viernes, 21 de julio de 2011
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Dos Perspectivas de la Mente
La esencia del Chan
Conferencia dictada el domingo 21 de julio de 1985 por el Maestro Sheng Yen.

En una conferencia anterior, hablé sobre la explicación que Buda dio a Ananda en el Sutra Suramanga, respecto a las dos perspectivas o vistas, de la mente. Hay una sola mente pero hay básicamente dos formas diferentes de observarla.

La primera perspectiva es la de la mente de los seres sensibles ordinarios. Esta es la mente del apego, la mente que nos mantiene moviéndonos entre el nacimiento y la muerte, la mente que crea todos los dharmas, todos los fenómenos. Esta mente que crea fenómenos es la mente del surgimiento, porque aquello que es creado, necesariamente contiene discriminación, diferencias, particularidades que no están en unidad.

La perspectiva alterna es la de la mente de Buda. De acuerdo a esta vista, la mente no existe en realidad. Este es el estado de no-surgimiento, el cual es nuestra propia verdadera naturaleza. Y reconocer nuestra naturaleza propia es reconocer el dharma del no-surgimiento. Cuando se logra esto, se libera del cautiverio del samsara y las aflicciones terminan. Ni un solo dharma, ni un solo fenómeno, pueden surgir de este estado de “no creación”. Con la no-creación, no hay ni verdadero, ni falso dharma, no hay dharma en absoluto.

Durante el resto de esta conferencia estaré hablando en su mayor parte, respecto a la primera perspectiva, la de la mente del surgimiento y de las maneras en las cuales podemos afectar este surgimiento.

Al decir “todos los fenómenos son creados por la mente” debemos entender que algo en la mente es manifestado y luego traído al mundo. Generalmente, comenzamos con un deseo por algo. Por ejemplo, una pareja que conozco no tuvo hijos los primeros tres o cuatro años de su matrimonio. El padre del esposo los visitó un día y dijo “Tal vez ustedes no quieran tener hijos pero yo estoy ansioso por convertirme en abuelo”. La pareja decidió entonces tener un bebé y luego de un tiempo la esposa dio a luz a una niña. Cuando la niña tenía dos años, los padres pensaron que sería bueno darle a la niña un hermano. Pero el siguiente hijo resultó ser otra niña. El deseo por un hijo comenzó el proceso que los llevó a tener una niña tras otra, pero la pareja quería un varón. Ya ven, pueden conseguir lo que quieren, pero podrían no conseguirlo de la forma en que lo quieren.

La idea detrás de “creado por la mente” es con frecuencia malinterpretada: Cuando estuve en Japón, un amigo mío se casó. Su primer hijo fue una niña. El segundo y el tercero, también niñas. Él se acercó a mi y me dijo “¡ Maestro, yo ya no creo en el Buddhadharma! Los sutras dicen que todos los fenómenos son creados por la mente. Pues bien, desde hace tiempo he tenido un niño en la mente y sólo he obtenido niñas” Yo le contesté “Has malinterpretado las enseñanzas. En realidad eso no significa que lo único que tengas que hacer es desear algo y que ello aparecerá repentinamente, de la nada. Si fuera así no tendrías que trabajar. Jamás tendrías la necesidad de levantar ni un dedo. Simplemente dirías ‘Quiero una bella esposa’ y ¡listo! Ella aparecería. ¿Una hermosa casa? ¿Una fortuna en oro? Todo sería tuyo con sólo pedirlo” Por una razón, la buena fortuna obtenida de esta forma sería bastante contradictoria a las leyes del karma. Los sutras enseñan que todos los fenómenos – todos los dharmas- son creaciones de la mente, pero esta enseñanza no es para ser tomada a la ligera, de forma superficial.“

