empezando a practicar y tienen mucha sed. Desean realmente entrar en la práctica, pero aún no están dispuestos a beber el té amargo. De esta manera Shih-fu empleará más palabras de cortesía para consolarles o animarles, haciéndoles que se sientan agradables y quieran practicar. El segundo tipo: A aquellos que, después de haber bebido el té amargo y no haber obtenido resultados, podrían estar en peligro de perder su determinación o retroceder en el camino, entonces se les da el té ligero para beber. Este té ligero es un medio práctico. Es como si estuvieras diciéndole a alguien que apenas ha empezado un viaje: “Más allá del horizonte hay un lugar que es realmente idílico, con árboles, pájaros y un hermoso paisaje. Debes ir allí. Todavía no has llegado, pero no estás muy lejos. Si solo sigues caminando, indudablemente que llegarás allí.” En un Sutra hay un relato que narra lo siguiente:

Un hombre que azotaba a un buey que estaba tirando de un carro, le maldijo diciendo: “¡Tú eres tan estúpido e inútil! ¿Por qué no puedes caminar más rápido con esta carga tan ligera? ¿No has visto que todos los bueyes delante de nosotros van a paso más veloz? ¿Qué te pasa?” Con lo cual, este buey se detuvo en el camino y se negó a seguir adelante, pensando para sus adentros: “Ya que soy inútil, ¿por qué me molesto en moverme?” Por lo tanto, este hombre, muy deprimido, preguntó a los hombres de adelante: ¿Cómo consiguen que sus bueyes caminen tan rápido? Contestaron que engañan a sus animales, diciéndoles algunas palabras dulces tales como “Son muy buenos y energéticos. Sin ustedes, yo no podría ir a ninguna parte. Hace un rato escalaron la colina como si nada. Ahora que el camino es llano, realmente deberían ser capaces de ir a gran velocidad.” De esta manera, los bueyes son muy felices y van cada vez más rápido.

Es evidente que todos los animales y los seres humanos también, necesitan consuelo y ánimo.

El agua tiene un sabor. Pero es un sabor “insípido.” El agua sólo puede darse a aquellos que han practicado extremadamente bien, pero que aún no hayan entrado por la puerta del Chan. Pueden imaginar el sabor del té ligero y del fuerte que ya han bebido y han tenido apego al sabor. Tienen demasiado pensamiento y no pueden dejarlo de lado. Ni tampoco pueden dejar de lado su método, y tienen apego a un cierto “objetivo”, por ejemplo, el deseo de alcanzar la iluminación.

Fueron agobiados por su experiencia e intelectos. Por consiguiente, Shih-fu emplea un método sin sabor. Por ejemplo, Ch'ao Chou

empleaba frases que no tenían sentido o sabor, tales como “Los diez mil dharmas vuelven al uno, ¿de dónde proviene este uno?” “Cuando estaba en Ch'ing Chou confeccioné una túnica que pesa siete libras.” “¿Qué trajo Bodhidharma de Occidente?” “En el jardín hay cipreses.” Estos son ejemplos de “agua.” Es capaz de inducir al practicante a deshacerse de todos los apegos, dejarlo todo de lado y alcanzar el más elevado objetivo de la iluminación. Pero también hay casos en los que las personas pueden dejar de lado repentinamente todos sus apegos mientras están bebiendo el té fuerte. Esto funciona a través de darles un susto. Uno puede incluso alcanzarlo a través de beber el té ligero, pero en esta situación solo puede ser un proceso gradual de iluminación.

Les pregunto: ¿Alguien de ustedes ha tenido la experiencia de beber agua? Es decir, no hay sol, ni luna, ni lluvia, ni tampoco la noche ni el día. (Algunas personas levantaron sus manos.) Pero, ¿fue esta experiencia tan clara como el cristal? (Aquellos que levantaron sus manos dijeron que mas bien fue vaga.) En realidad, normalmente somos así. Muy rara vez pensamos si sale el sol o no. Pero es raro estar claro sobre ello. Esta claridad significa una condición de luminosidad donde existen todas las cosas, pero no hay función discriminadora de la mente. De este modo, subjetivamente, ya no existen. Si una persona en este estado estuviera bajo el sol ardiente, no considerará que él está bajo el sol, pero todavía sería muy claro. Al beber el té fuerte o el ligero, todavía hay mente. Beber agua es la no-mente. Pero el té fuerte puede permitirles alcanzar el objetivo de la no-mente.