sábado, 18 de noviembre de 2011
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Los elementos de la Conciencia
La esencia del Chan
Conferencia impartida por el maestro Sheng Yen sobre el Surangama Sutra el domingo 15 de noviembre de 1987.

Quiero empezar por hablar de la conciencia, debido a que no todo el mundo está familiarizado con lo que significa este término, y hay muchos quienes no han oído nunca sobre la sexta, séptima u octava conciencia. La conciencia puede entenderse como tener tres diferentes formas o aspectos, en los cuales están divididos los ocho niveles de la conciencia. La primera forma es la conciencia del contacto (niveles 1 a 5). La segunda la del discernimiento (niveles 6 a 7). La tercera es la de la conciencia fundamental.

La conciencia de contacto surge cuando uno de los cinco órganos sensoriales (ojo, oído, nariz, lengua, o cuerpo) entra en contacto con uno de los cinco objetos sensoriales (lo que vemos, oímos, olemos, gustamos o tocamos). Cuando los órganos sensoriales entran en contacto con los objetos sensoriales, surge la conciencia de contacto. Estos son los primeros cinco tipos de conciencia y están en vigor cada día de nuestras vidas siempre y cuando estemos despiertos y desempeñando alguna función. Cuando nos dormimos, las cinco conciencias ya no están en funcionamiento.

Todos los días, estemos en la calle o en casa, dondequiera que estemos, oímos sonidos y vemos cosas, pero estos contactos no nos dejan necesariamente profundas impresiones, ni necesariamente nos hacen reaccionar. Por ejemplo, cuando vine por primera vez a los Estados Unidos, todos los días iba a la escuela para aprender inglés. Viajaba durante la hora punta, y cada día me cruzaba con centenares de personas, algunas de ellas estaban de pie, algunas sentadas, algunas cantando y algunas gritando. No me dieron mucha impresión – miraba sin ver. Pero una vez me encontré con un coreano en el tren, quien a simple vista pensé que era japonés. Yo justo había vuelto de Japón, y mi japonés era mucho mejor que mi inglés, de este modo pensaba que yo podría hablar con él. Me dijo que él era coreano, no japonés, pero que sí, efectivamente hablaba japonés. Este evento me produjo una impresión. Es una actividad mental de este tipo, en donde se involucra la memoria, el discernimiento o la asociación, la que entra en las seis conciencias. Las cosas que simplemente pasan por nuestros sentidos, en las que no piensan nuestras mentes, están en el reino de las cinco conciencias.

En realidad hay tres tipos de sexta conciencia. El relato acerca de mi encuentro con el coreano es un ejemplo del primer tipo: la conciencia que surge simultáneamente con las primeras cinco conciencias cuando estas están desempeñando alguna función, cuando el órgano sensorial entra en contacto con el objeto sensorial. Por consiguiente, vi a este hombre y oí su voz y produje una impresión de él. Esta impresión radica en el primer tipo de la sexta conciencia. Lo importante para recordar aquí es que este aspecto de la sexta conciencia surge directamente del entorno inmediato – lo que ves, oyes, gustas, hueles y tocas.

El segundo y tercer aspecto de la sexta conciencia son llamados “sexta conciencia aislada.” Un tipo de conciencia aislada es aquella que se relaciona con los sueños y los ensueños. Cuando sueñas o sueñas despierto, tus pensamientos no están relacionados con lo que ves y escuchas – por lo tanto tus pensamientos surgen aisladamente de tu entorno inmediato. El otro tipo de conciencia aislada es aquella que aparece en samadhi – ésta, igualmente, está aislada de tu entorno inmediato.

La séptima conciencia es realmente una parte de la sexta – a veces es llamada el “órgano” de la sexta conciencia. Como la “sexta conciencia aislada,” la séptima conciencia está completamente separada de las cinco conciencias. La clave para entender la séptima conciencia está en ver cómo mantiene un sentido de apego al Yo. Sí, es verdad que un sentido de apego al Yo puede aplicarse a la sexta conciencia, pero este apego es realmente a las cosas que se manifiestan en la sexta conciencia desde el mundo exterior – este es “mi libro,” este es “mi país.” Es un apego del Yo al entorno. Sin embargo, la séptima conciencia canaliza el apego al sentido más profundo del Yo – esto “me” está sucediendo, este es “quién soy yo” – en la octava conciencia. Por lo tanto la séptima conciencia actúa como un tipo de puente entre la sexta y la octava conciencia. La séptima conciencia, en un sentido, es algo tonta en la manera en que funciona. No importa lo que haces, acciones malas o buenas, todo lo que haces es recogido en la octava conciencia con la idea de “esta es mi acción”. Sin la séptima conciencia, podría no haber límites definidos para el individuo. La séptima conciencia es el centro de la conciencia del “Yo.” Es de aquí donde los seres sensibles adquieren su idea del Yo. Pero los seres sensibles no están concientes de esta séptima conciencia. A través de canalizar nuestra acciones a la octava conciencia, la séptima conciencia mantiene la continuidad del Yo que nos mantiene atrapados en el Samsara – moviéndonos de una vida a la otra.