Todos los fenómenos son creaciones de la mente ”significa que: Los seres sensibles están llenos de deseos y de intenciones de hacer las cosas a su manera. Las acciones que generan de esas Intenciones tienen consecuencias. Esas consecuencias son lo que crea todos los fenómenos. Crear realmente algo de importancia toma mucho más que sólo un deseo. Aquí hay un ejemplo: El Maestro Chan Nube Vacía viajó bastamente durante su vida y adonde quiera que fue, tomó a su cargo la construcción de un monasterio o templo, o supervisó la reparación o renovación de un templo ya existente. La gente que vio estos logros frecuentemente preguntaba “¿Cómo es tan fácil para ti construir un monasterio tras otro?” El maestro contestaba “Es porque tengo monasterios en la mente” Los otros le decían “Nosotros también tenemos monasterios en la mente” Pero Nube Vacía les dijo: “No, yo tengo monasterios en la mente. Ustedes no. Esto es porque he estado construyéndolos en mi cabeza, piedra a piedra por mucho tiempo. Estos ya están sólidamente construidos. Ahora, cuando quiero construir un templo o monasterio, la tarea es fácil porque ellos han sido ya construidos en mi mente. Lo que ustedes llaman monasterios en sus mentes no lo son realmente. Ustedes no han dado ni siquiera el primer paso en la construcción de un monasterio.“

Alguien entonces dijo al Maestro, “Un monje debería ser como una nube flotante o como el agua corriente. No debería tener apego a las cosas mundanas. Entonces ¿por qué continúas construyendo monasterios uno tras otro” Y aún más, en el pasado los monasterios han sido abandonados y en ruinas o destruidos por malas personas. Esto pasará con los monasterios que construyas – entonces estás creando una oportunidad para que la gente haga el mal y acumule mal karma. ¿Por qué te molestas haciendo todo esto?

Nube Vacía dijo, “cuando la gente deja que los monasterios se conviertan en ruinas o los destruye deliberadamente, es la fuerza del karma. Siempre que los seres sensibles tengan pocos méritos, poca virtud o buen karma, los monasterios se arruinaráno serán destruidos. Por otra parte, cuando el mérito, la virtud y el karma sean mejores, habrá necesidad de tener monasterios, y ellos serán construidos. Con certeza, en algún momento futuro quedarán convertidos en ruinas. Pero yo no me preocupo por las cosas que vendrán. Si hay dos o tres buenas personas que vivan en el monasterio, éste merece existir. ¿Si alguien viene mañana y lo derriba? No me preocupo por eso como tampoco me preocupo por lo que sucedió en el pasado. Yo hago lo que tiene que ser hecho ahora.

“Y de acuerdo al Buddhadharma, todas las cosas se generan de las acciones formuladas en las mentes de los seres sensibles. Estas cosas son comparables a las flores en el cielo o a la luna brillando en el agua. Son sólo ilusiones. Las flores no crecen en el cielo; la luna no está sumergida en el lago. Esas acciones surgen de las mentes de los seres sensibles. Sin embargo, estas actividades del dharma son lo que quiero hacer en cada momento. Monasterios, templos, lugares para la práctica – todos ellos son comparables a los reflejos de la luna en el agua. Aún así, construyo estas cosas a donde quiera que vaya en cada oportunidad. Sé que pueden morir como el reflejo de la luna. Tal vez hago estas cosas porque soy solo un viejo tonto.”

Cuando decimos que todos los fenómenos son creaciones de la mente, no estamos hablando de la mente dispersa. Es decir, soñando despiertos perezosamente sin hacer nada nunca te permitirá crear o construir algo. Pero si tu mente realmente se mueve en una dirección en particular, tendrá la tendencia a producir acción de acuerdo a la idea o pensamiento original. Lo que haces o logras equivale a la creación de tu mente. Nuevamente, si tienes un sentimiento particular hacia algo o alguien, inmediatamente formarás una relación con ese alguien o algo. En ese sentido, dichas personas o cosas son creaciones de tu mente. Las personas a quienes nunca has conocido, a quienes nunca has escuchado, no tienen existencia para ti. De acuerdo a la naturaleza de las causas y condiciones, todos hemos tenido una relación con el Buda. Todos los seres sensibles están en la mente del Buda.

