lunes, 25 de septiembre de 2011
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5. La armonización y liberación del cuerpo y la mente.
Para aclarar lo arriba mencionado, se debe mantener continuamente el equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático del cuerpo; de otra manera, uno no sólo estará mal fisiológicamente sino también lo estará psicológicamente y en el desarrollo del carácter.

Si el equilibrio se inclina al sistema nervioso simpático, entonces, uno tenderá a ser susceptible, egoísta, impaciente, irritable y antipático. Si el equilibrio se inclina hacia el otro lado, entonces, uno será simple, sincero, estable, optimista y genial.

En el primer caso, por el lado positivo, a lo mejor uno se convierte en un filósofo orgulloso y frío, un general astuto con voluntad de acero o un erudito cínico que detesta este mundo y sus maneras. Por el lado negativo, uno quizás se convierte en un pillo obstinado, violento, vil y rebelde. En el segundo caso, por el lado positivo, uno tal vez se convierta en un líder religioso compasivo, un estadista magnánimo o un artista con mente amplia. Por el lado negativo, uno quizás se convierta en una persona falta de ambición y principios que no pone atención a la línea entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto o siempre dice sí a cualquier petición.

Por supuesto, si el equilibrio se inclina totalmente a cualquiera de los dos lados, seguramente el resultado tenderá a ser negativo. Si una persona ya presenta características positivas, esto se debe definitivamente más o menos a la cooperación armónica entre el sistema nervioso simpático y parasimpático.

La meditación Chan (Zen) es el método de armonizar las funciones de los órganos y los tejidos corporales, ayudándolos a trabajar normalmente y lograr su mejor funcionamiento. Esto empieza con la transformación del cuerpo, la respiración y la mente, así como la reducción de la carga en el sistema nervioso simpático, debilitado de la influencia de la conciencia subjetiva, y gradualmente expandiendo los límites del centramiento del ego hasta que la existencia del ego es olvidada y la conciencia subjetiva se desvanece en la conciencia objetiva.

Para los que han llegado a esta fase, sus aflicciones mentales, aunque todavía no han sido completamente eliminadas, ya no representan una amenaza a su salud física y mental.

La razón por la que uno tiene problemas tales como codicia, odio, intolerancia y resistencia a la autorreflexión y razonamiento yace en su subjetividad excesiva. La gente con tal mentalidad cree que a pesar de que están separados de todas las cosas, nada debe contradecir su pensamiento subjetivo.

Cuando ellos no tienen lo que quieren, se esfuerzan para lograrlo; después de obtenerlo, tienen mucho miedo de perderlo si es realmente agradable, y al revés, si lo encuentran detestable, tienen miedo de no poder eliminarlo. En otras palabras, cuando ellos no son capaces de lograr lo que quieren, sin duda alguna se sienten afligidos, pero aun después de obtener lo que quieren, todavía sufren aflicciones. Sólo la meditación Chan puede transformar poco a poco nuestra mentalidad subjetiva centrada en el ego en una mentalidad objetiva. La meditación Chan nos ayudará lentamente a levantarnos de la profundidad de la fosa de las percepciones y aflicciones distorcionadas, y nos llevará al mundo libre de la conciencia objetiva, y de este modo podremos liberar nuestro cuerpo y nuestra mente.