La octava conciencia, la “conciencia fundamental,” es también conocida como la “conciencia que se transforma continuamente”, o la “semilla de conciencia.” Es conocida como la conciencia que se transforma continuamente porque continuamente nos mantiene atados al samsara – de renacimiento en renacimiento, de reino en reino. Es la conciencia que nos sigue de una vida a la otra.

La “semilla” a la que se refiere en la “semilla de conciencia” es una “semilla kármica.” ¿Qué son las semillas kármicas? Cuando actuamos, creamos karma. Eventualmente, habrá reacciones a nuestras acciones – las consecuencias kármicas. Pero antes de que aparezcan estas consecuencias, el potencial para que se manifiesten es contenido en una “semilla kármica.” Hay tres tipos de semillas kármicas – la semilla virtuosa, la semilla negativa y la semilla inmóvil. Las semillas virtuosas provienen de las acciones positivas; las semillas negativas de las acciones malas. Las semillas inmóviles provienen de la práctica del samadhi. Hemos creado estas semillas de las acciones que hemos tomado. Todas las semillas kármicas nuestras componen lo que se llama nuestra octava conciencia. La séptima conciencia se llama el “guardián” porque “guarda” todas las semillas kármicas situadas en la octava conciencia. Guarda estas semillas a través de mantener un sentido del Yo. El tipo de las semillas kármicas que hemos plantado determina qué tipo de renacimiento tendremos y en dónde renaceremos.

¿Cómo las semillas kármicas eventualmente maduran y se convierten en consecuencias kármicas? Depende de qué tipo de semilla domina en la octava conciencia. Si, por ejemplo, domina la semilla kármica de renacer como un cerdo, renacerás en el reino del deseo como un cerdo. Si dominan las semillas kármicas inmóviles, entonces podrás renacer en el reino de la forma o en el reino inmaterial; no podrás renacer en el reino del deseo. Los seres son renacidos en el reino del deseo porque dominan tanto las semillas virtuosas como las malvadas.

¿Cómo los Bodhisattvas pueden renacer en nuestro mundo, el cual es el reino del deseo? Los Bodhisattvas vienen a este mundo por el poder de sus votos, no por el poder del karma. Eligen venir a este mundo. Un bodhisattva capaz de hacerlo tendría que haber alcanzado por lo menos el primer bhumi, para así ya no ser controlado por las semillas kármicas. A medida que un bodhisattva alcanza la realización cada vez más alta, las semillas se vuelven menos potentes. Ya no maduran, y cuando pierdan todo su poder, el bodhisattva alcanzará la Budeidad. Para los seres sensibles comunes, en lo que respecta a la práctica, el apego al Yo es el obstáculo más grande para la liberación. Renacerás y serás transformado una y otra vez dentro de los reinos del samsara hasta que te liberes de este apego. Es en la sexta conciencia en la que el practicante empieza a dejar ir el Yo. Eventualmente, la práctica diligente hará que se vaya descartando el sentido del Yo en la séptima conciencia, y al final las semillas kármicas en la octava conciencia perderán su poder y así la liberación final podrá ser alcanzada.

Ahora que he dado alguna descripción sobre la conciencia, voy a hablar sobre algunos de los temas tratados en el pasaje sobre la conciencia en el Surangama Sutra.

Hay tres preguntas que se plantean en este pasaje. La primera, ¿cómo surge la conciencia? La segunda, ¿cual es la relación entre el elemento de la conciencia y los demás elementos? La tercera, ¿cómo se relaciona el elemento de la conciencia con el Embrión del Tathagata? (Tathagatagarbha – lo absoluto en el medio de deseos y pasiones)

El Sutra pregunta primero cómo surge la conciencia. En el caso de la vista, ¿surge de la vista misma (percepción)? ¿Surge de la forma (la cosa que es vista)? ¿Surge del espacio vacío (ni de la forma ni de la percepción)? O, ¿surge sin causa alguna?