El número de personas que puedes tener en la mente, con quienes puedes sostener una relación, depende de tu nivel de logro, de tu sabiduría y capacidad. Alguien con poca sabiduría o capacidad no puede relacionarse con un gran número de personas o cosas. Un gran maestro religioso está preocupado por todos los seres en el mundo. Los padres están preocupados por el bienestar de sus hijos. El presidente de una nación está preocupado por los ciudadanos de su país. Lo que la mente abarca está determinado por la naturaleza de cada individuo, su estatura, su visión y sus metas.

La fuerza de una relación depende de la presencia que la otra persona tiene en tu mente. Una discípula que ha estado conmigo por largo tiempo finalmente se casó. Aún así ella me aseguró que yo era el número uno y su marido el número dos. Cuando ella y su marido vinieron a verme, hasta él aseguró que eso era verdad. Pero yo dije “No es verdad. Tú tienes la posición número uno. Tu esposa me ve sólo una o dos veces al año. El resto del tiempo ella se queda en casa y cuida de ti” El marido dijo, “Cuando está en casa mi esposa me regaña constantemente. Ella nunca haría eso contigo” Una vez más yo dije “Eso es porque vive contigo y a mí me ve sólo de vez en cuando. Si yo la viera con más frecuencia, quién sabe cómo actuaría.“

Sólo las cosas a las que tenemos profundo apego o aquellas que verdaderamente desearíamos hacer, existen dentro de nuestras mentes. Estoy seguro de que esta discípula me considera importante, pero su esposo también es importante. Son dos relaciones muy diferentes. Lo que ella espera de mí y lo que espera de su esposo, son dos cosas muy distintas. Sólo cuando estamos cerca de alguien o de algo, le tomamos, a él, a ella, o a algo en serio. Estas personas o cosas viven en nuestras mentes. Hemos leído que el mundo contiene más de cuatro mil millones de personas. Nosotros hemos conocido sólo un minúsculo porcentaje de estas personas y el número de ellos con quienes hemos tenido una relación real, que vive en nuestras mentes, es realmente pequeño. ¿Significa eso que esos cuatro mil millones no existen para nosotros? No exactamente. El hecho de que todos nosotros hayamos nacido en el planeta Tierra en la misma época, significa que en el pasado hemos tenido algunas relaciones kármicas con estas personas.

En el Sutra Avatamsaka, se dice que la mente es como un maestro artístico que puede pintar cualquier cosa que pueda ser percibida por las cinco skandhas. Lo que está ahora en la mente puede ser manifestado en el mundo. Y lo que existe ahora en la mente probablemente se manifestará en el futuro. Una analogía que uso con frecuencia para explicar este fenómeno es el de comparar la mente con un gran tanque para agua lleno de granos de arena que están constantemente subiendo y bajando. Cada vez que la mente se mueve es como añadir color a un grano de arena. Un fuerte sentimiento o reacción le añadirá un toque de color intenso a la arena, que no se deslavará por largo tiempo. Reacciones más leves, añadirán colores más claros que se perderán con facilidad. Un grano que se hunde hasta el fondo, eventualmente subirá hasta la parte superior y lo verás de nuevo. El buen karma y el mal karma van y vienen de esta forma – siempre el resultado de nuestros propios pensamientos y acciones, ahora apareciendo, ahora desapareciendo; a veces afortunado, a veces desafortunado. Con frecuencia hablamos de promover el bienestar de los pobres y de hacer algo por nuestro propio bien. Rara vez hablamos de promover desastres para nosotros. Pero es una realidad. Todos los desastres son creados por nosotros mismos para nosotros mismos.

Si en la mente hay algo fuerte, algo de color intenso, es difícil evitar su resurgimiento. Los constructores de una planta de tratamiento de basura en Kao Hsiung, Taiwan, descubrieron que la planta creaba más basura de la que limpiaba. Sus intenciones eran buenas pero la naturaleza del problema y la fábrica en sí destruían el propósito original. Otro ejemplo sería los efectos colaterales que una droga puede producir – a veces peores que la misma enfermedad que pretende curar - En nuestras vidas cotidianas podemos no pensar en crearnos desastres a nosotros mismos pero de alguna forma acabamos creando mal karma. Realmente nosotros no deseamos causar daño a otras personas, sin embargo, con frecuencia lo hacemos a pesar de nosotros mismos.

Las guerras han ocurrido a través de la historia por una variedad de razones – ideológicas, políticas, económicas. Con frecuencia los líderes crean guerras por lo que ellos consideran buenas razones, sin embargo causan grandes sufrimientos. Marx pudo no haber sido un hombre malvado, de hecho fue motivado por el deseo de ayudar a la gente, pero sus enseñanzas han causado mucho sufrimiento. Hemos visto cómo las cosas son creadas por la mente, y qué tan bueno o malo el karma se puede generar de estas creaciones. No podemos evitar que cosas como éstas ocurran, no podemos detener las creaciones de la mente hasta que alcancemos el segundo estado mental – el no-surgimiento, la no-creación.

Si deseas hacer algo – hacer un voto, como decimos en el Budismo –¿realmente comienzas a crear el objeto de tu deseo o intención en tu mente? Cuando lo haces, tu mente está realmente creando algo. Si de verdad dedicas todo tu esfuerzo a esa dirección, entonces eso es la verdad de que “todos los fenómenos son creados por la mente”. Así que, a mi amigo que tiene tres hijas, debería decirle “Conozco a otra familia que tiene tres hijos – ellos hacen el balance de las tres niñas en tu familia” O viendo la situación de manera diferente, si nos esforzamos y alcanzamos la Budeidad, entonces ¿cuál es la dificultad en tener un hijo?

Aquí hay un relato de una pareja sin niños que pasó por grandes dificultades para tener un hijo. Estaban al final de sus cuarentas y habían estado tratando de tener un hijo por años. Fueron de templo en templo, orando a diferentes deidades. Nada sucedió, hasta el día en que conocieron a un viejo monje que les dijo: “Encuentren a un viejo monje con mala salud, cuiden de él, y eventualmente tendrán un hijo.” La pareja localizó a un anciano monje en las cercanías del templo, quien estaba seriamente enfermo, lo llevaron a su casa y lo cuidaron hasta que estuvo sano. Pero el monje era viejo y luego de sólo dos años estaba en su lecho de muerte. El dijo “Han sido tan amables conmigo, ¿cómo podría pagarles lo que han hecho? La pareja respondió: “Realmente no nos debes nada – lo hicimos porque queríamos un hijo.”El viejo monje contestó: “Bien, regresaré a ustedes como un hijo” . Después de un tiempo la mujer dio a luz a un niño. Era un chico maravilloso y sentía devoción por la pareja. Cuando llegó a la adolescencia, aquel monje que originalmente dio el consejo a la pareja, se encontró con el muchacho y le dijo: “¿Sabes? Tú eres realmente un viejo amigo mío.” Repentinamente, el chico se dio cuenta de quién era en realidad. “Bien, estoy aquí. No tuve opción – la vieja pareja fue muy buena conmigo” .

Probablemente, para el viejo monje había una mejor forma de ayudar a la pareja que la de regresar como un hijo suyo. Pero el punto es que si nosotros verdaderamente deseamos algo con fuerza, deberíamos no sólo construirlo en nuestras mentes sino al mismo tiempo esforzarnos también por ayudar a otros. Eventualmente conseguiremos lo que deseamos. Sí, tú puedes obtener eso por lo que has orado pero debes también realizar buenas obras si realmente quieres que tus deseos se hagan realidad.