¿Cómo es posible la percepción visual? Debe haber una combinación de condiciones. Debe haber un ojo para ver un órgano sensorial. Debe haber algo para ver, un objeto sensorial. Debe haber una relación espacial entre el ojo y el objeto. Si algo fuera presionado contra tu ojo, ¿podrías verlo con claridad? Y deben existir condiciones adecuadas de luz para que la visión tenga lugar. De este modo, debe haber ojo, objeto, relación espacial y luz para que la visión tenga lugar. Cuando están presentes todas estas condiciones, surge la conciencia. Pero si investigamos individualmente todas estas condiciones para la visión, ninguna tiene conciencia por sí misma. Pero cuando todas estas condiciones están presentes, poseemos vista y tenemos la conciencia visual.

En la antigua India había dos importantes escuelas de filosofía, que eran diametralmente opuestas. Una sostenía que todos los seres sensibles surgen de causas y condiciones, la otra que todas las cosas ocurren sin ninguna razón. Podrías pensar que los puntos de vista de la escuela de causas y condiciones eran idénticos a los del Budismo. Sin embargo, hay una diferencia importante. Los que se adhieren a la escuela de causas y condiciones creen que estas causas y condiciones son absolutamente verdaderas en y de sí mismas, que son dharmas verdaderos. Pero cuando los budistas hablan de causas y condiciones, reconocemos que por sí mismos son dharmas vacíos sin tener existencia real. Por consiguiente, las causas y condiciones son realmente conceptos falsos. Los teístas, en efecto, siguen la escuela de causas y condiciones y todo se remonta a una causa original o a un concepto de dios. Los ateístas y los puros materialistas, por otro lado, son partidarios de la escuela de no-causa. El Budismo es algo diferente, tanto a una escuela como a la otra. El Budismo no es teísta – no se reconoce a un dios como una causa final. Y el Budismo considera las causas y condiciones simplemente como nombres falsos. Por otro lado, el Budismo no se adhiere al punto de vista puramente materialista en el que las cosas aparecen sin ninguna causa. El Surangama Sutra refuta a ambas escuelas a través de señalar que las condiciones para la vista, de las que he tratado anteriormente, por sí mismas son sólo nombres falsos, y que la idea de que las cosas aparecen repentinamente, sin ninguna causa, también es falsa. De esta manera el Surangama Sutra está estrechamente relacionado con la escuela Madhyamika del Budismo.

Para indicar cómo el Sutra contesta a la segunda pregunta, ¿Qué es la relación entre la conciencia y los demás elementos? Debo explicar cuáles son los siete elementos, y cómo son vistos por el Sutra.

Normalmente, hablamos de los seis elementos. Estos incluyen los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire, que componen el reino material, y a ellos se les añade el espacio vacío y la conciencia – para totalizar seis en conjunto. Entonces, ¿cómo conseguimos siete elementos? En realidad el Surangama Sutra distingue dos aspectos del espacio vacío. El primer aspecto tiene que ver con distinguir el espacio a través de la presencia o ausencia de sustancia dentro del mismo espacio. El segundo aspecto concierne en distinguir el espacio a través de la presencia o ausencia de la luz dentro del mismo espacio. Entonces, el espacio con sus dos aspectos se convierte en el quinto y sexto elementos, y la conciencia, que en realidad incorpora todos los demás elementos, se convierte en el séptimo. Entonces para explicar la relación entre la conciencia y los demás elementos, el Sutra señala que la conciencia no está ni separada ni es diferente a los primeros seis elementos.

Cuando digo que la conciencia existe en los elementos previos, podrías preguntarte si me estoy refiriendo a la sexta o la octava conciencia. El Sutra, sobre todo en esta sección, podría parecer referirse a la sexta conciencia, porque esta conciencia surge en combinación con los demás factores, tales como la forma, el espacio vacío y la luz. En la octava conciencia no hay necesidad de dichas condiciones. La octava conciencia, por cierto, es a lo que se refiere la Escuela de Sólo Conciencia. De acuerdo a esta escuela, todo en este mundo, en el universo, cualquier pensamiento o cosa – surge de la conciencia.

Algunos de ustedes podría confundir la conciencia surgida de la combinación con los demás factores, la sexta conciencia, con la octava conciencia que da origen a todas las cosas. Esto podría llevar a algún malentendido. La octava conciencia es, después de todo, lo que nos lleva de nacimiento en nacimiento, de reino en reino. Si creyeras que la sexta conciencia tuviera dicho poder, entonces si pensaras en algo, ese algo simplemente entraría en existencia. Si tu mente de discernimiento dejara de funcionar, el mundo dejaría de existir. Podrías imaginar simplemente una olla de oro, o un hombre podría pensar en Blanca Nieves, o una mujer en un príncipe encantado, y todas estas cosas podrían aparecer instantáneamente en el mundo. Pero por supuesto sabemos que dichas cosas no ocurren a su voluntad.

¿Esta el Surangama Sutra cometiendo un error? ¿Hay alguna confusión en el texto? No, cuando el Sutra habla de la conciencia, no especifica un nivel particular. El Sutra toma la conciencia para significar que un pensamiento particular está en nuestra mente en cualquier momento que nuestra mente esté en movimiento. En cualquier momento este pensamiento incorpora la totalidad de nuestra vida, desde un tiempo sin comienzo hasta un futuro interminable. La totalidad de nuestros méritos, virtudes y pecados – todas nuestras acciones kármicas de todos los tiempos – son incluidos en este único pensamiento. Los tres mil reinos del dharma son incluidos en este único pensamiento. Este pensamiento, esta conciencia, se refiere a nuestra mente ilusoria, y el Sutra continúa señalando que esta mente ilusoria, en cualquier momento dado, no está separada de nuestra mente verdadera. Esto conduce a la discusión del Embrión del Tathagata.

Finalmente, aquí conciencia se refiere a la mente. Esta mente no está diferenciada de la mente ilusoria o de la mente pura e inmaculada. Todas están contenidas en esta mente. En este sentido el Surangama Sutra difiere de la Escuela de Sólo Conciencia porque la segunda escuela diferencia claramente entre la mente contaminada e ilusoria y la mente pura e inmaculada. El Sutra no hace dicha distinción.

Ahora la tercer pregunta. ¿Es el Embrión del Tathagata diferente o lo mismo que esta conciencia? La respuesta a esta es señalada en una copla que aparece al final de cada párrafo que habla de los elementos. Esta copla no está en la traducción de Charles Luk. La primera línea expone, “La naturaleza de la conciencia es un conocimiento o iluminación verdadera”. Esto quiere decir que aunque utilicemos varios nombres para los elementos – tierra, fuego, agua, aire, espacio y conciencia – la naturaleza verdadera de estos elementos es lo mismo que la naturaleza de Buda. Y la naturaleza de Buda es lo mismo que la iluminación verdadera. Entonces la naturaleza de la conciencia, como la naturaleza de los demás elementos, es la iluminación verdadera. En la segunda línea de la copla se lee, “Sólo cuando uno alcance la iluminación verdadera, sabrá qué es la conciencia verdadera.” Si no tienes realización de la iluminación verdadera, sólo puedes conocer la conciencia ilusoria en lugar de la conciencia verdadera. Y la conciencia verdadera es lo mismo que el Embrión del Tathagata.

Hemos hablado mucho acerca de la conciencia. Quizás podríamos considerar esta pregunta: ¿Es útil la conciencia? ¿Es una cosa buena o mala? Lo malo acerca de la conciencia es que nos permite crear tres tipos de semillas kármicas. Si creas karma bueno o malo, entonces permaneces en el reino del deseo. Si creas karma inmóvil, entonces lo mejor que puedes hacer es entrar en el reino de la forma o en el inmaterial. El karma no te da la liberación. Pero si comprendes el Budadharma y si prácticas en la liberación del Yo, entonces no crearás ninguno de los tres tipos del karma. O mejor dicho, generarás karma puro – el karma que no tiene el Yo relacionado a él.


La práctica de la liberación del Yo puede conducir a la etapa de bodhisattva. Entonces si vienes a este mundo, será para ayudar a los seres sensibles, no debido a una retribución kármica. Para aquellos de ustedes que han escuchado el Surangama Sutra, es importante que practiquen. Aunque comprendieran lo que aquí se enseña, todavía tienen un sentido del Yo – externamente, el Yo de la sexta conciencia; internamente, el Yo de la séptima conciencia. La práctica del samadhi no es suficiente. Es también necesario practicar el Chan, es decir, la práctica de la sabiduría junto con la práctica de la virtud y mérito.